Sociedad

Crónicas de la Mafia (IV): Matteo Messina Denaro

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Marcello Dell’Utri durante un debate en el Senado en 2010. Fotografía: Cordon Press.

A la hora de escribir estas líneas el fugado del momento en Italia es Marcello Dell’Utri, amigo de Berlusconi y su enlace con la Mafia, según ha sentenciado la Cassazione, el Tribunal Supremo italiano. Le arrestaron en Beirut el 12 de abril en un hotel de lujo, aunque él dice que no es lo que parece. Lo que parece es que se había pirado porque en breve le espera la sentencia definitiva de la Cassazione que debe confirmar o no su condena a siete años de cárcel por sus relaciones mafiosas. Otro día hablaremos de ello. Hay otro fugado para el que nunca es el momento porque lleva demasiado tiempo desaparecido, pero es el que de verdad importa. Un día de estos, quizá dentro de poco, o de mucho, es probable que irrumpa en los medios la noticia cíclica de que han detenido al gran capo dei capi, al número uno de Cosa Nostra. Es el único día al año, o cada muchos años, en que se suele hablar de la Mafia con esa curiosidad y fascinación con la que hablamos de ella. Pero ese día raramente nos enteramos de mucho, porque hay mucho alboroto mediático y abundan los estereotipos. Pasó con Totò Riina en 1993, con Bernardo Provenzano en 2006, con Salvatore Lo Piccolo en 2008, y pasará con Matteo Messina Denaro… si lo cogen. Es igual de probable que yo me equivoque, por hablar, y no le cojan. Y entonces es peor, porque quizá nunca oigan hablar más de él. Hoy hablaremos de él, y si al final le cogen así ya saben de quién estamos hablando.

Últimamente se habla cada vez más de Messina Denaro y son frecuentes las noticias de que «se estrecha el cerco» en torno a él. Que está al caer, vamos, aunque llevamos así varios años. El pasado 24 de marzo, por ejemplo, la RAI, la televisión pública italiana, emitió un amplio documental sobre Messina Denaro en el programa Pressa diretta, de Riccardo Iacona, que estuvo muy bien. Contó cómo están las cosas. Y están como cualquiera se las puede imaginar. Los italianos no es que estén muy informados de lo que se cuece en la Mafia, porque realmente es difícil de seguir, pero tampoco es que haga mucha falta: se limitan a pensar lo peor posible y a esperar que las noticias lo acaben confirmando. El único margen de error es quedarse cortos, pero este ha sido siempre un pueblo dotado de una gran imaginación. Las claves del asunto de Matteo Messina Denaro, de cincuenta y dos años, que lleva veintiuno en búsqueda y captura, desde 1993, son las siguientes:

  • Lo más probable es que esté por su pueblo, Castelvetrano, treinta mil habitantes —en fin, un poco menos que Soria—, en la provincia de Trapani, punta occidental de Sicilia. Por cierto, es donde mataron al bandido Salvatore Giuliano.
  • Cada vez que van a cogerlo alguien le da un soplo y se les escapa.
  • Parece evidente que goza de algún tipo de protección de traidores de las instituciones.
  • Esto se debe a que conoce los secretos más sucios de las propias instituciones.
  • Con todo, sigue haciendo negocios y es increíblemente rico.

Iremos al grano: ¿qué sucios secretos puede conocer de las instituciones? Aquí tenemos que volver a hablar de la famosa Trattativa (negociación, en italiano), el juicio actualmente en curso por los presuntos pactos secretos entre la Mafia y altas personalidades del Estado en los años noventa. En síntesis, la Cosa Nostra siempre tuvo contactos y protecciones en las altas esferas, pero al llegar los primeros procesos en serio con condenas fuertes gracias a los jueces Falcone y Borsellino, rompieron sus pactos y, para empezar, asesinaron a estos dos magistrados en 1992. Luego peces gordos de las instituciones habrían negociado con los capos de Corleone para que pararan los grandes atentados, a cambio de cesiones legales y penitenciarias. El «número dos», Bernardo Provenzano, habría vendido al «número uno», Totò Riina, a cambio de una fase de paz y protección para él, y que todo volviera a quedarse como estaba.

