Arte y Letras Literatura

La paja en el ojo de Dios

Nebulosa Ojo de Dios

“¿Y por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no ves la viga que está en tu propio ojo?” (Evangelio según Mateo, 7:3)

Decían en la Biblia que uno no debe juzgar los defectos ajenos sin antes juzgar los propios. Muy razonable, pero ¿por qué no mirar La paja en el ojo de Dios y buscar también los defectos de la Creación?

Empezaba como una novela de aventuras espaciales presumiblemente anodinas —o, como mínimo, de lo más convencionales— y en esencia eso es lo que es, pero escondía una considerable sorpresa: terminaba presentando algunas de las hipótesis más perturbadoras de la ciencia-ficción clásica. Desde los tiempos de H.G. Wells (me tomo la libertad de enlazarles un artículo propio sobre los orígenes de la ciencia-ficción), el posible contacto con civilizaciones alienígenas dañinas había sido tratado de mil maneras distintas por numerosos relatos, pero habitualmente subyacía una idea de base: cuando una civilización es peligrosa para otra, lo es debido a sus malas intenciones o sencillamente a su excesiva superioridad tecnológica. El conflicto, ya fuese bélico o puramente accidental, era generalmente la consecuencia de uno de estos dos escenarios. Como resulta fácil deducir, estos encontronazos literarios entre dos civilizaciones galácticas eran realmente la extrapolación de experiencias vividas por la especie humana y no resultaba difícil establecer paralelismos entre esas guerras alienígenas con las guerras que hemos protagonizado unos humanos contra otros a lo largo de la Historia. O en otros casos, se trataba de una mera extrapolación de procesos como la selección natural, la depredación, etc., de los que también los humanos hemos sido protagonistas y observadores.

Cuando Larry Niven y Jerry Pournelle unieron sus esfuerzos para escribir La paja en el ojo de Dios —el primero de varios relatos que escribirían a medias—, ambos se habían hecho ya un nombre en el mundillo de la ciencia-ficción. Larry Niven había publicado novelas como la mítica y muy entretenida Ringworld, que francamente no era especialmente sólida desde una perspectiva literaria, pero sí constituía un brillantísimo alarde de imaginación en torno a un inmenso mundo artificial en forma de anillo fabricado por una civilización desconocida, los enigmáticos “ingenieros”. Por su parte, Jerry Pournelle se había hecho célebre con A spaceship for the king, relato que combinaba las aventuras típicas de la space opera con la simulación de una historia futura al estilo Isaac Asimov. En The mote in God’s eye, publicada en 1975, se unieron pues la habilidad de Niven para inventar razas alienígenas repletas de matices interesantes con la escenografía de aventura espacial creada por Pournelle para sus tramas galácticas. El resultado trascendió el trabajo previo de ambos y causó considerable impacto en el mundillo debido a unas tesis sobre la convivencia entre civilizaciones que podían tener dobles lecturas de lo más incómodo.

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18 comentarios

  1. viejotrueno

    El libro no se, pero la película «Starship Troopers» es un grandioso «tour de force» y me sabe muy mal que el articulista la despache tan desabridamente

    • Paul Verhoeven admitió no haber sido capaz de acabarse la novela de Heinlein. Tanto la novela como la película son bastante deficientes, por motivos opuestos.
      En la novela la parte de ciencia-ficción funciona muy bien, con bastante lógica (los alienígenas tienen forma de insecto, pero NO SON BICHOS GIGANTES: son una civilización avanzada, con alta tecnología y como es lógico no hace falta tres mil disparos para abatir a uno) y las escenas de acción son muy buenas (mucho más emocionantes que las de la película, donde todo se limita a que el bicho resiste más o menos balazos según le interese al guionista) pero la parte social resulta entre ridícula y deprimente. La Tierra que se describe en la novela sido definida, con bastante justicia, como «el paraíso fascista».
      La película, por otra parte, nos enseña una imagen mucho más acertada de lo que sería una sociedad regida por militares y no por civiles, en las antípodas de la utopía militarista de Heinlein, pero los personajes son una colección de subdesarrollados a cual más lamentable con unas líneas de guión que harían morir de vergüenza a Ed Wood – un crítico definió los personajes como «Beverly Hills 90210: sensación de morir». :p

    • Uff. Es muy mala la pelicula. Lo poco bueno lo aporta Denise Richards, aunque sale demasiada vestida para mi gusto

    • Yo soy un fan de la película de Verhoeven.

      Desgraciadamente mucha gente no sabe verla. Es una sátira del militarismo, que ridiculiza la tesis de Heinlein. La película es un reportaje ficticio de propaganda militarista, y la estupidez de sus protagonistas es totalmente intencionada. Si lo entiendes, es una película mucho más profunda, y también más divertida, de lo que parece.

