Casting en Hollywood

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Peter Jackson lo mismo te manda a la mierda que mete un meme en el reparto. Imagen: New Line Cinema.

Cuando Terminator aún era un cigoto, en Orion Pictures alguien propuso a O. J. Simpson como candidato para rellenar el puesto de cíborg asesino después de que Mel Gibson y Sylvester Stallone declinasen amablemente la oferta. Pero James Cameron, director de aquella primera entrega, optó por desechar por completo la sugerencia al considerar que en el fondo, y sobre todo de cara a la opinión pública, O. J. Simpson no daba la impresión de ser un asesino creíble.

Durante un casting, al exconvicto metido a actor llamado Danny Trejo le preguntaron si se veía capaz de interpretar a un convicto. Lo bonito del asunto es que, pese a tener cara de merendar ratas a bocados, el bueno de Trejo además de ser un actor prolífico hasta el absurdo (participa en una veintena de proyectos al año, entre películas y series de televisión) es un ser humano muy afable y encantador, uno que se emociona jugando con cachorritos. En Hollywood las razones detrás de un casting normalmente deambulan por senderos curiosos.

Fail

Emma Stone explicó en el programa de Jimmy Fallon que cuando contaba doce años se presentó a una audición para All That, una especie de versión infantil de Saturday Night LiVe, sin tener ni idea de que la gente solía prepararse previamente algunos textos para no llegar en bragas a ese tipo de pruebas. Aquel error propició que la pillasen con la guardia baja durante un casting que requería improvisar sobre la marcha personajes de cosecha propia. Sin tiempo para pensárselo demasiado, a Stone se le ocurrieron dos opciones: una cheerleader con serios problemas para deletrear con fluidez y una chica canguro poseída que entretenía a los niños leyéndoles cuentos infantiles mientras su actitud saltaba entre la candidez y la posesión infernal. Inexplicablemente la chica fue rechazada y nunca entró a formar parte del programa. Jake Gyllenhaal también aprovechó una visita al plató de Fallon para confesar sus patinazos durante los castings; el actor rememoró que sus agentes le reservaron con alegría un hueco en el proceso de selección para El Señor de los Anillos, donde Gyllenhaal opositaría para el puesto de Frodo, y cómo la cagó miserablemente: durante la prueba lo hizo tan rematadamente mal —ni siquiera puso acento inglés porque sus agentes se olvidaron de comentárselo— que el propio Peter Jackson le soltó un «Eres el peor actor que he visto».

Damien Chazelle y Emma Stone en el set de La La Land (2016). Imagen: Universal Pictures vía Activités culturelles UdeMCC.

David Tennat comentó que su paso por el casting de Roma, la serie de la HBO, duró aproximadamente cinco segundos. Una Meryl Streep veinteañera escuchó durante la audición para participar en el King Kong del 76 cómo Dino DeLaurentis espetaba a su equipo de selección «¿Por qué me traéis a esta cosa tan fea?» refiriéndose a la propia actriz. Kristin Chenoweth se puso tan nerviosa durante su prueba para participar en el musical de Broadway Smokey Joe’s Cafe que acabó equivocándose de género e interpretando Greats Balls of Fire en tono de ópera ante las bocas abiertas de los seleccionadores. Eddie Redmayne se presentó a la prueba para interpretar a Kylo Ren en Star Wars: el despertar de la Fuerza poniendo voz de Darth Vader, justamente lo que trataban de evitar J. J. Abrams y compañía. Patrick Wilson se largó por su propio pie de una audición cuando los responsables le dijeron que habían pensado que era británico porque a sus treinta años nunca habían oído hablar de él.

A un joven Bryan Cranston se le ocurrió presentarse en Paramount para opositar a un rol de cowboy chulesco metido en el papel y haciéndose el soberbio: llegó calzando botas de vaquero, puso los pies sobre el escritorio del entrevistador y lo echaron a patadas por grosero. Lo de Drew Barrymore explicando cómo fue el peor casting de su carrera resultaba entre deprimente y perturbador: «No diré el nombre de la película, pero me llamaron durante un domingo para presentarme ante la asistente de casting. Por lo visto, ni siquiera consideraron que yo fuese lo suficientemente importante como para entrevistarme con el director de casting. Me hicieron la prueba en el sótano, y en una de las escenas yo tenía que hacerle una mamada a la mano de un tío, pero como no había nadie más me tocó hacerlo sobre mí misma. Fue la experiencia más humillante por la que he pasado y en aquel momento pensé: «piensan que soy una mierda tan grande como para tenerme aquí metiéndome el dedo en la boca un domingo frente a la asistente, esto es tocar fondo». No creo ni que el director llegase a ver la cinta».

