Brasil no se merecía esto

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Luiz Gustavo se lamenta tras la derrota de Brasil ante Alemania en la simifinal del Mundial 2014. Foto: Crodon Press.
Luiz Gustavo se lamenta tras la derrota de Brasil ante Alemania en la simifinal del Mundial 2014. Foto: Crodon Press.

Cuando tenía trece años, en octavo de EGB, me inscribí en el equipo de baloncesto del colegio. Sospechaba que el curso de pintura al óleo en el que mi madre me había matriculado no iba a ser suficiente para convertirme en el chaval más popular del instituto, así que encerré el caballete y los pinceles en un sótano injusto y me compré un balón Spalding lo bastante caro como para tener que jugar siempre con el balón de los demás.

El año anterior había malgastado mi tiempo libre —el tiempo libre siempre se malgasta deshonrando el tablero de una cancha próxima a mi casa, y consideré que por fin era tan malo como para merecer un puesto de suplente en el equipo. Salesianos era un colegio con una gran reputación baloncestística. De sus aulas habían salido un par de buenos jugadores. En sus vitrinas, qué diablos, incluso se adivinaba algún trofeo. Cuando repartieron la equipación en septiembre, todos nos fuimos a casa habiendo ganado ya la liga.

Jugamos nuestro primer partido en A Rúa. El trayecto de noventa kilómetros en autobús se prolongó durante cuarenta días, con sus mañanas, sus tardes y sus noches en el desierto. El trámite posterior en ningún caso justificaba el sacrificio. Nosotros éramos salesianos. Ellos, sin embargo, no. Qué menos que haber tenido la decencia de venir a perder a nuestro campo en lugar de hacernos ir a vencer al suyo. Desconocíamos quiénes se habían creído que eran, pero se iban a enterar de quiénes éramos nosotros. Eso seguro.

La paliza que nos dieron aquella mañana de sábado todavía me duele algunas noches. Si no fuese porque no me fío de mi memoria, juraría haber visto a John Stockton asistiendo a Karl Malone delante de mis narices ese día. Jamás en mi vida he estado tan lejos de casa como durante aquel partido. Después de cada embestida me volvía atemorizado hacia la grada, esperando que mi padre irrumpiese heroicamente en el campo y se plantase frente al enemigo gritando: «No puedes pasar. Soy un servidor del Fuego Secreto, que es dueño de la llama de Anor. No puedes pasar. El fuego oscuro no te servirá de nada, llama de Udûn. ¡Vuelve a la Sombra! No puedes pasar», permitiéndonos huir a salvo de Moria mientras los contendientes caían a las profundidades del abismo para librar su postrera batalla en la cima del Zirak-Zigil. Por alguna razón u otra, eso nunca sucedió y fuimos destruidos por el Balrog.

Nos merecimos aquella cura de humildad. Difícilmente aprende uno la lección más rápido que pegándose una hostia contra la realidad, y la que nos propinó aquel día el marcador fue contundente y certera, de un dolor y una elocuencia inmisericordes. Creímos, como Jersey Joe Walcott en el 52, que bastaría con vestirse de corto, que es un soplo la vida y que veinte años no es nada, hasta que Rocky Marciano surgió de entre las sombras y nos mandó amablemente a la lona con generosidad en el knock out más convincente de la historia. «Que alguien avise a mi familia», debió de pensar Luiz Felipe Scolari cuando él y su seleçao fueron atropellados en el estadio Mineirão por un Panzerkampfwagen VI Tiger que pasaba por allí. La diferencia es que nuestro linchamiento fue justo y el de la Canarinha no, porque ni siquiera se merecían estar allí.

Brasil comenzó a perder el Mundial en 1950. Creyeron que el Maracanazo les hacía acreedores de alguna suerte de indemnización deportiva ahora que el campeonato regresaba a casa décadas después, como si el fútbol estuviese obligado a satisfacer deudas. Como si existiese deuda alguna. Y comenzaron con buen pie marcando el primer gol del torneo en propia puerta. Aunque he de reconocer, no obstante, que en un primer momento la hazaña me pareció decepcionante. El gol que inaugura un Mundial es un acontecimiento singular que sucede una vez cada cuatro años. Uno siempre desea que el azar le sorprenda con la épica o la bella factura y no con la torpeza. Pero Juan Tallón y Diego E. Barros, que son mucho más gallegos que yo, en seguida me hicieron ver el valor de un tanto que pasaría a la historia precisamente por su excepcionalidad. Lo cual habría sucedido de forma mucho más enérgica si Alemania no hubiese terminado haciendo Bratwurst con los brasileños, qué duda cabe.

