
Es julio de 2013 y Peter Sagan sube tranquilo las rampas del Alpe D´Huez consciente de que esa no es su guerra. Va acompañado por otro compañero del Cannondale, los dos tan cicloturistas, cuando cerca ya de los últimos kilómetros oye cómo los aficionados, cansados de ver pasar caravanas publicitarias y corredores espídicos durante horas, le gritan al unísono: «¡Wheelie, wheelie, wheelie!», y Sagan, encantado a sus veintitrés años de ser foco permanente de atención, atiende el clamor sin dudarlo: levanta la rueda delantera y hace un caballito mientras suelta los brazos del manillar. Un caballito en medio de una rampa al diez por ciento que dura unos diez segundos. Luego, sin dejar de sonreír, continúa su marcha junto al compañero atónito.
Ese es Peter Sagan: el hombre de los caballitos para los aficionados y para la televisión —días antes, justo antes de subir al Mont Ventoux, cuando el pelotón acabó con su escapada, había hecho lo mismo frente a las cámaras de TF1—, el crío que pellizca el culo de una azafata en el pódium del Tour de Flandes y después le pide perdón con cara de niño bueno y le regala un ramo de flores en la salida de la siguiente clásica de primavera… «Here I´m allowed everything all of the time».
No estamos hablando exactamente de un enfant terrible, eso sería otra cosa: el enfant terrible suele centrar todas sus fuerzas en molestar, incordiar, ir a la contra. Sagan es casi lo contrario: está obsesionado con agradar, con parecer divertido. Es joven, guapo y rico, que diría aquel, y lo va a seguir siendo muchos años, ¿por qué no disfrutarlo? En su cuarta temporada como profesional, después de ser campeón del mundo junior de mountain bike con solo dieciocho años, ya lo ha ganado prácticamente todo y de todas las maneras posibles: en sprints masivos, en sprints reducidos, atacando en la última rampa, resolviendo escapadas…
Hay en torno a él un aura de invencibilidad que parte de aquella primera gran victoria, con veinte años recién cumplidos, en la París-Niza de 2010, cuando se metió en una escapada con Alberto Contador, Nicolas Roche y Purito Rodríguez, y les ganó a todos con una facilidad asombrosa. A partir de ahí, un palmarés envidiable para un posadolescente: otra etapa en esa misma París-Niza, un triunfo en Romandía y dos en el Tour de California, su carrera fetiche.
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Seamos serios: menos en el caso de Cancellara, estas carreras se ganan básicamente porque atrás no se ponen de acuerdo para tirar a por todas.
A mí Sagan me parece uno de los más normalitos dentro de la élite en la que se encuentra. Todo parecía destinado a un belga (exhibición de esta selección) o a Greipel y Sagan hizo lo único que podía hacer para ganar (en sprint masivo perdía): saltar y rezar para que atrás hubiera falta de ganas y de dar la victoria en bandeja al contrario. Lo que suele ocurrir siempre.
De todos modos, lo mejor fue la excusa de Valverde: «es que iban muy rápidos».
Omites el hecho de que cuando Sagan ataca todos los del grupo de abren de patas miserablemente. Luego está claro que en un persecución de 30 contra Sagan, el eslovaco no tiene nada que hacer, pero en el ciclismo, como bien apuntas, pasan estas cosas: cuando uno tira se deja todo; cuando tiran varios hay reticencias.
Por cierto, en la rampa del Alpe d’Huez puedo presumir de ser el primero que grita «wheelie!wheelie!». Aquí dejo el vídeo que grabé:
https://www.youtube.com/watch?v=6J7rbKn-Jkc
El artículo resume perfectamente la trayectoria de Sagan pero no estoy nada de acuerdo con esta frase:
«Y así llega el Campeonato del Mundo, una prueba que lo tiene todo para ser la gran referencia del ciclismo mundial pero que suele perderse entre recorridos mal diseñados, desinterés de algunas estrellas y la dichosa maldición del maillot arcoíris que parece que hubiera que evitar a toda costa»
Todas las estrellas capaces de ganar el Mundial están en la salida. Otra cosa es que los Contador, Quintana o Froome no vayan, pero es que no rascarían bola. Para eso mejor ceder su puesto.
Y lo de la maldición…Dame pan y llámame tonto. Todos firman ganar y tirarse un año sin rascarla.
‘Sagan normalito’, ‘todo destinado a un belga’ ?!, o a Greipel (que se eliminó kilómetros antes del final para cazar una fuga sin alemanes), ‘en un sprint masivo perdía’ ?!…
Estoy dudando en si tienes 10 años o tu pareja te ha sido infiel con Sagan.