What if…

Gracias a los bailes habituales de equipo en los meses previos al arranque de una producción los universos paralelos de Hollywood están repletos de supuestos «¿Y si?». Al Pacino comentó que el rol de Han Solo en Star Wars habría sido suyo si hubiese entendido el guion que le pasaron. Tom Selleck estuvo a punto de ejercer como Indiana Jones cuando George Lucas y Steven Spielberg le dieron el visto bueno a su audición (de la que se puede ver un breve pero curioso esqueje aquí) junto a Sean Young, pero el contrato que Selleck tenía para protagonizar Magnum P.I., una serie de televisión para la que ya había rodado el piloto, le impidió convertirse en aventurero en las pantallas más grandes. John Travolta ha dicho en alguna ocasión que lamenta haber rechazado el papel de Forrest Gump. Truman Capote estaba emperrado en que Marilyn Monroe protagonizase Desayuno con diamantes pero la diva prefirió no hacerlo al considerar que aquel papel podría dañar su imagen, Audrey Hepburn disiente con gusto de esto último. Nicolas Cage asegura que rechazó el papel de Aragorn en la saga de El Señor de los Anillos porque le venía muy mal pasarse tres años rodando en el culo del mundo. Jack Nicholson rechazó interpretar a Michael Corleone en El Padrino porque «consideraba que los indios deberían de ser interpretados por indios y los italianos por italianos». Will Smith tonteó con Quentin Tarantino para protagonizar Django desencadenado (Tarantino escribió el guion con Smith en mente) pero no llegaron a ponerse de acuerdo porque el primero quería protagonizar una historia de amor y el segundo filmar un relato de venganza. Eric Stoltz se metió en la piel de Marty McFly en Regreso al futuro durante cinco semanas de rodaje hasta que tanto él como el director, Robert Zemeckis, decidieron que aquello no funcionaba como era debido. Michael J. Fox acabó heredando el papel, la película se convirtió en el bombazo de 1985 y el metraje en el que Stoltz asomó la jeta se convirtió en una curiosa rareza.

Este era un posible plan para Expediente X. Imagen: NBC.

Una de las revelaciones más sorprendentes fue descubrir que el rol de Dana Scully en Expediente X estuvo a punto de encarrilarse por sendas bastante marcianas. Porque los ejecutivos de la cadena querían encasquetárselo a Pamela Anderson hasta que el creador de la serie, Chris Carter, acabó interviniendo para dárselo a otra Anderson que parecía más competente: Gillian Anderson. «Ellos estaban buscando a alguien más alta, más rubia y más tetuda que yo. Al principio nadie confiaba en que yo pudiese hacer nada», explicó bastantes años después la Dana Scully definitiva.

Dawson decrece

La disparatada No es otra estúpida película americana bromeaba al colocar a una anciana como periodista infiltrada de incógnito entre los alumnos del instituto por el que trotaban los protagonistas. Era una parodia directa y nada disimulada del argumento de Nunca me han besado, una cinta de 1999 protagonizada por Drew Barrymore y basada en una ocurrencia que tan solo podía funcionar en el contexto del cine romántico noventero: una trabajadora veinteañera del Chicago Sun-Times se hacía pasar por adolescente en un instituto para elaborar un reportaje. La película fue bastante sincera con el mundo real, Barrymore tenía veintitrés años e interpretaba a un personaje de veinticinco mientras las compañeras de reparto más notorias, Jessica Alba y Leelee Sobieski, no pisaban los dieciocho ni en la pantalla, ni fuera de ella. Pero aquella trama reflejaba un recurso muy típico de las ficciones: otorgar papeles de adolescentes a personas que ya hace una década que dejaron de serlo. Un movimiento clásico en el mundo del cine y la televisión, o la mejor manera de evitar lidiar con las edades del pavo y las hormonas pubescentes.

