El fuego fatuo 

Publicado por
Una imagen de la British Antarctic Expedition, enero de 1911. Fotografía: Herbert Pointing / National Library New Zealand (DP).

El explorador Stanley, seguido de sus porteadores, encuentra en un poblado de indígenas cerca del lago Tanganika a un hombre blanco, entrado en años, de salud bastante quebrantada, y supuestamente le saluda con la frase que ha quedado en la historia como ejemplo paradigmático del estilo inglés, una frase que denota dignidad y reserva, understatement, suave humorismo, respeto a las formalidades de la urbanidad incluso en las más extrañas circunstancias, y la idea… no: la convicción de que el ancho mundo no es, para un súbdito de su Graciosa Majestad, sino el patio trasero de su casa (enmoquetada de techo a suelo).

Doctor Livingstone, I suppose?

Oh, bonito, muy british, pero hay un par de cositas que puntualizar.

Primero, la famosa frase no la pronunció jamás Stanley, sino que es un invento posterior para sazonar su reportaje periodístico sobre su periplo —un reportaje absurdo, pues Livingstone se negó a volver con él— y asegurarse de dejar un perfil elegante en los manuales de divulgación de la historia del descubrimiento de África, un pequeño recurso retórico para contribuir a la buena reputación de Gran Bretaña como madre de los pueblos irredentos. ¿He dicho buena reputación? Sobran cuatro sílabas aquí. 

Segundo, Stanley era un maniaco homicida. El también explorador Richard Burton observó que «le dispara a los negros como si fuesen monos». 

Bajo la piel de la leyenda cuaja y se condensa la verdad, como la oscura mancha sospechosa en la moqueta de cualquier hogar británico, ahí donde coaguló una salpicadura de sangre junto a los manchurrones de la cerveza derramada y el vómito, y el pegote de cabellos atrapados en la grasa del paquete de fish and chips que se cayó, ay qué torpe soy, y frente a la chimenea donde está encendido un simulacro de fogata, con llama de gas, cuando estabas mirando en la tele un ñoño programa sobre alguna boda de la familia real más indiscutiblemente ostentosa, kitsch y desagradable del mundo entero, cuya vulgaridad sustancial alcanzó una apoteosis insuperable con Lady Di. Y por cierto que, entre cursilada y cursilada de los Windsor, todos los anuncios son ofertas para viajar al sur, a Grecia, Italia, Turquía, España, que es el más ardiente deseo de los británicos.

Es una rareza difícilmente explicable la anglofilia de tantos ciudadanos españoles.  

El otro día estaba yo tratando de entender esa querencia por Albión con la lectura de mi flamante ejemplar de Pompa y circunstancia, libro muy ameno y bien escrito por Ignacio Peyró, aunque claramente anglofílico —nadie es perfecto, estimado tocayo—, cuando mis ojos cayeron sobre una frase que venía a decir que en la época, tan larga, de su dominio sobre el mundo, dominio con sus inevitables sombras pero con más luces, los británicos por lo menos no tienen que reprocharse ningún Auschwitz. O algo parecido me pareció leer.

Y se me demudó el semblante y es cuando me dije que la admiración que numerosos compatriotas míos, especialmente del estamento intelectual, sienten o dicen sentir por la forma de ser, las graciosas excentricidades, el sentido del humor, las costumbres, los valores… y las victorias militares de los británicos (que eso es lo que gusta y gusta mucho de verdad: ganar), a quienes con frecuencia se nos pone como modelo de nación a imitar, si no nos impidiera hacerlo nuestra incurable inferioridad y simpleza, requiere un correctivo como el que recibieron hace unos años los afrancesados con el libelo Contra los franceses. Sobre su nefasta influencia, que como recordará el lector llevaba como epígrafe la sentencia «Siempre su vanidad fue mayor que su talento», y cuya atenta lectura recomiendo vivamente al señor Marc Fumaroli

