
Este artículo fue publicado originalmente en nuestra revista trimestral número 19.
«Here and now, boys; here and now, boys». The words pressed a trigger, and all of a sudden he remembered everything. Here was Pala, the forbidden island, the place no journalist had ever visited. And now must be the morning after the afternoon when he’d been fool enough to go sailing, alone, outside the harbor of Rendang-Lobo. Island, Aldous Huxley.
Bienvenido a este mundo alejado de la industrialización y del progreso inútil. El mundo de lo imprescindible, la huida definitiva de lo que el ser humano ha creado. El cierre del círculo. Progresar, llegar a lo más alto del edificio más alto de la principal ciudad, destrozar el planeta si hace falta, para tener tanto dinero como para volver todo lo cerca que se pueda del taparrabos.
Si no quiere arriesgarse a buscar por sus propios medios su particular Pala o no entra en su sueño cargar con una civilización establecida por avanzada que sea, puede comprarse su propia isla o al menos una parcela. Esto no es un lujo exclusivo de cuentas a partir de seis ceros, dicen los intermediarios, y las islas privadas no tienen por qué ser remedos de El lago azul, aunque las baratas mucha infraestructura no tienen. Hay trozos de tierra esparcidos por el mar con precios de apartamento en Marina d’Or. Dice Knight Frank en su último informe al respecto que en los últimos años han sido habituales las transacciones de islas privadas en la costa oeste de Escocia e Irlanda por unos 350 000 euros, pero lo cierto es que es posible encontrarlas en las páginas web de mediadores incluso por bastante menos. Muy por debajo de ese precio es posible comprarse la parcela de una isla en Canadá (solar en Hemlow Island, Nueva Escocia, 218 530 metros cuadrados, 26 485 dólares, es decir, unos 25 000 euros) o incluso una isla entera en el mismo país (Sweet Island, British Columbia, 12 140 metros cuadrados, 72 900 dólares). Incluso es posible hacerse con una parcela en Fiji (Mavuva Island, solares al borde del mar por 125 000 dólares y con vistas al mar desde 75 000 dólares, 169 968 metros cuadrados, a diez minutos en ferri desde Vanua Levu, accesible desde el aeropuerto de Labasa).
Llegados a este punto, si ya se ha planteado que podría empezar a echar un vistazo al mercado isleño, conviene tener en cuenta algunas recomendaciones antes de dar el paso.
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