Somos jóvenes. Dawson crece. Imagen: Sony Pictures Television.

El drama adolescente televisivo de Dawson crece es uno de los ejemplos clásicos de programas protagonizados por actores más viejos que sus personajes, hasta el punto de que hay quien denomina «Dawson casting» a este tipo de alineaciones. La serie perseguía las agonías emocionales y existenciales de un grupo de quinceañeros que se pasaban mucho rato mirando la costa y poniendo cara de que les repite mucho la comida, pero estaba protagonizada por veinteañeros cuyas edades iban desde los veintiuno del protagonista (James Van Der Beek) hasta los veintinueve de la actriz Meredith Monroe. Lo gracioso es que la propia serie alcanzó la edad real de Van Der Beek durante su season finale, un capítulo de dos horazas cuya historia saltaba cinco años en el tiempo.

Aquella Dawson crece heredó la fama, pero otros habían trabajado la lana con anterioridad: en Sensación de vivir (Beverly Hills 90210) tanto Luke Perry (Dylan McKay) como Gabrielle Carteris (Andrea Zuckerman) o Ian Ziering (Steve Sanders) ya llevaban en la mochila más de veintimuchas primaveras. Buffy, cazavampiros tenía a Sarah Michelle Gellar (diecinueve años), Alyson Hannigan (veintidós) o Charisma Carpenter (veintiséis) haciéndose pasar por chicas de dieciséis. A la serie Hannah Montana, Miley Cyrus llegó con catorce años, algo coherente con el personaje que representaba, pero la verdadera sorpresa se escondía en la fecha de nacimiento de otro miembro del reparto: Jason Earles, aquel que en la pantalla ejercía de hermano teenager de Hannah Montana, en realidad peinaba ya por entonces los treinta tacos. Sorprendentemente, su físico y su aspecto hacían que colase como quinceañero sin demasiado esfuerzo. Glee, Happy days o The O.C. también convirtieron en teenager a gente que hacía tiempo que había dejado de serlo.

Regreso al futuro. Imagen: Universal Pictures.

En la saga Regreso al futuro el casting caminaba por edades que no iban a juego con el personaje o sus relativos: Michael J. Fox tenía veintitrés años cuando interpretó por primera vez a un Marty McFly de diecisiete en la película original, y a la hora de rodar las dos secuelas el actor ya rozaba la treintena. Sus padres en la ficción eran un caso especial, Lea Thompson (Lorraine, la madre de McFly) tan solo era una semana mayor que J. Fox, mientras el Crispin Glover que calzaba los zapatos de George McFly era en realidad tres años más joven que el protagonista. Aunque todo aquello estaba justificado y condicionado por una historia que requería enviar a los personajes atrás en el tiempo. El caso del doctor Emmett Brown era una suerte de situación inversa: Christopher Lloyd tenía cuarenta y seis años cuando se encargó de interpretar a un Doc de setenta y pico veranos.

En El aviador de Martin Scorsese, la cantante Gwen Stefani junto a sus treinta y cuatro años interpretaba el papel de la actriz Jean Harlow, una chica que durante los hechos narrados en el film contaba con diecinueve primaveras. La verdadera Harlow en realidad no llegó a pisar la treintena, falleció a los veintiséis a consecuencia de una insuficiencia renal. En Teen Wolf, todo el reparto de chavales tenía mucho de veintipico tardíos y poco de niños. Sissy Spacek tenía veintiséis cuando se duchó con sangre en Carrie. La Rizzo (Stockard Channing) de Grease en realidad contaba treinta y cuatro añitos. Una treintañera Stacey Dash hizo de niña tanto en la película Clueless: fuera de onda como en la posterior serie del mismo nombre, un programa donde incluso su personaje bromeaba con la edad de los actores en las series de institutos. La obra teatral Yentl estaba protagonizado por una chica de veinte años, pero cuando Barbra Streisand la llevó al cine optó por elevar la edad de la protagonista hasta los veintiocho para encargarse ella del papel. El problema evidente fue que la propia Streisand  ya estaba sentada en la cuarentena por aquel entonces. Mickey Rooney se pasó la mayor parte de su longeva carrera —ochenta y ocho años permaneció en activo— interpretando a jóvenes porque su altura y el eterno aspecto aniñado que lucía no lograban que los responsables de casting le llamasen para alguna otra cosa. Lo del Martin Short cuarentón haciendo de niño de diez añitos en Clifford directamente no tenía puto sentido.

