
Ángeles con alas rotas
Si has visto la película Woodstock tal vez le recuerdes haciendo gritar «Higher!» a más de medio millón de espectadores; la impactante imagen de un músico en pleno éxtasis, transfigurado en profeta de las masas bajo una fantasmagórica luz purpúrea. Fue el primer hombre en la historia del espectáculo que manejó a su antojo una multitud semejante desde un escenario. Sí, él fue el primero, y lo hizo antes que los Rolling Stones, antes que Freddie Mercury, antes que AC/DC, antes que U2. En 1970 era capaz de vender millones de ejemplares de un simple recopilatorio y en 1971 podía hacer debutar su nuevo disco directamente en el número 1 de las listas. Sly Stone era el nuevo rey.
Entre 1969 y 1973 la industria musical seguía cada uno de sus pasos al milímetro. Combinó soul, rock, funk y pop con una naturalidad sobrenatural…y cambió todos esos géneros para siempre. Incluso la todopoderosa y monolítica Motown dejó que artistas como Stevie Wonder o Marvin Gaye experimentasen con nuevos estilos únicamente porque Sly lo estaba haciendo con éxito. Hubo un tiempo en que no sólo era uno de los talentos más brillantes y productivos de la música popular, sino que su fama estaba bien en consonancia: jugaba en la liga de los Beatles, de Jimi Hendrix, de James Brown. Sus mejores canciones no envidiaban la obra de nadie. Sus arreglos eran dignos de un genio. Era un visionario musical, un revolucionario. Lo cambió todo.
Mostró que se podía elevar el pop más intrascendente de Doris Day con la solemne profundidad del gospel, como en su alucinante versión de Qué será, será. Que se podía hacer funk sin tener que imitar a James Brown: de hecho, buena parte del funk de los setenta sigue más los pasos de Sly que los del propio Soul Brother nº1. Y que el funk podía tener forma de balada sin dejar de ser funk (If you want me to stay). Incluso en una de sus canciones —bajo el enrevesado título Thank You (Fallettinme Be Mice Elf Agin)— apareció por primera vez algo tan importante como la técnica del «slap bass», inventada por su entonces bajista Larry Graham: técnica fundamental que empezaron a imitar miles de bajistas en todo el mundo. Sly también fue el primer artista pop importante en publicar un LP donde la percusión electrónica tenía un papel primordial: hablamos del lejano 1971, una década antes de la explosión del techno.
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Muy buen artículo. Con Sly Stone pasará como pasó con Nick Drake, alguien empezará a decir que es su mayor influencia y el gran público lo redescubrirá.
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