Arte y Letras Literatura

Taxonomías literarias: el escritor soltero

Frnaz Kafka p

1

Fue releyendo un poema de Philip Larkin. Pensé, he aquí el escritor soltero.

Nadie puede negar, no,
que Arnold es menos egoísta que yo.
Se casó con una mujer para que no se le fuera
y ahora la tiene allí hasta que se muera.1

Al final, concluye en el poema que el tal Arnold, compañero de trabajo de Larkin, no es menos egoísta que él, y que si se ha casado es por interés propio y quizá desconocimiento de lo que se le avecinaba. El propio Larkin, en cambio, más sabio (Only I’m better hand), conoce sus límites y los del matrimonio y este no entra en sus planes.

Sabemos que el poeta inglés tenía aversión a la vida conyugal. Se mantuvo soltero toda la vida. Imagino a Larkin llegando a su casa, después de una jornada aburrida cumpliendo con su trabajo de bibliotecario en la Universidad de Hull, cenando algo y fregando los platos para sentarse, por fin, a escuchar sus viejos discos de jazz. Esa vida de soltero, al que en un caso así, y atendiendo al lugar común, se suele aplicar el calificativo de empedernido, me lleva a pensar en otros autores que al contrario que Larkin padecieron un matrimonio o una soltería desgraciada. Autores absolutamente insatisfechos con su estado civil, casados y solteros empedernidamente infelices. Muy al contrario que Larkin, que tenía muy claro que lo suyo era la soledad física y espiritual. Creo que uno de los mayores atractivos de su poesía es que representa esa soledad dichosa, aunque sin aspavientos. No hablo de felicidad; la felicidad deja de existir en cuanto se la nombra, y lo de Larkin es la lucidez del hombre que permanece absorto en sí mismo, y al mismo tiempo escéptico ante cualquier misticismo de solitario. Quizá de ahí derive esa ácida ironía que lo aleja de estupideces más o menos aceptadas y aplaudidas.

No hay conflicto, por tanto, en esa elección de la soledad. Añoranzas de un mundo extinguido aparte (sobre todo en arte, poesía y música), tengo a Larkin por un tipo poco dado a torturarse por su estado civil o su soledad.

2

Como buscaba un soltero destacado de la literatura, o la soltería misma hecha literatura, para iniciar una serie de taxonomías literarias al margen de las más ortodoxas (y no menos disparatadas que las que se me puedan ocurrir), podría haber sacado de la chistera docenas de escritores solteros que lo fueron descaradamente. Ejemplos hay de sobra. Pero no se trataba de eso; buscaba el ejemplo paradigmático, el modelo supremo. Siempre dentro de unos referentes propios. Alguien para quien la posibilidad del matrimonio fuese un asunto central en su vida y obra.

Este artículo de nuestro archivo está completo para lectores registrados. Registrarse es gratis y solo lleva un minuto.

Regístrate gratis

SUSCRIPCIÓN MENSUAL

5€mes
Ayudas a mantener Jot Down independiente
Acceso gratuito a libros y revistas en PDF
Descarga los artículos en PDF
Guarda tus artículos favoritos
Navegación rápida y sin publicidad
 
 

SUSCRIPCIÓN ANUAL

35€año
Ayudas a mantener Jot Down independiente
Acceso gratuito a libros y revistas en PDF
Descarga los artículos en PDF
Guarda tus artículos favoritos
Navegación rápida y sin publicidad
 
 

SUSCRIPCIÓN ANUAL + FILMIN

105€año
Ayudas a mantener Jot Down independiente
1 AÑO DE FILMIN
Acceso gratuito a libros y revistas en PDF
Descarga los artículos en PDF
Guarda tus artículos favoritos
Navegación rápida y sin publicidad
 

9 comentarios

  1. Frasier Crane

    Interesante artículo.

  2. Pingback: Taxonomías literarias: el escritor soltero | Justa, lectura y conversación

  3. granjefeindio

    «Más allá de los laberintos burocráticos y esa descripción de la vida familiar con bicho que define al autor para los lectores de brocha gorda […]»

    ¿Hacía falta restregar la altura intelectual, o el simple conocimiento superior sobre la vida de Kafka, de esta forma tan pueril?

    Por lo demás, interesante retrato sentimental de este tipo tan peculiar, tan alejado y al mismo tiempo tan cercano a lo que fue el siglo XX.

  4. Pingback: 15/10/13 – Taxonomías literarias : el escritor soltero | La revista digital de las Bibliotecas de Vila-real

  5. Aparte de los motivos particulares de Kafka (que él mismo no sabía descifrar), está la gran sospecha de que una especie de misión sagrada (el arte, la filosofía, la profecía) es incompatible con el estado matrimonial. He llegado a pensar que el secreto de la extraordinaria longevidad de la Iglesia católica está en el celibato de sus miembros.

