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Stalin, Tarzán y el deshielo soviético

Funeral de Stalin (DP)
Funeral de Stalin (DP)

La colección de películas de Tarzán sola hizo más por la desestalinización que todos los discursos de Kruschev juntos. (Joshep Brodski, Premio Nobel de Literatura)

Cierta noche Stalin reunió en su dacha a las afueras de Moscú a su grupo de colaboradores para una fiesta en la que, como tantas otras, corrió generosamente el vodka. Le gustaba beber pero sobre todo le gustaba que los demás bebieran, para poder acceder a lo que realmente pensaban y detectar posibles traidores. Animado, el jefe de la temible policía secreta (NKVD) Lavrenti Beria escribió en un trozo de papel la palabra «polla» y lo pegó en la espalda del abrigo de Kruschev, quien se lo puso sin haber advertido la broma. Todos los presentes estallaron en carcajadas para mayor escarnio suyo, en una humillación que no olvidaría. Algunos años después Kruschev ordenaría el asesinato de Beria… Pero no adelantemos acontecimientos.

Desde que ascendió a secretario general del Comité Central del Partido Comunista de la Unión Soviética en 1922 hasta su muerte en 1953, Stalin cambió de arriba a abajo el país mediante una vertiginosa industrialización y resistió la invasión nazi, aunque con un coste atroz. Durante su largo mandato ni sus mayores críticos pueden negarle que ejerció siempre el poder rechazando cualquier trato de privilegio o nepotismo: bajo su régimen todo el mundo podía ser fusilado por igual. Aunque las cifras al respecto han variado mucho según quién las contabilizase, se estima que en ese periodo hubo algo más de cuatro millones de detenciones bajo la acusación de delitos contrarrevolucionarios, en torno a ochocientos mil fusilamientos y 1,6 millones de muertos en el gulag (incluidos presos comunes) de los que un tercio fueron presos políticos. De acuerdo a uno de sus principios fundamentales «un hombre debe ser valiente físicamente pero cobarde políticamente», por lo que su régimen aplastó cualquier tipo de disidencia por leve o lejana que fuera, incluso creando regímenes satélites alrededor de la URSS para sentirse más protegido. Pero lo más curioso es que su mayor amenaza siempre estuvo en el propio Kremlin.

Como si de una profecía autocumplida se tratase, su cerval desconfianza hacia todos los que le rodeaban y su falta de escrúpulos para aniquilarlos al menor indicio de deslealtad, generó entre sus más estrechos colaboradores un odio tan profundo como secreto hacia su figura. Ni en Washington, Londres o Berlín llegó a haber tan furiosos antiestalinistas como entre sus cortesanos. Como dijo Beria tras su muerte: «¡Olvídese de ese hijo de puta! ¡Stalin era un sinvergüenza, un salvaje, un tirano! Nos tenía sometidos por el miedo, era una sanguijuela; también para el pueblo. Ese era todo su poder. Por suerte, ahora nos hemos librado de él ¡Que la serpiente se pudra en el infierno!». Tantos años juntos y ese era el recuerdo que le guardaba.

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27 comentarios

  1. Pingback: Stalin, Tarzán y el deshielo soviético

  2. Muy interesante entrada, sí señor. Estaría bien también una sobre Beria, que siendo uno de los mayores psicópatas del SXX, sale muy bien parado en este artículo.

  3. Excelente artículo. 2 observaciones. En el cómputo de muertos habría que añadir los 3,2millones de campesinos ucranios que murieron de hambre tras requisarles las cosechas durante 3años, el medio millón de kazajos que no sobrevivió a la deportación, unos cien mil mongoles de crimea entre los deportados, y no continúo para no aburrir.
    La segunda es referente a Beria. Tras muchos años siendo un sanguinario, no tengo claro si odiaba a Stalin por tanta sangre, o porque sospechaba que él podía estar entre las futuras víctimas de la nueva purga contra los médicos y los judíos que estaba promoviendo Stalin.

  4. ¿pero no habían sido 40 millones, o 40 billones, o 40 trillones o 40 cuatrillones los muertos de palo estalinistas?. resulta que este señor los reduce a unos misérrimos 750.000 fusilados.
    a donde iremos a parar? la gente ha dejado de creer en Dios y ahora está dejando de creer en los muertos de palo del estalinismo. horreur.

    amo, rápido, abre unas cuantas wiskypedias donde unos cuantos hijos de p. puedan invertarse unos cuantos millones de muertos de palo comunistas y asi ganar tiempo para examinar esta horrible situación, y de paso si se puede confundir algún crio que todavia no sepa nada de tus embustes

  5. Un pelín corto con el número de muertos ¿no? El artículo es bueno, muy ágil, muy bien escrito, pero creo que se queda un pelín corto cuando habla de las víctimas.

  6. Ya lo han apuntado más arriba: 40 millones. O 80, no sé.

  7. Después de mas de 50 años de la muerte de Stalin, aun parece que está vivo. Sus enemigos de clase no dejaran de insultarle, y es que el haber derrotado al nazismo no se lo perdonan.

    • La hora de Ving Rhames

      Prefiero a los Yankis, primero derrotaron a los nazis y luego se fumigaron a los comunistas. 2 de 2 en 40 años.

  8. Tan malo no seria cuando dejó vivo a Kruschev y demás banda que monto el XX Congreso. Y ese rollito de que ordeno matar a millones de personas ya no lo mantienen ni sus enconados enemigos.

