Entrevistas Política y Economía

Roger Senserrich: «En Estados Unidos, los partidos son una ficción. Son más como franquicias. No hay un presidente de partido con poder real, ni una ejecutiva que imponga disciplina»

Roger Senserrich para Jot Down

Roger Senserrich (1979) no es un analista político convencional. Nacido en Maracay, Venezuela, y criado en Cataluña, su trayectoria se ha tejido entre el interés por la política y su fascinación por los trenes. Desde hace no mucho tiempo, escribe Four Freedoms, un espacio en Substack centrado en política estadounidense que es referencia nacional para todos los politólogos que siguen de cerca las complejidades del sistema político americano. Senserrich, en este espacio, ofrece un análisis exhaustivo de temas como la polarización, las dinámicas del poder y los retos que enfrenta la democracia americana, siempre con un toque personal que lo distingue de otros analistas.

Nos reunimos con Roger en la Estación de Francia de Barcelona, un edificio que le encanta, para conversar con él de sus inicios en el panorama mediático con Politikon, su aterrizaje en el país del Tío Sam y su perspectiva sobre cómo este país ha evolucionado políticamente en los últimos años.  Le preguntamos ¿Por qué se rompió Estados Unidos?, el último libro que ha publicado, para que nos desgrane con precisión temas como la herencia de Richard Nixon, la retórica populista de Trump o el poder del Tribunal Supremo. También le pedimos un pronóstico para las próximas elecciones que se celebran en su tierra de acogida el próximo martes cinco de noviembre y que tanta expectación levantan en el mundo.

Hay una cosa que siempre me llama la atención, es que naciste en Maracay. ¿Qué conexión tienes con Venezuela?

Mi padre fue enviado allí a trabajar, creo. No recuerdo exactamente el año, debe haber sido en el 77 o 78. Mientras el resto del mundo estaba en crisis por el petróleo, en Venezuela eran años buenos. Mi padre trabajaba en una inmobiliaria y lo mandaron a hacer unas promociones allí. Estuvieron desde el 78 o 79 hasta el 84. Tanto mi hermana como yo nacimos allí.

¿Y te queda alguna conexión?

No he vuelto desde entonces, desde el 84. Mis primeros recuerdos de infancia son de allí. Si me pongo a mirar en Google Maps y hago zoom en ciertas zonas, me vienen recuerdos. Me acuerdo de nombres, de algunos lugares. Pero no he vuelto desde entonces.

¿Qué tipo de niño eras cuando estabas en el colegio, ya aquí en Cataluña?

Muy friki. Siempre lo he sido. Me encantaban los juegos de rol, los de estrategia. Era un friki perdido, leía mucho. En los deportes era un desastre, suspendí gimnasia los tres años en el instituto.

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12 comentarios

  1. Por alguna extraña razón pensaba que el sr. Senserrich tenía más de 60 años y llevaba pajarita y puede que hasta chaleco XDDDDD

  2. Echo de menos sus artículos sobre el Ferrocarril. Punto.

  3. Richelieu de Poutine

    El sistema se está muriendo, y lo hace antes de tiempo gracias al innúmero de imbéciles que han copado Occidente. Es interesante que hable de Olivares, su predecesor, Lerma, tan corrupto como él o menos, se dedicaba a timar a los de su clase (cfr. el timo inmobiliario de llevarse la corte a Valladolid y luego de vuelta a Madrid, con el rey llevàndose su quinto real de tajada), Lerma no jodía el tinglado, procuraba no menearlo, sabía que estaba ya muy jodido y comatoso, mantuvo a España alejada de conflictos y robaba a saco a los de su clase (p.ej. organizó el atraco en Cataluña de la pasta que iba a pagar a los tercios, asesinando a toda la escolta del tren de la pasta). Así le fue, que se gastó la fortuna en hacerse cardenal para alcanzar la Impunidad. Olivares se dedicó a joder el tinglado pero bien, exprimiendo a los de abajo, como debe ser, falseando censos como en Cataluña para forzar deliberadamente la revuelta, y pringando a España de nuevo en todas las guerras porque en saraos bélicos sí que se mete la cuchara, que se lo digan a los armadores de la Armada de la Risa Felicísima (como decía no quiero acordarme, la última vez que España hizo política exterior). Resultado del colega: desplome del tinglado, pérdida de Portugal y con ello el 40% del PIB (tràfico de esclavos y especulación de artículos), guerras sin fin y todo a la mierda. No, no es lo mismo.

