
Ser un miserable y cosechar por ello toneladas de desprecio público; ofender al prójimo con bajezas y alentar decididamente la matanza de judíos; ofrecerse como delator a la policía del tirano, censurar al compañero de letras para truncar su carrera y comportarse como un auténtico puerco humillando en público a las mujeres. ¿Poseer todo este catálogo de lindezas puede constituir una ventaja a la hora de escribir, de escribir bien?
Afilando un poco más la pregunta, ¿ser un canalla le capacita aún más al autor a la hora de escarbar literariamente muy adentro de esa condición inseparable del hombre como lo es la ruindad? Y por esa misma razón, y de ahí puede extraerse la gran paradoja, ¿es ese miserable escarbando vilezas el que después, y gracias a su obra, se convierte (quizá sin pretenderlo) en un gran moralista al retratar en su obra sin complejos tanta bajeza?
Lo que sí podría afirmarse es que no sirve para elevar la calidad de sus escritos el que el autor se dedique a amparar a la viuda y al huérfano, criticar la caza de ballenas o pronunciarse con energía en contra de los desahucios. Hay ejemplos flagrantes de que esto no funciona así: muchos escritores en apariencia íntegros son más admirados por sus posturas políticas y sociales, reflejadas con martilleo constante en sus artículos de prensa, que por lo que de verdad valen sus libros.
Y a la inversa: la degradación ética del autor, su infame vida, no es inseparable de su genialidad literaria, incluso hasta podría pensarse que la incrementa. Esto plantea un curioso contrasentido que parece hacer saltar por los aires el principio platoniano de que la Justicia, la Bondad y la Belleza se necesitan entre sí, sin apelación posible: la realidad no se compadece con Platón, porque la virtud encuentra en ocasiones muy sucios caminos y servidores (como Cela o Céline) para aleccionarnos con viveza sobre la condición humana.

Hay que señalar que son muchos los canallas que escriben bien, hasta muy bien, se podría decir. Abundan los buenos escritores que por debilidad mental, alcoholismo, desafuero pasional o por la perentoria tiranía que impone la falta de dinero, delinquieron, fueron encarcelados, asesinaron a sus esposas. Rimbaud traficó con armas, olvidándose por completo de las letras; Dostoievski visitó el talego por deudas; Althusser estranguló a su mujer y William Burroughs se la cargó mientras se divertía disparándole como si fuese Guillermo Tell; Carroll fue apartado de una niña (ojos y manos lejos de Alicia de carne y hueso) y de Barrie se afirma que falsificó un testamento para quedarse con la custodia de cinco huerfanitos, lo que le garantizaba una proximidad afectiva por muchos años con unos menores (Peter Pan sería su proyección literaria «blanca»; Garfio, la negra); Bukowski no distinguía la botella de la pluma, y así la lista de plumas delicuenciales, calaveras o locatis de los que cuidarse es casi interminable.
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No me parece justa la comparación: Viaje a La Alcarria no me parece la obra cumbre de Cela –yo elegiría entre San Camilo 1936, cuya terrible descripción del Madrid de las primeros días de la Guerra Civil no desmerece el París celiniano, La Colmena, que también se las trae, o Mazurca para dos muertos- y El viaje al fin de la noche es una de las dos mejores novelas de Celine.
Los únicos miserables que hay en este artículo son Felipe «GAL» González y Helmut «Financiación Ilegal» Khol.
Por cierto, la obra de Jünger «In Stahlgewittern» fue traducida en España como «Tempestades de acero», no como «Tormentas de acero».
Fernando, tu comentario es sublime, gracias.
No está mal escrito, pero la única razón de este articulo y de que algunos lo hayamos leído es la Genialidad de los dos autores. Conozco menos la obra de Cela pero Céline es incontestablemente uno de los más grandes de la Literatura y que jotdown se atreva a calificarlo de miserable a la ligera me entristece un poco.
Estás en serio….Vale que Cela era un tipo de mucho cuidado pero con la panda de elementos que presentas al principio, entre los que hay que han matado a su propio mujer, incluyes a Cela en esa final de miserables!!!!…
De verdad que es para hacerselo mirar. Por cierto, muy de acuerdo en la elección de Sofía sobre San Camilo 1936…
Lo dicho, creo que vas a tener a tu coro de palmeros porque escribir mal sobre Cela es lo que tiene…otra cosa no, pero palmeros…
Eduardo, míra tú el artículo por favor: no creo que se puedan decir cosas más ensalzadoras que las que escribo sobre Cela.. sobre su obra, claro está, no sobre su persona.
