
Esta entrevista está también disponible en papel en nuestra revista trimestral Jot Down nº14 especial AMOR.
Paul Steiger, de setenta y siete años, es un maestro de periodismo, tras una exitosa carrera en Los Angeles Times y el Wall Street Journal, pero sobre todo es ahora cuando es motivo de admiración y envidia. En vez de jubilarse en 2008 fundó ProPublica, un medio digital que se financia gracias a mecenas millonarios, también con donaciones de los lectores, y por tanto no tiene la presión del negocio, ni las prisas. Obviamente no es un modelo fácil de seguir, pero ahí está. Trabajan en un reportaje todo el tiempo que necesitan, a veces años, y la fórmula ha funcionado enseguida. Ha sido el primer medio digital en ganar un Pulitzer. También bucean en datos de forma minuciosa para darles sentido y, por ejemplo, en su portal un ciudadano puede buscar a su médico y saber si ha recibido dinero de compañías farmacéuticas. Ahora están recogiendo cientos de testimonios de veteranos de Vietnam. Cuando tienen una historia la cuelgan en su web y se la dan a grandes medios para que la publiquen, gratis. Porque no tienen ánimo de lucro, sino de servir a la comunidad. También por eso estuvo unos días en España y no cobró por venir. Solo le han pagado el viaje. Es un tipo muy afable, que bebe coca-colas y habla con asombrosa lentitud.
En ProPublica trabajan durante años preparando las historias, así que me da un poco de vergüenza, porque me he preparado esta entrevista corriendo y llegué ayer de viaje (se ríe). ¿Echa de menos eso, esos años, cuando no tenías nunca tiempo, siempre corriendo?
He sido periodista durante cuarenta y un años, y me encantaba ser un reportero. Y en la transición a ser editor pasé de no tener nadie a mi cargo a ser el editor de la sección de negocios del L.A. Times, con veintidós periodistas dependiendo de mí. Y al cabo de cinco años fueron cincuenta y cinco, porque hubo una gran expansión del mundo de los negocios. Esa transición fue un poco complicada, pero una vez completada me encantaba estar ahí. Cuando volví al Wall Street Journal empecé cubriendo economía y bolsa. Son mis dos áreas preferidas, así que fue una gran época. Y entonces, casi por sorpresa, me encontré siendo el editor general. Y eso hice durante dieciséis años, porque lo amé. Tras ese tiempo me retiré del Wall Street Journal y tuve la oportunidad de empezar ProPublica. Me han encantado todas y cada una de estas etapas, y cuando paso de una a otra no echo de menos lo que dejo atrás. Cuando dejé de ser reportero y pasé a editor la gente me preguntaba si no echaba de menos escribir. Pero yo me tomaba el trabajo de editor como el de alguien que, en cierta manera, tiene que reescribir. Como editor casi escribía más que antes, solo que no lo firmaba. Siempre intento mirar hacia delante, no hacia atrás.
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La presión hace diamantes… pero también revienta melones.
https://youtu.be/EDOtIY7fEjs