No seré yo quien escriba el necesario libelo contra los británicos pues tengo cosas más apremiantes de las que ocuparme, mi partida de mus comienza dentro de media hora, pero de todas formas y por si alguien se anima a emprender esta urgente tarea intelectualmente higiénica apuntaré a vuelapluma algunos temas por si pudieran serle de ayuda. Vaya por delante que el sistema de la Shoa no admite parangón, y el genocidio de los kurdos, de los armenios, del campesinado ucranio en los tiempos de Stalin, las atrocidades de los ustachi contra los serbios, son clamorosos, pero algo se podría decir también de los seiscientos mil civiles alemanes que se calcula que murieron durante los bombardeos, en los últimos compases de la Segunda Guerra Mundial, de Dresde, Colonia, Hamburgo, y así hasta ciento treinta y una ciudades y pueblos de Alemania, que fueron reducidos con sus habitantes a ceniza con el objetivo oficial de desmoralizar al adversario pero también como venganza: «Los alemanes sembraron vientos y ahora van a cosechar tempestades», como gráficamente explicó el comandante Arthur Harris, encargado de la aciaga tarea, rebautizado en la prensa británica como «Bomber Harris» y por los mismos pilotos de la RAF como «Butcher» (carnicero) Harris. En reconocimiento al gran número de muescas que pudo marcar en la culata de su revólver, Churchill hizo que le distinguieran —justo, aunque leve, castigo— con el título de «baronet».

 (Y así, como aristócrata, podrá juntarse con otros de la casta superior de esa sociedad que es, después de la portuguesa, la más clasista de toda Europa, y decir con una sonrisita cuando algún advenedizo se cuele en sus salones: «inqiuiliudi», o sea NQLUD, o sea «Not Quite Like Us, Darling», o sea: «ese no es del todo como nosotros, querida»).  

Si queremos exonerar a los británicos de la desaparición de los pieles rojas, a cuenta de que entre los colonizadores de América del Norte hubo también suecos o alemanes, y de que al fin y al cabo al independizarse de la Corona británica aquellos colonos renegaban de su nacionalidad y ciudadanía y ya no eran propiamente británicos, vale, sea; pero el exterminio infligido a los aborígenes australianos, o la supresión fríamente planeada de toda la población de Tasmania son ciertamente episodios de la historia merecedores de algunos párrafos. La campaña en Tasmania comenzó con las autoridades ofreciendo una modesta suma de dinero como recompensa a cualquiera —colono, soldado, o cautivo del penal— que redujese a un indígena, y fue rematada con el «cordón negro» compuesto por dos mil doscientos soldados desplegados en una línea de fuego a lo ancho de la isla y que fue avanzando y abatiendo como perdices a cualquier indígena que encontraba.

Los británicos llegaron a Tasmania en 1803 y en 1876 murió la última mujer de esa etnia. A ese genocidio lo llamaron «la guerra negra», en referencia al oscuro color de la piel de las víctimas y no al corazón de la reina Victoria, que subió al trono cuando la «guerra» acababa de concluir y cuyo largo reinado, caracterizado por un puritanismo hipócrita y por la anexión por la fuerza de medio globo al Imperio británico, se estrenaría —y eso sí es marcar el tono de una época y de una manera de dar a entender al mundo quién es uno y quiénes son los demás— con las guerras del opio: la imposición a China, por la fuerza de las cañoneras y en nombre de la libertad de comercio, del opio cultivado en India e Irán, que proporcionaba a los negociantes ingleses beneficios suculentos y que el Gobierno de Pekín, alarmado por los efectos de ese veneno sobre la salud pública, se había atrevido ilusamente a prohibir. El perjuicio que el opio británico causó a generaciones de chinos, a millones de adictos, y a sus familias, es inconmensurable.

