El superhombre de Nietzsche no portaba esvásticas

Publicado por
Fotografía: Cordon.

A Fernando Savater, nietzscheano ilustre, le gusta advertir en sus ponencias del peligroso parecido entre el filósofo alemán y un personaje de Platón llamado Calicles. Calicles, hombre de armas tomar, aparece en el Gorgias y su único papel es echar por tierra todas las construcciones de la sociedad ateniense. Sócrates dice «la sociedad debe ser justa» y él dice «no, la sociedad limita al individuo», Sócrates apela al bien y a la justicia y a Calicles le parece que el bien y la justicia son cosa de débiles, de gente que necesita sentirse segura y cuya necesidad acaba hundiendo al fuerte, al que podría disponer de todo lo que quisiera con solo alargar la mano. Calicles, en definitiva, es un bruto, un tipo peligroso, imprevisible.

Efectivamente, el peor Nietzsche, el Nietzsche más salvaje, recuerda a Calicles, porque tampoco era un tipo fácil o solo estaba dispuesto a serlo si él lo decidía así, sin órdenes ni convenios ajenos. Nietzsche no era un funcionario de la felicidad, no era un humanista; propugnaba la ley del fuerte frente al débil, del volatinero que salta sobre sí mismo para convertirse en «superhombre». El reino de los valientes cuya máxima aspiración no es solo matar a Dios, sino que los locos del mundo lo vayan gritando por las plazas para escandalizar a los piadosos: la muerte de Dios, la muerte de la moral… la muerte, en definitiva, de la perspectiva judeocristiana de caridad y sometimiento al Señor, esa perversión de la naturaleza.

Sin duda, Hitler leyó a Nietzsche —no sabemos si conocía o no a Calicles— y le encantó la idea tal y como él la entendió: los fuertes mandan, los débiles obedecen. Moral de señores y moral de esclavos. Buena parte de la teoría del nacionalismo alemán de principios del siglo XX estuvo impregnada de citas falsas, descontextualizadas, cortesía de Elizabeth Nietzsche, la hermana de Friedrich, y su marido Bernhard Förster, para arrimar el ascua nihilista a la sardina del Reich antisemita y religiosamente alemán. Ahora bien, resulta imposible pensar que Nietzsche, el Nietzsche que conocemos por su biografía y su obra, hubiera podido soportar ni un solo día la dictadura nacionalsocialista, que creyera ni uno solo de sus embustes y mucho menos que estuviera dispuesto a aniquilar masivamente, Eichmann convertido en diligente secretario del exterminio, a millones de personas.

¿Qué quería Nietzsche, entonces? Eso es muy complicado de saber porque ser un filósofo y escribir como un poeta romántico, ser un esteta y hablar de moral, ser un lingüista y dejar en el aire los conceptos, hace que demasiadas cosas queden en un batiburrillo muy bonito, exaltador, emocionante… pero a menudo confuso.

Del nacimiento de la tragedia a los compañeros vivos de Zaratustra

Si hubo un Nietzsche que pudiera coquetear con el nacionalismo, ese fue el de El nacimiento de la tragedia. Es complicado ubicar esa obra en el resto de la trayectoria del filósofo simplemente porque no acaba de encajar. Ahí está, si se quiere, el principio del romanticismo, un romanticismo estético que no le abandonará hasta que se decidió a abrazar caballos por la calle. Aquel era el Nietzsche camillero en la guerra franco-prusiana, el enamorado de Wagner y de la nueva nación alemana, el compañero de Cosima y Richard en las encendidas noches de Bayreuth. Puede que ese Nietzsche no creyera en un Führer, pero desde luego los conceptos de Volk y Reich no le eran en absoluto ajenos.

Sin embargo, esa fiebre pasó rápidamente. El libro queda, sí, con sus pasajes más polémicos, con sus elogios a la voluntad de poder ejemplificada en la música de los nibelungos, pero el autor movió ficha de inmediato. Se desvinculó por completo de Wagner y criticó el circo que tenía montado en Bayreuth, festival de teatro y música que se acabó convirtiendo, según el propio Nietzsche, en un grupo de estúpidos agitando banderitas. El odio de Nietzsche por las banderas empieza ahí, la reivindicación de los apátridas, el superhombre como el hombre que se libera de todo y no como el que guía un rebaño.