    Lo que hacen Putin, Xi, Irán, Corea del Norte es forzado. Como en su día lo fueron los Países Bajos o Francia o hasta Inglaterra. No pueden hacer otra cosa, salvo que quieran que se los coman y los machaquen. Stalin lo mismo, y bien claro que lo dijo siempre. Es en Occidente donde hay margen de maniobra, y es en Occidente donde la inteligencia brilla por su ausencia. Aquí el único poder monolítico es Occidente, todos sus vasallos ni chistan a EEUU, no está ya la cosa para paripés. Son los presuntos bárbaros donde uno ve discrepancias y objetivos muy diferentes, pero no son estúpidos. Primero hay que esperar a que caiga Roma, ella sola sin ayuda de nadie, después ya se arreglarán entre ellos. Nihil novum sub sole.

    Trump no es tan personaje siquiera como se intenta vender. No es màs inútil que Reagan, ni màs temerario ni insensato de Nixon (y mucho menos alcohólico, y desde luego no pega palizas a su señora, todo lo màs la viola). Pero el tinglado ya no es el mismo y está jodido sobre todo después de tanto Olivares.

    • Me alegra leerlo de nuevo, señor de Walle. Hace tiempo que no se prodigaba; o es que no hemos coincidido, claro.
      Como es habitual saca las cosas de quicio, pero es muy interesante (y divertido) leerle.
      Saludos.

      • Richelieu de Poutine

        Muy amable por sus palabras, pero como miembro de la orden de la Mosca Cojonera con grado de Abogado del Diablo tengo que señalarle que yo aún queriendo, difícilmente puedo sacar las cosas de quicio: de desquiciarlas ya se encargan estructuras e ideologías (o fantasmas y mitologías, a su gusto) que evidentemente tienen unos recursos y capacidades que da la risa como una horda de imbéciles piensan que las pueden redireccionar a su caprichito con varitas mágicas (el último modelo, la Idiotez Artificial, en la que se han fundido 300 millardos). Hombre, pasa que al entrevistado no se le entenderían divagaciones (aparentemente) hiperbólicas, dado que los humanos también tenemos un problema (fractal) de enfoque de escalas. Pero para eso está el público, para ser (o no) parte de la obra.

  4. Sr. Richelieu, es usted un crack. Si es usted el Sr. Walle, coincidimos muchas veces en el blog de Rafael Poch. Y sigo comulgando con sus apreciaciones. Me encantó esto último en un mundo desquiciado, decir que usted saca de quicio las cosas… Tenga cuidado no lo vayan a culpar de la guerra de Ucrania o de la inflación!!! Pero lo bueno es creer… y si la realidad lo desmiente, entonces la realidad de equivoca. Es raro que haya problemas en el Paraíso ¿no? Un abrazo!!!

    • Richelieu de Poutine

      No, yo no soy un crack, pero le agradezco la empatía, como se dice ahora. Yo simplemente no entiendo nada. No puedo entender esta especie a la que pertenezco, supongo que porque formo parte de esa minoría anómala (es sabido que tiene que haber de *todo*, es una ley natural) como aquel tipo de aquella foto de un mar de alemanes haciendo el ¿saludo? fascista y el fulano brazos caídos pasando de todo. Lenin fue el que dijo que la cosa era como conducir un coche (ni puta idea de qué vehículo refería en las alturas de 1920s), que el conductor piensa que lleva el coche y es al revés, es el coche el que va al albur de la natural estocástica. Sobre esto desemplatamos el Síndrome del Copiloto, que cuando se va de copilatos (poncio) toda cuanta infracción y error que comete el piloto es nítida e impactante, incluso previsible (como si irradiase señales hacia el pasado), si en un einsteniano experimento cambiamos los roles de los implicados, el copilatos devenido Tácito cometerá desafueros y despropósitos de mucha mayor envergadura, siendo irrelevante que él mismo ahora que es autor y no testimonio los vea venir, o incluso los vea en tiempo real. Sic transit gloria immundi.

      De esto último se colige que entre los servidores del pueblo (cfr.Zelensky y su tropa) suele abundar el especimen piloto-copiloto todo en uno. Aparte el ahorro en bocas de alimentar, el tipo al volante hace sus burradas y al mismo tiempo las ve venir (incluso se ríe, Birus Johnson y Trumpie se descojonan), y si alguien le dice algo, por ejemplo «asesino» y le tira barro, el paisa sin inmutarse replica si estuviera otro (Itumás, p.ej.) aún sería peor.