Pero más allá del gol de Marcelo no hubo nada. Ni brillo, ni clase ni buen juego. «Este no es el fútbol que hizo cinco veces campeona a Brasil», se lamentaba Pelé después de la victoria sobre Colombia, denunciando además el trato de favor de los árbitros hacia la selección de su país. Sin ideas ni orden alguno, los de Scolari debieron haber sido apeados del Mundial mucho antes del Mineirazo, pero por desgracia para ellos el equipo fue esquivando disparos a ciegas mientras bailaba samba en su autobús hasta que un puñado de virtudes prusianas repeinadas y de 1,85 metros de estatura media se lo llevó por delante sin ni siquiera decir guten tag. Un penalti inexistente a Fred contra Croacia que determinó el partido, un empate sin goles contra México y la victoria ante una selección de Camerún ya eliminada —eliminada antes incluso de aterrizar en Brasil— fueron el precedente de un enfrentamiento contra Chile en octavos de final en el que Pinilla estrelló el miedo contra el larguero en el minuto 120, habilitando la lotería. Del siguiente cruce ya ha dado buena cuenta O Rei.

España, que en los ensayos se contoneaba entre bastidores como las grandes divas, en batín de seda, viendo trabajar a los demás mientras recibía todas las atenciones, tampoco estuvo a la altura del primer acto y volvió a casa de un tomatazo. La misma suerte que debió haber corrido Brasil, cuyas ínfulas prometían un título que su fútbol no podía pagar hasta que se estrelló por volar demasiado cerca de la final, derritiendo sus alas.

Hace unos años vi una película de cuyo nombre no quiero acordarme en la que unos chicos, desafiando a la fatalidad, evitaban milagrosamente un accidente aéreo en el que debían haber muerto. El azar se confabulaba entonces para cobrar su deuda situándolos en disparatados escenarios letales, ajenos todos ellos a las leyes de la probabilidad, hasta que la acumulación de coincidencias dolosas hacía imposible la supervivencia. Lo que le ha sucedido a Brasil en este Mundial es algo muy similar. Debieron haber caído antes, mucho antes de donde cayeron, pero fueron regateando al destino partido tras partido hasta enfurecerlo tanto que decidió escarmentarlos plantándoles delante a una Alemania tan enorme que el balón estuvo orbitando durante noventa minutos en torno a sus pies. Hubo un momento, después del quinto gol, que noté cómo algunos jugadores se volvían atemorizados hacia la grada, buscando a sus padres con la mirada, esperando que los rescataran de las ardientes garras del Balrog. Nunca debieron haber jugado esa semifinal.

Brasil no se merecía esto.

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20 Comentarios

  1. Creo que sí, se lo merecía. El equipo brasileño llegó en esta fase de la Copa por suerte y non por merecimiento. El equipo brasileño no era propiamente ‘brasileño’, era un equipo ‘internacional’, con atletas en campo que casi nunca se encuentraban. Además, era un equipo covarde, cuyos atletas lloraran como niños frente a los penalts contra el Chile. !!Me verguenza me dió!! Buenos días, un fuerte abrazo de Brasil y que me perdonen por mi español.

  2. Hubiera sido muy injusto para el espectáculo del ‘fuchibol’ que este mundial lo ganaran unos representantes del anti-fútbol como Brasil o Argentina, dejando de lado fanaticadas. A mi me alegró mucho que no fuera así, que ganara un fútbol más alegre, con ideas, agresivo y al ataque.

    • Llamar «anti-fútbol» al fútbol feo o tosco (que por cierto ha ganado más títulos que el «jogo bonito») es señal de ni entender ni gustar del fútbol.

  3. Al margen de lo que dijera algún tonto en la tele en una de esas tertulias de «análisis post-partido» («¡el mejor mundial de la historia!» No es una coña mía: hay que joderse…), este mundial lo ganó el menos malo.
    Dejemos a un lado lo de Brasil: un grupete de niños jugando contra adultos no cuenta. Cierto que Argentina no hizo gran cosa y llegó a la final racaneando, aunque luego en ese partido sí que hiciera méritos para marcar: siempre tendremos a Higüaín para fallar lo infallable… Pero Alemania tampoco es que hiciera un mundial de fábula ni que desplegara un gran fútbol; es más, en más de un momento pasó más apuros de los esperados y a punto estuvieron de que se les torcieran las cosas. En cualquier caso, justo vencedor de un mundial normalito tirando a aburrido

  4. Es que el fútbol es como la vida, o mejor dicho, la manera en que mueres no se basa en ningún merecimiento, a decir de William Munny, un hombre de mal carácter -decían los que lo conocían.

