Futuro Imperfecto #33: Esta es zona NO libre de LGTTBIAQ+

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Foto: Cordon Press.

Esto de la ideología es cosa que va por barrios y hasta por ventanas, razón por la que vemos colgadas banderas españolas con o sin crespón, republicanas, senyeras y esteladas. A diferencia de las ideas, los vecinos LGTBI+ viven en todas partes, y ese debería ser motivo suficiente para que la arcoíris luzca al azar en todo balcón donde se sientan identificados con su lucha. Pero aquí las banderas las usamos sobre todo para echárnoslas en cara, y con esta no íbamos a ser menos. 

Con motivo de la Semana del Orgullo, que termina mañana, la Asociación de Abogados Cristianos ha emprendido una campaña de denuncias contra el alzado en ayuntamientos y sedes oficiales de la enseña LGTBI+. En el Ayuntamiento de Cádiz con éxito, el juez ordenaba su retirada como medida cautelar, y en la Diputación de Valladolid lo mismo. En Alcalá de Henares ocurrió todo lo contrario: con un escrito muy castizo el juez José Yusti Bastarreche (el mismo que paralizó la exhumación de Franco porque mover la losa de la sepultura era un «riesgo para la vida») alegó que lo de colgar reposteros es una costumbre muy española. Reposteros, esos paños con heráldicas, emblemas de cofradías y otros que suelen verse sobre todo en Semana Santa y fiestas patronales, y que su señoría ha igualado a la bandera arcoíris. Si unos tienen valor religioso o fundacional por ser emblema de las villas, la bandera arcoíris, y siempre según sus palabras defiende la igualdad entre todos los ciudadanos, valor constitucional que cualquier institución o servidor público tiene la obligación de defender. 

Pero somos o no somos gay friendly

Sí. Según este estudio internacional desde 2013 seguimos siendo el país con más aceptación por parte de la población de personas LGTBI+. Al 88% nos dan igual las preferencias de género de los demás. Dicho así suena bonito, pero en España solo un 38% de las personas de este colectivo se atreven a manifestar su condición en el trabajo. La práctica totalidad de personas trans no encuentran trabajo por su aspecto y condición. Reivindicaciones tan poco agresivas y lesivas como incluir la bandera del arcoíris en los buzones de Correos, en la cuenta de Twitter de la Guardia Civil y en instituciones exacerban el odio y el rechazo de ese 12% de nuestra población que no admite la diversidad. Con el colectivo de Abogados Cristianos siempre a la cabeza, y la diputada Macarena Olona en representación de Vox y pidiendo la dimisión del ministro del interior Grande Marlaska

Sin duda en nuestro país se ha avanzado mucho en los derechos y libertades del colectivo LGTBI+, incluido el matrimonio, pero «lo peligroso es que consideremos que todo está conseguido». Son palabras de Bob Pop, que esta semana nos ha dejado esta entrevista llena de perlas. En la misma explica que muchas conquistas se han logrado gracias a la lucha de trans y lesbianas, y que el colectivo debe entenderse como muy variado y necesitado del apoyo de todos para conseguir más libertades, no solo las de los hombres gais. 

Gerardo Tecé lo ha hablado también con mucha gracia en su artículo «La cabalgata de los desviados» del colectivo NSHP, esos que afirman «no soy homófobo pero». Según él están en declive en una sociedad donde el LGTBI+ tiene cada vez más aceptación. Pero también donde se producen cada vez más brutales episodios de violencia, como esta a una pareja gay en una terraza de Lérida, o esta otra a un paciente en el hospital de Castellón. Son llamativas, pero a la vez pocas en cantidad en un país con 46,94 millones de habitantes y alrededor de 323 886 personas LGTBI+, cifra aproximada que sale del estudio Dalia

Y qué demonios es esta sopa de letras: LGTTBIAQ+

La denominación más o menos oficial del Orgullo 2020 es LGTBI+, la cual procede del primer acrónimo LGTB, Lesbianas, Gays, Trans y Bisexuales. Estas cuatro identidades de género se constituyeron en colectivo unido desde la revuelta de Stonewall de 1969. El 26 de junio protestaban por la violencia a la que les sometía la policía de Nueva York —brutalidad policial en Estados Unidos, seguro que les suena de algo—. Con los años y la lucha sostenida junto a esas cuatro identidades se han reivindicados otras, no todas aceptada, que pueden citarse a la vez con LGTTBIAQ+. 

Las dos T corresponden a Transgénero y Transexuales, habitualmente agrupadas bajo la denominación trans. Transexual es aquel o aquella que cambia de género mediante un tratamiento hormonal y operaciones complementarias. Transgénero es quien no reconoce su género biológico como identidad: puede ser hetero, homo o bisexual, hombre o mujer, o las dos cosas, sin que la determine el sexo biológico con que nació.

La I de Intersexual corresponde a personas que nacen con algún rasgo de hermafroditismo. Pene y vagina a la vez, hombres con más hormonas femeninas que masculinas y viceversa en las mujeres. Según la medicina son patologías, en cuanto crean problemas al sexo biológico masculino o femenino. Pero los intersexuales la reivindican como una identidad de género más que no hay porqué tratar. 