Telepromoción

La primera vez que Andy Samberg (el tío del Saturday Night Live que forma parte del fabuloso grupo Lonely Island) se situó frente una cámara fue también para hacer el idiota: «Se trataba del anuncio de un coche japonés. Agarraron a un grupo de americanos, nos hicieron volar hasta Tokio en business class y nos metieron en un hotel. El anuncio éramos nosotros vestidos con ropa de lunáticos y bailando la canción «Let’s Groove», lo rodamos durante seis o siete horas seguidas y no teníamos ni una sola frase. Desde entonces no puedo volver a escuchar esa canción sin sufrir flashbacks y ataques de histeria». A los catorce años Jennifer Lawrence se encontraba de vacaciones con sus padres en Nueva York cuando en plena calle un cazatalentos la animó a presentarse a un casting. Su carrera como actriz despegó sin el glamur que se presupone a Hollywood, pero con un sabor típicamente americano cuando se estrenó en la pequeña pantalla como la novia de la Whooper Jr. del Burger King. Farrah Fawcett, antes de convertirse en uno de Los Ángeles de Charlie, se paseó por las teles untando espuma de afeitar en las jetas de caballeros muy emocionados. Wesley Snipes en un principio decidió encarrilar su carrera en exclusiva hacia los spots televisivos: «A la hora de rodar, mi mayor meta era hacer anuncios». Tobey Maguire encontró trabajo junto a las bolsas de Doritos en la caja tonta y Keanu Reeves bebiendo Coca-Cola tras una carrera en bici. Lo de John Travolta fue especialmente curioso porque durante los años setenta protagonizó los anuncios más gais que podrían emitirse por televisión sin mostrar sodomizaciones explícitas, unos comerciales donde salía cantando alegremente en la ducha mientras se enjabonaba junto a sus compañeros de correrías deportivas.

Qué está pasando, Vincent Vega.

La leyenda de Figwit

Bret McKenzie constituye el cincuenta por ciento del grupo cómico-musical Flight of the Conchords, un dúo de humoristas neozelandeses, donde la otra mitad es Jemaine Clement, que tras llevar sus desventuras a la radio de la BBC acabaron protagonizando su propia serie para la mismísima HBO. Son los culpables de temas como «The Humans are Dead»,  «Albist (The Racist Dragon)», «Too Many Dicks on the Dancefloor» o «You Don’t Have to be a Prostitute». Pero antes de todo eso McKenzie pisó por casualidad la Tierra Media y logró una hazaña inigualable: convertirse en uno de los elfos más famosos de la saga cinematográfica tras aparecer durante tres segundos en pantalla.

Todo comenzó cuando McKenzie superó el casting para hacer de extra en El Señor de los Anillos: la Comunidad del Anillo. Al neozelandés le tocó convertirse en elfo y sentarse para hacer bulto entre los miembros del concilio de Elrond mientras se debatía sobre el destino del anillo en una de las escenas más recordadas de la película. Pero aquel papel tenía poco de interpretación y mucho de relleno, porque al ejercer de figurante random su personaje ni siquiera poseía líneas de diálogo que recitar. Lo cierto es que la mayor parte del público no se daba cuenta de su presencia en la secuencia porque, a pesar de estar sentado junto a Aragorn, apenas resultaba visible en pantalla durante unos segundos escasos.