José Angel…miráte tú mi comentario, por favor. Empiezas el artículo hablando de paisano que matán a su mujer y luego largas que por encima de todos ellos, están Cela y Celine….
Empiezas diciendo:
«Hay que señalar que son muchos los canallas que escriben bien, hasta muy bien, se podría decir. Abundan los buenos escritores que por debilidad mental, alcoholismo, desafuero pasional o por la perentoria tiranía que impone la falta de dinero, delinquieron, fueron encarcelados, asesinaron a sus esposas. Rimbaud traficó con armas, olvidándose por completo de las letras; Dostoievski visitó el talego por deudas; Althusser estranguló a su mujer y William Burroughs se la cargó mientras se divertía disparándole como si fuese Guillermo Tell; Carroll fue apartado de una niña (ojos y manos lejos de Alicia de carne y hueso) y de Barrie se afirma que falsificó un testamento para quedarse con la custodia de cinco huerfanitos, lo que le garantizaba una proximidad afectiva por muchos años con unos menores (Peter Pan sería su proyección literaria «blanca»; Garfio, la negra); Bukowski no distinguía la botella de la pluma, y así la lista de plumas delicuenciales, calaveras o locatis de los que cuidarse es casi interminable. »
Para rematar del siguiente modo tan coherente y justo:
» no me cabe la menor duda de que esa final de la copa al mayor de los infames la iban a disputar Camilo José Cela y Louis Ferdinand Céline»
Tu mismo!
¿celine medió alguna vez para que liberasen a alguien de la cárcel? el tío parecía una rata de mucho cuidado.
con respecto a cela hay un dicho gallego: na terra de lobos
ouvear como todos.
La historia de Cela más macabra es la de la novia que un obús mato en una cita en pleno Madrid asediado y cuyo ojo guardo en formol en el cajón de los calcetines durante años.
Lo siento, no me ha gustado mucho el artículo. Creo que no hace justicia a la obra de Céline, y que se omiten pasajes claves que muestran su dimensión sociológica en tanto que retrato de una época (el ascenso del feminismo, la industrialización, el proceso colonial, etc.).
Viniendo de Bardamu (clave para celinianos), esas palabras suenan a elogio. De todas formas, creo que como estudio sociológico, prefiero la otra gran obra de Céline, «Muerte a crédito». Pero es tan solo una opinión.
En eso estamos de acuerdo.
Por cierto, si no lo conoce, la revista francesa Télérama en su especial «Hors série» de Junio de 2011 publica un especial muy ameno y al tiempo exhaustivo que puede completar muy bien este artículo (sé que hay muchos otros estudios, pero éste es ideal para quien comience a descubrir a Céline).
Tomo nota. Gracias Bardamu.
Manipulador. Querías arrearle a Celine (con razón) y te ha parecido que compararlo con Cela resultaría muy guai. En tu propio texto queda claro que ambos tienen poco que ver, que sus pecados no son comparables. Usas a Cela sólo para llamar la atención en el título y para hacer un poco de política de la señorita Pepis. Aún me estoy riendo de la comparación que haces entre los dos «Viajes». Manipulador.
¿Arrearle a Céline? Me da la ligera impresión de que no te has leído el artículo. Pero es tan solo una impresión.. muy ligera.
Creo que el sentido de este artículo es plantear la paradoja de que la miseria personal no es un obstáculo para que el mismo individuo escriba obras geniales. Más bien al contrario. No hay duda de que Cela y Céline, este par de inmensos miserables (en lo personal) son dos auténticos genios (en lo literario). Enhorabuena por el artículo.
A mí me ha gustado bastante, incluso creo que al final se entiende una especie de salvación para ambos. Una necesidad de ir a contracorriente, como bien dice el artículo, para llegar a verse uno mismo y no mediante espejos empotrados a la pared. Yo creo que a Céline le gustaba también llamar la atención. En las últimas entrevistas se le ve muy arrepentido y solo. ¿Soy el único que ve cierta ternura en Viaje al fin de la noche? Es el viaje de un hombre muerto de miedo ante la inmensidad de la vida.
Hombre, Cela era un miserable, un ser abyecto, capaz de obras magníficas como La Colmena.
Pero, claro, como era de derechas (muy de derechas), está mal decir que personalmente era detestable. Entonces eres comunista, rojo, mataste a Manolete, etc.
Es lo que tiene la doctrina del pensamiento único que nos quieren imponer ahora los neo-ultras. Estamos a punto de que se deporte de este país a todo aquel que ose pensar diferente.