El primer paso de esa operación al eterno estilo gattopardo nos lleva a Matteo Messina Denaro. Es la propia captura de Totò Riina. Ya lo habrán oído porque es un ridículo célebre: cuando arrestaron al gran capo de la Cosa Nostra en Palermo en 1993 se olvidaron de registrar su chalé durante dieciocho días y hasta apagaron las cámaras que lo vigilaban. Cuando por fin se animaron la casa estaba completamente vacía y hasta con las paredes pintadas. Fue un inexplicable malentendido entre Fiscalía y Carabinieri, o así quedó zanjado en el juicio sobre este descuido con excusas de párvulos: que si cada uno creía que se encargaba el otro. En resumen, unos por otros y la casa sin barrer. El que la habría barrido, pero a base de bien, habría sido Matteo Messina Denaro, según varios arrepentidos. Se llevó todos los papeles de Riina o, en sentido figurado, una mudanza en toda regla de su mítico armario lleno de esqueletos de los políticos italianos.

A Provenzano tardaron luego trece años en echarle el guante, en 2006, aunque varias veces lo tuvieron al alcance de la mano y en el último momento se les escapaba. Alguien le avisaba o las fuerzas de seguridad se hacían un lío. En una ocasión Provenzano estaba en una reunión mafiosa en una cabaña situada en un descampado pero se decidió no intervenir por complejas razones logísticas: las vacas y las cabras desperdigadas por los andurriales impedían la certeza del éxito de la operación. Con Messina Denaro ha pasado lo mismo. Es el último de los grandes mafiosos responsables de las masacres de los noventa —Riina, Provenzano, los hermanos GravianoBruscaBagarella— que sigue libre.

«Lu siccu», («el Flaco»), como le conocen en dialecto siciliano, desapareció el verano de 1993, cuando se dictaron las primeras órdenes de arresto contra él. En realidad se unió a su padre, Don Ciccio —pronúnciese Don Chicho—, histórico capo de la comarca de Trapani, que ya llevaba tres años en búsqueda y captura. Murió en 1998 de muerte natural en clandestinidad y su hijo dejó el cuerpo, perfectamente vestido para el funeral, en las afueras de Castelvetrano.

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El posible aspecto hoy de Matteo Messina Denaro según el laboratorio forense en Palermo de la Policía del Estado. Imagen: Cordon Press.

La figura de Messina Denaro se fue oscureciendo al evaporarse, como suele pasar con los grandes fugitivos. La leyenda se crea sola. Ahora es el quinto criminal más buscado del mundo. Ya era un personaje anómalo dentro de la Mafia, con el perfil de una nueva generación de capos muy distinto de los corleoneses de la Sicilia profunda: le gustaba el lujo, los cochazos, salir de marcha, la ropa buena y los relojes caros. Vestía de Armani, llevaba Rolex Daytona y conducía un Porsche. También le apasionaban los videojuegos y los tebeos de Diabolik, un personaje de cómic italiano que es una especie de ladrón superhéroe. De hecho corre la voz de que quería equipar su deportivo con dos metralletas que salían del capó, como el coche de Diabolik, aunque el del cómic era un Jaguar. En su historial hay muchos homicidios y una participación directa, como ejecutor, en los grandes atentados de los noventa. Según dijo a un amigo, «con mis muertos podría llenar un cementerio».

Pero lo que más distancia a Messina Denaro de la imagen tradicional del capo es que no tiene una vida precisamente formal. Le gustan mucho las mujeres, se le conocen varias amantes y distintas cartas de amor. De una de ellas incluso tiene un hijo, sin estar casados, algo impensable para un capo de toda la vida. Por otra, empleada en un hotel, habría ordenado liquidar a su jefe: la chica le sopló que se había quejado de tener todo el día mafiosos por allí. Por otra de sus parejas casi le cogen en 1996 y fue la primera vez que se escapó misteriosamente. Messina Denaro se veía con esta chica en un apartamento de Bagheria, cerca de Palermo, enfrente de la casa de la joven. En teoría estaba vacío, pero tenía niveles altos de consumo de luz y agua. La Policía colocó micrófonos y cámaras ocultas enfrente del portal y se puso a esperar a la presa. Pero nunca volvió por allí y es que encima alguien manipuló las cámaras para que no grabaran. Al final entraron y encontraron el rastro inconfundible de Messina Denaro: paquetes de su marca de cigarrillos, Merit, las salsas alemanas que le gustan y la maquinita de Nintendo.

