Cine y TV

La hija de Ryan: denle una oportunidad al amor, caramba

Ryans_daughter_1970

Todo el mundo tiene una película de apagar el móvil, es decir, encerrar al resto de la humanidad en un calabozo y tumbarse a disfrutar como un gorrino. La mía, o una de las mías, es La hija de Ryan. Una película que amargó la vida a su director y que tiene una historia detrás digna de contarse. Cuando David Lean estrenó Doctor Zhivago, la crítica dijo que no era como Lawrence de Arabia. Luego la taquilla le dio la razón y refrendó la calidad de la película. Pero años después, en 1970, cuando volvió con La hija de Ryan, los críticos esta vez dijeron que era una pena porque parecía que Lean ya nunca más volvería a rodar algo tan bueno como Doctor Zhivago.

Las críticas en esta ocasión no cayeron en saco roto. Lean se sintió linchado, apaleado, se replanteó su vida y estuvo catorce años sin filmar. Y la campaña no solo significó prácticamente su retiro. La hija de Ryan está considerada también como la última gran película hollywoodiense, como el fin de una forma de entender el cine, y de paso se llevó por delante el proyecto de Napoleón, reservado por MGM para Stanley Kubrick, que ya no se atrevieron a financiar.

Sarah Miles aparece al principio del film leyendo una novela romántica barata. Es lo que muchos quisieron ver en esta historia a finales de la década de los sesenta, cuando la modernidad exigía productos más sofisticados. Pero La hija de Ryan era un alegato, como dice el historiador cinematográfico Pablo Pérez Rubio, contra el amor institucionalizado, domesticado socialmente, incluido en el seno de la familia patriarcal y en el que la emoción está excluida. Era un mensaje muy apropiado para aquellos años de «revolución». Era, además, un lugar común en el cine de David Lean, que tanto giró en torno a la mujer y su sometimiento social y cultural. Según Pérez Rubio, en la filmografía del inglés «la renuncia femenina preserva el orden establecido».

Esa misma idea es la que planteó en su penúltima película, la historia de una joven aún inmadura que está deseando amar y ser amada, se casa con el único hombre que marca la diferencia en su pequeño pueblo católico irlandés, su antiguo maestro, y en la noche de bodas este (Robert Mitchum) pega un gatillazo de padre y muy señor mío.

Habrá habido en la historia de la cinematografía mucho cine de terror con escenas escalofriantes que le hielan a uno la sangre, pero la mirada perdida de Sarah Miles en la cama, cuando descubre en ese instante que se ha casado con un hombre que no funciona ¡y para toda la vida como ordena el papa!, no puede transmitir más pavor. En La matanza de Texas no se alcanzan esos niveles de tragedia.

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26 comentarios

  1. A base de «alegatos contra el amor institucionalizado» y de basar las relaciones de pareja tan solo en la pasión hemos logrado construir una sociedad sentimentalmente enferma, más que la de nuestros abuelos a los que tanto criticamos.

    Por lo demás, David Lean era un excelente paisajista pero un retratista controvertido (o te encantan sus dramones o pasas de ellos y te limitas a disfrutar de las escenas). Algo típicamente inglés, o por mejor decir anglosajón.

  2. Adela de La Pisoteya

    ¡Ji, ji, ji! Ya me imagino a Sarah Miles sin lavarse ese dedo y olisqueándolo todo el santo día en su roulotte. ¡Porque el chico estaba de muerte, una especie de híbrido entre Alain Delon y James Dean!

  3. «A base de “alegatos contra el amor institucionalizado” y de basar las relaciones de pareja tan solo en la pasión hemos logrado construir una sociedad sentimentalmente enferma, más que la de nuestros abuelos a los que tanto criticamos.»
    Sin criticar a los abuelos, que está muy feo… tiene pruebas de esto que dice?
    La sociedad ahora es – más- sentimentalmente enferma? How? Where?

  4. Por si te interesa, Álvaro. ‘The 7.39’, BBC (2 episodios). Encontrarás bastantes ingredientes inspirados en ‘Breve encuentro’. Escrita por David Nicholls, a su vez guionista de la exitosa (y que pusieron ayer en Antena 3) ‘One day: siempre el mismo día’. Cambian precisamente ese paradigma (‘la renuncia femenina preserva el orden establecido’), no saben parar, las consecuencias no tardan en llegar, y finalmente ‘la renuncia femenina’ es una consecuencia meditada.

  5. Pingback: La hija de Ryan | CarteleraTodocine

  6. A mí más que gatillazo, siempre me pareció que era un pedazo de eyaculador precoz. Porque después se duerme tan pancho.

