Arte y Letras

La Codorniz y el cine

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Detalle de portada de La Codorniz. De la revista a la pantalla (y viceversa). Cátedra/Filmoteca española.

A comienzo de este año asistimos a la edición del último volumen responsable de la dupla Aguilar y Cabrerizo; su definitivo, y no solo por la cantidad de páginas, La Codorniz, subtitulado De la revista a la pantalla (y viceversa). En él, sus autores establecen sin sombra de duda que: 1) Los creadores que pasaron por aquella revista estuvieron relacionados de una u otra forma con el cine, 2) Fueron los responsables de un «Nuevo Humor» que empezó siendo una cosa y terminó siendo otra, y 3) A pesar del cambio, siguió siguiendo Nuevo Humor, en la revista, y en el cine. 

¿Y qué es, resumiendo, ese nuevo humor, que tanto proclaman dentro de La Codorniz? Pues prescindir de las figuras habituales (sacadas del folclore) para no caer en el «paisanaje», no hacer chistes tradicionales, sí en cambio abrir el foco a otros países y traer las nuevas olas de humor que estaban haciendo en Italia, Francia, Reino Unido,  y que están profundamente unidas a los nuevos movimientos literarios, que son muy bien conocidos por quienes fundan y sacan el domingo 8 de junio de 1941 el primer número de esta revista humorística, que debe su nombre a ser la contrapartida de La Ametralladora, revista en la que estaban casi todos los que la fundan, y que termina poco antes. Porque el nuevo humor ya existía, se venía pergeñando en aventuras anteriores. Miguel Mihura le pide la portada a Tono; y a Herreros la contraportada y la rotulación.

Su formato: 26 x 35 cm., como los periódicos de información general, y veinticautro páginas grapadas a caballete. Hasta 1977 los presentaban sin foliación, y en dos tintas (negro y rojo). En los primeros años la portada era siempre igual, la mancheta en rojo en la parte superior con las letras de codorniz. Luego en la gran parte central un chiste, y en lo que sobraba del título con la esquina izquierda, un espacio en negro donde se ponía desde información sobre la revista o chistes. A veces se ponían tonos sonrosados en los personajes. Más adelante, la portada se fue deconstruyendo. Y la parte interior, también.

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5 comentarios

  1. Por favor, corregid lo de «la dictadura de José Antonio». Gracias

    • Calvo Sinpelo

      Eso, corregidlo y poned «golpe de estado relizado por militares que contó con el respaldo del rey, quien nombró un gobierno de corte militar que suspendió la constitución y prohibió los partidos políticos» … o, bueno, dejad dictadura, que lo entendemos todos.

  2. Maestro Ciruela

    Aún me veo a principio de los sesenta (62-63) con trece años, partido por la risa y sabiendo que no había nada que se le aproximara ni por asomo. ¡Qué grande fue y cuantísimo talento se derrochó en La Codorniz!

  3. De acuerdo con Vd, Maestro Ciruela. Aún recuerdo sus secciones La cárcel de papel ( que ha dado nombre a un blog de comics actual ) o La cuadratura del dísculo ( crítica de discos )

  4. Pau Atienza

    A ver, discrepo: «En la actualidad no ha quedado nada, salvo ciertos nombres (Oscar Aibar, Santiago Lorenzo cuando hacía cine, Álex de la Iglesia… y ya).» No es cierto. Puede que la influencia haya ido decreciendo en la adocenada y diluida comedia cinematográfica española. Pero es imperdonable olvidar al mismo Santiago Aguilar en La Cuadrilla (Justino Matías, Atilano), a Juan Cavestany, al mismísimo Nacho Vigalondo e incluso al inefable Torrente. Pero donde la influencia del humor codornicesco es mas intensa es sin duda en ese heterodoxo y amplio campo de eso que se ha dado en llamar «post-humor» (Jordi Costa reclama la patente, no se la dan), que vive en formas, formatos y canales diversos: Los Chanantes (con sus diversos y rizomáticos spin-offs), José Mota (sí), Miguel Noguera, Venga Monjas, Los Ganglios etc etc (tengo sueño zzzzz). Por cierto tengo el libro y lo he disfrutado mucho

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