Así damos el salto a Zaratustra. Sé que es un libro cuyo título ya de por sí da algo de miedo, pero qué hermoso todo lo que en él se dice. Al igual que Woody Allen oía a Wagner y le daban ganas de invadir Polonia, puede que Göring leyera Así habló Zaratustra y le dieran ganas de construir otra cámara de gas, ya saben que hay gente muy empeñada en no entender lo que lee, en concebir la realidad como un espejo de sus deseos.

Zaratustra es un hombre solitario. No le importa. Conciencia de oveja negra que prefiere echarse a un lado. Al principio del libro llega a un pueblo en fiestas e intenta convencer a sus habitantes de que se suelten de las cadenas de la moral, que le acompañen en su camino de libertad. Aquel viejo hombre les invita a dejar de ser camellos para transformarse en leones y así, quizá, algún día, volver a ser niños. El ideal del superhombre no es encender antorchas y ponerse a dar vueltas por Nüremberg: el ideal del superhombre es tirar los dados y aceptar el azar con gozo. La criatura creadora. ¿Era esto la vida? Bien, otra vez. El superhombre en realidad es lo que la sociedad llamaría «un pobre hombre», pero es un pobre hombre que en vez de resignarse se planta firme ante el pesimismo: «Tú o yo, enano, pero yo soy más fuerte», le dice Nietzsche a la pesadez schopenhaueriana y wagneriana. La pesadez alemana, en definitiva.

Rechazado por todo el pueblo, Zaratustra se queda a ver el espectáculo de un volatinero que, llegado el momento, intenta saltar sobre sí mismo, llegar más alto de lo que al humano en principio se le permite, una pirueta que acaba con sus huesos en el suelo. El pueblo desprecia al funambulista por su fracaso, pero Zaratustra lo acoge, lo abraza como Nietzsche abrazaría a aquel caballo en Turín, y lo lleva consigo, ya convertido en cadáver. Así, pasan un día entero los dos juntos: él contándole la buena nueva y el otro sin poder asentir ni negar, un auténtico diálogo de sordos que termina cuando Zaratustra decide que aquello es absurdo y que ese no puede ser su camino: «Compañeros de viaje busco», dice, «pero compañeros vivos».

Moral de señores y moral de esclavos

Todo el que sepa algo del libro, el que sepa algo de Nietzsche, recuerda que aquel Zaratustra era una especie de Anticristo, en el sentido del hombre que llega a la tierra para hacer de Cristo pero dando la vuelta a sus valores. La idea es recurrente en sus últimos años pero no deja de ser confusa, al igual que sus interpretaciones. Ahora bien, nos pongamos como nos pongamos, Zaratustra era un hombre solitario, un hombre que cualquiera consideraría débil en apariencia pero que esconde un hombre feliz, completo, convencido de lo que el propio Nietzsche pregonaría después: «Lo que no me mata me hace aún si cabe más fuerte».

¿Qué es ser fuerte, entonces? ¿Un tipo que va de pueblo en pueblo y nadie le hace caso es un hombre fuerte? Para Nietzsche, sí. En La gaya ciencia, por ejemplo, el que anuncia a gritos que Dios ha muerto es un loco. Un insensato. Hay que estar muy ciego para no ver que la insensatez de Nietzsche no es la de Calicles y desde luego no es la del aparato nacionalsocialista, el Reich de los Mil Años. Zaratustra es fuerte porque está vivo en toda la extensión de la palabra, porque sabe que por encima de él, por encima del hombre, no hay nadie. Porque no acepta Führer que le dirija ni le mande y porque él mismo renuncia a ser pastor de ningún rebaño. Zaratustra —Nietzsche— necesita la lucha, necesita la superación, el reto.

¿Quiénes son los débiles, entonces?, ¿quiénes son los esclavos cuya moral hay que combatir? Los que no luchan. Los que se dejan vencer por las convenciones y las obligaciones del imperativo categórico. Los seguidores ciegos del «Tú debes», los que aceptan el dogma, sea ese dogma el de Kant, el de la Iglesia, el del Estado, el de cualquiera de los «mejoradores de la humanidad» y en esa lista Nietzsche incluía comunistas, socialistas, religiosos… y nacionalistas alemanes. Tanto le aburrían a Nietzsche los nacionalistas alemanes que decidió vivir entre Italia y Suiza y escribir ese homenaje al hombre libre titulado «Nosotros, los apátridas».