Al menos dices algo con sentido, que en las clásicas suele ganar el que va escapado cuando los de atrás no se ponen de acuerdo para cazarle, ¡BRAVO!
Así es que ya sabes, te haces ciclista, vas a todas las clásicas y cuando queden 3 kilómetros te escapas, ala venga… te vas a hinchar.
Sagan estaba en todas las casas de apuestas mínimo entre los tres favoritos para ganar el mundial, junto a Kristoff y Degenkolb. Decir que apenas entraba en los pronósticos está totalmente alejado de la realidad.
«solo que Contador acaba de ganar su sexta grandesolo que Contador acaba de ganar su sexta grande»
Recuente.
En una carrera como el Mundial, ubicada en un punto de la temporada donde sólo los más fuertes tras el Tour de Francia y la Vuelta tienen claras opciones de victoria, el triunfo de Peter Sagan confirma tanto el gran prestigio de esa competición como la dedicación y sacrificio que requiere para subir a lo más alto del podio.
Este año sin haber ganado ninguna etapa, ha sido el mejor en el tour con diferencia. Metiéndose en todos los sprints (sin equipo) y en escapadas en etapas de media montaña que no le correspondían. Se merece el arcoíris de sobra.
En el ciclismo hay corredores especialistas, como en atletismo; unos lo son en el «sprint», otros en la montaña, del mismo modo que hay especialistas en los 100m lisos y especialistas en maratón. Todos son atletas, pero no tienen nada que ver unos con otros. En el ciclismo se da la circunstancia de que todos corren juntos en la misma carrera, y eso despista. Los ciclistas que podíamos llamar -por seguir con el símil- mediofondistas, y que no son especialistas en ninguna modalidad, pero que se defienden en todas como Sagan, son los que suelen ganar los mundiales. Sagan es un gran «mediofondista», como lo fue en su día O. Freire, pero a día de hoy, está muy lejos de poder ganar una grande.
Enorme ciclista, de los pocos con un gran carisma y que siempre da espectáculo. Ganó el mundial a lo grande y la gente que dice que no se pusieron de acuerdo en ir a por el tendría que ver más ciclismo. Hay ciclista espectáculo para rato y aunque no gane siempre podemos repasar sus descensos como el de amino a Gap de este año, para mí el momento de la temporada.
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«….pero no gana ninguna. A veces es un despiste, otras es falta de fuerza; otras, directamente, mala suerte o milímetros que separan su rueda de la del rival. Probablemente algo había cambiado antes en Peter Sagan….»
Se os olvida algo clave en el ciclismo: que los rivales también corren, y que en cualquier carrera en la que este Sagan (a no ser que sea de alta montaña), se convierte en favorito y apenas tiene libertad de acción, ya que todos los favoritos están pendientes de su rueda.
«Hoy es un excelente día para Sagan», dice el director deportivo, por la mañana. La «maldición» de Sagan se explica en parte porque sirve para (casi) todo. Compite con Greipel o Cavendish (sprints), Stybar o Cancellara (clásicas del norte) pero también Valverde, Nibali o Kwiatkowski en escenarios como Strade Bianche. Cuando se mueve, todos se mueven -siempre- y eso se paga a menudo con falta de victorias y una cantidad enorme de puestos secundarios.
Al margen: La chispa de Boason Hagen se apagó cuando *entró* en el régimen del Sky, donde su talento fue muy desperdiciado trabajando para otros. En el Qhubeka Boason Hagen tiene mucha más libertad y creo que le conviene.
Eslovaquia participa con tres ciclistas en el Mundial de Richmond: Peter Sagan, su hermano Jurag y Michael Kolar, los tres del equipo Tinkoff-Saxo. Y eso de que no estaba en las quinielas de favoritos para el arcoíris…
A veces el afán por novelar el artículo lleva a algún imprevisto. Eso sí, yo aposté por Gilbert, lo recuerdo, y Sagan estaba quizá entre los diez primeros, al menos veinticinco a uno debía estar la cuota. Gran ciclista, ecléctico como Valverde, quizá sin fondo en la alta montaña para optar a una Gran Vuelta, máxime cuando no destaca en contrarreloj, pero en sprints duros sin las locomotoras alemanas, en las clásicas flamencas y francesas, y en etapas de media montaña como ya ha hecho Tony Martin alguna vez, se puede hinchar dejando atrás el mal fario…
Pues no me parece de recibo pasar de puntillas por una victoria en la general de California donde se lo ganó en alta montaña y contrarreloj… Cualquiera que no siga ciclismo en profundidad podrá pensar que ganó la prueba por el puestometro… Y nada más lejos de la realidad.
Por cierto, Cancellara hizo un recto en una curva el los JJOO de Londres, pero varuosbkms antes de meta.
Sag2n. Y nada más que decir.