La A de Asexuales define a quienes no sienten atracción sexual por ninguna persona ni género. 

Q es de Queer, un concepto bastante complejo y extenso, con varias definiciones, y que tiene su propia teoría. Aunque al resumirlo se pierden sus matices, podría explicarse diciendo que es la cultura y la sociedad quienes definen el sexo masculino y femenino y los hace los únicos posibles basándose en la biología. Para los cisgénero (mujeres y hombres hetero) esto es válido, pero no para muchas otras identidades. Para mayores aclaraciones recomiendo este artículo de la doctora en antropología Nuria Alabao, «Qué carajo es la teoría Queer y por qué importa tan poco» y este otro de la periodista Cecilia de la Sierra, donde se desarrollan sus actuales repercusiones en la sociedad.

En las siglas oficiales LGTBI se ha añadido un + para incluir cualquier otra identidad no incluida en esas, y sería válido para las Q, las dos T, y las A. Hay muchos más términos, este glosario recoge un total de diecinueve, una muestra de lo complejo que resulta para algunas personas encontrar su lugar en la identidad sexual. También existen ocho banderas, además de la arcoíris, con orígenes y simbología diversa, cuyos colores y orígenes pueden consultarse aquí

Feminismo no gay friendly

Hoy sábado la manifestación del Orgullo estatal LGTBI se celebrará online, bajo el lema «Sororidad y feminismo para TRANSformar. ¡Mujeres lesbianas, trans y bisexuales en acción! ¡Por las más vulnerables!». Pero no todas las mujeres ni todas las feministas aceptan a las trans en su lucha, y a menudo se las insulta con el término TERF, que también comienza a ser una identidad no de género reivindicada, y que engloba a aquellas mujeres transexuales que defienden el feminismo.

El debate público internacional sobre el asunto ha estado agitado gracias o por culpa de J. K. Rowling, muy activa en el uso de TERF-insulto en su blog, y trending topic con un tuit donde afirmaba que la sacó de quicio la expresión «personas que menstrúan» para referirse a mujeres biológicas. Stephen King la contestaba esta semana con la frase «las mujeres trans son mujeres» y Rowling se apresuraba a asegurar que ya no admira al Rey del terror

En el ámbito doméstico también saltaban chispas el 9 de junio cuando el PSOE presentó un manifiesto feminista cuya primera frase es «el sexo es un hecho biológico». En su argumentario explica que las transexuales tienen que reivindicar su no discriminación por ser T, pero no por ser mujeres, porque al hacerlo debilitan la lucha feminista. Esa es posiblemente la clave del debate.

Europa construye zonas libres de LGTBI

Una de las razones del reciente éxito de la campaña electoral del actual presidente polaco Andrzej Duda ha sido meterse con un país donde los dictadores arcoíris roban los niños a sus padres. Donde el LGTBI es un virus peor que el COVID-19, y sigue extendiéndose sin control, causando más daño que el comunismo. ¿Adivinan? Se refería a España, aquí el vídeo y aquí más información sobre la campaña «poloca» que gana de momento Duda, a la espera de segunda vuelta. 

Polonia ha declarado además un tercio de su territorio nacional «zona libre de LGTBI». Sus ayuntamientos han colgado una placa amarilla en la señal de tráfico con el nombre del pueblo, esas de la entrada. El Parlamento Europeo, preocupado por la extensión del problema, ha dictado esta resolución mencionando el término. 

Pero la UE es tibia en eso como en tantos otros temas. El mes pasado en Hungría su presidente Viktor Orbán consiguió suspender las leyes que amparaban a los transexuales que ya se han cambiado de género y a los que pensaran hacerlo en el futuro. Ahora muchos de los trans que han huido de allí encuentran problemas para legalizarse en el país al que emigraron, porque esgrimen un documento donde pone que son hombres o mujeres, pero su aspecto es el contrario. Y otros piensan en el suicidio mientras se preguntan por qué la UE no hace nada ante este y otros abusos del gobierno de Orbán. 

Con semejante panorama no es extraño que durante una semana al año, en todo el mundo, el colectivo LGTBI+ tenga que salir a manifestar el orgullo de ser lo que son. Además de mantener una reivindicación con la que todos podemos sentirnos identificados: elegir a quién amamos, cómo le amamos, y que el vecino se guarde su opinión para sí mismo. Vivir en un mundo gris, o en uno con todos los colores del arco iris, y alguno +.

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2 Comentarios

  1. TERF no es una «identidad no de género reivindicada, y que engloba a aquellas mujeres transexuales que defienden el feminismo»; ni tampoco a estas mujeres «se las insulta con el término TERF». TERF, del inglés Trans-Exclusionary Radical Feminist, que podría traducirse como feminista radical transexcluyente, se refiere, precisamente al contrario, al feminismo que excluye a las mujeres trans de las reivindicaciones feministas por no considerarlas mujeres. El término TERF se utiliza contra esta tendencia del feminismo, no contra las mujeres trans.

  2. Hemos mejorado muchísimo en España en esta materia. Me apena enormemente la fobia que hay en países del Este, tales como Rusia. Ahí si que es una vergüenza en general el trato al colectivo. Qué impotencia.

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