¿Hay que multiplicar los ejemplos de abyección imperial gracias al arma que constituye la espina dorsal de la todavía hoy asombrosa arrogancia inglesa, las cañoneras de la Navy, la Navy, cuyas bases puso el rey uxoricida Enrique VIII, asentada en tiempos de Isabel I gracias a esos héroes nacionales que fueron los piratas Drake y Hawkins? ¿Aquel imperio que fue la mayor y más rapaz empresa de piratería que han visto los tiempos? La curiosa autoestima y complejo de superioridad de los británicos les llevó a arrogarse no solo el derecho de saquear y devastar todos los pueblos que encontraron en África, Asia y Oceanía, muchos de los cuales aún no se han recuperado —y algunos no se recuperarán jamás— de su intromisión, sino también el de agredir cuando les conviniese a amigos y aliados europeos con destrucciones y matanzas «preventivas». Es lo que hicieron en 1807 en Dinamarca, que era país neutral en las guerras napoleónicas. Wellington atacó sin previa declaración de guerra la inerme Copenhague mientras la Navy bombardeaba el puerto causando dos mil muertos, destruía un tercio de la ciudad y por fin, una vez obtenida la rendición, se llevaba a casa los barcos daneses, y todo para evitar que estos pudieran caer en manos de los franceses. Es lo que se llama extremar la prudencia, táctica que se repitió en 1940 cuando la Navy envió a pique la flota francesa anclada en Mers el Kebir, Argelia, matando a 1297 marineros franceses, por si los alemanes se apoderaban de ella.

Aunque librada victoriosamente, la Segunda Guerra Mundial marcó el final de los buenos tiempos, los tiempos en que la superioridad técnica que permitía a John Bull someter a los pueblos que no habían accedido a la revolución industrial iba acompañada de esa retórica de sólidos principios morales, democracia parlamentaria, estoicismo, moderación, gallantry y otros placebos exaltados por Kipling en su repulsivo poema «If», en el que da la fórmula para a la vez reinar y ser un hombre cabal, un caballero. «Si puedes hablar a las masas y conservar tu virtud / o caminar junto a Reyes, sin menospreciar por ello a la gente común, / si ni amigos ni enemigos pueden herirte, / si todos pueden contar contigo, pero nadie demasiado, / si puedes llenar el implacable minuto / con sesenta segundos de diligente labor, / tuya es la Tierra y todo lo que hay en ella, / y más aún: ¡serás Hombre, hijo mío!».

Las cosas han cambiado. El dominio sobre los mares se ha transformado en el control de otro fluido, el de los capitales financieros desde la City londinense, sin el que Gran Bretaña tendría hoy poca importancia más que, digamos, Eslovenia. Aunque flamean aún de vez en cuando los rescoldos de la antigua llama, por ejemplo, cuando Thatcher envía a sus gurkas a librar la guerra de las Malvinas… flamean cuando Blair acompaña a Bush en la destrucción de Irak y desestabilización de la zona (¡y luego es nombrado «enviado para la paz» en Oriente Medio!)… flamean cuando unos cuantos chicos montan camorra a la salida del pub, pues tienen muy mal vino… flamea la llama falsa, la llama de gas en la chimenea de millones de hogares donde las familias viven en una atmósfera viciada que explica elocuentemente ciertas estadísticas aberrantes, la superabundancia de parafilias raras. En la chimenea, la falsa fogata; en el enmoquetado suelo, la lata de cerveza y el tabloide con los últimos cotilleos sobre el señor Jones y la señorita Smith; y en el televisor el bautizo de la princesita Charlotte de Gales. Menudo programa.  

MENSUAL

3mes
Ayudas a mantener Jot Down independiente
Acceso gratuito a libros y revistas en PDF
Descarga los artículos en PDF
Guarda tus artículos favoritos
Navegación rápida y sin publicidad
 
 

ANUAL

30año
Ayudas a mantener Jot Down independiente
Acceso gratuito a libros y revistas en PDF
Descarga los artículos en PDF
Guarda tus artículos favoritos
Navegación rápida y sin publicidad
 
 

ANUAL + FILMIN

85año
Ayudas a mantener Jot Down independiente
1 AÑO DE FILMIN
Acceso gratuito a libros y revistas en PDF
Descarga los artículos en PDF
Guarda tus artículos favoritos
Navegación rápida y sin publicidad
 

34 Comentarios

  1. Madre mía. No recuerdo un artículo con tanto odio en Jot Down. El autor me recuerda a ese meme en el que una cara sonriente y burlona se revela como una máscara que esconde el llanto iracundo del verdadero rostro.

    • ¿Qué razón hay para no odiar la guerra, el racismo, el crimen organizado, la limpieza étnica y esas barbaridades? ¿Qué debemos hacer en su lugar? ¿Respetar? ¡¿Amar?!

