Fotografía: Ivana Todorovič

Con abrigo plateado y un gorro peludo de cosaco, ya tiene pensado dónde se va a hacer la entrevista y dónde las fotos. Ejerce de directora y calcula la puesta en escena. Debe de ser la deformación profesional de alguien que lleva en el cine desde que era una adolescente, pero Victoria Abril (Madrid, 1959) demuestra que no es una diva, que está enamorada de su profesión. Elige sus papeles por el guion. Si se cobra, mejor. Para hacer caja ya tiene Clem, una serie que reúne en Francia a más de seis millones de espectadores y estrena ahora su sexta temporada. En cada respuesta me regala una mueca, un gesto, un detalle que explica por qué han contado con ella tantos directores de prestigio.
Victoria Mérida. ¿Es cierto que el apellido Abril te lo puso Vicente Aranda?
No. A Vicente Aranda le tengo que agradecer que sea actriz y no secretaria. Había hecho cine antes de que él me llamara. Los de la productora me preguntaron cómo me quería llamar, si me quería cambiar de nombre. Y yo: «Un momentito, por favor… mamá, me preguntan si me quiero cambiar de nombre». Y ella me dijo: «Sí, cámbiate por si acaso». Entonces me quedé pensando «¿Qué digo, qué digo?». Pregunté a mi madre cuál era el santo del día, me contestó rápido sin entenderme que «23 de abril» y les dije: «¡Victoria Abril!». Así se quedó [risas].
¿Por qué dices que si no es por Vicente Aranda hubieses sido secretaria?
Tenía que empezar a trabajar de secretaria en septiembre y estábamos en el mes de abril. El cine me salvó la vida. Yo de secretaria… no. Quería ser bailarina clásica y para eso estudiaba cuatro horas diarias en el conservatorio, además de los cursos. En la época había que trabajar aunque fueses joven, tenías que ayudar en casa. Y el ballet no era una opción muy buena, ni siquiera ahora lo es; del ballet clásico no es que se viva muy bien. Pero un día una de mis profesoras de ballet me dijo que su marido estaba buscando una chica de catorce años para una película. Me recomendó que me presentase y me dijo que si me cogían no iba a tener que ser secretaria y podía seguir bailando.
En mi primer año, con cada película era «Ay, ya puedo tirar hasta diciembre», «Ay, puedo tirar hasta junio». Como el cuento de la lechera. Me decía: «Cuando reúna tanto dinero me voy a ir a la escuela de danza de Rosella Hightower». Pero cuando llegó Aranda me di cuenta de lo potente que es ser actriz, la terapia del cine. Lo percibí enseguida, en Cambio de sexo. Era sobre un chico que quería ser una chica y yo, como era una chica que quería ser un chico, lo comprendí muy bien.
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Que una actriz que, en el mejor de los casos, es buena, pero en el sentido de ‘correcta’, no más, se pegue el chicle con lo del cine americano (y con los americanos en general) es de partirse de risa, por no mandarla a allí mismo.
De modo que los padres del cine como industria, de la que ella vive, son los yanquis, la práctica totalidad de los mejores directores de la historia o son de allá o han hecho su carrera en ese entorno tan aparentemente horrible para el trabajo y la creatividad, la inmensa mayoría de actores y actrices de renombre o son yanquis o han hecho carrera allá, etc, etc, pero resulta que a esta tonta del bote todo eso le produce ‘acidez’…
El cine español está más o menos donde siempre: ni el presente es la hecatombe absoluta ni el pasado fue tan maravilloso. Es curioso recordar o hacer repaso de lo que ha dicho el mundo del cine en España, porque resulta que siempre está en crisis, siempre in articulo mortis, pero luego, al cabo de los años, van y te dicen que cuando la cosa estaba fetén canela era… justo cuando decían que aquello ya no podía ir a peor. La gente va a ver cine, español, yanqui o serbocroata, si le cuentan una historia que les llame la atención, por el motivo que sea, porque, al final, se trata de eso, ¿no? Ni demonizo al cine español ni lo saco a paseo bajo palio: si algo me interesa, lo veo, si no, lo dejo donde está.
El cine francés, desde hace ya una buena temporada, es la cosa más fatua, más vacía y más autocomplaciente que ha parido madre, con supuestos ‘ejercicios de estilo’ que provocan una mezcla de estupor, risa floja e indignación (‘¡¿pero de verdad se piensan que uno es tan gilipollas?!’ Por lo visto, sí) pero resulta que ‘eso’ es el santo y seña para esta muchacha… Pues vale, que con su pan se lo coma.
