En estos veinticuatro números de #FuturoImperfecto ya hemos tropezado cien veces, porque nos obligamos a reflejar la realidad semanal tal como sucede. Aunque ahora mires atrás y pienses, como un idiota, que tú afirmaste aquello de «si no es más que una gripe». Pero en el fondo eso es lo que queremos hacer, compartir el latido del mundo y transmitirlo. Esta semana hemos elegidos hechos que parecen indicar cómo será nuestra época a partir de ahora. La época de la pandemia.
Cuarentenas intermitentes y experimentos arriesgados
No llegará el día D y la hora H de regreso a la normalidad. Nuestro país anuncia cuarentenas que serán recurrentes, y medidas que se aliviarán o se harán más duras según toque, a partir de junio. Existe la posibilidad de que la COVID-19 vuelva en oleadas recurrentes como la gripe común. En ese caso distanciamiento social, medidas restrictivas, saturación de hospitales y encierros serán el «new normal». Se espera una grave oleada para este otoño. Así que como le dicen en Argentina, reanudaremos con barbijo.
Nuestra única ventaja es contar con un laboratorio mundial de medidas experimentales: Trumplandia. Miles de manifestantes en Estados Unidos pedían que acabara el confinamiento comunista. Trump alentaba a los ciudadanos a que liberaran Minnesota, Michigan y Virginia. En Kentucky, gracias a ese entusiasmo, ya han repuntado los casos después de estas reuniones masivas, sin distanciamiento ni medidas de protección.
Las Vegas, en pleno éxtasis de amor por la ciencia, se propone como «grupo de control». Este noble sacrificio en aras del bien común y el conocimiento proviene de la alcaldesa, no de los ciudadanos. Y en el «Dilema diabólico entre la bolsa y la vida» que plantea Juan Ignacio Pérez, el juego y las actividades que caracterizan a la ciudad del pecado no parece que entren en categoría buena.
El gobernador de Texas va a reabrir su estado; ha dicho que hay cosas más importantes que la vida, y si algunas personas mueren tendrán que aceptarlo en pro del futuro de todos los demás.
Otros gobernadores, como el de Nueva York, se niegan a dar por terminada la cuarentena. El dilema es que gran parte de la población no cuenta con paro, ahorros ni ayuda de abuelos pensionistas. Quieren volver a trabajar par comer. Y culturalmente entienden la solidaridad como caridad. Trump va a repartir cheques de ayuda gubernamental, en los que ha puesto su nombre como otro acto de propaganda más.
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Bah. Lo único que merece la pena de este artículo es el final, donde se reconoce lo absurdo de hacer pronósticos a medio y largo plazo. Basura catastrofista sin ninguna evidencia, la verdad es que este Futuro Imperfecto aporta poco o nada
totalmente de acuerdo con el primer comentario… basura catastrofista…. muy decepcionada con lo cojonudos que son vuestros articulos…..
Lo de «mientras Apple y Google han decidido que en la próxima actualización de sus tiendas de apps nos instalarán un programa tipo malware sin nuestro consentimiento», técnicamente cruje por todos los lados.
No estoy muy seguro de que esta pandemia nos deje así como se ha presentado. Los resfríos o gripes que no matan a nadie todavía están presentes, y como estructura biológica y dinámica son primas hermanas con la recién llegada. De lo que estoy seguro es de que con nuestra presencia y necesidades se impone la necesidad de ponernos de acuerdo sobre qué mundo pensamos dejarles a los que vienen. Gracias por la lectura.