    Muy interesantes las anécdotas del rodaje. Eso sí.

  7. Tuve la suerte de recorrer Irlanda en moto en el año 1991. Para un cinefilo una tierra mágica. Uno de los sitios que más me impresiono fue la península de Dingle, estuve 3 días en una preciosa granja en el pueblo de Ventry. Un poco mas arriba en el condado de Mayo pasee por las calles donde John Huston rodó El hombre tranquilo. Imborrable.

    • Maestro Ciruela

      Creo amigo Juan que se haya hecho usted un ligero lío entre la película de John Ford «El hombre tranquilo» y la de John Huston «El hombre de MackIntosh». Le agradecería que si lee esto, aclare en cual de los dos puntos estuvo. Un saludo.

    • Maestro Ciruela

      Estimado Juan, aquí seguimos, esperando que vuelva usted de sus viajes en moto para que se digne a brindarnos una respuesta a mi pregunta. ¡Feliz ruta!

  8. Pablo Castro

    En mi humilde opinión, el principal problema de la película reside en que el espectador se siente más cercano del personaje de Mitchum, que inspira una honda lástima, que del de Sarah Milles, más fría en este caso. Es decir, cuando deberíamos (según la intención de Lean) compadecernos de esa mujer atacada por una moral rancia, lo que ocurre es que el personaje de Mitchun es el que conmueve, el que nos hace pensar lo perra que es la vida con ese buen hombre, tan afable y comprensivo. Pero quizá solo me pase a mí.

    • Maestro Ciruela

      Esta es una de mis películas favoritas de siempre; no por casualidad es de uno de mis directores predilectos. Tiene usted razón en lo que argumenta sobre el personaje de Bob Mitchum, pero es que pienso que en este maravilloso film, casi todos los personajes principales destilan una tristeza que cala hasta el tuétano de cualquier persona sensible. Baste recordar al oficial inglés, objeto de burla por parte de la tosca muchachita pueblerina a causa de su cojera. La mirada, intensísima mezcla de reprobación e infinita amargura, con la que responde a la chanza de la chiquilla, hace que ésta se arrepienta al instante de su acción y llorando sin consuelo, huya avergonzada a esconderse. Esta escena, es terriblemente representativa a mi modo de ver, del tono de esta película, en la que como bien usted apunta, pareciera que la hija de Ryan fuera una frívola personita que se limita a engañar a su bondadoso marido. Pero está claro que estamos ante tres seres muy desgraciados que intentan lidiar con su infortunio con poco éxito.
      La elección de Mitchum -un grande- nunca me pareció adecuada a pesar de los razonamientos expuestos más arriba por Lean y con los que estoy de acuerdo en parte; pero a Robert no se lo creía nadie como ser atormentado y corneado por una mujercita como Sarah Miles y esta opinión fue muy mayoritaria entre sus admiradores en su momento, cosa que contribuyó más de lo que pudiera parecer en la falta de éxito masivo entre el público. No digo que se debiera haber buscado un actor de apariencia pusilánime -Woody Allen- para el papel, pero sí alguien distinto a Mitchum; quizá William Holden que era de su misma edad. Pienso en un Michael Caine que en ese momento era demasiado joven – 36 o 37- pero que hubiera estado perfecto si el film hubiese sido rodado en los primeros 80.

      • Amigo Pablo, por supuesto todo es cuestión de gustos, pero a mí me parece que la empatía que sentimos por el personaje de Robert Mitchum, lejos de ser un problema, es una de las principales virtudes de la película. El actor borda el papel. El personaje muestra una hondura y una dignidad que a mí personalmente me encantan. Además, eso precisamente le da a la historia amorosa una profundidad especial: así, La hija de Ryan es la historia de una mujer insatisfecha pero también es el drama de un hombre que se sabe incapaz de dar a la mujer que quiere lo que ella necesita. Así, el cornudo se convierte en un extraño héroe, tan coherente y valeroso ante la sociedad como incompetente en la cama. Bueno, por lo menos así es como yo veo la historia. Muy bueno el comentario de la película. Gracias.

    • beau brummel

      No eres el único. Yo también simpatizo con Mitchum.

  9. Hermosísima película. Tres horas de belleza, intensidad, y, especialmente, emoción.

  10. Evidentemente los criticos se equivocaron.Es una pelicula y una historia maravillosa.

  11. Excelente nota, con detalles muy curiosos, es mi pelicula preferida, la vi por primera vez a mis 17 años y ahora con 50 me sigue conmoviendo.

  12. Están poniendo esta gran película en un canal de cine clásico cada semana y le he vuelto a ver cada vez. Me quedo clavado con esas imágenes increíbles de la playa y los acantilados y la música inconfundible de Maurice Jarre.