Dice que los españoles tenemos mal concepto de los franceses en realidad por complejo de inferioridad. Sin duda, no le falta razón. Pero toda su bilis contra el cine venido de EEUU no es sino eso, complejo de inferioridad o, más bien, constatar que en esa industria tan competitiva y que a ella tanta acidez le produce no iba a llegar ni de aquí a la esquina (Victoria Abril no es Meryl Streep ni Julianne Moore, que digamos, o Judi Dench ni Emma Thomson, actrices británicas a las trabajar en Hollywood no provoca acidez), de modo que aplica aquello que se cuenta en la fábula de ‘La zorra y las uvas’ (lo de la zorra no va con segundas, no se me apunten a susceptibles), que como no se las podía comer, decía que estaban verdes.
Victoria Abril es más que «correcta». Ninguna de las actrices que nombras es mucho mejor que ella. Coincido, sin embargo, en lo del zorro y las uvas.
dice la verdad, vivir en LA es un espanto, no se puede ni pasear, la gente de la industria está loca, no tiene nada que ver con la época dorada de los estudios. Además toodas esas actrices que tu citas juegan en casa, hablan el idioma, a las españolas las tienen totalmente encasilladas, sobre todo en los años mozos de Abril. Hizo bien en no quedarse y en decir lo que le parezca, que se agradece muchísimo en estos tiempos de pasteleo político. Una entrevista estupenda y refrescante, gracias
A mí lo que me gustaría saber es cómo te han publicado esto, con lo mucho que le pegas palo a Victoria. Yo, con mucho menos en la entrevista a Francisco Ibáñez, me he visto suprimido en mis comentarios. ¿Será porque algunos pagan para ser entrevistados o tienen importantes padrinos? ¿Y a otros hay que pagarles para que accedan a lo mismo?
VICTORIA ABRIL ES LA MEJOR INTÉRPRETE ESPAÑOLA CON DIFERENCIA Y CREO QUE NO LE TIENE NADA QUE ENVIDIAR A STREEP O A MOORE COMO DICES. ACTRIZ AUDAZ Y PURO INSTINTO!! APARTE, DICE LO QUE PIENSA, SIN ESCONDERSE DE NADA! ME ENCANTA ESTA MUJER!
Isaías, qué mala baba.
Al parecer tienes la bilis negra
Victoria enorme ,como siempre.
Sí, el galocentrismo debe ser una invención de allende la Pirenaica… Curioso que no se le caigan los anillos por papeles pequeños, pero le reprochara a Almodóvar que aquel par de escenas y «diálogos» le eran poca cosa. Al final, si mucho hablas, las incoherencias afloran, y si en la perfumada industria francesa, tan embebida de ella misma, ha encontrado acomodo, nadie le pedirá que regrese de su exilio.
Muy de acuerdo contigo, Fitsnake. No tengo la impresión de que Victoria Abril pertenezca al ‘star system’ del cines francés, que digamos, y se ha limitado a hacer lo que le han ido dando. Y me parece perfecto, conste, el mundo del cine es puñetero y no siempre te van a dar papeles memorables, uno tiene que vivir y si lo que te dan es de medio pelo, pues nada, es lo que hay. Actores españoles estupendos como José Sacristán o Antonio Resines también han hecho cosas de las que ellos mismos probablemente no querrán acordarse y otro tanto pasa en otros lados: el gran Robert DeNiro lleva ya unos cuantos años haciendo cada ‘cosa’ que… en fin. Pero, volviendo al caso de esta muchacha, si ella se encuentra a gusto viviendo en Francia porque allá trabaja y está con la persona a la que quiere, cojonudo, me alegro por ella y lo digo sin sorna, pero que no dé lecciones de nada, que se limite a hablar de su trabajo y ya está. Como bien dices, en cuanto se pone a hablar, se le ven las costuras al discurso que lleva.
En cuanto a la ‘bilis negra’ que me atribuye Potipoti, pues nada, estupendo, la perra gorda pa’ ti, que se decía antes: resulta que quien rezuma rencor contra el cine estadounidense por cada uno de sus poros es Victoria Abril pero quien tiene la bilis negra soy yo… En fin, lo dicho, no hay problema.
