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Mihály Dés: «Convertirme a los sesenta y tres años en escritor fue la gran experiencia intelectual de mi vida»

MG 2722

Nada me hubiera gustado más que escribir otro tipo de introducción a esta entrevista. Escribir una introducción que no fuera un obituario. Pero Mihály Dés, a quien entrevisté el pasado 3 de mayo, murió el 18 del mismo mes en Barcelona, a causa de un cáncer contra el que había luchado durante los meses anteriores. Dispuso que su funeral fuera en Budapest.

Deja dos obras monumentales: los doce años de la revista Lateral, uno de los proyectos de periodismo cultural más dinámicos y fértiles de la cultura en español, y la novela Pesti barokk (Barroco de Budapest, 2013), un éxito de público y de crítica en su Hungría natal, que —injusta e ingratamente— no ha sido traducida todavía al castellano.

Tras estudiar en Budapest, donde trabajó como actor, descubrió la fuerza de la literatura en español en Cuba. De aquella experiencia quedó como testimonio Noche insular (Lumen, 1993), una importante antología de poesía cubana. Llegó a Barcelona a mediados de los años ochenta, donde rápidamente se convirtió en una figura destacada del periodismo literario, al frente de la redacción de la revista Quimera y del suplemento de libros del diario El Observador. Fue en 1994 cuando fundó Lateral, un espacio transversal y abierto que pronto se convirtió en la sede de una conversación crítica sobre la cultura del pasado y del presente.

Nada humano le era ajeno. Por eso en la revista, aunque la literatura estuviera en su centro, se hablaba de política, sociología, cine, música, cualquier tema que fuera tratado con una buena prosa y con rigor. Por su redacción pasaron escritores como —entre tantos otros— Juan Villoro, Mathias Enard, Gabriela Wiener, Juan Gabriel Vásquez, Eloy Fernández Porta, Marta Rebón, Leonardo Valencia, Use Lahoz, Juan Trejo, Jaime Rodríguez Z, Miquel Porta Perales, Jorge Zentner, Daniel Attala o Robert Juan-Cantavella, el último jefe de redacción, quien se quedó en el barco junto al capitán austrohúngaro durante el naufragio de principios de 2006.

Si su primera vida fue como actor y viajero, y la segunda, como periodista cultural, en la tercera descubrió su vocación creativa. Dedicó sus últimos años a escribir con la ilusión de un joven que empieza (tal vez con el recuerdo de la ilusión de todos los jóvenes que empezamos gracias a él). Además de su obra maestra, publicó literatura infantil, una novela gastronómica a partir de las recetas de su madre (77 pesti recept. Gasztronómiai anyaregény, 2014) y hasta una antología de chistes judíos. El humor, inteligente, crítico, a veces jocoso —a menudo negro— formó siempre parte de su manifiesto vital.

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10 comentarios

  1. Son un artículo, y una entrevista magníficos, Jordi. Trae el recuerdo de aquellos «maravillosos malos tiempos, como él los llamaba. Un abrazo

  2. Se me quedó corta. Buena entrevista.

  3. Alfajor de chocolate

    Fue mi profesor de historia de las literaturas eslavas. Narraba las anécdotas porque decía que eso no viene en los libros… Qué pena que se fuera pensando que no había conseguido transmitir su mensaje. Que disfrute donde esté.

  4. Qué triste noticia, con la que tropecé por pura casualidad. Un gran tipo Mihály. Tuve la fortuna de conocerlo en El Observador y de trabajar con él dibujando en los primeros años de Lateral. Un tipo muy culto, muy afable, cálido, desacartonado, casi lo completamente opuesto a la mayoría de los jefes de redacción o subdirectores de las publicaciones para las que también trabajaba entonces. Daba gusto conversar con él, recuerdo haberlo hecho largamente acerca de su compatriota Lajos Szalay, enorme dibujante que admirábamos por igual y sobre el que yo hacía una pesquisa personal en aquellos tiempos pre internet. Un gran tipo, Mihály Des. Que en paz descanse.

  5. Jorge, excelente y cálida entrevista con Mihály, era un tipo muy especial que rompió moldes y atravesó barreras. Tuve la suerte de trabajar con él esta última etapa de su vida. Su precipitada muerte nos deja un poco huérfanos. Algunos proyectos, debidos en gran parte a su entusiasmo, se quedan hoy en un vacío. O quizá no….

  6. Bonita. Es verdad que se hace corta

  7. Márton Dés

    Jorge, gracias por la entrevista de la parte de familia de Mihály en Budapest, era muy bueno leer y escuchar las casí últimas palabras de él. Muchas gracias.

  8. Hoy tropecé en una librería de segunda mano con dos ejemplares del libro que se menciona, el Barroco de Budapest, nuevos de paquete, en húngaro, claro, que de no haber mediado la lectura de este artículo ni hubiese reparado en ellos… Obviamente, yo no sé palabra de húngaro, pero espero que encuentre sus lectores y no queden para reciclaje… Leí Lateral durante una temporada, hasta que cerró, en la biblioteca de mi barrio, que tenía una subscripción, y conocer su historia me da idea de lo difícil que es el periodismo cultural en este país y cómo depende de puras iniciativas individuales, quijotescas realmente… Descanse en paz, estamos en deuda con él.

  9. Muchas gracias a todos, perdonad que no leí los comentarios hasta hoy.
    Se le echa de menos.
    Fue corta porque él no podia hablar más ese día…

  10. Conocí poco a Mihály Dés, pero me pareció un tipo encantador, elegante, muy culto y extraordinariamente atractivo. Cenamos juntos una noche, en una reunión de revistas culturales, y conectamos muy rápidamente hablando de literatura, de política y, por supuesto, de algunos de los participantes en la reunión. Nos reímos , nos lo pasamos muy bien y de allí nació mi única colaboración con Lateral, una revista que yo seguía y admiraba desde el primer número y que fue el motivo de mi acercamiento a Mihály.
    Me ha parecido oirlo de nuevo leyendo esta bonita entrevista.

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