
El 7 de mayo se cumplen treinta años de la noche más triste en la historia del FC Barcelona. La derrota en Sevilla en la final de la Copa de Europa contra el Steaua de Bucarest. El equipo rumano parecía una perita en dulce, pero a finales de los ochenta los equipos soviéticos y balcánicos alcanzaron niveles estratosféricos. Aquella victoria es el acontecimiento deportivo más importante de la historia de Rumanía junto al 10 de la gimnasta Nadia Comaneci en Montreal y los cuartos de final del Mundial de Estados Unidos. Gavril Pelé Balint (Sângeorz-Băi, 1963) metió el cuarto y último penalti de su equipo aquella noche. El Barcelona los falló todos. Tras batir todos los récords posibles con el Steaua, Balint recaló en nuestra liga en el Real Burgos junto a su compañero en la delantera del Steaua, Marius Lacatus, que fue al Oviedo. En su relato se entrelazan el fútbol y la historia de tal manera que uno al final no sabe a qué rango pertenece cada vivencia. Nos cita frente al Palacio del Pueblo de Bucarest, el edificio administrativo más grande del mundo. Un delirio de los tiempos comunistas. Y viene a lomos de su Harley Davidson. Todo en orden.
Eres transilvano.
Nací en Sângeorz-Băi, en Bristita. Es Transilvania, efectivamente. De donde viene la leyenda de Drácula derivada del príncipe Vlad Tepes. Cuando fui a jugar a España y dije que había nacido en Transilvania inmediatamente me apodaron «el Vampiro» [risas], pero en realidad Vlad Tepes no tiene nada que ver con los vampiros. Desde que Bram Stoker escribió su libro, la novela ha causado más fascinación que la historia real. Vlad Tepes fue un jefe, un señor importante de Rumanía. En las guerras con los turcos era muy salvaje, les cortaba las cabezas y las dejaba clavadas en un palo. Por eso le pusieron el nombre de Drácula, que quiere decir «diabólico». Bram Stoker escuchó la leyenda, lo mezcló con los vampiros e hizo una especie de ensalada que funcionó muy bien. Ahora la gente va a visitar los castillos de Transilvania donde se supone que estuvo Vlad Tepes y, mira, se gana dinero.
Balint es un apellido de origen húngaro.
Mi padre era húngaro y mi madre alemana. Mi abuela paterna no quería que su hijo se casase con una alemana, solo aceptaba que fuese una húngara. Así eran los tiempos, pero al final se casó con quien quiso. Mi madre hablaba en alemán conmigo. Cuando fui a la guardería no entendía el rumano. Luego cuando lo aprendí, ella me hablaba en alemán y yo le contestaba en rumano. No quise volver a hablar en alemán. Mi padre directamente nunca me habló en húngaro, pasaba de enseñármelo.
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Me he divertido un montón con Balint.
m´ancantE!!!
elartixta.
Balint, Piturca, Lacatus… Aquella selección de Rumanía en los años 80 era bastante buena, solía tocarnos en los grupos de clasificación de la Eurocopa o el Mundial.
Una entrevista genial, lo mejor del fútbol no se suele ver eso esta claro. La época que vivió y como, daría para un libro muy ameno.
Una entrevista muy divertida.
Sólo comentar que sí se puede estar en Transdnistria mucho más de dos horas, actualmente. Lo que pasa es que al entrar allí, dan un pequeño documento en la aduana/frontera con el cual sí es cierto que sólo puedes estar muy poco tiempo; tiempo durante el cual el viajero tiene que registrarse en la policía local. Una vez hecho este trámite ya puede permanecer días o semanas (supongo que uno, dos o tres meses también; no sé el tiempo máximo que permiten).
Grandísimo artículo, muchas gracias desde Burgos.
muy graaaaan entrevista!
Ha sido un gusto leer la entrevista. Se agradece la ausencia del habitual maniqueismo al hablar de la época de Ceaucescu. Yo le hubiera preguntado también por aquellos registros goleadores estratoféricos tan sospechosos de jugadores como Mateut y Camataru, que les servían para lograr la Bota de Oro europea. Lacatus era un jugador muy poco deportivo, la selección española puede dar fe de eso.
Cuando Balint nace (1963), Pelé tenía 22-23 años, lo que nos da un idea de su popularidad en el mundo para que en un pueblo de Rumanía alguien bautizara con ese nombre a su hijo.
Es verdad lo de Hagi en el Mundial-94, tuvo destellos a la altura del mejor Pelé o Maradona. Era un genio con un golpeo de balón con la zurda al alcance de muy pocos en la historia. Recuerdo que durante un partido de aquel Mundial, el locutor de TVE comenta que se les había acercado Balint a saludarlos y que les había recordado que el Burgos aún le debía dinero. Recientemente, Conexión vintage (Teledeporte) le ha dedicado un programa al Burgos, con imágenes de esos partidos que comenta Balint contra R.Madrid y Barcelona. También aparecía Juanito muy joven antes de fichar por el R.Madrid.
Tras leer la entrevista, he buscado la tanda de penaltis de la final de Sevilla de 1986 con la voz de José Ángel de la Casa. Recordaba como se había movido el marcador en la tanda, pero al verlo de nuevo revivo el drama barcelonista de aquella noche en Sevilla. Además, en aquella época sólo jugaba la Copa de Europa el campeón de liga, por lo que la eliminación podía tener un sentido más dramático que en la actualidad. Ese fue el caso del Barcelona, ya que la liga la había ganado el R.Madrid. Aquel Barcelona de Schuster no tuvo otra ocasión de disputar la Copa de Europa.
Muy buena la entrevista, todo un personaje Balint.
Me alegro por ellos pero fue una chorra como una casa.
Los del Steaua le dijeron al Barça que por unos doscientos millones se dejaban ganar y hale, la Copa pa ellos, peero, Mister Gaspart les dijo que Noooooooo, que la querían ganar limpiamente, y venga… hicieron historia.
Magnífica entrevista. Enhorabuena.
Muy buena entrevista, todo muy interesante. Felicidades
Muy buena entrevista
Inolvidable Balint en Burgos junto a Juric…..Los terrenos a las fueras de Burgos donde corre tanto el viento y no te gustaba entrenar son los campos de Pallafria, donde todos los findes los niños burgaleses se hacen duros como rocas…
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