Hay al menos otros episodios en que el gran fugitivo fue localizado, pero al final se esfumó misteriosamente: en 2000, otra vez en Bagheria, en 2004 y 2009. O las fuerzas de seguridad por alguna razón no actuaron: en 2002, 2004 y 2011. Dos de estos casos están siendo investigados por la denuncia de un oficial de los Carabinieri. Porque también hay, claro está, otros agentes que le pisan los talones. Por ejemplo, Giuseppe Linares, jefe de la Squadra Mobile de Trapani entre 1995 y 2010, que arrestó a casi todos los principales capos de la provincia y también a muchos funcionarios corruptos. Sin ir más lejos todos los de las oficinas de adjudicación de obras públicas de la zona. Messina Denaro se quejó con Provenzano en un pizzino, uno de los papelitos utilizados por los capos para enviarse mensajes: «Hay que parar a estos, están arrestando hasta las sillas». Había que quitarse del medio a Linares. Al final parece que algo consiguieron porque en 2010, cuando las investigaciones estaban muy cerca del capo, se desmanteló el grupo de operaciones y sus responsables fueron relevados. A Linares, policía de una pieza, le dieron patada para arriba, como jefe de la Divisione Anticrimine de Trapani. Siguió adelante con nuevas operaciones que acorralaron aún más a Messina Denaro. En 2013, nueva patada para arriba, entre las protestas de los movimientos antimafia: trasladado como jefe de la DIA de Nápoles, a luchar contra la Camorra. La Direzione Investigativa Antimafia (DIA) es el FBI italiano, un puesto prestigioso, pero a costa de dejar descabezada en un momento crucial la búsqueda del delincuente más buscado de Italia. Linares comentó así su promoción en su página de Facebook: «A los que dan un suspiro de alivio les digo que no se hagan ilusiones, estoy más cerca de lo que piensan».

Un caso flagrante de torpeza, casual o deliberada, ocurrió en junio de 2012. La fiscal de Palermo que se encarga de perseguir a Messina Denaro desde hace siete años se llama Teresa Principato. Investigando el círculo de aliados y protección del capo dieron con una buena pista a través de un tal Leo Suteraboss de Agrigento. Le grabaron sacando un pizzino de un escondrijo en un descampado. Bingo: era de Messina Denaro e iban a verse en breve. Después de más de dos años de investigación solo tenían que vigilar a Sutera y esperar. Pero de repente van y le detienen. Fue por orden de otro fiscal de Palermo que investigaba a Sutera y los clanes de su zona por otro asunto. Al parecer no podían esperar. Se armó una gran bronca en la prensa entre unos y otros. En la Prima Sezione de los Carabinieri del ROS, el grupo especial dedicado a los grandes mafiosos huidos y encargados de buscar a Messina Denaro, se cogieron tal rebote que decidieron cerrar su oficina en Palermo. De nuevo una lamentable descoordinación entre instituciones.

En realidad, aunque sea inaprensible, Messina Denaro es una presencia real y palpable en su territorio. En la provincia de Trapani son legión las empresas que se han relacionado de una manera u otra con el capo y en los últimos años se han confiscado compañías y bienes de todos los sectores: construcción, turismo, energía eólica, supermercados, canteras, cemento… con contratos con los ayuntamientos, el Gobierno provincial, el regional. Eran empresas suyas, a través de testaferros. Trapani es suyo, está saturada de esa «zona gris», gente contigua a la Mafia sin ser mafiosa y aparentemente limpia, de profesiones teóricamente respetables —empresarios, abogados, políticos— que la alimenta y vive de ella. La burguesía local, medio mafiosa y medio masona, le hace el juego, como ha sucedido siempre desde hace un siglo. En estos años han arrestado a más de quinientos colaboradores del último capo, y muchos parientes, primos, hasta a su hermano y su hermana. En total le han confiscado bienes por casi cuatro mil millones. Sí, Messina Denaro está forrado, está entre los diez delincuentes más ricos del mundo, según la revista Forbes, en compañía de Bin Laden, hasta que lo pillaron. No solo heredó los secretos de Totò Riina, también parte de su tesoro. Le había dado cobijo en el pueblo durante algunas temporadas, también para pasar las vacaciones de verano en la playa, y allí, en Castelvetrano, dejó escondida una fortuna por valor de un millón de euros. La descubrió en 1996 el pentito Ciccio Geraci, un joyero, que reveló a la Policía el escondite. Era un zulo, bajo el pavimento de una casa, lleno de alhajas, collares, pendientes, relojes Cartier, diamantes y lingotes de oro. Había cuatrocientas esterlinas de oro y cuatro medallas conmemorativas de oro del Mundial de 1990, cada una con el nombre de uno de los hijos de Riina. También un crucifijo de oro con quince diamantes que a Riina le gustaba ponerse de vez en cuando para las visitas o en cenas importantes.

