
La historia del rock and roll se diferencia de la casa de Gran Hermano de Guadalix de la Sierra en que los protagonistas de la primera saben tocar la guitarra y pegarle a tambor, que no es poco. Por lo demás, los avatares de unos personajes y otros son completamente intercambiables. Valga como ejemplo todo lo sucedido en torno a «Layla», una de las tonadillas más famosas del rock clásico; carne de recopilatorio de teletienda, casposa hasta el punto de que no hay revival de modas pretéritas que la levante de nuevo y, todo sea dicho, un gran trabajo de Duane Allman a la guitarra antes de estamparse con su moto contra un camión y abandonar el mundo de los vivos.
El origen de la canción está en el enamoramiento súbito que experimentó Eric Clapton por Pattie Boyd, esposa de George Harrison por aquel entonces. La historia de ambos está contada hasta la saciedad, de hecho Eric por fin consiguió casarse con ella en 1979 y le dio un matrimonio asqueroso en el que se dedicó a la ingesta de alcohol por garrafas/día y ponerle cuernos hasta que finalmente la dejó por una periodista a la que había dejado embarazada.
En el libro Wonderful tonight: George Harrison, Eric Clapton, and me Pattie contó cómo fueron sus dos matrimonios con dos de los personajes más famosos de la historia del rock y reveló detalles sobre las espectaculares dotes de seducción de Clapton cuando este pretendía que abandonase al beatle, que además era su mejor amigo, e iniciara una relación con él:
Nos tomamos una copa de vino juntos. Entonces dijo que quería que me fuera con él. Estaba desesperadamente enamorado de mí y no podía vivir sin mí. Tenía que dejar a George ya y estar con él.
—Eric ¿estás loco?— le pregunté. —No es posible. Estoy casada con George.
Y él dijo —No, no, no, te amo, te tengo que tener en mi vida.
—No— dije.
En ese momento sacó un pequeño paquete de su bolsillo y me lo puso enfrente.
—Bien, si no vas a venir conmigo, me voy a meter esto.
—¿Qué es eso?
—Heroína.
—No seas tan estúpido—. Intenté quitárselo pero cerró el puño y lo metió en el bolsillo.
—Si no vas a estar conmigo, eso es todo, estoy fuera—. Y se fue.
En tres años apenas le vi. Cumplió su amenaza. Se metió la heroína y rápidamente se enganchó.
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La pregunta que yo me hago es, ¿por qué acabó cediendo Patty a los asedios de ese desgraciado? Y la respuesta llega sola, «porque era de la misma pasta que él, debilidad de carácter, veletas al viento». Es increíble el elevadísimo porcentaje de mujeres que se dejan convencer con argumentos como el de que » no puedo vivir sin ti, me mataré…» Aunque parte de la explicación debería achacarse al hecho de que a esas alturas, debía pensar ya que Harrison no le hacía ni puñetero caso, así que debía encontrar a otro pringado que cargara con ella. Me imagino el alivio de George cuando la vio salir de su vida.
No sé si lo sabes, pero el chantaje emocional es maltrato psicológico. A parte del asedio al que la sometió, y la falta de honestidad para con su amigo.
«cargar con ella»? Quién cargaba con quién?
Acá nadie quiere ver el asunto principal: lo que vale la pena de los artistas es su arte, en su vida personal son como todo el mundo, o quizás un poco peores que el promedio, debido a un ego excesivamente saludable. Sugiero escuchar algo de Eric. Entren a YouTube y escuchen las colaboraciones de Clapton con Marsalis y su banda, por poner un buen ejemplo. En caso de que les interese la música, quiero decir.
Muy bueno, Steve Marriot, pero no me digas que lo de Roger Waters con Maduro no te va a influir a la hora de volver a escuchar The Wall
Muy cierto amigo Juan, una vez que te enteras de algo ya no lo puedes ignorar. Por eso es que creo que no vale la pena ahondar en la vida personal de los famosos, especialmente si sientes admiración por su obra, porque lo más probable es que te desilusiones. Su vida casi con seguridad no estará a la altura de tus expectativas. Por ejemplo, alguien dedicado en cuerpo y alma a cualquier actividad es muy probable que sea un mal padre, mal hijo, mal esposo, mal hermano, mal amigo, etc
A mí el compromiso político de Waters me predispone para bien.
Alguien decía que interesarse por la vida de los artistas si te interesa el arte es como interesarse por la vida las ocas si te gusta el foie.
Eric Clapton, estando con los Cream y siendo el «Dios», todavía anda asustado de que le subieran al escenario a Jimi Hendrix, el verdadero genio de este «deporte».