    Los 2 últimos mundiales ganados por esta selección tampoco fueron excelsos a pesar de los cracks con que contaban.

    Aún así, Brasil ha quedado estadísticamente entre los mejores 4 del mundo, lo cual no dice mucho tampoco.

    Para que haya mejor nivel en las copas del mundo, deberían ir 28 de los mejores de Europa, invitar a Brasil, y el resto a disputar una eliminatoria en la que se filtren los menos malos.

    El recorrido de las selecciones finalistas en este mundial me recuerda a la del 90, un equipo alemánuque parecía un tanque, y un equipo argentino tramposo minando el camino de los ganadores con el antifutbol.

  5. Me fastidian los vaticinios realizados antes del partido por «la prensa especializada», dado lo impredecible que el fútbol puede llegar a ser, y de hecho es. Y también me joden los análisis a posteriori donde, nuevamente, la «prensa especializada» sabe QUÉ ha pasado y CÓMO podría haberlo resuelto el equipo perdedor. Mi inconformismo con el texto de más arriba es otro diferente.

    La justicia y el fútbol.

    Solo se esgrime la justicia (o la injusticia) cuando sentimos cierta afinidad por el equipo del que hablamos. Y lo cierto es que en el deporte no tiene por qué haber justicia. Solo existe una especie de ‘justificación’ que el seguidor o seguidora trata de establecer: su lectura del encuentro, sesgada, claro.

    Yo recuerdo nítidamente (?) cómo Van Breukelen paraba (por la escuadra, a media altura y por debajo) las decenas y decenas de remates con los que cada cinco minutos Hugo Sánchez acosaba su portería, en aquella mítica semifinal de la Copa de Europa que enfrentó al Madrid y al PSV. Qué injusto, pensé. Sin embargo, cuando el FC Barcelona acosaba la portería del Chelsea y fue finalmente este último en otra mítica semifinal de la Champions League el que se clasificó, me di cuenta de que habían muchas formas de jugar al fútbol. En ambos partidos, la justicia no pintaba absolutamente nada, aunque yo solo la esgrimía en uno de ellos.

    Si hubiese justicia, que, por cierto, no la hay ni en el fútbol ni en ningún sitio, no habrían ocurrido ni la décima parte de las grandes citas que nos hacen amar y recordar a este deporte. Si hubiese justicia, el mundo del fútbol sería un espejismo del que es hoy en día.

  6. Porquê a condescendência?

    O Brasil não apenas mereceu como precisava deste resultado. Foi bom.
    -«A vida não se resume à festivais…»
    Geraldo Vandré.
    Pode ser que o espanto retumbante acorde um povo adormecido em berço esplendido e venha a apear do poder a incompetência demagógica que está a comprometer o futuro.
    Se isto acontecer terá valido a pena e o brasileiro irá gozar no final.

  7. Mundial normalito dices? Por que no checas en la estadistica de a que velocidad jugaron… muchisimo mas revoluciones que a las que jugaron los ultimos 20 años? Hubo goleadas, de hecho uno de los mundiales mas goleadores de la historia; y no porque jugaran trotando. Hubo equipos racanos, especuladores y defensivos que quedaron eliminados a primera de cambio, fue lo bueno. La nota discordante la dieron Holanda y Argentina, equipos en extremo tacticos y muy utilitaristas -de Holanda se entiende, ¿pero Argentina?
    Brasil es un equipo aburrido porque es hijo putativo de las Europas, sus filosofos y «estetas» (esos que de futbol saben lo que yo de fisica cuantica) se aplicaron en impulsar las ideas europeistas al scratch ya desde el fracaso del 66. Y si bien es cierto que el superequipo que gano el mundial 70 contaba ya con nociones de tactica en defensa, contraataque (de hecho, paso a tener tan solo un atacante) y un estado atletico memorable, tampoco ello implica que europeizar su filosofia haya asfixiado su juego hasta desvirtuarlo. Fue el mundial mejor jugado desde hace mucho, probablemente desde el de España 82. De todos los tiempos ni en fome, pasa que en España tienden a exagerar las cosas hasta el infinito. Y ojito con Alemania, que puede ganar dos mundiales seguidos jugando como los dioses. Y ojo, ojito, que no por ello se los considerara el mejor equipo de todos los tiempos… estos españoles.

    • Cuanta razón. Un gallego.

