
“El montañismo en el Himalaya presenta tantas dificultades que, hasta donde alcanza mi vista, ninguna expedición logrará jamás escalar una de las doce cumbres más altas en el primer intento”. Frank Smythe (1900-1949), alpinista, botánico, autor y fotógrafo británico.
“La expedición tuvo no solo que encontrar una ruta practicable hasta la cima, si no que tuvo que encontrar primero una forma de llegar a la montaña. El triple logro de conseguir una exploración, un reconocimiento y un asalto exitosos, todo ello en la breve temporada entre que se funde la nieve del invierno y el inicio del monzón, sitúa la expedición francesa en una categoría propia”. Eric Shipton (1907-1997), alpinista británico.
“Al sobrepasar nuestras limitaciones, al tocar las últimas fronteras del mundo de los hombres, hemos llegado a conocer algo de su verdadero esplendor. En mis peores momentos de agonía descubrí el profundo significado de la existencia, del cual hasta entonces no había sido consciente”. Maurice Herzog (1919-2012), alpinista y político francés, la primera persona en ascender una cumbre de más de 8000 metros.
El pasado 14 de diciembre falleció Maurice Herzog, el último superviviente de la expedición francesa que, en 1950, coronó por primera vez la cima de un ochomil: el Annapurna. Quiso el destino que la montaña elegida resultara ser la más temible y mortal de todas: por el total de 130 ascensos completados, 53 personas han muerto en sus laderas, el porcentaje más alto de muertes de cualquier montaña en el mundo. Pero no hubo ninguna fatalidad en ese primer ascenso, lo cual contribuye a evidenciar la grandeza de las personas que formaron parte de él. Este es el relato de su aventura.
En el Club Alpinista Francés la excitación era palpable. El Comité del Himalaya estaba reunido a las nueve de la noche en punto, como de costumbre, solo que esta vez sería para su sesión más memorable. En la habitación se contaban algunos de los mejores alpinistas del mundo, reunidos por Lucien Devies, presidente del Comité y de la Federación Francesa de la Montaña. Tipos duros, curtidos por la inclemencia de la montaña y la segunda guerra mundial, en la que muchos participaron. Fue este el caso de Maurice Herzog, al que Devies nombró líder de la expedición: Herzog participó en las Fuerzas Francesas del Interior, organizaciones militares clandestinas que combatían del lado de los aliados en la deprimente Francia que quedó aplastada bajo el puño nazi a partir de 1940. Herzog llegó a ser capitán durante la campaña de los Alpes, donde destacó como un gran líder y un brillante alpinista.
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Ya me gustaría ver qué alpinista es ahora capaz de subir un 8.000 con el material que se utilizaba antes. Un día los subirán a la silla de la reina
Tu comentario muestra tu absoluta falta de conocimiento sobre lo que es el alpinismo y sobre lo que se hace hoy en día en el Himalaya. Es muy fácil hablar sin saber (el deporte nacional de nuestro país) y criticar a los alpinistas desde el calor y la comodidad de tu casa.
Manuel tu comentario esta absolutamente basado en la ignorancia. «Ya me gustaría ver que ingeniero es ahora capaz de hacer los puentes como antes, un día les harán los planos los ordenadores. » ¿Patético verdad? pues el mismo efecto ha causado en mi tu comentario. Antes de despotricar sobre el alpinismo actual infórmate de quienes son y que hacen Ueli Steck, Simone Moro, Denis Urubko entre otros muchos, y si quieres producto nacional : Iñurrategi, Vallejo, Zabalza …
Después de haber visto un poco sus actividades vuelves a pensar que a los alpinistas de hoy en día los suben en la silla de la reina.
Lástima que en este país, si nos sacan del fútbol no tenemos ni idea de nada.
Subir una montana con Ueli Steck hay que decir que es como viajar con los Kennedy.
Perdón, me refería al Rumano.
Buenas, Manuel. Desde luego, si Lachenal, Terray o Rébuffat, esos alpinistas clásicos que disfrutaban la montaña como nadie, vieran en lo que se ha convertido hoy el Himalaya, se sentirían asqueados hasta la médula.
Prostíbulos en el campamento base, bombonas de oxígeno subidas a precio de oro por sherpas para que el señorito de turno pueda succionar oxígeno hasta para dormir, GPS, radios, cámaras, satélites, tráfico de oxígeno y drogas… Ya sólo falta que pongan un teleférico hasta la cima del Everest y monten ahí una macrodiscoteca.
Esas primeras expediciones al Himalaya, entre ellas esta francesa, estuvieron muy puteadas. La pobreza de sus equipos, la escasa preparación, la penosa logística… incluso la inexistencia de mapas de la zona (o peor aún, la existencia de tales pero sin un ápice de realidad, como es este caso): todo ello hacía los ascensos infinitamente difíciles.
Pero, al mismo tiempo, fueron afortunados: disfrutar de entornos vírgenes, de explorar una montaña por vez primera, de subir por donde nadie lo había hecho nunca antes… qué diferencia con las lamentables colas de cientos y cientos de aficionados que se montan desde hace unos años en las laderas del Everest.
Esa era ya terminó, como las épocas de los grandes descubrimientos o las grandes exploraciones. Sólo podemos imaginar qué experimentaron esas personas, y recordar la irrepetible épica de sus aventuras.
Un saludo.
¿Por qué es «lamentable»? Las cosas sólo se pueden hacer una vez la primera vez.
Buenas, Jesús. Con «lamentable» me refiero a esto: http://tinyurl.com/bhaa5vv
Un saludo.
David, no sólo se hace esto que pones en el Himalaya. Está claro que hay unos pocos picos inundados de turistas ricos, pero se sigue haciendo alpinismo de gran calidad e interés por toda esa cordillera.
Disculpa, Miguel, no era mi intención ningunear a todo el colectivo de los himalayistas si no a la legión de turistas adinerados buscadores de gloria y el desagradable submundo que se ha originado a su alrededor.
Por supuesto que aún hay expediciones con gran mérito en el Himalaya (y en otras muchas partes del mundo).
Un saludo.
Hablando del Annapurna… imprescindible el documental Pura Vida (disponible en Filmin).
Impaciente por leer la segunda parte :)
Ayer, después de leer tu comentario me puse a ver el documental. Impresionante. Gracias por descubrirmelo :)
¡Ils sont fous ces francais! Brutal lo que consiguieron sin mapas, GPS, oxígeno… Muy buen artículo
David,
el enlace no funciona
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