Lo que indignaba a Nietzsche del éxito de esta «moral de esclavos» era que castraba a los «señores», pero, ¿en qué sentido? Para él, un «señor» es aquel que ama a la vida, que conserva el instinto de vida por encima de todo. La aceptación no resignada sino festiva de cada cosa que a uno le pasa; el eterno retorno del placer y el dolor. Un «esclavo» es un decadente que intenta que nadie se sienta molesto, que tiene miedo, que necesita que todos vayamos juntos a cualquier lado y escribe largos reglamentos impidiendo que cada uno vaya por su cuenta. Un «esclavo», salvando las distancias, es ese profesor que no deja en paz a los niños en la canción de Pink Floyd. Los niños, de nuevo, esa obsesión nietzscheana. Déjennos jugar, por favor, nada malo puede pasarnos. La propia vida nos protege.

¿Y qué pintan los judíos en todo esto?

Repasemos lo que tenemos hasta ahora: los nazis basaban su ideario en la frase Ein Volk, ein Reich, ein Führer («Un pueblo, un Estado, un líder»). Eso lo adornaban con leyes raciales y peticiones de espacio vital y una obsesión por la estética que es culpable de la fascinación que muchos ignorantes aún sienten por ese movimiento. Runas, fuegos primigenios y destrucción.

¿Qué tenía que ver Nietzsche en eso? Nada. No creía en los pueblos sino en los individuos, de una manera radical. No creía en los Estados precisamente porque imponían la moral del populacho, la moral de esclavos. No creía en los líderes sino en los compañeros de viaje. Usted puede sacar una frase suelta de un libro suelto y decir «¡Eso no está tan claro!» y yo tendré que darle la razón. Nada en Nietzsche está claro porque él lo quiso así, pero al menos pongámonos de acuerdo en estos mínimos: Nietzsche no podía ser un nacionalsocialista, no podría haber simpatizado en ningún momento con el nacionalsocialismo porque odiaba el nacionalismo y odiaba cualquier tipo de socialismo. Él lo que quería, básicamente, era que le dejaran tranquilo.

¿Y qué pintan entonces los judíos en todo esto? Porque seguro que usted ha leído por ahí que a Nietzsche los judíos no le gustaban nada de nada y que uno empieza por los porros y acaba mandando vagones a Auschwitz… Es cierto que Nietzsche tiene problemas con los judíos. Más que con los judíos, con el judeocristianismo. De hecho, con quien tiene problemas es con Jesucristo, con el Crucificado, y con todo el revestimiento platónico que San Agustín y otros hicieron siglos más tarde de su mensaje. El mismo Platón contra cuyo maestro se revelaba Calicles, recuerden. Parece que Nietzsche no acaba de entender el personaje de Jesús. Tanta voluntad de poder, tanto entusiasmo vital… para acabar como pilar de una iglesia del perdón rencoroso, del cielo y el infierno. De la moral, en definitiva.

Para Nietzsche, la religión era algo más que el opio del pueblo. Era una eliminación de la voluntad. Había que matar a Dios para asumir la vida, para asumirnos a nosotros mismos. Nada le pone más nervioso al filósofo que aquellos que matan a Dios y luego andan lamentándose por las esquinas. El nihilismo es responsabilidad, la mayor responsabilidad posible, y por eso mismo el superhombre no puede tener Dios igual que no puede tener Führer. A veces, Nietzsche se pone muy violento a este respecto y otras, más comprensivo. Por ejemplo, me recuerda José Antonio Montano, el propio filósofo defiende el papel de la religión si eso sirve para que los débiles sobrevivan. Es una mínima expresión de la vida pero es vida al fin y al cabo. Si no puedes caminar por tu cuenta y necesitas un bastón, bien, puedes utilizarlo… pero que tengas claro que es un bastón y nada más. Humano, demasiado humano.

Yo creo que lo que le sacaba de quicio a Nietzsche de los judíos era que, pudiendo ser apátridas par excellence, se empeñaran en seguir siendo pueblo, en ser ellos mismos su propia patria. Por lo demás, todos los prejuicios de los nazis, ese «odian a Alemania, nos roban con su codicia, fueron los culpables de la I Guerra Mundial, son una raza inferior…». Todo eso le era a Nietzsche completamente ajeno. A Nietzsche le daba igual Alemania y desde luego no entendía de razas, sino de individuos. Los que disfrutan de la vida y los que se someten a la muerte, al Crucificado, cosa que, por cierto, supongo que es innecesario recordarlo, los judíos no hacen.