Pues nada, Cela era una persona maravillosa, amable con los demás, etc.
Y Sánchez Dragó, otro ser angelical…
Saludos cordiales.
Un cero para sincero
Y sin embargo, quiere uno creer leyendo a Céline, de que en el fondo, se oculta un gran hombre. Es lo que tiene el arte, que aun sin ser edificante, le convence a uno de que la obra debe ser una extensión del propio autor. A juzgar por la cantidad de pasajes poéticos que esconde el Viaje al final de la noche, uno se niega a pensar en la conducta política del escritor. Me tuve que inventar mi propio Céline para disfrutar el texto.
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Pingback: 31/07/13 – Cela vs. Céline : reñida final en la copa de los miserables | La revista digital de las Bibliotecas de Vila-real
Gracias por el artículo. Creo que hay un pequeño error: Jünger no murió en 1988 sino en 1998.
Busquen entrevistas a Céline en Youtube: verán qué tipo de persona era…
Pocas veces leí una nota tan mala. No da pie con bola.
Pocas veces leí.. dejémoslo ahí.
sin leer el artículo debo decir que el autor es, ¿qué coño?, eres un manipulador, un comunista nazi y un adorador de satán. mira que decir que freddy mercury era del tottenham? todo el mundo sabe que celine y cela nunca cenaron juntos con luis maría ansón. no te enteras, chaval, has querido meter los pies en el candelabro y te has creído que todo el monte regalado no hay mal que cien años dure.
ahora en serio: el artículo estupendo, la gente que lo comenta sin leerselo, debería hacerselo mirar.
j
Tiene usted razón, de ventre, pero pongo en su conocimiento que hay una ligera confusión sobre la cena de Cela y Celine con Luis María Ansón; en realidad, fue con Luis Maria Ano, lo que pasó, es que las similitudes en nombre y apellido, condujeron a este fatal error que ha perdurado décadas por lo que he podido comprobar en su absurdo comentario.
Leido el árticulo no se bien cual es su intención.
En todo caso, el miserable Cela fundó en 1954 la revista Papeles de Son Armadans, de él, y de la labor que en ella hizo, una de sus «víctimas» dijo que en élla se apoyó a jovenes valores y a numerosos escritores del exilio.
Miserables, muchos, utilizar a Cela es fácil, lo público tapa cosas tan importantes como la anterior.
qué gran paradoja, nos muestras en esta magnifico artículo/campeonato, ….muy bueno
Muy original el artículo y,por cierto,vaya par de pájaros(el loro de la foto no)
Lo del amor a los pájaros, a los perros y al famoso gato Bebert, dice mucho de la extraña humanidad de Céline: igual podría decirse de Cela.
Es que los amantes -excesivos- de los animales acostumbran a ser lobos para sus congéneres…
Hay que tener en cuenta que en la época en que Céline escribió sus panfletos antisemitas había la conciencia general de que el comunismo era una ideología judía y que los líderes políticos e intelectuales que la llevaban a la práctica en Rusia y en otros países, realizando uno de los mayores genocidios de la historia, eran en su mayoría judíos. Esto era no solo creencia de nazis psicópatas y depravados sino por ejemplo de un gran héroe de la libertad y la democracia como Winston Churchill.* Céline odiaba la guerra (como se pone claramente de manifiesto en Viaje al fin de la noche) y consideraba que la provocaban los judíos. En Viaje… no hay ni asomo de belicismo, de nazismo, de racismo o de nacionalismo. Solo es la historia de alguien que quiere sobrevivir a la matanza general. Él dijo que escribió sus obras antisemitas (que yo no he leído) con finalidad pacifista y cuando se enteró del Holocausto quedó horrorizado. Por otro lado, creo que el rechazo que hay en Francia a la figura de Céline es más por su traición a la patria (le importaba un pepino que los alemanes invadieran Francia) que por su antisemitismo. Se puede acusar a Céline de cobarde o de ingenuo pero eso no es ser un monstruo sino ser humano, demasiado humano…
*http://www.fpp.co.uk/bookchapters/WSC/WSCwrote1920.html
Pingback: Cela vs. Céline: reñida final en la copa de los miserables
Céline era un cabronazo, Cela un simple pedorro. Ambos increíbles escritores.
Pingback: Javier Marías: corazón tan sucio – Otras miradas
Leer a Celine en su original frances es un desafío aún para quienes utilizamos esa lengua medianamente bien. Se aparta del rigor gramatical, escribe como habla, o peor. Sin embargo en conjunto la obra es sólida y bella. Celine es adictivo.