Ciencias

Los más fascinantes vídeos astronómicos

Podemos considerarnos afortunados de vivir en una época donde los misterios del cosmos están empezando a desenvolverse ante nosotros. La tecnología nos permite desentrañar no ya solamente con datos, sino incluso con imágenes accesibles a cualquiera, secretos que el firmamento nos ha ocultado durante milenios. Podemos contemplar con nuestros propios ojos ciertas cosas que muchos seres humanos de otras épocas no podían soñar con ver, ni aun imaginar que existían o que tenían el aspecto que tienen. La capacidad de asombro ante el cosmos es —o eso siempre he creído— una de las principales muestras de inteligencia; al menos de curiosidad intelectual activa. Mirar al cielo y hacerse preguntas deberían ser actos sinónimos; de hecho creo que prácticamente cualquier niño se hace preguntas sobre la Luna o sobre el Sol. Una lástima que muchos adultos no sepan cómo reaccionar a esas preguntas, porque no es necesario responderlas, sino sencillamente estimular al niño para que siga formulándolas. Y una lástima que muchos niños hayan olvidado esa curiosidad cuando se convierten en adultos… como si hubiese algo más deslumbrante y fascinador que las inmensidades que rodean nuestro planeta. De todos modos, para quienes no hayan abandonado esa curiosidad infantil sobre el cielo —que al final termina siendo la menos infantil de las curiosidades, la más compleja y el origen o la inspiración de casi todas las ciencias—, aquí hay una serie de vídeos que reúnen la belleza estética por un lado. Y una inmensa belleza intelectual por otro: la bella idea de saber que vivimos en una pequeña e insignificante bola de hierro y roca, cubierta por una fina capa de gases que nos permiten respirar, y perdida en mitad de un universo tan grande que despoja a todas nuestras preocupaciones humanas de importancia. Eso, que podría hacernos sentir empequeñecidos, debería en realidad conseguir que valoremos la fortuna de estar vivos para poder contemplar semejante inmensidad.


Júpiter se oculta tras la Luna: Una filmación reciente, pues ya sabemos que en las últimas semanas nuestro satélite y el planeta más grande del sistema solar han ofrecido un grandioso espectáculo conjunto, de fabulosa belleza incluso contemplado a simple vista. Aquí aparecen filmados juntos a través de un telescopio, y asistimos al fascinante momento en que Júpiter se esconde tras el horizonte lunar. Muy impactante filmación, con magnífica definición:


Venus paseando ante el Sol: Existen numerosos vídeos que recogen el tránsito del planeta Venus frente a la esfera solar, tal como se ve desde la Tierra. Casi todas esas filmaciones son hipnóticas y ayudan a “entender” (entre comillas) la magnitud de nuestro sistema solar, así como del tamaño de la estrella en torno a la cual giramos. Si tenemos en cuenta que Venus es del mismo tamaño que la Tierra pero que aun estando mucho, muchísimo más cerca de nosotros que el Sol, parece un pequeño guisante en comparación con el astro rey (que solamente es rey en nuestro sistema, ya que existen muchas estrellas que hacen que nuestro Sol parezca una minucia).


La ISS transita el disco solar: La Estación Espacial Internacional es, además de una fuente de conocimientos y lugar de experimentación, un magnífico trofeo para los astrónomos aficionados. Fotografiarla o filmarla es una tarea que ofrece grandes recompensas, ya que la estación ofrece preciosos momentos en su deambular por el cielo, como este instante: la ISS y el transbordador Atlantis están acercándose para acoplarse, flotando uno muy cerca de otro en órbita en torno a la Tierra. Y desde la Tierra los han filmado… con la rutilante y fiera esfera solar como telón de fondo.


La ISS como a Kubrick le hubiese gustado verla: Otro vídeo de la estación, también vista desde la Tierra mientras nos sobrevuela en su órbita habitual, pero esta vez captada con más detalle por un observatorio alemán… una breve filmación que hubiese hecho las delicias de Arthur C. Clarke (y de cualquier escritor de ciencia ficción) amén del mencionado Kubrick.


