
“El alpinista es quien conduce su cuerpo allá donde un día sus ojos lo soñaron.” Gaston Rébuffat
“Siempre está más lejos de lo que parece, siempre es más alto de lo que parece, y siempre es más duro de lo que parece.” Las tres reglas del montañismo
“La alta montaña no es sino un desierto de roca y hielo sin otro valor que el que nosotros queramos otorgarle. Mas en este terreno, siempre virgen por la fuerza creadora del espíritu, cada uno moldea a su antojo la imagen del ideal que persigue.” Lionel Terray
Al llegar Herzog junto a Couzy y Rébuffat a los pies del Annapurna, se encontraron con Schatz, que había llegado junto a Lachenal y Terray un día antes. El viaje desde Tukuche, tras cuatro días de marcha, había sido impresionante: partiendo del paisaje seco y pardo de Tukuche, cruzando bosques vírgenes, abriéndose paso a machetazos a través de la selva, rodeados de marmotas y monos, de cedros y azaleas, del sol y de la lluvia. Pero siempre, omnipresentes, las colosales montañas nevadas rodeándolos, amenazantes, hasta llegar a la garganta del Miristi Khola, el agitado río que reúne el agua del enorme glaciar norte del Annapurna, donde la más temible de todas ellas los desafiaba.
Terray y Lachenal habían salido a primera hora para explorar la estribación noroeste de la montaña, la vía de ascenso más prometedora por lo que se podía apreciar desde su posición. Cuando volvieron, ya de noche, se encontraron con el resto de la expedición, y aunque muy cansados, volvían sonrientes: “No es exactamente un paseo por el parque”, dijo Terray, “la arista es muy larga, y mientras más avanzas más difícil es”, aunque tanto él como Lachenal creían que, de haber avanzado un poco más, superando varias dificultades, habrían llegado a la meseta superior del Annapurna. El júbilo fue inmediato. El grupo no estaba acostumbrado a encadenar dos buenas noticias, y enseguida volvió la alegría que poco a poco se había ido extinguiendo, en el desgastador mes y medio que había pasado desde su aterrizaje en Nueva Delhi. Herzog llamó a la calma y pidió no echar las campanas al vuelo, pero resultaba difícil resistirse. Con el sueño alterado por la expectación y el rugido de los perennes aludes del Annapurna, hicieron noche con la cabeza puesta ya en la mañana siguiente.
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Impresionante.
Me encantan estos relatos.
Fantastico, enhorabuena
Genial genial. Enganchadísimo al relato
Historia de Superación
Excelente segunda parte. ¿El ascenso final a la cima lo inician desde el campamento 5? Porque la distancia parece realmente considerable.
Muchas gracias, DDB.
Creo que la perspectiva engaña, y hay que tener en cuenta además que en los tramos entre campamentos previos son por laderas muy empinadas y con obstáculos considerables, mientras que el tramo del Campo 5 a la cima es asequible y relativamente llano en comparación.
Las dificultades en ese último tramo son principalmente la altura, el viento y la nieve, además de que hay que ir y volver en el mismo día, sin olvidar la fatiga acumulada.
Sí, la verdad que no es precisamente una jornada plácida.
¡Qué maravilla! Os recomiendo a todos los amantes de la vida el documental «Pura vida», te estremece hasta hacerte llorar; y para todos aquellos que soñemos pero que nos parece imposible llegar hasta allí os recomiendo un blog literario
http://fulgoresliterarios.blogspot.com.es/
Espectacular. Estas historias de superación me encantan.
Buen trabajo!
Absolutamente impresionante!!
En realidad, al nivel que acostumbráis por aquí.
Felicidades!
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Magnífico relato.
Lo que no entiendo es por qué el relato se limita a extraer información del libro, asi también escribo yo articulos interesantes….
Pues adelante, por favor.
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