Política y Economía

All my lobby!

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Foto: Cordon.

Entra y sale del largo y tortuoso corredor del sótano, reptando por los pasillos, arrastrando su longitud viscosa de la galería a la comisión, y al fin yace aquí estirado en toda su magnitud sobre el suelo del Congreso este reptil deslumbrante, esta enorme y escamosa serpiente del vestíbulo (lobby).

«Los dragones del lobby», febrero de 1869 en Washington Chronicle y Cartas de Olivia.

Lo vio con sus propios ojos. Vio las rodillas de los representantes de los ciudadanos aflojarse. Los principios rendirse a los instintos. Vio su mirada cegarse en el brillo del lujo. Vio sus bocas encharcadas soñando con recibir los favores del monstruo. Emily Edson Briggs, la primera mujer periodista que logró acreditación para cubrir la Casa Blanca, la primera que tuvo acceso a la zona de prensa del Congreso de los Estados Unidos, se topó con la serpiente en el vestíbulo y, lejos de asustarse, le puso nombre y apellidos en su columna del Washington Chronicle, firmada con el seudónimo de Olivia y recopilada y publicada en 1906 en el libro Cartas de Olivia. Es muy habitual encontrarse sus palabras entrecomilladas en artículos sobre lobbies, tan habitual como que, incluso en los artículos publicados por la OCDE o el Senado de Estados Unidos, no se diga que esas palabras fueron suyas o al menos de Olivia, que citen a un periodista sin nombre, a un periódico sin concretar, reforzando la teoría de que «Anónimo era mujer».

Era ella, Emilie E. Briggs, y en «Los dragones del lobby» contó muchas más cosas que esas repetidas líneas. Descorrió una de las cortinas de la política underground, enseñó el off off del show de la democracia señalando a algunos de los viscosos personajes de la industria del ferrocarril que se habían pegado a los congresistas para lograr que la legislación discurriese por las vías adecuadas a sus intereses. El dinero de la bautizada como Gilded Age por Mark Twain y Charles Dudley Warner, de la época dorada posterior a la guerra de Secesión, llovía en tal cantidad que los llamados grupos de interés corrían de un lado a otro repartiendo una pequeña parte del botín entre los políticos para que no les aguaran la fiesta con sus leyes. No falla. Cuando hay dinero hay lobby. Se hicieron los dueños de los pasillos del Congreso, que pisaban con mayor familiaridad que los congresistas más ilustres, y colaron a sus ejércitos de lobistas profesionales formados por excongresistas, periodistas sin escrúpulos y otros personajes con capacidad de influir por uno u otro motivo.

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3 comentarios

  1. Si no fuera tan superficial diría que debe de haber una lobby que se encarga de oscurecer este excelente artículo, visto los pocos lectores. Además de estar sentados sobre un planeta que no nos cansamos de afligir, también lo estamos sobre un medusa voraz que hará explotar la próxima burbuja financiera. Gracias por la lectura.

  2. Hoy ha sido presentado el Indice de Transparencia de la UE. Ocupamos el puesto 20 de 28.Se pregunta a la Ministra de Administraciones Públicas por ello y responde que la corrupción es un tema prioritario para el Gobierno Socialista. Después de nueve meses, y según el Organismo Internacional que elabora dicho Indice, el Gobierno no ha tomado una sola medida en esa materia.

    Gracias por el artículo.

  3. No os preocupéis, como decía el personaje de El Gatopardo que interpretó Lancaster, las cosas cambiarán para que todo siga igual.
    Muchas gracias por el artículo de dragones, aquéllos que de jóvenes fueron lombrices.
    Saludos

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