  2. La novela del «paraiso fascista», acaba con el ultimo modisco de Heinlein, nuestro autoimaginado rubicundo prota es un emigrante filipino. Espero lista de mas heroes de la epoca, de novelas de accion, y de publico juvenil, con nuestro heroe no wasp .

  3. Jesús Couto Fandiño

    Bueno, también esta le hecho de que no se Niven, pero Pournelle es bastante fachilla.

  4. El articulo me ha encantado.

    Tambien me impactó el asunto de los pajeños y sus tropismos de plaga, resultando poco coherente el que entre sus logros cientificos no esté el haber logrado eliminar los aludidos tropismos, ya han podido crear razas sumamente especializadas, o sea caracterizadas por unas habilidades y funciones inscritas en su diseño genetico.

    Me decepciona indeciblemente la aparicion del termino “buenismo”. Es un termino ideado por el cabronismo neoconservador para desprestigiar a Zapatero y su optimismo antropológico.

    El termino «buenismo», proferido desde esa indecente intencion, significa «bondad boba» y el implicito es que toda bondad es boba: los malotes somos los listorros, los fuertes, los ricos, los que predicamos el egoismo creador de riquezas y quienes no tengan riquezas, ni sepan a quien arrebatarselas, pues «que se jodan».

    El termino buenismo expresa la conviccion/pretension de que hay cosas que son como son y no pueden ser de otra manera, asi que la mera voluntad no las puede cambiar y el pretenderlo es boberia «buenista»

  5. Es una novela que impresiona mucho al principio, pero en una segunda lectura se le ven mucho los trucos y las inverosimilitudes. Realmente los autores han diseñado la especie alienígena de manera que sea intolerablemente peligrosa, pero si uno lo piensa, evolutivamente no tiene sentido (no digo más para no desvelar la trama).

    La verdad es que las novelas con extraterrestres nunca han conseguido convencerme. Casi siempre son demasiado «terrestres», y cuando no, son caprichosamente extrañas, o las dos cosas a la vez. Y la mayoría de las veces tienen una asombrosa capacidad para aprender inglés en nada de tiempo, qué conveniente.

    Una novela de ciencia ficción que merecería un comentario, porque parece escrita ayer aunque sea de 1952, es «Mercaderes del espacio», de Frederik Pohl y C. M. Kornbluth.

  6. Pingback: 03/06/13 – La paja en el ojo de Dios | La revista digital de las Bibliotecas de Vila-real

  7. Estando más perdido que la tripulación de la Mc Arthur después de uno de sus saltos al hiperespacio, un lector se deja aconsejar por un buen artículo y acaba leyendo un libro no tan bueno.

    Divertido, una aventura que coincido, debería llevarse a la gran pantalla, o a la pantalla simplemente visto los tiempos que corren, pero que desde mi punto de vista falla desde la primera página, en la que incluye dos supuestos (el impulsor y el campo) que condicionan el resto de la novela y que aparecen de la nada, más aún cuando se pasa por encima del descubrimiento del campo con un «se descubrió por casualidad».

    Más allá del buen ejercicio de imaginación delos pajeños y sus castas coincido con otros lectores que todos los extraterrestres se me hacen demasiado familiares o demasiado lejanos (exceptuando los de «Los propios Dioses» de Asimov).

    Interesante también la visión setentera de un futuro distante en algunos aspectos superado y en otros insondable.

    En resumen y en mi opinión, una novela entretenida, no sé si llega a ser un clásico, su página más importante y decepcionante es la primera.

  8. Puede que sean cosas del planeta «Paja» y de los pajeños, pero lo de «buenismo» se queda corto para describir el «bobismo» cuando se piensa que siempre es posible alianzar civilizaciones tanto si son terráqueas como extraterráqueas, ahí es naa !!

    Si es «cabronismo», lo siento de verdad, pero no he podido resistirlo.

  9. Fiasko de Stanislaw Lem

  10. Espero tener la suerte de algún día ver aquí un análisis y debate serio de «La guerra interminable», de Joe Haldeman. Literaria y cinematográficamente mucho más interesante que la obra de Heilein que aquí (y como norma) se cita, desde mi punto de vista.

  11. Fernando Ángel

    Aunque sea un poco tarde, enhorabuena por el artículo. Me ha encantado, sin compartir el entusiasmo por la novela.

    Estoy muy de acuerdo con el último comentario. Sería interesante la comparación con La guerra interminable, que me parece mucho más interesante que Tropas y que La paja en ojo de Dios. E ideológicamente muy distinta.

    Ojalá el autor haga más críticas de cf.

  12. Pingback: Herederos del tiempo, de Adrian Tchaikovsky | C

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