A Nietzsche le fascinaba el fenómeno religioso precisamente por su carga estética y le horrorizaba el hecho de que una estética del perdón y el castigo, una estética del «más allá», de la redención en el otro mundo, se hubiera convertido en un modo de vida. Le escandalizaba. Pero no en los judíos, en cualquier religión. Y desde luego no en los individuos concretos, que, ya hemos dicho, puede que encontraran ahí su único modo de agarrarse a la vida, sino que su ira iba contra los conceptos que esos individuos se empeñaban en venerar convertidos en «pueblo».

El hombre no necesita mejora porque es de por sí perfecto. Y ser perfecto no es otra cosa que aceptar que es hombre. Sin ataduras. Sin funcionarios alemanes. Sin su hermana, sin el pesado de Wagner, sin esvásticas, sin la violencia grosera del pueblo enfurecido… Puede que Calicles y Nietzsche se cayeran bien en un principio, pero a mí me gusta pensar que acabarían teniendo una enorme bronca de borrachos, que Calicles le propondría formar una milicia o un partido político y Nietzsche pensaría: «Ya está aquí otro pastor de ovejas» y le mandaría a paseo. Me gusta pensar eso y me parece que tiene su lógica. Quien no quiera hacerlo, seguro que encuentra excusas para pensar lo contrario: Calicles y Nietzsche anunciados por trompetas y fanfarrias, paseándose entre saludos romanos y despotricando contra Platón, Kant y el repelente Sócrates, ese moralista.

Por imaginar, que no quede, y si ustedes necesitan construir ese mito para salir adelante, estoy seguro de que Nietzsche no les pondría objeción alguna.

Siempre, claro, que no se lo crean.

ANUAL

30año
Ayudas a mantener Jot Down independiente
Acceso gratuito a libros y revistas en PDF
Descarga los artículos en PDF
Guarda tus artículos favoritos
Navegación rápida y sin publicidad
 
 
 

MENSUAL

3mes
Ayudas a mantener Jot Down independiente
Acceso gratuito a libros y revistas en PDF
Descarga los artículos en PDF
Guarda tus artículos favoritos
Navegación rápida y sin publicidad
 
 
 

ANUAL + REVISTA IMPRESA

75año
Ayudas a mantener Jot Down independiente
4 Números impresos Jot Down
Acceso gratuito a libros y revistas en PDF
Descarga los artículos en PDF
Guarda tus artículos favoritos
Navegación rápida y sin publicidad
 
 

ANUAL + REVISTA IMPRESA + FILMIN

100año
Ayudas a mantener Jot Down independiente
1 AÑO DE FILMIN
4 Números impresos Jot Down
Acceso gratuito a libros y revistas en PDF
Descarga los artículos en PDF
Guarda tus artículos favoritos
Navegación rápida y sin publicidad
 

30 comentarios

  1. Gonzalo

    Si Nietzche no tiene nada que ver con nacionalismos, con sacrificar vidas humanas o con la creacion de imperios, ¿ porqué pone a Napoleon Bonaparte como ejemplo de superhombre constantemente ?
    No entiendes nada de la filosofía Nieztcheana

    • Víctor

      Me parece complicado cuestionar que Nietzsche fue un individualista acérrimo o que despreciaba a las masas. Por otro lado, Napoleón era un ejemplo para él por personificar unos nuevos valores, por no creer a nadie por encima de él, y no por comandar un ejército, sacrificar vidas o invadir media Europa. Si no ves el modo de separar ambas cosas, el poder de un hombre de sus consecuencias, tal vez sea porque partes de una concepción moral que Nietzsche criticaba, rechazaba y no aceptaba como propia. Por otro lado, ¿relacionas el nacionalsocialismo con Napoleón? Que Hitler quisiera emularle y superarle no les convierte en algo similar. Ni sus acciones fueron las mismas ni tampoco sus ideales.