Sobre lo que dice Bruno Mompel de que cómo me han publicado esto, con los palos que doy, y que a él no le publicaron algo suyo sobre Ibáñez, pues no sé, no tengo ni idea, pero, vaya, llevo leyendo jotdown ya desde unos años, he intervenido en bastantes ocasiones, he repartido leña sin tino en más de un caso y también he dado un buen puñado de elogios cuando me ha parecido que era lo merecido. Jamás me he visto ‘censurado’ ni cosa que se le parezca, cosa que se agradece, por supuesto, y que habla bien de quienes llevan jotdown. Ésa es mi experiencia y así la cuento.
Y, finalmente, contestando a Juls, no tengo ni idea de si en LA se vive de maravilla o de pena, nunca he estado ahí, aunque sé que el comentario general suele ser que es un ciudad incómoda como ella sola y bastante contaminada, nada que ver con NY, Boston o Chicago, donde parece que las cosas son bastante mejores en cuanto a calidad de vida. Pero es que me importa un pito cómo se viva en LA: el centro de la industria está ahí y si quieres de verdad hacerte un nombre, no queda otro remedio, y si no estás a la altura, pues se siente. Seguro que Pau Gasol habrá echado de menos una buena calçotada en los años que jugó con los Lakers, pero tenía claro que la meca del baloncesto es la NBA y si quieres triunfar en serio o das ese salto o no llegas, no hay término medio. Y ahí está la diferencia: Gasol y otros grandes del baloncesto español tienen talento a raudales y pelean lo que haga falta: me temo que no todo el mundo puede decir lo mismo.
Algún otro interviniente dice que Hollywood es una locura y que ya no es lo que era. Bueno, no soy un experto en los entresijos de ese mundillo, pero, vaya, en la que muchos consideran era dorada del cine, los años 20, ya Hollywood era famoso por las orgías, Chaplin o Errol Flynn participaron en algunas que hoy serían consideradas como violaciones en grupo, con resultado de muerte, creo recordar en algún caso, y con chicas que acabaron con unos desgarros espantosos. El listado de alcohólicos y drogadictos, actores y actrices, entre el estrellato de aquellos años es bien largo, en algún caso hasta extremos que parecen humanamente imposibles. Eso por no entrar ya en los escándalos de alcoba y los sopotocientos matrimonios seguidos. Es decir, aproximadamente lo mismo que ahora. La única diferencia es que ahora, con las redes sociales y el impacto inmediato de internet, la presencia en los medios de todo eso se multiplica hasta el infinito.
Y en cuanto a la supuesta valentía de esta mujer frente al pasteleo político de otros, en fin, Victoria Abril es pasteleo político de la cabeza a los pies. Aquí lo que mola en ciertos entornos es darle caña a los yanquis porque, ya se sabe, son la hez de la humanidad y nunca le van a faltar forofos que le aplaudan con las orejas cuando se meta con ellos. Pero, bueno, es que eso justamente es ser un pastelero político, decir lo que otros quieren oír y no plantearte ni un adarme de autocrítica.
¿Que la barrera idiomática importa? Claro pero que se ponga a la cola, ¿o es que Juliette Binoche nació en Arkansas? Con esto de las calidades, cada cual tiene sus gustos, sólo faltaría. ¿Que hay para quien Victoria Abril no desmerece frente a Meryl Streep o Julianne Moore? En fin, allá cada cual con sus preferencias. Sin duda, tanto una como otra ha hecho unas cuantas películas para olvidar pero, vaya, tomando el mejor papel que haya hecho Victoria Abril, cada cual elija el suyo, y comparándolo con los papeles grandiosos que han interpretado esas dos mujeres, si alguien realmente sigue diciendo que no una desmerece frente a las otras dos… que se lo haga mirar.
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He leido por ahí, que la famosa escena del pañuelo en la estupenda Amantes, no fui idea de V,A si no que fue Jorge Sanz en una especie de tormenta de ideas prpuesta por Aranda, al que se le ocurrió. Personalmente sólo me interesan dos peliculas de Victoria : la menicionada Amantes y Átame. Y si, el cine francés de los últimos años es un absoluto coñazo.
¿Tú has visto «El artista», «La vida de Adele», «Guillaume y los chicos ¡a la mesa!», «Bienvenidos al Norte «?. No creo que el cine francés de los últimos años sea «un coñazo».
