Ciencias Entrevistas

José María Ordovás: «Hemos hipotecado una generación entera de ilusiones y cerebros»

José María Ordovás para Jot Down 0

De qué manera nuestro estilo de vida puede afectar a varias generaciones, qué debemos tener en cuenta aparte de nuestro índice de colesterol, por qué este solo dato no es suficiente para casi nada o si hay o no alimentos malos y por qué, lo determinante que es saber si estamos genéticamente predispuestos a padecer alzhéimer, qué suponen libros como La enzima prodigiosa… Estas y otras muchas cuestiones serán algunos de los temas sobre las que departimos con José María Ordovás (Zaragoza, 1956), uno de los más reputados especialistas en nutrigenética y nutrigenómica. Discípulo del también afamado bioquímico Grande Covián, es director del Laboratorio de Nutrición y Genética de la Universidad de Tufts (Boston, Estados Unidos), director científico del Instituto Madrileño de Estudios Avanzados e investigador del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares en España. Todo un especialista al servicio de la sana curiosidad que despiertan los distintos campos de estudio sobre los que se desarrolla su carrera como investigador y divulgador.

Tus primeros artículos de investigación los publicas junto a Grande Covián. ¿Qué te aportó trabajar con este gran científico?

Lo cierto es que para mí hablar de don Paco… No puedo hacerlo sin emoción. Realmente significó un antes y un después en mi vida. Digamos que todo lo que haya podido conseguir reconozco que se lo debo a él, a su influencia, no solo como investigador, sino también por su humanidad. Quizá se debería hacer más énfasis entre los que tenemos el privilegio de educar y guiar de lo que significa la palabra mentor y sus connotaciones. Para todo investigador el tener un mentor, sobre todo en sus primeros pasos en la vida científica, es esencial para que, además de adquirir el conocimiento científico —que puede hacerse en muchos lugares y de muchas formas—, se transmita una manera de trabajar, de actuar en la ciencia pero también en la transmisión de la misma a los pares y a los estudiantes cuando llegue el momento, de —esto lo digo a menudo en intervenciones públicas cuando me refiero a él— pasar el testigo a la siguiente generación, esa llama del saber y del conocimiento. Para mí la carrera científica, que representa descubrimiento, avance, es algo muy importante, pero considero además que ese deber que tenemos nosotros de cultivar las siguientes generaciones es totalmente esencial. En este sentido, entonces, la figura de don Paco fue capital para toda mi vida científica e incluso personal. Es imposible alcanzar su altura, pero al menos intento transmitir lo que él me inculcó a mí.

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12 comentarios

  1. Me parece una entrevista ejemplar a un científico maravilloso

  2. Marisol Valderrama Gomez

    Excelente entrevista.

    Solo un comentario al entrevistador. La manida y mal entendida frase de Unamuno «que inventen otros», una vez más, mal interpretada. Por favor, repasen filosofía y la obra de este gran autor.

    • Unamuno a Ortega del 30 de mayo de 1906 (Yo me voy sintiendo profundamente antieuropeo. ¿Que ellos inventan cosas?, invéntenlas). Poco después, en julio del mismo año, en un artículo en forma de diálogo de dos personajes:
      ROMÁN.- Inventen, pues, ellos y nosotros nos aprovecharemos de sus invenciones. Pues confío y espero en que estarás convencido, como yo lo estoy, de que la luz eléctrica alumbra aquí tan bien como allí donde se inventó.
      SABINO.- Acaso mejor.

      Para Unamuno, que reacciona en su madurez contra su inicial positivismo, la ortodoxia científica de hoy o la Inquisición científica contrastaba con la ciencia española, que identifica con la mística. La ciencia quita sabiduría a los hombres… el objeto de la ciencia es la vida y el objeto de la sabiduría es la muerte.5

      No, francamente, Unamuno, gran poeta e innecesario pensador, no es el santo patrón de nuestra ciencia

      • Aquí una interpretación alternativa, o desde otro punto de vista, de la frase del bilbaino:

        «(La verdad indirecta.) Con su célebre exclamación “¡Que inventen ellos!” don Miguel de Unamuno hizo un afortunado experimento psicoanalítico, aunque seguramente sin quererlo ni advertirlo, pues, a través de la reacción que acertó a suscitar con el gesto desdeñoso que tal frase arrojaba a la cara de sus contemporáneos, demostró lo que aparentemente no intentaba demostrar, esto es, hasta qué punto la tecnología es literalmente un dios, o la más reciente encarnación de Dios. En efecto, la reacción que el ataque-pues como ataque fue tomado-provocó y aún sigue provocando no es la normal ante una opinión que parezca discutible e incluso que se tenga por francamente equivocada, sino una reacción descomedida, exacerbada, escandalizada, como el rechazo que sólo puede provocar la necesidad de ceguera y voluntad de cerrazón que es propia de la fe. Si la confianza en la tecnología fuese una sensata y razonable convicción y no un estólido apremio fideístico, la frase de Unamuno suscitaría a lo sumo una repulsa semejante a la que suelen merecer la astrología o la cartomancia, pero no ese compulso exorcismo, tan automático y atemorizado como el de quienes en tiempos de más sólida fe religiosa se santiguaban apresuradamente ante el vibrante, vigoroso y ominoso restallar de la blasfemia.»
        Rafael Sánchez Ferlosio. P 152. Vendrán más años malos y nos harán más ciegos.

  3. Excepcional el trabajo de José María Ordovás.

    Artículos divulgativos tan necesarios como sus reivindicaciones para que no ignoremos el disparate que cometen (y cometieron anteriormente) los gobernantes, son un ejemplo a seguir en Jotdown.

    En las últimas décadas hemos asistido a una locura colectiva dirigida por supuestos «gurús» de la nutrición en connivencia con la industria de la moda y las farmacéuticas.

  4. Pingback: Bitacoras.com

  5. Pingback: José María Ordovás | Texto casi Diario

  6. No puede haber demasiados cerebros en una generación que se deja hipotecar. De lo contrario, habría creación, innovación, empresa. Si Unamuno decía «que inventen ellos», el típico indignado demanda «que creen empleo ellos», creyendo que tener estudios implica tener derecho a un trabajo bien remunerado, una plaza de funcionario, una sinecura. Obviamente, lo que la naturaleza no da, Salamanca no presta.

  7. Pingback: J. M. Ordovás: “As regras da nutrición mudan de persoa a persoa” | Antela Saúde

  8. Juanjo Ruiz

    La apertura de miras (la mal llamada humildad) junto a la contundencia expositiva son dos valores que honran al entrevistado.
    ¡Larga vida a la ciencia!… fuera de aquí.

  9. Fuera de Ejpaña

    No hombre. Los jóvenes nos vamos o cobramos en B para que los que fingen trabajar en la universidad sean despedidos. Se llama OJO POR OJO.

  10. Pingback: Unidad 2. Sesión 5. Actividad 1. Selección y recopilación de información – Fabiola Juárez

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