Todo cambió cuando lo guapo de su porte llamó la atención de Iris Hadad, una fan del mundo de Tolkien que lo descubrió durante la escena en la que Frodo se ofrece a llevar el anillo. Hadad decidió bautizar a ese atractivo extra sin nombre como «Figwit» agarrando las primeras letras de lo que ella exclamó cuando lo vio por primera vez: «Frodo is great… who is that?» («Frodo es excelente… ¿Quién es ese?»). Una broma que se expandió hasta convertir al personaje misterioso en meme y mito: Hadad creó la web Figwitlives.net, dedica en exclusiva a venerar al personaje, y comenzó a recibir emails de otras personas que le habían echado el ojo al atractivo elfo. La broma de Figwit creció con rapidez convirtiendo su silueta en leyenda hasta el punto de que el mismísimo Peter Jackson volvió a llamar a McKenzie para reaparecer de El Señor de los Anillos: el retorno del rey y ejercer de escolta elfo de Arwen con un par de líneas de diálogo, un movimiento que en palabras del propio director era «para que los fans se diviertiesen, sobre todo después de toda la que han liado alrededor de ese elfo durante el último par de años».

Cuando en 2012 la película El hobbit: un viaje inesperado llegó a los cines también lo hizo con McKenzie volviendo a interpretar al elfo en un puñado de escenas de carácter cómico donde el actor tenía más presencia, aunque en dicha ocasión la película decidió bautizar a su personaje como «Lindir». Entretanto, la popularidad del elfo llegó a ser tan tremenda como para extenderse a otros medios: Figwit obtuvo su propio cromo oficial de El Señor de los Anillos firmado por el actor, su muñequito de Heroclix, su miniatura para Warhammer, su propia fanfiction (donde se le denominaba « Melpomaen» una traducción literal en élfico del nombre «Figwit»), su fanart exclusivo, su personaje en los videojuegos de Lego e incluso un divertido documental titulado Frodo Is Great… Who Is That?!! que se dedicaba a explorar todo el fenómeno en torno al personaje.

McKenzie opina que el asunto de la leyenda de Figwit es gracioso pero muy raro al mismo tiempo, aunque le parece estupendo todo lo que se ha creado a su alrededor: «Es tremendamente gracioso porque ha sido propiciado por tan poco. Soy famoso por no hacer nada».

Most overrated elfo ever: Figwit aka Lindir. El Señor de los Anillos: el retorno del rey. Imagen: New Line Cinema.

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7 comentarios

  1. JOSE LUIS

    En España, aquellos que no hablan in glés pero que son los más empeñados en dejar caer palabras inglesas, se utiliza la palabra CASTING erroneamente. El dicho casting en inglés se debería traducir en español por REPARTO; lo que se dice aquí como casting es en realidad AUDITION. Cuando alguien aspira a un papel en una película u obr de teatro, se presenta a una AUDITION o audición; el paso siguiente es el casting, que decide que papel se le va a dar a quien.

    • Jorge M.

      Tomado de Wikipedia:
      «In the performing arts industry such as Theatre, Film, or Television, a casting (or casting call) is a pre-production process for selecting a certain type of actor, dancer, singer, or extra for a particular role or part in a script, screenplay, or teleplay. This process is typically utilized for motion pictures […]»

      Lo que tu llamas CASTING como REPARTO se dice CAST a secas. CASTING, como la propia palabra indica con su terminacion «-ing» supone el acto de hacer el CAST. Pero tú todo esto ya lo sabías antes de hacer el apunte y lo has simlificado a propósito. Como el autor poniendo «casting», palabra que todo el mundo en españa entiende como lo que segun tú debería haber escrito «prueba de selección de reparto»/»escoger el reparto»/»escoger el cast»/ «casting».

  2. José Luis, no me jodas.

  3. Sin ánimo de crear polémica agradezco a Jose Luis por la aclaración. Excelente recordatorio de curiosidades de peliculas inolvidables. Peculiar lo dicho por Jack Nicholson con respecto al personaje de Don Corleone, no sin fundamento, pero desde el inicio el film no respetó para nada el libro de Puzo: En éste Il capo famiglia era uno petiso y rechoncho (si mal no recuerdo). Me tomó de sorpresa la evaluación de Dino De Laurentis sobre Meryl Steep. Fea ésta? Menos mal que Pamela no participó en XFiles: ni sus tetas ni su cara provocan misterio. Para cuándo, JD, una investigación sobre el Actor’s Studios?

  4. Milagros amarilla

    Soy muy buena como actriz

  5. Brenda Maricielo Malqui Molina

    Me encantaría entrara actuar yo no hablo inglés pero me gusta los idiomas y puedo aprender porque quiero sacar a mi familia adelante y yo amo la actuación

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