    • La hora de Ving Rhames

      Es usted un cachondo. Ni siquiera los más furibundos comunistas anti-sistema de hoy en día defienden a Stalin.

  9. Nota: el partido nacional-sindicalista (nazi) fusilo a 600.000 alemanes comunista antes de empezar la II G.M. Y ESTE DATO NO ES UN CUENTO.

  10. Estalin mató a 800.000 millones… hahahaha… me muero de risa con los comentarios de las muertes… por favor leed un poco de Enver Hoxa y aprended de datos objetivos, y no los de quienes (con datos inequívocos en contra) siguen diciendo que lo del bosque de Katyn también fue Estalin… segun ellos, eso, 800.000 MILLONES
    Y ronco, es lo que siempre digo yo, se quedó corto! por eso llegó el XXC

  11. Si que os habéis quedado cortos, si. En realidad mató (el solito, con sus manitas) a 1.400 millones de personas, a Manolete, a Bambi y a los dinosaurios…

  12. Se habla mucho sobre si fueron unos cientos de miles o varios millones los represaliados.
    En el fondo, la discusión sobre los números es estéril.
    Siempre se olvida que el sistema comunista aniquiló moralmente a varias generaciones. Hoy, 25años después de la caída del telón de acero, la población que tiene mas de 40 años tiene mermada su capacidad de iniciativa, no saben trabajar, no piensan, solo saben recibir ordenes…
    Y esto lo dice un españolito que lleva casi dos años trabajando en Rumanía.
    Y la burocracia existente sigue siendo una losa que lo entorpece todo.

    • No te canses. A estos fanáticos no se les puede convencer de que las ideas más bonitas terminaron en pesadillas sangrientas, en estados policiacos aborrecidos por la población. El desastre, las crueldades y las injusticias del sistema actual no hacen mejor aquel sistema fracasado. Qué difícil es conciliar libertad y justicia social.

  13. A Primo Levi, escritor italiano superviviente de Auschwitz le preguntaron por qué se hablaba tanto del Holocausto nazi pero no tanto del soviético. Su respuesta fue que los gulag eran campos de castigo, pero su objetivo no era el exterminio de los presos a diferencia de los campos alemanes.
    Al gulag te llevaban con una condena de cinco, diez o veinte años, y las condiciones de encerramiento eran atroces, y la gente moría de hambre y enfermedades, pero si cumplías tu condena salías de allí. El exterminio sistemático a escala industrial solo se dio en los campos nazis.
    Todos los historiadores serios han comparado las estadísticas de las muertes en campos alemanes y en los soviéticos y la mortandad era mucho mayor en los nazis. Eran mucho más probable sobrevivir siendo prisionero de guerra alemán en Siberia, que siendo prisionero soviético en Mauthausen por ejemplo (allí de 9.000 republicanos españoles solo volvieron 2.000).
    Hay un libro muy interesante titulado «Imperios de muerte: la guerra germano-soviética» de Xose M. Nuñez Seixas

  14. Las aberraciones sexuales de Beria y los secuestros por una noche de jovencitas soviéticas dan para un post de esos de muchos hits.

  15. jose ignacio ibarrola

    con Stalin se acabó la utopia comunista y sus sucesores no supieron enderezar lo que Stalin montó. De hecho ya Lenin dejó escrito que no pusieran a Stalin como su sucesor, no le hicieron caso y ya sabemos lo que pasó

  16. PERSEO GARIBALDI

    Según algunos foristas el camarada Stalin también fue culpable del desastre de Tunguska y la sequía del Mar muerto. Aquí los revisionistas tendrán trabajo para llevar todo a sus justas proporciones, de lo contrario tendremos otros seis millones de muertos y docientos Gulaks más y de paso pondrán en boca de los periodistas históricos que en la Siberia solo se alimentaban de mamuts y morsas del pleistoceno;como lo sugiere el señor Aleksandr Solshenitsyn.

  17. Muy bueno el articulo de Bilbao. Soy un fan.

  18. » Una inevitable inclinación hacia la arbietrariedad y la opresion» vaya ¿de quien estas hablado de los USA ? ¿ Acaso tu Bilbao, vives en el Paraiso de Occidente

  19. Lo malo de muchos de los que lloraron a este ser vil y sanguinario no están en los que lo hicieron después de décadas de propaganda y terror: en casos así es inevitable y algo no muy distinto ocurriría aquí 20 años más tarde con Franco. Lo malo son los casos como los de Alberti o Neruda, que también le dedicó ripios cargados de fervor revolucionario, que sabiendo con más conocimiento de causa cómo se las gastaba, lo ensalzaron no a pesar de sino debido a ser como había sido. De ahí que luego tanto golpe de pecho de ciertos personajes produzca asco y vergüenza ajena

  20. Pingback: Cómo pensaban sobrevivir a la guerra nuclear - Jot Down Cultural Magazine

  21. Muy buen artículo, aunque un poco leve respecto la cantidad de muertos que se cargo el terror estalinista. Dos libros excepcionales sobre ello y la psicosis del terror son Koba el temible de Martin Amis (no ficción) y las atrapantes historias de Una saga moscovita del ya mencionado Vasili Aksionov, y su continuación Las cumbres de Moscú. Felicitaciones.

  22. Pingback: El tigre de Tarzán: fetiches, pastiches e hiperrelatos (I) – El Sol Revista de Prensa

  23. Pingback: La estrategia húngara o cómo la batalla afila la espada – La Linterna Azul

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