  6. Pues yo sí he visto la peli de Soderbergh y no sabría hacer un comentario al respecto. Jeremy Irons es un actorazo (independientemente de esta película) pero sin duda Anthony Perkins se ha convertido en el mejor Kafka cinematográfico. Ulrich Mühe cumplió en El Castillo de Haneke, la cual fue rodada con escrupulosa literalidad, y de Kyle MacLachlan no puedo opinar ya que no he querido ni ver la «segunda versión» de El Proceso.

    Según se desvela de sus cartas casi ni se hablaba con su familia pero otros recogen datos de una estrecha y especial relación con su hermana menor Ottla, lo cual hubiera condicionado sus relaciones sentimentales con otras mujeres sobre todo por la parcela comunicativa (más bien de sus pretensiones del nivel de la comunicación).

    Son frecuentes y variopintos los personajes femeninos en sus obras, especialmente en El Castillo, que dan muestra de la perspectiva con la cual veía él a las mujeres y a cómo las podía clasificar.

  7. También a mí me ha llamado la atención lo de la «brocha gorda», que está de más en cualquier caso, pero que además es especialmente arriesgado cuando uno no tiene demasiados motivos para estar seguro de esa superioridad que proclama.

    Dice el autor por ejemplo, refiriéndose al Kafka emparejado con Felice Bauer, «ese escritor sin obra». Y se cita una carta de 1913. Ahora bien, dicho «escritor sin obra» publica, justamente en ese año, «Contemplación», «La condena» o «El fogonero» (que le valdría poco después el premio Fontane; como ya señalara Gabriel Ferrater, «contrariamente a la impresión que ahora se tiene generalmente, su obra fue enseguida apreciada por la crítica»).

    También se afirma que «Quizá no sea exagerado decir que gran parte de su obra, o toda su obra, deriva de esa galopante indecisión en torno al matrimonio y la emancipación». Ésa es una afirmación vacía, a la que puede contestarse cualquier cosa. Borges señalaba que «Dos ideas –mejor dicho, dos obsesiones- rigen la obra de Franz Kafka. La subordinación es la primera de las dos; el infinito, la segunda. En casi todas sus ficciones hay jerarquías y esas jerarquías son infinitas». Aparte del hecho incidental de que una opinión de Borges tiene un peso algo mayor que la del articulista, puede verse que 1) las ideas matrices que uno y otro proponen son del todo distintas 2) la propuesta de Borges puede de hecho comprobarse en no pocos lugares de la obra de Kafka; la relación entre sus indecisiones matrimoniales y «El proceso» (o «El castillo», o «La metamorfosis», o etcétera), no. Imaginarse, se puede imaginar lo que cada uno quiera; pero eso es cosa diferente.

    En resumen, siempre es inconveniente pedantería descalificar a quienes no leen como uno, sólo por ese hecho; pero es que además la lectura del articulista no parece menos apresurada y discutible que ésas que critica. Un poco de modestia, y alguna bienhumorada capacidad para ver, o fingir al menos que se ve, la propia pequeñez, son cualidades extraordinariamente recomendables.

  8. Sandra Barrios

    ¡Wow!, no podría haber colocado otra palabra para poder definir como quede después de leer este ensayo.
    Porque a pesar de lo que se pudiera interpretar de verdad o mentira en él, se ve a Kafka como un hombre en sí mismo, lleno de sentimientos contradictorios como buen escritor atormentado y como simple ser humano, ¿Quién realmente sabe que es lo que quiere de la vida?, ¿Quién sabe si uno puede ser más feliz casado o soltero?.
    No sólo él, se ha calificado a los grandes pensadores, artistas y literatos con temperamentos flemáticos, melancólicos y es que hasta en la actualidad, ¿porqué uno no puede decidir si quiere vivir en soltería?, ¿porqué una persona tiene que pensar que vivir en familia es la verdadera felicidad?. Como mujer mi opinión es que la sociedad no madura, no avanza con la ideología, aún no podemos decidir una soltería feliz, un amor propio a dedicarse a sí mismo, tanto pensar en lo que no se alcanza que cuando menos se espera se obtiene y se pierde tan rápido, tan fugaz. Más que dato histórico de biografía yo lo comento desde mi punto de vista humano y tal vez con un poco de empatía, vivamos el momento como un hoy presente y si se nos aparece una «Diamant» en el camino agradezcamos su llegada a nuestra vida, y como personas cambiemos la mentalidad de que ser solteros es un castigo, veámoslo como una condición de decisión y aceptación, Kafka y Philip Larkin son un ejemplo de que escribir sobre la condición humana es una muestra de amor sin necesidad de pareja.
    Espero disculpen mi falta de conocimiento cronológico de acontecimientos y mi falta de critica, pero yo comento lo que mi razonamiento no quiso leer y el corazón quiso opinar. Saludos respetuosos.

  9. Salvador Hernando

    Es habitual que se publiquen estas imágenes de Kafka en las que le acompaña su hermana Ottla con el comentario de que ella es Milena Jesenská. No sé en que momento surgió esta confusión pero se repite una y otra vez, esto le resta credibilidad al artículo. Además ¿acaso no veis el parecido entre ellos?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*