El último capo, no obstante, también ha salido de Sicilia y aquí hay un dato que nos puede interesar: en 1994 estuvo en España, según han declarado arrepentidos. Se operó de miopía en la clínica Barraquer de Barcelona, registrado tal cual con su nombre. Messina Denaro aparece en su única foto, de 1988, con pinta de playboy de discoteca, con gafas de sol, pero en realidad es por sus problemas de vista. También se las han puesto en los retratos robots que le fabrican periódicamente. Aunque, ya digo, no se sabe ni la cara que tiene desde aquella imagen juvenil con veintiséis años. Ahora tiene el doble. Cumple cincuenta y dos este mes, el 26 de abril. El último rostro reconstruido con ordenador se ha divulgado hace unos días, publicado en exclusiva por La Repubblica. La novedad es que no es obra de un programa automático de envejecimiento de una foto antigua, sino resultado de las indicaciones de un confidente que lo ha visto cara a cara recientemente. Esta vez no tiene gafas, solo unos ojillos afilados. Hay una recompensa por él de 1,5 millones de euros, aunque según ha denunciado La Repubblica este mes los agentes de la Squadra Mobile de Palermo llevan nueve meses esperando el reembolso de los gastos, porque mientras están de servicio anticipan todo, de la gasolina a los bocadillos.

En realidad hay mucha gente que ha visto a Matteo Messina Denaro, aunque no sabían a quién tenían delante. Según un pentito, en mayo de 2010 se movió tranquilamente entre los treinta y seis mil espectadores del estadio del Palermo. Fue a ver el partido contra la Sampdoria en el que estaba en juego una plaza de Champions. Esto recuerda que a uno de sus hombres, Andrea Mangiaracina, también huido, le pillaron años atrás porque no se resistió a hacer una llamada, que no debía hacer, para pedir que le mandaran una tele a su guarida y poder ver la semifinal de Italia en el Mundial de 1990. Ya ven que el fútbol es una debilidad de algunos capos, aunque con el Mundial unos se hacen unas medallas y otros no tienen ni la tele. La Policía aún busca desde hace dos décadas el punto débil de Matteo Messina Denaro.

Últimas noticias de la Mafia (marzo-abril 2014)

—Detenido Nicola Cosentino, exparlamentario de Berlusconi y exsubsecretario de su Gobierno, ya arrestado en el pasado por sus relaciones con la Camorra. Ahora es acusado junto a sus dos hermanos por sus relaciones con el potente clan de los Casalesi y su control con métodos mafiosos del sector de las gasolineras. Casualidad: una de ellas, una gasolinera destartalada en medio de la nada que intentaron parar y arrebatar a su dueño con presiones, sale en una escena de la película Gomorra.

—El papa acaba con el suspense y anuncia que no cerrará el IOR, el polémico banco vaticano, implicado en el pasado en blanqueo de dinero de la Mafia. Francisco quiere hacer limpieza y remodelarlo.

—El informe anual Avviso Pubblico sobre legalidad detalla que en 2013 se contabilizaron trescientos cincuenta y un actos de intimidación o amenazas mafiosas a dirigentes municipales italianos. Casi uno al día. La mayoría, en el sur, pero también en el centro y norte del país.

—La Policía identifica después de veinticinco años a los asesinos del comerciante Francesco Pepi, de Caltanissetta, ejecutado en 1989 por negarse a pagar el pizzo, el impuesto mafioso, y animar públicamente a otros empresarios a seguir su ejemplo.

