
Levanten la vista y verán que hace un espléndido día. Un día claro y fresco. Un día radiante de invierno. Un día de sol. Pero, ¿saben una cosa? Por muy bonito que sea su sol, no hay en el mundo un sol como el sol de California.
Al menos eso es lo que nos dice una fuente de total confianza y fiabilidad: el pop-rock. A saber, los Beach Boys van «de camino a la soleada California»; Frank Zappa vuelve a su casa, al «pueblo del sol»; y los Dead Kennedys colocan a «California por encima de todo». Bueno, en realidad, «California über alles» es una sátira furibunda que hace referencia a la desparecida primera estrofa del himno alemán, y cuya letra tiene más que ver con la dictadura de lo cool que con el benigno clima californiano.
Es lo que tiene un territorio de más de 400.000 kilómetros cuadrados y que es el más poblado de un país lleno de contrastes en un mundo lleno de contrastes: que está lleno de contrastes. Así, en el norte pueden visitar las secuoyas del Parque Nacional de Yosemite, siempre y cuando sus bosques no estén ardiendo en uno de los terribles incendios que asolan el estado cada pocos años. En el centro podrían acercarse a las Case Study Houses que dominan las colinas de Los Ángeles, pero también podrían pasear por Compton o South Central, que fueron el epicentro de la cultura del crack y las bandas —de las gangsta, no de las de pasodobles— en los ochenta y noventa.
¿Y en el sur?
En el sur hay un lugar en el barrio de La Jolla, a pocos kilómetros de San Diego donde encontrarse con el «California Sun» que cantaban The Rivieras. Porque en el Instituto Salk, cada equinoccio, el sol de California se convierte en el sol del mundo.
1. El padre
Itze-Leib Schmuilowsky nació en 1901 en Estonia, si bien en ese momento el país báltico formaba parte del Imperio ruso. A los tres años, mientras jugaba junto a la estufa, se fijó en las piedras de carbón que ardían en el hornillo. Hipnotizado por la luz incandescente, se acercó tanto al carbón que prendió fuego a su babero. El fuego le quemó el pelo y le marcó el rostro con unas cicatrices que le acompañarían el resto de su vida.
En 1906, la familia Schmuilowsky emigró a Estados Unidos por miedo a que el padre fuese llamado a filas en la guerra ruso-japonesa. Se instalaron en uno de los barrios más deprimidos del norte de Filadelfia y cambiaron sus nombres por nombres anglófonos. El pequeño Itze-Leib pasó a ser Louis Isadore. Le llamaban Lou.
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Un artículo delicioso, casi perfecto, digo casi porque la perfección es imposible.
«despreocupados como Toquinho y Vinicius en su Tarde em Itapoã, vivirán una experiencia tan alejada del hombre como necesaria para entender lo que somos: apenas motas de polvo en la piel del cosmos. Accidentes en el tiempo.»
Sin duda que el sol de California y el mar podrán ayudar a rememorar esa maravilla que es «Tarde em Itapoã», siempre y cuando nuestros ojos no se posen sobre ese horror que las fotografías muestran; hacía mucho que no veía algo tan feo y se me hace duro imaginarme entrando a diario en lo que parece un conglomerado de casas baratas en cualquier andurrial de los que sobran por el mundo. Al menos al salir, con no girar la vista atrás…
Por favor, hay que tener valor…
Siempre tiene que haber algún listo
No soy objetivo. Kahn entre los grandes fue sustancialmente él y uno de esos pocos artistas con los que se produce la conexión. Y esto, en arquitectura, es extraordinariamente raro.
También me complace observar, por un comentario anterior, como con la arquitectura no existe esa falsa prevención de exhibir sin complejos el propio desconocimiento.
Un atrevimiento que no sucede en otras disciplinas como la pintura. Supongo que porque estamos avisados, no tanto por haber dedicado el tiempo y esfuerzo necesarios para construir el propio gusto, como por los contextos similares que ofrece el diverso audiovisual.
Por favor, acerquémonos con humildad a las obras. Aunque solo sea por el mínimo respeto que merecen los muchos que, antes que nosotros, consideraron gigantes a sus autores.
Menudo satanazo más infame, como cientifico me toca trabajar ahi y me volveria loco. Las fotos muy chulas, pero la vida diaria de los que no les quede otra que usar ese edificio tiene que ser un puto infierno.
SEMS!
En SEMS, aparte de a ver fotos y demostrar públicamente la ignorancia, no os enseñan a leer, ¿verdad? Lo digo porque en el propio artículo dice «los investigadores consideran al edificio como un lugar extraordinario donde la serenidad del cielo y el océano estimula su trabajo».
Efectivamente, en el documental «Cathedrals of Culture» dedicado al Salk Institute y dirigido por Robert Redford, se hacen varias entrevistas a investigadores y otros trabajadores del complejo, que afirman que la paz y la serenidad del edificio les ayuda y les inspira enormemente a llevar a cabo su trabajo.