Un cometa se estrella contra el Sol: El astro rey aparece aquí tapado por un círculo en el propio telescopio, con el fin de que se puede filmar mejor su corona. Con esta configuración de la cámara, el intensísimo brillo de la esfera solar deslumbraría a la lente e impediría que se distinga nada. De este modo, tapando el disco solar, se pueden contemplar las emanaciones y erupciones que la estrella proyecta al espacio. Pues bien, en plena observación aparece un cometa que, atrapado por el enorme campo gravitatorio del Sol, termina estrellándose en su superficie y causando una clara perturbación en sus emanaciones. Espectacular.


Más cometas kamikaze: Otro vídeo similar en el que no uno sino dos cometas son atraídos por el sol y terminan impactando en la enorme esfera de plasma que aparece en nuestro horizonte por las mañanas.


Explosión en Júpiter: Ningún planeta, ni siquiera la Tierra, está libre de colisiones con grandes objetos espaciales a la deriva. Pero como es lógico, aquellos con mayor masa y poder de atracción gravitatoria se llevan la palma. Naturalmente, el gigantesco Júpiter es el principal candidato —después del Sol— a recibir la visita inesperada de asteroides o cometas. De hecho, la presencia de Júpiter y otros planetas gigantes en el sistema solar exterior reduce, al menos en parte, la posibilidad de que nuestro modesto planetilla azul reciba el impacto de una roca espacial, algo que podría suponer un cataclismo para nosotros sus habitantes. En este video podemos ver una perturbación causada en la superficie del planeta gaseoso por uno de esos impactos, perturbación que parece pequeña porque Júpiter es enorme, pero que podría cubrir todo un hemisferio de nuestra Tierra…


La aurora vista… desde arriba: La ISS no solamente es un fascinante objeto al que filmar o fotografiar como decíamos antes, sino que dada la relativa baja altitud de su órbita nos proporciona continuamente bellísimas imágenes de la Tierra. Imágenes que probablemente deberían enseñarse de continuo en los colegios (y también a los adultos) para que la gente entienda que vivimos en un planeta bastante pequeño donde los conceptos de nación, bandera, razas y fronteras terminan resultando bastante ridículos, y donde las guerras o la destrucción de tesoros naturales son actos de deplorable estupidez. Todas las filmaciones y secuencias de imágenes de la Tierra tomadas desde la Estación Espacial Internacional son bellísimas, pero algunas resultan particularmente sorprendentes, como esta en la que podemos contemplar una brillante aurora… vista desde arriba.


Aquí es donde vivimos: Parece un producto de efectos especiales cinematográficos, pero no lo es. Se trata de una filmación acelerada de lo que se puede ver desde la ISS cuando la estación orbita nuestro planeta. Esto es: ciudades iluminadas, relámpagos entre las nubes, la fina capa de atmósfera que nos mantiene vivos, el amanecer contemplado desde más allá de lo que habitualmente llamamos “cielo”… la inconmensurable belleza de nuestro mundo.


El corazón de nuestra Galaxia: Con determinadas técnicas de cámara se pueden crear filmaciones a “cámara rápida” (aunque en realidad es cámara lenta, pero para entendernos…) que nos permitan observar el hipnótico espectáculo de la rotación del firmamento sobre nuestras cabezas. Sí, obviamente lo que rota somos nosotros, pero eso poco importa cuando uno ve con tanta claridad la espina dorsal de la Vía Láctea, la galaxia a la que pertenecemos… algo que está a tanta distancia y que es tan aterradoramente grande que ningún cerebro humano podrá llegar a concebir salvo como una eterna causa de perplejidad y asombro. Si esto no te quita el aliento, probablemente es que estás hecho de piedra.


Noche de nubes: Un vídeo similar, también filmado con luminosidad aumentada, que debería mostrar el movimiento de la Luna en el firmamento, pero que da la casualidad de que se produce en una noche nublada. No importa, aunque el planeta compañero de la Tierra aparezca cubierto por las nubes de nuestra atmósfera, el resultado es tan visualmente apabullante que bien merece la pena incluirlo aquí.