      • Gonzalo

        1.Napoleon Bonaparte es un conquistador que entró en Rusia y en España torturando, saqueando , quemando , descuartizando y violando…
        Fue un conquistador como Adolf Hitler, nos guste o no…
        2.En «la genealogia de la moral» y en » la voluntad de poder» , Nietzche habla constantemente de como unos hombres considerados superiores tienen derecho a utilizar a la masa de gente,( gente mediocre, rebaño humano, gente inferio) para conseguir sus objetivos.
        El rebaño humano es el medio por el cual los «superiores» crean nuevos valores, son utilizados sin consideracion para el cumplimiento de sus objetivos superiores.

        • kilgore

          Para meter en el mismo saco a Hitler y a Napoleón los hay que tener cuadrados, o no saber nada de nada…
          En cuanto a los nazis y la filosofía… No dejaban de ser una amalgama de gansters, tarados ladrones y asesinos. Igual les hubiera dado coger a cualquier otro para justificarse. Solo el hecho de intentar dar una explicación intelectual a las matanzas de semejante chusma ignorante ya me pone de mala hostia.

          • Gonzalo

            Tu que sabes tanto… da explicaciones de en que se diferencia Adolf Hitler de Napoleon.
            Igual si te hubiera pillado la epoca Napoleonica aqui en España , el ejercito Frances te hubiera descuartizado y colgado tus miembros en arboles, para advertir al resto de la poblacion.
            Los dos fueron conquistadores y emplearon la violencia sin limites para conseguir sus objetivos.
            Expon tus argumentos… si los tienes claro…

            • kilgore

              Mírate la secuencia del ascenso de Napoleón al poder y su influencia en la expansión de lo significaba la ruptura revolucionaria con el Antiguo Régimen por toda Europa. Su diferencia con el resto de autócratas que gobernaba el continente era nula, pero sus soldados llevaban la ruptura con el pasado en la mochila.
              El otro (conquistador le llamas, hay que joderse) era un puto iluminado rodeado de ladrones y asesinos (literalmente se rodeó de delicuentes) que se dedicó a llenar Europa, literalmente de mataderos humanos, en un delirio de pureza racial.
              Lo de Nietzsche era nihilismo. Lo tuyo es niputaidismo. Solo te ha faltado llamar a Napoleón fascista.

              • Gonzalo

                Cuentan como cuando todavia Napoleon era soldado , y estaba a cargo de un cañon con mas hombres, ordeno disparar contra la poblacion ( mujeres y niños incluidos).
                Pones a Napoleon como si fuera una monja y a Hitler como el hombre del saco, cuando todos los conquistadores han asesinado gente, desde Cesar en Roma, pasando por Felipe segundo en sudamerica, Napoleon en Europa etc etc..
                Siempre es lo mismo… una serie de personas utilizan a la poblacion para conseguir sus objetivos, que no es otra cosa que la transmutacion de los valores…y conseguir imponer su ley imperante…
                Si piensan que no tengo ni puta idea… yo pienso que tu consumes demasiada television, y te has tragado demasiada propaganda, aunque es curioso como por la television no sacan un mes si, y otro tambien peliculas sobre el exterminio comunista, o peliculas sobre las bombas atomicas…
                Tienes el cerebro lavado por la propaganda del sistema, y no ves mas lejos que tus narices…
                Napoleon una monjita si señor…

                • kilgore

                  No sé dónde habré escrito que el corso fuera una hermana de la caridad (que no era). Lo que sí afirmo es que era equiparable a sus coetáneos y que parte de la ideas que expandían sus conquistas era precisamente lo que combatían austriacos, prusianos, rusos o si me apuras los británicos (que “defendiendo” a los indígenas españoles contra el invasor dejaron algún episodio muy edificante).
                  Lo de la tele…Es muy divertido como algunos adjudicáis una u otra educación al personal. Yo no sé si los demás lo han hecho con documentales, en bibliotecas, en la Universidad o en los bares. De lo que estoy seguro es que, lo haya hecho donde lo haya hecho, alguien que mete en el mismo saco la expansión militar de la tardo-republica romana, un imperio colonial como el nuestro en el siglo XVI, las guerras napoleónicas, y al tarado de Hitler, no se ha enterado de nada.
                  A no ser,claro, que hacer semejante revoltijo sea intencionado ahora que el
                  pardo se está poniendo de moda otra vez…..