Un saludo.
¡Pues menos mal que ese adefesio al final ha servido para algo!
Un documental que es practicamente un publireportaje desde luego no te va a buscar a gente diciendo que el edificio es una puta mierda de hormigon que parece una carcel.
A mí me parece satánico por cierto, eso de eliminar todo rastro de sombra y verde. Eso es hacer arquitectura para arquitectos y no para la gente que vive y trabaja allí.
Por otra parte, por dentro los estudios no están mal, como muestran estas imágenes:
http://www.scottmagic.net/inside-a-salk-institutes-study/
Pues que digan lo que quieran pero yo este presidio lo encuentro muy majo, ahí junto al mar como Alcatraz. Aunque este lo veo mucho más apañaíco con esos balconcillos y esa alberca en el exterior. ¡A mi me ha gustao!
¡Arquitectura distópica!
La mayoría de estos que opinan aquí si pillan a Sert o a Le Corbusier por la calle los lapidan sin compasión. Y si pillan a los que trabajan ahí y dicen que les gusta el sitio, los lapidan también, por enteraos y por pelotas. Qué es eso!
Lo nuejtro, señores y señoras, lo nuejtro es echar fuego por los colmillos ante todo lo que no sea la banalidad más cotidiana y televisiva.
Y si hay que fusilar al Dr. Salk, pues también, qué se habrá creído ese, encargarle un laboratorio a un fulano como Kahn. Claro que Salk era otro pirao del carallo. Cuando le ofrecieron patentar su vacuna contra la polio dijo que no, que él ya tenía un sueldo como investigador, que la vacuna debía ser de dominio público. Un imbécil, vamos.
Hombre, Lucho, convendrás conmigo en que si vivieras en una de las asquerosas (e invivibles) «unidades de habitación» lecorbusianas a ti también te darían ganas de lapidarlo. La arquitectura de mierda es, aunque no os gusten las formas ni que alguien cuestione los dogmas impuestos en las escuelas de arquitectura hoy en día, arquitectura de mierda.
No sé Lucho, pero yo no convengo nada.
Que digas que las Unités son asquerosas habla más de tu cretinismo de enfant terrible de boina y palillo que de las Unités. Y que sean invivibles (si es que lo son), sería culpa de quien las puso allí y no de quien las diseñó.
Los de SEMS no sois más que unos entrañables y graciosos incultos que creen que «lo bonito» son las calles pintorescas del centro con sus balcones, su contaminación y sus meadas de perro en los portales.
Los cretinos de mierda sois, aunque no te gusten las formas, cretinos de mierda.
Claro, ahora resulta que el arquitecto no tiene ninguna responsabilidad sobre lo que diseña en un entorno urbano concreto. Y que el que critica cualquier arquitectura o urbanismo distópicos es un inculto, un paleto, un cretino y un enfant terrible.
¿No tienes nada más que añadir?
No.
En vista de que no tienes ni idea de lo que es un entorno urbano ni de como crece a lo largo de las décadas ni de cómo era hace 60 años ni de lo que son las políticas de integración urbana ni mucho menos de cómo es la Unité y por qué la de Berlin funciona mucho mejor que la de Marsella, no tengo más que añadir. Solo reafirmarme en que eres un paleto, un inculto, un garrulo y un gañán con ínfulas.
En definitiva, aunque no te gusten las formas, eres un cretino de mierda. Acéptalo y vive con ello, tampoco hay mucho más que puedas hacer para cambiarlo.
Mira, al final si que he añadido cosas. Tómalo como un regalo que contar a tus amiguitos.
¡Venga, ve! ¡Corre, Perdigón! ¡Corre como el viento!
Por otra parte, qué elocuencia en el insulto, no sabía que John Cobra leía jotdown. Vaya un cobarde.
Pero hombre, coño, no pelearse que estamos solo a 10 meses y pico de la Navidad. Además, las peleas entre arquitetos suenan ridículas. En mi pueblo las disputas las resolvemos a cantazos y con cortes a navaja. ¡Y lo bien que nos lo pasamos!
Tienes razón, Pepe, si al final me ha acabado gustando el edificio de Kahn, ¡los presidios soviéticos también tienen su encanto!
666
He disfrutado muchísimo con el Artículo, muy completo y explicativo. Enhorabuena.
Sí, hombre,¡justo lo que estaba pensando! Si voy a California y no tengo tiempo de visitar nada, «esto» es lo que iré a ver. ¡Faltaría más…!
El farolillo blanco de Kahn en Daca también es estupendo. El artículo está muy bien, excepto la incorrecta traducción de «East» por «Este» en lugar de «Oriente» y «No trees, no shades» por «No hay árboles, no hay sombras» en lugar de «Ni árboles, ni sombras».
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