
Dario Argento es un loco. Necesariamente ha de serlo. Casi todos los genios lo son.
¿Cómo podría si no haber matado tantas y tan escabrosas veces a su propia mujer en la gran pantalla? ¿Cómo si no habría elegido a su propia hija como protagonista de historias tan verdaderamente traumáticas? El nombre del director italiano es de obligada mención en cualquier conversación sobre el cine de terror o sobre cine italiano en términos generales. Su visión fresca y a la vez metódica del género giallo —en italiano «amarillo», como las tapas de los relatos policiacos italianos en los años treinta— que encumbró con rapidez, lo convirtió en director de culto, con un séquito de fans que se rindieron a sus pies allá por los setenta y que después menguó con rapidez conforme su cine trataba, sin éxito, de buscar una renovación efectiva.
Aunque el romano aún conserva un buen puñado de esos fanáticos de la luz de neón —a pesar de que él nunca usó neones— algunos hemos tenido que abrir bien la garganta para tragar sus últimos films, pero siempre con los ojos bien abiertos por si se nos escapa alguna genialidad. Argento es un transgresor que ha marcado tendencia y cuya influencia se puede encontrar por doquier en las creaciones cinematográficas más recientes: desde Winding Refn, reconocido fan con iluminaciones neónicas en sus míticas Drive o la más reciente The Neon Demon, o el también italiano Luca Guadagnino, que tiene entre manos el remake de la obra más rompedora del romano, Suspiria, pasando por muchos otros. Un rastro que es casi imposible seguir, pero que recuperamos rápidamente siempre que vemos altos contrastes coloristas, y especialmente si se trata —véase el primer capítulo de American Horror Story: Coven— de una historia de brujas.
Todo el mundo debería conocer, aunque solo fuera un poco, la obra de Dario Argento. Eso sí, dejemos una cosa clara antes de empezar:
A un espectador que se enfrente hoy en día al cine del romano sus creaciones le parecerán, casi seguro, cosa de risa. Las películas de Argento, las mejores al menos, eran ciertamente pobres en recursos. No obstante, es probable que ahí radique la grandeza de sus obras maestras: la sangre es falsa a más no poder; los actores en su mayoría son flojos; los efectos en general se dejan notar mucho… Pero la historia nos sigue intrigando, las composiciones e iluminaciones siguen siendo genialidades, y desde luego la narrativa engaña y engancha. Es quizás por eso que se ganó el apodo de «el Hitchcock italiano», porque el director inglés siempre antepuso la fluidez de la trama a la verosimilitud.
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Nunca entenderé cómo alguien puede defender la música de Suspiria. Sí, el tema es bonito y siniestro. Sí, tan bonito y siniestro que lo usa, exactamente igual, sin variantes, escena tras escena tras escena. El uso de banda sonora más machacón y repetitivo de todo el cine.
Estoy de acuerdo con DavidM. La banda sonora funciona al principio pero acaba siendo algo cansina. Goblin estuvieron más inspirados en Rojo oscuro, el mejor giallo puro de Argento (la Trilogía de las Tres Madres no es giallo es otra cosa).
También estuvo más inspirado Keith Emerson en la banda sonora de Inferno. Inferno es, en mi opinión, la mejor de las tres películas sobre las Madres, sobre todo por el bellísimo episodio romano y porque es la que introduce la mitología en el prólogo. Con la tercera lo mejor es pensar que no existe.
Yo alquilé Suspiria hace años; yo tendría unos veinte. La portada nos pareció suficientemente ridícula a un amigo y a mí, como para fumar y pasar un rato de risa. Acabamos aterrorizados!!! Me da miedo volverla a ver por temor a que haya envejecido malamente (la peli, o yo, o ambos)
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Pero vamos a ver… ¿estamos delirando o qué…? El cine de Argento es malo a rabiar y también lo era el de su «Maestro» Mario Bava. Y la musica ratonera de los dichosos Goblin después de escuchar cien veces «Tubular bells», un amago de cólico. Sí, ya sé que hay «críticos» que conceden crédito a estos bultos sospechosos, pero son los mismos que ensalzan aquí el cine de Jesús o «Jesse» Franco. Así que no se les puede hacer mucho caso, créanme…
Don Ciruela ha hablado
Las pelis de Argento parecen hechas por un fotógrafo de fotonovelas de los años sesenta – setenta. A veces resulta que los que babean por ellas son los mismos que le ponen pegas a Kubrick por El resplandor!
Si Suspiria es lo mejor de Argento he hecho bien en ahorrarme el tormento de ver el resto de su filmografía. Porque la sobrevaloradísima Suspiria es un truño de película. Mala con ganas…cómo no será el resto? Es que nunca he entendido a sus fanboys. Se creerán muy interesantes diciendo estas mamarrachadas …
Menos mal que llegó Guadagnino y cogió los buenos mimbres de la fallida obra de Argento para hacer, esta vez sí, un peliculón inquietante e hipnótico, con unas actrices maravillosas, una banda sonora genial, coreografías impactantes y un edificio que es un personaje en la trama.