
«En el cine documental, Dios es el director. En el de ficción, el director es Dios». Lo dijo Alfred Hitchcock. Y si Hitchcock es Dios, esta es su biblia. Un libro-entrevista nacido de una pasión contagiosa por el cine tan vigorosa como la obra de los dos directores que lo fraguaron. Una clase construida a la inmensa sombra de la filmografía del genio británico que ha formado a generaciones de cinéfilos y cineastas.
En uno de los homenajes que se le rindió al final de su carrera, entre discursos y loas, Hitchcock optó por lanzar su discurso no desde el escenario como cabía esperar, sino desde la pantalla, unas palabras grabadas días antes en los estudios Universal. Cuando se encendieron las luces y apareció en un palco junto a su esposa Alma, solo añadió: «Como han podido comprobar, las tijeras son lo mejor». La anécdota la recoge Truffaut en las últimas páginas del libro. Un guiño a Crimen perfecto y a la importancia del montaje, la simplicidad y el público. Así que, aunque sea difícil hablar de El cine según Hitchcock sin dejarse seducir por los adjetivos, tijeras y al grano.
Todo empezó en 1962, cuando François Truffaut se puso en contacto con el maestro para solicitarle una entrevista en profundidad, un libro al que el artífice de Los 400 golpes dedicaría el tiempo y el mimo que un director habitualmente reserva a un largometraje. Pero cuando se sentaron alrededor de la mesa en los estudios Universal para repasar tranquila y exhaustivamente los detalles del pasado y presente de un autor en activo —Hitchcock trabajaba entonces en la postproducción de Los pájaros— ya eran cómplices. Se habían conocido un tiempo atrás, en 1955, durante el rodaje de Atrapa a un ladrón en Francia. Un encuentro de película. Truffaut y Claude Chabrol iban a entrevistar a su ídolo para Cahiers du Cinéma en los estudios Saint-Maurice de Joinville. Tan emocionados estaban que pisaron, sin darse cuenta, la superficie helada de un estanque en las inmediaciones del plató y cayeron dentro. Temblando, y previo reavituallamiento por la sección de vestuario, se presentaron ante el director pero este, compasivo, les emplazó a realizar la entrevista más tarde, cuando se hubieran recuperado del susto y el baño gélido. «Caballeros, cada vez que veo un par de cubitos en un vaso de whisky pienso en ustedes» les soltó un año después al reencontrarse con ellos en una rueda de prensa en París.
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Me encanta este libro. Quedan al descubierto muchos de los trucos e intenciones del gran Hitchcock y Truffaut hace una entrevista magistral. Hace un tiempo también yo lo reseñé en mi blog.
Un saludo
Perfecto resumen e interesantísima anécdota lo de la publicación en tu blog. Se nota que ya habías dedicado tiempo a esto.
Otro saludo superespecial a tí!!!
¡¡Gracias!!
¿Y cual es tu blog rosa?
Lo puedes encontrar haciendo clic en el nombre de Rosa. De nada.
Aquí lo tienes:
https://viviendomilvidas.wordpress.com/2015/02/10/libro-cine-hitchcockentrevista-truffaut/
El enlace es al post en concreto.
Gracias
Un saludo
Gran libro. Un clásico imprescindible en la estantería de todo cinéfilo.
No me parece tan interesante la entrevista. Quedan por aclarar qué características diferenciales tenía el cine de Hitch y por qué parecía tan relevante a los de la Nouvelle Vague, más allá de la crítica a la «plausibilidad». (Un false friend, esta palabra. En castellano quizá hubiera sido preferile «verosimilitud»).
Pingback: Anónimo
Me alegra que siga reivindicándose este libro, aquí otro incondicional que también le dedicó un más que merecido homenaje a esta apasionante lectura en su blog…
krustsurk.blogspot.com/2009/06/filmar-un-libro.html
Este libro, muy entretenido y recomendable, tendría que llamarse «El cine de Hitchcock según Truffaut». Porque de eso se trata. Truffaut se empeña en toda la entrevista en atribuirle intenciones a Hitchcock, y éste como todo artista que se precie da la razón a cualquier mirada de un espectador, ya que el artista crea, no interpreta.
Como libro de cine es estupendo, pero como libro de cine según Hitchcock es una de sus geniales bromas.
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