      Me hacen mucha gracia los que se quejan ahora aquí en España de que este mundial fue malo porque no llegaron a las rondas finales todos lo ganadores de algún mundial anteriormente. No oí ninguna queja al respecto cuando en el 2010 se jugaron el título 2 equipos que jamás lo habían jugado. Estos españoles…

      • Aquí un español que admite que España ha sido el peor ganador de un Mundial de todos los tiempos habida cuenta de la tramposa Inglaterra de 1966.

        Y eso hace aún más dulce la victoria. Como dicen más arriba, eso de «la justicia» son lloros de niño chico. Sólo existen la victoria y la derrota en el fútbol.

    • Perdona por la intervención, pero comentas : «a que velocidad jugaron… muchisimo mas revoluciones que a las que jugaron los ultimos 20 años?» Y eso significa, para ti, buen futbol o buen espectaculo? Creo que ese es uno de las causas de que no haya casi ocasiones claras de gol. Estan tan entrenados, fisicamente, posiblemente puestos, que corren y corren sin ton ni son. hay momentos para correr y otros para pausar el juego. El puto pressing todo el partido en todo el campo es un trallazo. Menos fisica y mas genialidad. (lo mismo pasa en muchos deportes, como el tenis, por ejemplo).Llevo viendo mundiales desde Mexico 1970…y cada vez me aburro mas. Lo de España del mundial de Sudafrica ,pues eso, porque lo ganó España, pero pocos partidos mas me tragué. De este mundial aguanté 3 o 4 partidos y no enteros.Un aburrimiento. Tambien influye que la liga copa, champions, etc. dure 10 meses…llega el mundial y tienes sobredosis de» funbol». Al menos, yo, si. Ojala la temporada futbolistica durase 6-7 meses. Un saludo

    • ¿Que el Brasil del 70 jugaba con un sólo atacante?

      Gerson, Tostao, Rivelino o Amarildo qué eran, ¿centrales troncos?

  8. Sí que se lo merecía. Aunque fuera solo por ver las caras de la hinchada, que se había pasado todo el torneo pitando sin tregua a las selecciones europeas y, en particular, dando un trato peor que hostil a España.

    Brasil mereció todos y cada uno de los noventa minutos de aquel partido. Y sí, me apetece ser revanchista.

  9. De repente si consultas con alguien que sepa de futbol te lo aclara, no me lo creas a mi. De repente si te pones a hablar de tactica y posicionamiento te lo explican mejor, no soy español y no tiendo a discutir de obviedades gratuitamente.
    Se jugó a gran velocidad, a una gran intensidad que sorprendio a equipos un tanto lentos (España, Suiza,
    Grecia, Costa de Marfil y si, Portugal), eso no es sinonimo de gran futbol; pero si lo es de que la competicion tenia un liston muy alto en la parte atletica, que benefició que por ejemplo Alemania no gane goleando todos sus partidos. Hubo figuras que si brillaron y a gran nivel, tan solo hablar del despliegue ofensivo que hizo Alemania ya esta como para hablar que este mundial fue mejor que el de Sudafrica, Holanda y Argentina tienen ya un gran trabajo tactico que lo van a sentir sus rivales dentro de poco, te lo firmo cuando quieras. Lo triste, para mi, fue la eliminacion de Inglaterra que tenia una propuesta de lo mas interesante, de hecho fue de lo mejorcito en despliegue futbolistico que ha dado Europa, fuera del campeon.
    A los alemanes nadie les pitó, tampoco se les tenia «envidia»; de hecho los brasileños aplaudieron a Alemania luego de la goleada y hasta les felicitaron. Luego del mundial ellos mismos hablaron de «samba alemana» El hecho de que a España no la querian fue la actitud chulesca de los medios españoles, de los aficionados y de algunos futbolistas que mostraron el plumero ni bien perdieron. Si a España no la quieren es porque andan muy sobrados con tan, pero tan poco logrado en cuanto a futbol arte. Hoy mismo nadie en el mundo mundial habla con nostalgia del campeon de Sudafrica, del «tiqui taca», del «mejor equipo de todos los tiempos» o de la «samba española». Todos esos adjetivos elefanticos se los autoimpusieron ellos mismos, lo malo es que no le puedes vender la moto a los humanos fuera de la peninsula.

  10. Que yo sepa en Italia 90 TODO el estadio pitó el himno argentino durante la final, fue grotesco pero real. Debo entender que los italianos se merezcan una goleada de proporciones tan solo por ser groseros y chauvinistas? Una sola palabra compuesta, revanchismo-jamonero.

  11. Siempre los leo pero esta vez se equivoca Brasil si se merecio esa goleada que mucha gente disfruto y festejo a lo mejor si hubiera perdido antes se lo evitaba pero bueno nos regalo un gran espectaculo! saludos

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