              • Gonzalo

                Por cierto, cito una frase del «anticristo» de Nietzsche:
                Los debiles y malogrados deben perecer, y ademas se debe ayudarlos a perecer.
                ¿que es mas dañoso que cualquier vicio?- La compasion activa con todos los malogrados y debiles.
                Adolf Hitler queria poder, y tambien crear un imperio.
                Para ello utilizo metodos que para Nietzsche estarian mas alla del bien y del mal, pues para el filosofo, el bien y el mal no existen en si… por lo menos tal y como los conocemos nosotros.
                Yo no justifico los crimenes del tercer reich, pero creo que la filosofia de Nietzsche, concuerda totalmente con el nacionalsocialismo.

  2. Alberto

    Artículo excelente y muy interesante para quien de verdad haya leído, en primera persona, a Nietzsche, aunque quizás a Nietzsche más que leerlo haya que sentirlo. Una pena los que no puedan o se queden en la literalidad, sin trascender, o los que se queden en el accidente y no en el conjunto.

  3. Eloy Garcia

    Pues gracias por recordarnos que el nihilista está por definición en las antípodas del nazismo, del socialismo y (también aunque no lo haya dicho) del actual fervor capitalista. Lo malo del nihilismo es que no resulta demasiado útil para un ser gregario por naturaleza apoyado en su historia y cultura

  4. Muy buen artículo y gran resumen del pensamiento del filósofo de las metáforas.

  5. Ricardo

    Nietzsche no portada esvásticas, pero prefiguró el nazismo. Baste, si no, echar un ojo a las citas expresas extraídas de su obra que, por ejemplo, se pueden ver aquí:
    http://gonzalezrequena.com/15-2015-12-04-1-nietzsche-freud-y-la-ley/

    Tendemos a ser indulgentes con Nietzsche, simplemente porque no le hemos leído directamente a él (nos lo han contado otros), y porque algunas de sus ideas fueron muy acertadas. Otras, sin embargo, la barbarie.

    • Al nazismo lo prefigura mucho más que Nietzsche, el conde de Gobineau; francés el señor, no alemán. Y todo el racismo supuestamente científico, que tampoco era ninguna exclusiva alemana… Más bien diría que con Nietzsche tendemos a ser indulgentes con la parte más barbara de sus escritos por el episodio del caballo, que nos lo humaniza (y nos los cristianiza). Todo el ruido y la furia, entonces, lo vemos como balandronadas de niño herido.

  6. Pere C

    Buen artículo. En efecto, es inherente a la filosofía de Nietzsche la negación del nacionalismo, del racismo, del anti-semitismo y del culto al Estado, que son las bases del nazismo y el fascismo. Su apasionado anti-anti-semitismo le llevó a romper con su hermana y con Wagner. Si buscan racismo y antisemitismo lo encontrarán más bien en los racionalistas e ilustrados Kant y Hegel: https://en.wikipedia.org/wiki/Yirmiyahu_Yovel#Dark_Riddle:_Hegel,_Nietzsche_and_the_Jews

  7. Héctor

    Hombre es que hay que pensar que Nietzsche es un señor que le tocó vivir en el siglo XIX, y en aquella época el peso de la religión era brutal, y la presión de los convencionalismos sociales totalmente bestial y cruel. Una divorciada, un gay o una mujer que quisiera estudiar una carrera en aquella época la llevaba clara. Eran como héroes románticos. Por eso tal vez el, adelántandose cien años a su tiempo, criticaba su época con tanta vehemencia, porque cortaba la libertad de las personas y les esclavizaba con un pensamiento único y un estilo de vida impuesto, que convirtió en desgraciados a cientos de miles. Hoy día las cosas han cambiado (tal vez en parte gracias a que hemos pasado por un Nietzsche) y tenemos bastante claro que tenemos todo el derecho del mundo a ser como nos de la gana, a equivocarnos, a rectificar, a volver a equivocarnos y sobre todo a ser feliz siendo uno mismo. Haciendo y siendo lo que uno siente y le apasione sin importar lo que piensen o digan los demás. Tal vez a Nietzsche le gustarían los frikis, ese fenómeno tan actual y según la cual nadie tiene por qué seguir ninguna moda, sino que tu puedes crear la tuya propia y vivirla a tope porque es lo que te apasiona, te gusta y te hace feliz. Da igual que sea los comics, las películas, viajar, el porno, el arte o el gimnasio Y te la suda lo que piensen los demás, que probablemente te criticarán por envidia, ya que ellos no fueron capaces de ser ellos mismos. Tengo un amigo que es friki de los comics y hasta sabe japonés. Es capaz de encontrarte cualquier cosa que le pidas por internet en menos de 24h. Hay quien se cachondea de él, pero a él se la suda. Otro amigo es friki del gimnasio algunos y le critican también por estar tan pendiente del ejercicios, la dieta etc… Una amiga se meten con ella por estar soltera y no tener aún hijos y se la sopla. Pero para mi todos ellos son gente muy grande.