—Piden reabrir el caso del fiscal jefe de Turín, Bruno Caccia, asesinado en 1983. En su día se acusó a la ‘Ndrangheta, en su único homicidio en el norte de Italia, aunque no se identificó a los sicarios ni se aclaró el móvil. Los hijos de la víctima plantean ahora una nueva tesis que implica a la Mafia siciliana y los servicios secretos.

—Detenidas cuarenta y cuatro personas en nueve países e incautadas dos toneladas de cocaína en la mayor operación contra el narcotráfico en Italia. Desmantelada una organización ligada a la ‘Ndrangheta, la mafia de Montenegro y carteles colombianos. Introducían cada mes en países de Europa cientos de kilos de cocaína a través del puerto calabrés de Gioia Tauro. El jefe era Pasquale Bifulco, alias «Spaghetti», cuarenta y un años, del pueblo de Natile di Careri, en las montañas del Aspromonte, cuna de la ‘Ndrangheta. Su interlocutora sudamericana, una brasileña, Maria De Fatima Stoker, alias «la Directora», arrestada en España.

—La ‘Ndrangheta, la mafia calabresa, considerada la más potente en este momento, generó el año pasado un volumen de negocio de de cincuenta y tres mil millones de euros, lo mismo que, por ejemplo, Deutsche Bank o McDonald’s, según un estudio del Instituto Demoskopika. Supone el 3,5% del PIB italiano.

—Descubierto un arsenal de la ‘Ndrangheta en un control de carretera. Un individuo sin antecedentes llevaba en el maletero diez kalashnikov, dos metralletas, cinco pistolas con la matrícula borrada y munición. Para la Fiscalía de Reggio Calabria es una señal alarmante de un posible atentado y teme un giro violento de algunos clanes contra las instituciones.

—Primera sentencia por la sonada operación de 2011 contra negocios de la ‘Ndrangheta en Roma que descubrió que gestionaban, por ejemplo, el famoso Cafè de Paris en Via Veneto, símbolo de la Dolce Vita. Ha habido catorce condenas de entre dos y siete años a miembros del clan Alvaro.

—El prefecto de Milán advierte en un informe ante la Comisión Parlamentaria Antimafia que los clanes mafiosos se han infiltrado en las adjudicaciones de obras de la Expo 2015 en Milán.

—El ministro de Interior deniega el fin del régimen duro de prisión, el llamado 41 bis, para Bernardo Provenzano, por su grave estado de salud. Con ochenta y un años, sufre un agudo deterioro cognitivo y las tres fiscalías que llevan casos suyos dieron el visto bueno. Pero no la Dirección Nacional Antimafia (DNA), que considera que sigue siendo peligroso y «todavía es el capo indiscutible de Cosa Nostra».

—La sobrina de un capo calabrés, ahora arrepentida, ha asegurado que en su pueblo, Stefanaconi, las procesiones de Semana Santa siempre han estado en manos del clan local dominante, los Patania. Por ejemplo, llevar el paso de San Giovanni era privilegio exclusivo de los nuevos afiliados. Lo más grave es que ha acusado de complicidad con el clan al párroco y al jefe de los Carabinieri del pueblo. El agente ha sido arrestado, pero el sacerdote solo ha sido cambiado de parroquia. Confirmo, por si acaso hay dudas, que es una noticia del 28 de marzo de 2014.

—Para terminar, al menos una buena noticia: después de treinta y siete años abre una librería en el barrio de Scampia, feudo de la Camorra y escenario, otra vez, de la película Gomorra. Los dueños son dos jóvenes veinteañeros. Uno de ellos vio morir a su primo en 2004 en un tiroteo mientras jugaban una partida de futbolín.

Íñigo Domínguez es autor del libro Crónicas de la Mafia, editado por Libros del K.O.

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6 Comentarios

  1. Eddy Felson

    Vaya careto que le han puesto en las fotos. Pillarlo no lo pillarán, pero de momento ya se están descojonando de él…

  2. Pingback: Bitacoras.com

  3. Interesantisima cronica como siempre …

    por cierto «pentito» que significa? Chivato, Soplon, Bocazas…?

  4. Pentito viene de arrepentido. Hasta donde yo sé no es un término peyorativo.

  5. servando

    Por dios o el FSM poned la fecha del artículo, que no hay manera de situar en el tiempo «el año pasado» o «el pasado abril» y otros….

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