    Yo también me he preguntado si Robert Mitchum tiene un gatillazo en la noche de bodas o simplemente es una nulidad en la cama, la escena permite esa ambigüedad. Creo que más allá de un problema físico, la personalidad reprimida del marido entra en colisión con la naturaleza soñadora de la protagonista. Queda bien claro en el diálogo con el sacerdote interpretado por Trevor Howard: no sé qué esperas, tal vez alas…

    Precisamente en en clímax con el joven amante se nos muestran imágenes del viento y el cielo, mientras que el marido aparece siempre junto al gramófono y los bustos de Beethoven: la naturaleza, lo físico, la vida por una parte, lo intelectual y cultural por otra.

    No creo que el espectador se ponga en el lugar del marido, mueve a compasión pero no se justifica su actitud: se siente culpable por haber enamorado a su joven alumna, pero a pesar de todo se casa con ella sin que nadie le haya puesto una pistola en la cabeza. Mitchum (borracho o no) interpreta a la perfección el personaje, y no para hacerlo simpático en el fondo.

    Estoy de acuerdo en que David Lean no es nada sentimental. Su arte es de una belleza sobria. Se basa sobre todo en la gran interpretación de esos actores británicos tan buenos. Me encantaron Trevor Howard y Sarah Miles y, por lo que acabo de leer, espero que ésta se lavara las manos después de los rodajes, porque luego van al pan.

  13. «… Cuando Mills cogió el Óscar, no dijo nada. Un detalle de cara a la galería en honor a su personaje, sordomudo…»

    https://www.youtube.com/watch?v=SsM4HqcwsI4

    Para no decir nada, menuda parrafada que se marca…

  14. Una lección de cine en 3 horas y media.

  15. He visto y disfrutado la película recientemente, pero no voy a opinar sobre ella porque ya se ha opinado bastante y bien. Solo quiero felicitar al autor por lo bien escrito que está el artículo. Fue un placer leerlo. Muchas gracias.

  16. Pingback: La hija de Ryan – 1970 – Punto Crítico Derechos Humanos

  17. Mi película preferida. Se representa muy muy bien unos personajes tipo. La inmadura, el intelectual maduro, incapaz de dar a su mujer lo que necesita, testigo de como le arrebatan a su mujer, el cura hombre bueno, y el tonto que hace aflorar sentimientos.
    Me cuesta creer que estando borrachos pudieran hacer una interpretación tan buena.

  18. He vuelto a ver la película y leído el artículo. Excelentes todos las opiniones sobre una película en la que David Lean hace un derroche de buen cine, buenos personajes y preciosas imágenes de la bahía de Dingle, contando además todo el problema social que tuvo Irlanda en el momento de su independencia de Gran Bretaña.
    Me gustaría aportar cómo veo el personaje del padre que para mí es vital. El padre es el único comerciante del pueblo y no quiere la independencia sabe, como luego ocurrió, que separarse de Inglaterra traerá pobreza y por ello llama a los ingleses para detener el desembarco de munición que van a recibir los irlandeses en esa preciosa secuencia. Su hija, Sarah Miles, además tiene que soportar que crean que ha sido ella la que se ha «chivado» y por ello la cortan el pelo y se tienen que ir del pueblo. El padre calla y por miedo no es capaz de decir que ha sido él y no su hija.
    Irlanda fue el país más despoblado de Europa con unas alarmantes cotas de alcohólismo y soledad. Su única salida fue la emigración hacia Estados Unidos. Los Kennedy, por ejemplo, católicos, vienen de esa gran emigración desde Irlanda.
    Gracias David…

  19. Derribar ese pueblo fue un crimen,todos estos años hubiera sido una mina de oro,perfectamente construido en piedra y casas reales con una iglesia enorme que solo se usó para la escena de la boda y frente al bar de Ryan un chalet mas moderno que vale más que todo ese monte pelado,donde solo pastan un rebaño de ovejas pero como era terreno privado los paletos de la zona,exigieron que dejaran el terreno como estaba antes,menudos retrasados,a día de hoy 50 años después,todavía gran cantidad de cinefilos visitan el lugar donde solo quedan los adoquines de la calle principal en el suelo.En cambio la escuela se construyó en terreno público y ahí sigue con las paredes como el primer día,pero ya con el tejado caído y totalmente en ruinas,pero la visitan miles de personas al año,el ayuntamiento de Dunkin ya podía restaurarla,porque el 90% de turistas que van a la zona lo hacen por esta película.

  20. Pingback: Robert Mitchum: las 13 mejores películas y dónde verlas - De Libros y Películas

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