    • Plinio de mediana edad

      Tu di que si Nietzsche como precursor de la autoayuda empresarial y la moral Disney de high school de teleserie, …. El superhombre es un gordo en chandal leyendo tebeos con cincuenta años

  8. Santiago

    Es cierto que cuando hay zonas oscuras en la realidad, el carácter propio nos lleva a interpretar de una u otra forma el hecho o el acto histórico. Y creo que no es excepción la tuya. Así como es un desequilibro de un carácter belicoso, activo, violento, convertir a Nietzsche en un soldado del NacionalSocialismo, también es un desequilibrio de un carácter débil, patético, sobre sensibilizado, convertirlo en todo lo contrario. Saludos.

  9. Charcot

    Se ha intentado vanamente y con una enorme dosis de voluntarismo desvincular a la ideología nazi de la filosofía de Nietzsche.

  10. Ferreras

    Me ha parecido un artículo simplemente excelente y que resume a la perfección parte de lo que pudiera significar el pensamiento » sibarita » de Nietzsche. Raro es que no haya salido a colación sus largos veranos en la Engandina Suiza , ya con una maltrecha salud e intimamente enamorado ( eso dicen las malas lenguas ) pero no correspondido ………

  11. Agustín Serrano Serrano

    Más allá de si el superhombre de Nietzsche portaba o no esvásticas, este es uno de los mejores artículos que he leído, (con avidez), en Jot Down.

    Enhorabuena.

  12. Alfonso

    Excelente articulo, clarificador. Es inevitable que quien defiende la fortaleza sea instrumentalizado por los violentos. Nietzsche entiende la fortaleza como: aceptar la vida y defender la liberrtad para vivirla con todos sus riesgos, sin miedos y segun tu propio criterio. En el caso del nazismo entienden la fortaleza como una forma de atraer a las masas, estimular el gregarismo, aprovechar el miedo de éstas y manipularlas a favor de sus intereses mezquinos. Yo diria que entre la derecha franquista, por ejemplo, hay personajes (especie de anarquistas de derechas) que se identificarian con algunos aspectos de la filosofia nietzschiana, pero por otra parte entrarían en fuerte contradicion con la idea de la libertad que defiende el filosofo.

  13. Solo añadir un elemento crucial en Nitzsche: su abrazo al Gran Estilo. Este es quizás el concepto ulterior y definitivo de la visión de la vida. El Dios moralista fallece por su carácter frágil y debe ser reemplazado por los valores últimos de la vida.
    Esa es la significación del superhombre. Nunca el individualismo entendido en la concepción romántica o humanista. Y de ahí la admiración hacia el imperio romano y la construcción de leyes.
    Ahí esta el Nitzsche incómodo. El que asume la gran ley de la vida.El que asume un estilo que se acerca a los bordes de un diamante.
    Por una forma de amor que trasciende incluso el amor. Un amor que no significa ser amado.Un amor que es casi mirada de cristal y aceptación del destino. Una suerte de decencia y clase, de máxima exigencia. El gran estilo.
    Ese era el regalo de Zaratustra a la humanidad. Pero exigía de la mayor disciplina de lo contrario los carroñeros una vez asesinado Dios podrían hacer lo siguiente con el hombre.
    Nitzsche ante todo es un hombre enamorado de la Grecia clásica y por tanto de su estilo superior.Y quiso proponer su recuperación para el hombre moderno y la modernidad.
    Nitzsche influye en su crítica clínica de los valores. Pero fracasa en su Zaratustra. El mismo lo sabe. Desea reconstruir la Grecia clásica en el mecanicismo biológico del siglo XIX. su salto mortal tenía ante sí una dinámica de economía y megaestructuras tecnológicas que iban a pulverizar lo poco que quedaba del mundo clásico.
    En ese sentido Warhol es la tercera fase de la muerte de Dios. De la vida entendida en su dimensión clásica a la vida entendida en su fase sintética y comercial.
    Y el proceso sigue sin emitir juicios. porque tampoco son tan cruciales. son privados. como los culos. que cada uno tiene el suyo.

