
A principios de 1959, el musicólogo Hans Moldenhauer escribió una carta al servicio de archivos del Ejército de los Estados Unidos de América. Solicitaba una copia del informe oficial de los sucesos acontecidos el 15 de septiembre de 1945 en la casa sita en el 101 de Am Markt, en la pequeña localidad alpina de Mittersill, perteneciente al estado federal austriaco de Salzburgo. La petición fue denegada aduciendo que dichos informes no eran de acceso público y que tan solo se mostrarían a aquellas personas participantes en los hechos o a familiares de las mismas. En realidad, los archivos sí eran de acceso público para investigaciones periodísticas, siempre que se especificase el objeto de la pesquisa, por lo que Moldenhauer respondió con una segunda carta:
Muy señor mío,
Si bien ni yo ni ninguno de mis familiares se encontraba presente el día 15 de septiembre de 1945 en el 101 de Am Markt ni en ninguna otra parte de la comarca de Mittersill, considero necesario se me conceda acceso a los documentos solicitados, pues mi investigación trata de aclarar las circunstancias precisas que envolvieron la muerte de uno de los compositores más importantes del siglo XX: Anton Webern.
Atentamente:
Hans Moldenhauer.
Punk
Anton Webern fue un compositor punk sesenta años antes de que existiese el punk. A priori, parecería costoso emparentar a tipos gritones armados de guitarras sucias y furibundas baterías con un señor tranquilo cuya herramienta de trabajo era esencialmente el papel pautado, pero tanto unos como el otro supusieron una revuelta única en sus respectivos territorios musicales, empleando además los mismos mecanismos generadores: precisión y sencillez. Si Dead Kennedys o Ramones respondieron al pomposo rock sinfónico de los setenta disparando descargas de dos minutos y cuatro acordes, Webern construyó una ruptura radical frente a la ambiciosa magnificencia del posromanticismo germánico. A base de piezas pequeñas, mínimas, pero delicadas y precisas como un teorema matemático, el compositor austriaco concentraba todo su esfuerzo en un estricto proceso de destilación. Algo que parecía aplicar a todos los estratos de su vida; hasta a su propio nombre.
Nacido en Viena el 3 de diciembre de 1883 con el nombre de Anton Friedrich Wilhelm von Webern, desde que tuvo capacidad y uso de razón decidió prescindir de sus dos nombres intermedios. Así, cuando en 1902 se matriculó en la Universidad de Viena, solo se llamaba Anton von Webern. El ambiente cultural de la Viena del cambio de siglo era especialmente efervescente; los textos de Sigmund Freud, los proyectos de Adolf Loos o los cuadros de Egon Schiele convirtieron a la ciudad centroeuropea en la capital del continente. También en música, claro. Webern tuvo como compañero de clase a Alban Berg y su profesor de composición, y a la postre mentor, fue Arnold Schönberg. Los tres se llevaban menos de once años. Los tres cambiarían el mundo.
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Uno de los padres de la música contemporánea, sus seis piezas para orquesta suenan más modernas que cualquier free jazz.
La música de la segunda escuela de Viena es un reto a la ignorancia de los músicos clásicos occidentales dormidos con aún con la música de Mozart q es increíble pero q para este tiempo es anacrónico. Adoro toda la música clásica y dodecafonica.