La Luna: El astro que más nos influye después del sol, desde el aspecto climático hasta el puramente biológico, transitando ante la lente del telescopio. Mucha gente no se para a pensar en lo afortunados que somos de tener tan cerca un satélite que en realidad es otro planeta (ningún otro planeta del sistema salvo la Tierra tiene un satélite tan, tan grande en relación a su propio tamaño). Soy de los que gustan de llamar al binomio Tierra-Luna un “sistema planetario doble”. Y sí, somos muy afortunados de pertenecer a él, no ya por las ventajas que pueda acarrear la presencia de la Luna a nuestro clima sino por el constante espectáculo que nos ofrece a simple vista… y no digamos ya cuando la filmamos a través de una cámara.


Están ahí aunque no las veamos: El aire de nuestra atmósfera brilla cuando es bañado por el Sol, y ese resplandor oculta a las (demás) estrellas de nuestra vista. Pero al atardecer, esas estrellas se nos van haciendo visibles conforme nuestra atmósfera va dejando de dispersar toda esa luz solar. En este video podemos ver la transición acelerada, lo cual nos ayuda a ser más consciente de que las estrellas también están ahí durante el día.


Amanecer de la Luna: La salida de nuestro satélite por el horizonte —una vez más con luminosidad aumentada— filmada mientras un frente nuboso va acercándose a la cámara que lo está filmando.


Saturno y sus legendarios anillos: Es una filmación amateur, pero precisamente estas grabaciones “caseras” despiertan una especial fascinación porque nos recuerdan que Saturno no existe únicamente en el material gráfico de la NASA o de los grandes observatorios, sino que está ahí, sobre nuestras cabezas. Mientras que las fotografías más avanzadas nos muestran a los planetas con mucha definición y detalle, tan bien que casi parecen irreales como en una película de ciencia ficción, aquí podemos ver a Saturno en una imagen frágil, titubeante, haciéndonos plenamente conscientes de que realmente es un extraño planeta que sí, que está ahí fuera, y que cualquiera con un telescopio adecuado y no demasiado caro puede verlo con sus propios ojos y sin intermediarios (bueno, hablamos quizá de telescopios de 1000-1500 euros, pero eso es lo que cuesta también una buena guitarra):


Saturno y la Luna: Tanto o más fascinante resulta ver al planeta anillado apareciendo desde detrás de la esfera lunar, de manera similar a como antes habíamos visto a Júpiter ocultándose tras ella.


Marte: El planeta más parecido a la Tierra excepto en tamaño (ese sería Venus), como nos han demostrado las fotografías tomadas a su superficie, que recuerdan tanto a parajes terrestres que resultaría difícil distinguirlos en una primera ojeada. De hecho, incluso a través del telescopio tiene Marte un aire familiar, aunque solamente sea por el casco polar que le da un aspecto ligeramente terrestre. Nuevamente, verlo filmado en tiempo real a través del telescopio nos ayuda a ser más conscientes de que está ahí, ante nuestros ojos.


Venus: La melliza de la Tierra en tamaño, aunque su aspecto inmaculado, de un blanco purísimo debido a su espesa capa de nubes, esconde un terrible infierno; Venus es incluso más inhóspito que Mercurio, el planeta más cercano al Sol. Pero aun a través de la lente sigue conservando ese aspecto de gema celestial que, muy justificadamente, le ganó el nombre de la diosa de la belleza cuando nuestros antepasados lo veían brillar en el horizonte:


Mercurio: Normalmente difícil de contemplar debido a su pequeño tamaño y la cercanía al Sol, cuyo inmenso resplandor no pone fáciles las cosas al observador. Para poder visualizar bien a Mercurio se necesita localizarlo en ocasiones especiales, cuando se halla —desde nuestro punto de vista— más separado de la estrella. Quizá por ello resulta especialmente hipnótico verlo filmado con tanto detalle:

Hasta aquí una primera tanda de vídeos. Próximamente quizá pongamos algunos más… si ningún cometa decide esquivar a Júpiter y caer sobre nosotros. Toquemos madera.

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4 Comentarios

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  2. Caballero

    «Están ahí aunque no las veamos».

    Lo que vemos (cuando podemos) es la luz que emiten esas estrellas; algunas de las cuales ya no «están ahí», se han extinguido. Tan sólo es que su luz continúa viajando.

    Buen artículo.

  3. Esto nos demuestra que no somos nadie en el Universo… Y que es muy difícil que no haya unas cuantas civilizaciones en otros «barrios» del Cosmos.

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