  14. Cuando se razona sobre filósofos y la filosofía, no deberíamos olvidarnos de uno de los postulados, talvez el más importante, de tal forma de conocimiento: la diferenciación entre lo particular y lo universal. Por supuesto que en pasos de Aristóteles, Hegel, Kant y otros hay conceptos que hoy nos causan perplejidad: quien no se ha detenido a pensar que la Republica de Platón, con su organización estricta de clases y funciones no fue el origen en el cual se basaron sistemas opresores como el comunismo y el fascismo? Y, sin embargo, nadie duda que todos los filósofos, en sus épocas y contextos, buscaban la redención del hombre. Y Nietzche fue uno de ellos, a pesar de sus particularidades. Cuál imagen más desoladora la de ese Zaratrustra que buscaba hacer ver a los ciegos como lo hizo Platón con la metáfora de la caverna? Gracias por la excelente lectura, JD.

  15. Es un artículo excelente. He leído cinco obras de Nietzsche y coincido plenamente con el autor. Es con diferencia, a mi juicio, el filósofo peor malinterpretado de la historia. Y gran culpa la tiene el propio Nietzsche. Y por supuesto la maquinaria propagandista del reich. En esto discrepo con el autor de este artículo, dudo que Hitler haya leído a Nietzsche. En mi opinión leyó y tomó como propios ciertos pasajes, quedandose con titulares como el superhombre y la voluntad de poder. Pero no hay en la literatura, una obra tan en las antípodas del nazismo como la de Nietzsche.

  16. Artículo esclarecedor y argumento para entender que la palabra es de quien la emite y de quien la recibe. Pero sobre todo la responsabilidad está en quien la recibe y la interpreta y aún más si esa interpretación se traduce en acciones. La palabra de Nietzche fue y podrá ser base teórica o argumento de acciones, interpretada por individuos que hacen del poder su objeto e instrumento.

  17. Nacho de Miguel

    Se parte de la base de que Hitler era admirador de Nietzsche, cosa que no es cierta. De hecho, Hitler fue muy crítico con el filósofo. A Leni le dijo en una ocasión:
    «No, con Nietzsche no se qué atenerme. Es más artista que filósofo. No tiene la inteligencia tan clara y transparente como Schopenhauer. Naturalmente, aprecio a Nietzsche como genio; escribe quizá el lenguaje más bello que puede mostrar hoy la literatura alemana, pero no es mi modelo.»

  18. Buen artículo para invitar a leer un poco de Nietzsche. Vale la pena recordar que no fue a Savater a quien se le ocurrió esto de comparar a Nietzsche con Calicles, ya lo había hecho el filólogo irlandés E.R. Dodds, en su propia traducción del Gorgias que vale la pena revisar.

    Pero hay un dato adicional, es que el personaje de Calicles es uno de los pocos que es ficticio dentro dentro de los interlocutores de Sócrates, al menos de los que se les de importancia, y juega un papel fundamental en el diálogo: deja hablando solo a Sócrates, lo cual rompe el diálogo y, para los más avisados, da una pista de la ruptura dialéctica Socrática: «con estos fachas no se puede discutir». Me llama la atención la ficción de Calicles, porque es una creación platónica, y una de las mejores; lo digo porque Nietzsche es un creador de personajes en su filosofía y esto hace que las conversaciones que sostiene Zarathustra (más allá de todos aquellos personajes que hablan en Nietzsche), entre a jugar con todas los personajes que inventa Nietzsche para conversar con el descendido del monte. Esta idea del encuentro de voces, tan trágica y tan «alemana», sirve para pensar que la dialéctica en Nietzsche se fija en el más fuerte, solo que al final muy a diferencia del ateniense, el que habla de último es el que ríe y desaparece con su risa.

  19. Nietzsche habla bien, incluso muy bien, de los judíos en varios pasajes de sus obras… Donde sus ideas son un fracaso bastante rotundo es en lo que atañe a la valoración de la mujer.

Comentar

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.