Una entrevista deliciosa, gracias. Curioso que esa escena de «Tacones lejanos», que tanto fascinó a Billy Wilder, fuera fruto del momento, el espacio y una sugerencia. Por motivos que no vienen al caso, me he tenido que ver casi todo el cine que se proyecta en Europa últimamente. Superado el año de ver prácticamente todo, la industria francesa se ha ganado todo mi respeto de por vida. La industria americana, y hablo del aquí y ahora (no del antes ni del ayer) produce un 95% de basura comercial intragable y un 5% de cine de mucha calidad. Me refiero a lo que nos llega, por supuesto. El cine francés es infinitamente más consistente en su media de calidad y está produciendo numerosas películas a otros países con menos medios de muchísima calidad. No hablo francés, he estado en Francia muy poco, y soy anglófila perdida, y el cine francés (al que no era afín ni dejaba de serlo) me ha ganado por absoluta goleada.
El Reino Unido ya no sabe ni lo que quiere y la industria española no existe. Del cine español en conjunto no espero nada hasta que no exista una ley de cine de autor. Talento hay, ganas de hacer industria de calidad, cero. Pero no sé a qué narices podemos aspirar con un presupuesto de 33 millones de euros frente a los 1000 de Francia.
No he seguido mucho su carrera en Francia ( detesto el cine francés) pero Victoria Abril me parece una actriz brillante. En Átame, estaba estupenda, aunque es una película que ha envejecido mal. Eroticamente irresistible en Amantes y brillantisima en Nadie hablará de nosotras… Siempre me gustó ese divismo tan francés que desprende.
Adoro a victoria abril soy una gaditana y me encanta todas las películas d victoria ojala pudiera conocerla besos
El hecho de que Francia no desprecie a sus artistas tiene mucho que ver con el hecho de que los artistas franceses no desprecian a su público. es más, lo miman. Lo de España ya lo conocemos; todos somos tontos porque no entendemos a esos genios incomprendidos que, por cierto, a veces no saben ni definir un plano.
«sin noticias de dios» una especie de musical???
La verdad es que no me acuerdo mucho, después de «nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto» iba con expectativas altísimas y me pareció un finstro de los que hacen época de puro malo (no por las actuaciones, sino por una historia mala de morirse) . . .
pero, ¿musical?
j
La cantidad de estupideces que se pueden leer en los comentarios de las entrevistas acercan, por desgracia, esta estupenda revista al nivel de los periódicos de tirada nacional (online) de los que uno trata de escapar cuando recala aquí.
Diletantes que sólo han calentado butaca y que no han visto más de tres o cuatro películas europeas en su vida, se permiten tirar de axiomas y criticar las opiniones de una actriz que, guste más o menos en su actividad profesional, y suscite mayor o menos simpatía por la franqueza en sus declaraciones, no tiene nada que demostrar a estas alturas. Una simple búsqueda en la red arroja el resultado de más de 90 películas en su haber, sin contar cortos y series de televisión, y ha sido dirigida por los ya nombrados Almodovar, Aranda, Barden y Díaz Yanes pero también por Saura, Mario Camus, Borau, Gutierrez Aragón, Jaime Chávarri, Armiñán, Martínez-Lázaro, Barry Levinson o Richard Lester, entre otros.
La entrevista es muy interesante porque el personaje da juego, habla sin pelos en la lengua y dice lo que piensa, lo que en esta sociedad pazguata, es de agradecer.
Y sí, por encima de gustos personales en lo que a EEUU se refiere y a su «american way of life», del cine de hollywood que nos llega todos los años, se salvan no más de 10 películas anuales, y fundamentalmente de los pesos pesados que aún siguen apostando por un cine de calidad (que tienen el suficiente prestigio para poder filmar lo que quieren, a pesar de su edad), como pudiera ser el caso de Woody Allen, Martin Scorsese, Steven Spielberg…o nuevos valores como Denis Villeneuve o Damien Chazelle por citar dos. Lo dicho por la entrevistada sobre la calidad de los guiones (mayoritariamente remakes, biopics y películas de super héroes) y sobre la nula capacidad del director de turno para montar y acabar sus proyectos es rigurosamente cierto, guste a quién guste. Por cierto, ya nos gustaría a nosotros tener una industria cultural digna de llamarse así, al menos en lo que a cine se refiere, pues la cinematografía francesa en un tesoro del país vecino que haríamos bien en respetar y fomentar, y en la medida de lo posible, replicar aquí.
Saludos,
http://www.nuvol.com/noticies/un-cami-per-salvar-el-cinema-catala/
Molt interessant reflexió sobre el sistema francès de promoure el seu cinema.
Única e irrepetible Victoria Abril, gran mujer y enorme actriz
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