      El amigo Todd anda por ahí diciendo que Occidente es nihilista y ya no cree en nada. No sé de dónde cojones saca eso. Occidente tiene una religión que como un cáncer lleva avanzando desde hace 500 años, y tiene màs fieles que nunca, y fieles de verdad, se la creen y por supuesto le hacen sacrificios humanos, a decenas de miles al día. Nada de nihilismo. Qué cojones de nihilismo si todos sus vicios los colman hasta el rebose. Vamos a ser la primera civilización de la historia a la que los dioses le han concedido TODOS sus deseos.

      Eso sí es un crack. Pero literal, del ruído que hace el tinglado. Estertor, le dicen. Creo.

  5. Pingback: FOCUS PRESS 390 - Taller de política

  6. Con Poch y en Politikon y aquí en ocasiones.
    Yo sí que lo veo siempre un poco desquiciado en la pars construens. No le pillo del todo el punto.
    No en la pars destruens, lo que critica (95 por ciento) y cómo lo critica (90 por ciento) me parece correcto.
    Pero que siempre enriquece leerlo, eso sí.

  7. Después de leer este excelente artículo con datos que respaldan sus reflexiones, permítame la siguiente metáfora, estimado, un poco simplona; el sistema socio político de los EEUU se me ocurre como si fuera un juguete roto, de aquellos que por rotos nos gustaban más, pero peligroso, tanto para el pibe que lo usa como, y sobretodo para sus vecinos. ¡Qué lo tiró con estas gentes! Hasta ahora son los únicos que tiraron dos bombas atómicas con la excusa de que eran necesarias, cierto, necesarias para matar civiles, y el mundo se lo creyó. Bloquean a Cuba desde décadas pero dicidieron no hacer lo mismo con Japón. Y despues bombas al fósforo e invasiones de países en el otro lado del mundo, derrocamientos de gobiernos elegidos democráticamente. ¿Cómo entienden la libertad que tanto defienden? Seguramente sin responsabilidades. Y hay tanta gente que quieren ser como ellos, tener Las Vegas propia, centro de la timba y exposición de armas, Wall Street. Como obrero, y a 10000 km de distancia, en el 2008 con la crisis financiara, tuve que aceptar sí o sí una quita de un tercio de mi sueldo, todo gracias a unos timberos de WS ávidos e irresponsables, pero siempre libres. Si se pelaran entre ellos, vaya y pase, pero no, tienen que exportar todo.

    • Siempre me ha parecido que su ensañamiento hacia sí mismo tenía su origen en haber hecho suya la ideología de los que le discriminan.
      Me importa poco descubrir que llevaba razón, pero creo que le viene muy bien dejar salir afuera su justa indignación.
      Ojalá lo siga haciendo a menudo.

      • ESTADOS UNIDOS DE AMERICA es un gran país como cualquier otro, con sus inevitables manifestaciones políticas: izquierda y derecha, radicales y moderados, pero cuando llega la derecha, cuando llega la derecha, madre mía, nos acercamos al abismo. Dios, si existe, salve la America de lo peor. Y para mayor desmadre este ricachón de derecha que de garrón heredó un imperio sin méritos propios, promete acabar con las guerras, lo que más me importa. Si es así estaría contento de definirme como un populista o lo que es peor, un demagogo, que extrañamente son las mismas acusaciones dirigidas al peronismo en mi país. El tiempo y las condiciones dan vuelta todo. Su comentario es un pozo infinito donde caben tantas reflexiones, empezando por el ensañamiento hacia uno mismo. Si no nos ensañamos con nosotros por nuestro pasado, ¿cómo enfrentaremos el futuro? Con saña no, pues todavía no lo conocemos. Es muy probable que Hollywood con su cantos de sirenas me haya convencido siendo jóven, pero para bien o para mal el tiempo pasa, y ahora resulta que no es como nos la contaban, y para eso está la Historia. (De paso digamos que los votantes habilitados en toda democracia tendrían que pasar los cincuenta o sesenta. Sería más sensato) ¿Hay indignación justa? No lo creo, pues aún sin predicados no deja de hacerte mal. ¿Se puede comentar sin indignación? Es probable. Y me paro aquí porque la supuesta razón, a menudo aburre. Muchas gracias por su comentario.

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