
Patricia Ramírez Loeffler (Zaragoza, 1971) es una mujer segura de sí misma, asertiva y con las ideas muy claras. No rehuye las preguntas y responde con conocimiento y entusiasmo. Se viene arriba con un público que abarrota La Rambleta, acostumbrada como está a hacer su trabajo en los grandes estadios de fútbol o en los medios de comunicación de mayor audiencia. Es, probablemente, la psicóloga deportiva más famosa del universo fútbol. Ha trabajado con el Real Betis Balompié y con el Real Club Deportivo Mallorca, aunque su trabajo no se restringe exclusivamente a la órbita del deporte rey. Hablamos de la importancia de la psicología en el deporte de alto rendimiento, de cómo las redes sociales han modificado las relaciones, de los modelos de liderazgo, e incluso de su incursión como neuropsicóloga en el campo de la enfermedad de Alzheimer.
La jornada en la que nos encontramos inmersos hoy en La Rambleta se titula «Preparándonos para vivir cien años». Patricia, como experta en psicología, ¿estamos preparados para vivir cien años?
¿Estamos preparados en qué sentido? ¿para disfrutarlo? ¿para cognitivamente estar bien? Yo creo que estamos preparados para vivir cuanto más mejor y, a ser posible, en buenas condiciones. Hoy en día hay mucho trabajo a nivel cognitivo, y sabemos desde la parte psicológica qué tipo de actividades cuidan nuestro cerebro para llegar a esos cien años en buenas condiciones.
Cuéntanos, ¿qué tenemos que hacer para llegar con unas buenas condiciones cognitivas, ya no a cien, sino a ochenta años por ejemplo?
Hoy sabemos que existe una serie de actividades que favorecen la neurogénesis, entre ellas la práctica regular del ejercicio físico, el poder meditar, dormir y descansar con calidad. Y todo lo que hacemos despertando la curiosidad, ponernos retos, aprender a hacer cosas fuera de nuestra zona confortable, trabajar, vestirte con la mano no dominante… Cualquier reto que le ponemos al cerebro favorece que se genere esa neurogénesis, que se ramifique el cerebro y que eso mantenga a nuestro cerebro cognitivamente más joven. Ya que vamos a vivir tanto que por lo menos podamos recordar qué hemos hecho anteriormente.
Entonces se trata de intentar salir de nuestra zona de confort. Esa es tu recomendación.
Bueno, no siempre, porque mi zona de confort cuando acabo el día es sentarme con mi marido a ver una serie y no quiero salir de ahí, pero sí es cierto que si queremos cultivar esa curiosidad y si queremos que nuestro cerebro sepa memorizar tenemos que entrenar ese músculo, porque el cerebro funciona un poco como cualquier otro músculo del cuerpo, si dejas de utilizarlo se atrofia. Podemos hacer ejercicios tan sencillos como ir a hacer la compra y hacer el cálculo matemático de cuánto cuesta lo que llevamos dentro del carro antes de llegar a la caja, podemos coger otro camino distinto para llegar al trabajo y obligar al cerebro a que elabore un mapa mental del recorrido, podemos abrocharnos, comer, ducharnos, con la mano no dominante, podemos hacer ejercicios que nos saquen de esa zona cómoda y que obligue al cerebro a pensar de otra manera, y eso sí que contribuye a la neurogénesis.
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Vaya mujer! Mi admiración y aplauso. Y por fin alguien que habla sobre lo que sucede en las empresas “de éxito”. Los directorios, que responden a los accionistas, porque siempre de “soldi” se trata, eligen a un ”hombre de punta”, con un currículim que atestigue su pasado “agresivo” “enérgico” “y pendiente del teléfono”, quien a su vez elige a otros a quienes, casi amenzándolos con terminar en el gulag de la desaprobación social, inculca tales “virtudes” para después llevarse los laureles a costa de los otros y pasar a la siguiente empresa que necesita esta especie de chacales. Todos los productos que venden tienen que ser óptimos, saludables, aconsejables, necesarios y sus subordinados tienen que estar casi al borde de la delincuencia al exigirles “inescrupolosidad”, “arrojo”, «dinamismo», “fuerte carácter”, “saludables y bellos” (siempre ellos con pantalones bombilla, zapados a punta siempre negros, chaqueta estrecha y la infaltable corbata. Y tostados, tanto en invierno como en verano. Por ahora. Veremos la próxima moda), “cinismo disfrazado de buenas intenciones”, una buena parlantina, simpáticos, disponibles y siempre sinceros. La cuestión es vender de cualquier manera. Un primer paso para dar mayor humanidad y transparencia a estas empresas que alimentamos, porque de aquello se trata, es que comenzaran a advertir de los efectos colaterales, como en las medicinas: los carbohidratos son dañinos, los azucares dan trabajo extra a los dentistas, los móviles crean adicción, los libros no son todos best Sellers, los cruceros a mares lejanos son conejeras de lujo que producen aguas negras y van generalmente a diésel, los autos en las ciudades se podrían reemplazar con una sana bici, los dentífricos son cremas edulcoradas que no previenen nada, que los zapatos de moda se consiguen con salarios miserables en países pobres, que el agua mineral que bebemos bien podrían tener los envases en vidrio o en papel como la leche, y no en plástico, etc. etc. Muchas gracias por la lectura.
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me puedes ayudar pero como, agradecido de corazon . angel