
En los ochenta y noventa no teníamos nada, que a nadie le engañe la nostalgia actual. Con poco dinero teníamos que elegir entre librería, videoclub o quiosco. Era un sufrimiento escoger y todo se releía y revisaba una y otra vez; si en algo nos diferenciábamos en aquella época, era por las horas muertas y la falta de estímulos al alcance, en lo económico y en lo físico. Hernán Migoya (Ponferrada, 1971) fue redactor jefe de El Víbora en los noventa. A él le debemos haber conocido mundos muy lejanos y maravillosos que no pertenecían a la ciencia ficción o la fantasía. Guionista que desgraciadamente fue conocido en toda España por la polémica moralista tras su libro de relatos de ficción Todas putas, merece un reconocimiento por una vida dedicada a la cultura popular con devoto estajanovismo.
¿Cómo llegas a El Víbora?
Me pasó lo contrario que a la mayoría de la gente. De niño empecé leyendo literatura y a los catorce o quince años me pasé a los cómics. Me apasionaron. Gané un premio de Norma Editorial en el que podías elegir con quién cenar en la entrega de los premios del Salón del Cómic y escogí a Alfonso Font. Me tuvo que llevar y traer mi padre desde Barberà del Vallés, donde me he criado. Me ilusioné y, con esa inconsciencia del profano de pueblo, intenté introducirme en el mundillo. Primero quise ser dibujante, a los dieciséis vi que no tenía talento gráfico y que me interesaba más escribir historias.
Gracias a los dibujantes Carlos Gambarte e Iron, que me aceptaron en su entorno, eran tíos de barrio como yo, empecé a hacer guiones. Acabé fichando por El Víbora, donde no les interesaban mis guiones, pero sí mi perfil de estudiante de Periodismo que sabe de cómics. Me pusieron de redactor jefe. Aluciné. El Víbora era una revista que me daba miedo cuando la leía en mi pueblo. No me masturbé hasta los dieciséis años. Imagina leer eso con catorce sin entender lo que es el sexo. Me revolvía.
En el cargo tuve siempre una mentalidad muy yanqui. Me parecía bien vender. Chocaba con la pose anticomercial que había en España; para un núcleo duro, si leías cómics de superhéroes, eras un facha.
Nada más empezar te enviaron a San Diego, conociste a Coppola, a los Hernandez…
En 1992 me hice una foto con Francis Ford Coppola, hola y adiós. Ahora lo hubiera interrogado. Con los Hernandez me encontré en 1997, cuando me invitó a comer con ellos Rubén Blades, porque le encantó que le reconociera entre la multitud de San Diego. Luego, cuando vio que no me interesaba la salsa y que solo lo admiraba por haber actuado en El color de la noche con Bruce Willis, se debió de quedar pensando: «¿Qué mierda he hecho invitando a este idiota?».
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Dice (junto al reportaje a Iñigo Dominguez) la mayor cantidad de genialidades y verdades como pianos que jamás se dijeron en esta revista.
Extraordinaria entrevista, suscribo el comentario anterior de Federico. Para mi escarnio, no conocía al Sr Migoya más allá de sonarme de algo en la escena del cómic patrio… Mea tantissima culpa.
Mi relación con Migoya (en un plano platónico, pues nunca lo he conocido en persona) ha pasado por varias fases pero al final como cuarentón incipiente lo he acabado considerando como un padre putativo a distancia, que no es poca cosa pues padres putativos se tienen tres o cuatro a lo sumo. Y esta entrevista me reafirma, es acojonante como parece ser que me ha influido pues pienso lo mismo que el en bastantes asuntos.
En cuanto a la entrevista genial en general, solo poner un punto de enteradini: el comic de Max sobre la guerra de Yugoslavia se llamaba Nosotros Somos Los Muertos, escalofriante tremenda y si la lees de joven como me pasó a mi uno de esos comics que te forjan la personalidad, me alegro que alguien(aunque sea el editor) se acuerde de el pues es una historieta corta que parece que nadie haya leido y es puro oro, incienso y mirra, deberían enseñarla en los colegios.
En cuanto al TMEO, después de 18 años de subscriptor el tema Santi Orue(a ver si teneis cojones a entrevistarlo, progres del Alcampo) y una bajada de calidad y sentido critico espantosa me ha hecho desistir, que pena y lo digo en serio pero es lo que pasa por estar en un pais de fascistas envueltos en banderas republicanas, me sabe fatal por Piñata y Abarrots(dos autenticos TITANES) pero si ellos deciden estar en un medio fascista pues que se le va a hacer.
Saludos y gracias por darle cancha agente del underground de verdad, uno se harta de tanto apesebrado corriendo delante de los grises.
Buenísima entrevista, me ha gustado muchísimo. Llena de detalles y acompañada de una fuerte personalidad. Palabras contundentes.
Un puto krak. De los que se atreven a decir lo que realmente piensan y la verdad.
Mola la entrevista y también que alguien se atreva a hablar sin tapujos de las incongruencias de los revolucionarios de pegatina y sus experiencias con el tema, aunque debo decir que alguna que otra cosa que dice Migoya me parece bastante simplista y sensacionalista.
– Con lo de que todos somos de derechas y estamos integradísimos en el sistema entiendo por donde va y hasta cierto punto lo puedo compartir. Está claro que, aparte de algún posible asceta aislado de la civilización o algo similar, todos contribuimos a sostener el sistema en mayor o menor medida, pero de ahí a hacer una generalización tan burda como la suya va un trecho muy largo. Para llamar la atención está bien, pero como reflexión me parece pobre.
– Lo de que «Centauros del desierto» es racista porque su protagonista lo es directamente no hay por donde cogerlo. Según ese razonamiento, «El hundimiento» debería ser considerada una peli nazi porque su protagonista es el líder de los nazis. El protagonista de «Centauros del desierto» no tiene nada de héroe y hasta donde yo sé la película lo pinta como un zumbado y un desgraciado. Y por cierto, a mí esa peli me pareció un coñazo cuando la vi y discuto que sea grande, aunque igual me equivoco. En todo caso, lo que queda bastante claro es que el que se equivoca otra vez es Migoya al generalizar demasiado.
Las fotos también me han molao bastante.
Hombre, he leído por encima y unas cuantas tonterías dice también.
Y sobre el Sitges Festival Fantastico de Catalunya no hay ni una sola pregunta? Menudo fallo