  2. Bueno, alguien tenía que decirlo, pues se suele decir poco.
    Los británicos salen de rositas, habitualmente.
    La Leyenda Negra, sin embargo, la sufrimos nosotros.

  3. Ya veo, orgía anti-britanica en las páginas de la revista cultural de más relevancia de España…nivelazo señores…
    Es siempre un error cargar contra paises enteros, contra poblaciones enteras, sean de donde sean…
    Es una especie de violencia dialectica meter a todo los individuous de un pais en el mismo saco que unos cuantos de sus peores incarnaciones…
    Lo hemos hecho todos (o muchos) a veces seguramente en conversacion, pero firmar un articulo asi me parece bastante fuerte la verdad.
    Estamos en un nivel intelectual Arturo Perez Reverte – es decir, muy bajo – que consiste en explicar todo por el «caracter nacional» (que si existe, no puede ser determinante en el devenir de los paises, como demostraron los filosofos de la Ilustración Escocesa hace dos siglos y medio ya al comparar los griegos de su día con los de la antiguedad como Platón y Aristoteles)…
    En cuanto a los «británicos», como término geografico vale, pero poco más hoy en día.
    Los escoceses se identifican como tal, los ingleses como ingleses, los galeses, seguramente como galeses también.
    Lo que era realmente «británico» era el imperio, y aquello ya no existe gracias a dios…
    Los que se llaman britanicos hoy en día suelen ser (aunque no exclusivamente) la clase alta de las islas…

    Y la frase celebre que nunca fue dicho es, «Dr Livingston, I presume?» no ya «I suppose…»
    Stanley, por cierto, luego fue contratado por Leopoldo II de Belgica para establecer su reino personal de el Congo donde murieron unos 10 millones de africanos tras sufrir las depredaciones del temible Force Publiqué, un genocidio que supera tal vez todos los demás («oh the horror, the horror»…
    En Belgíca ahora están en lo de quitar estatuos a aquel tirano / rey, como en medio mundo…
    En fin, la historia de los paises europeos tienen muchas cosas en común, a ojos de un africano o un nativo de america se distinguen bien poco entre ellos supongo yo…

    • «Bomber» Harris sigue teniendo su estatua en pie, a pesar de que por un mínimo de sensibilidad para con Alemania, el monumento de semejante monstruo debería haber sido retirado. Churchill sigue teniendo la suya a pesar del genocidio de Bengala. En Alemania no hallará estatuas del Führer. Pero es que en Rusia, tampoco las encontrará de Stalin. ¿Cuántas has de Mussolini en Italia? Hasta las de Franco han sido retiradas. Es todo un signo no sólo de lo que hubo entonces, sino de la mentalidad que siguen teniendo ahora. Por resumirlo en una sola palabra: Gibraltar.

      • Gibraltar debe de ser español, 100% de acuerdo. Es cuestión de tiempo, como la independencia de Escocia es cuestión de tiempo. Las ultimas encuestas ponen el apoyo a la independencia de los jovenes escoseses con menos de 30 años en un 79% a favor, cifras nunca vistas. Con Gibraltar, habría que armarse de paciencia y ponerle mucho tesón pero al final volverá a ser español.

        Brexit es no es más que los ultimos estertores de una mentalidad imperialista que ya no tiene donde reinar Johnson y los suyos comparan Gran Bretaña con Australia, que es un continente lleno de recursos naturales diez o veinte más grande que el archipelago británico que no tiene apenas ninguno. O se comparan con Canadá, que tiene 20% del agua dulce del mundo y 30% de su madera o algo asi y es aún más grande que Australia. ¡Están locos!

        En fin, Brexit es un delirio sin parangón en nuestros tiempos, un catastrofé asegurado. Da un poco de miedo, porque mucha gente va a quedar muy decepcionada y enfadada y la prensa inglesa lleva 30 años echando la culpa de todo a Europa y va a seguir echando gasolina al fuego. Puede salir un gobierno incluso peor que el de Johnson, algo realmente peligroso. Es un poco excesivo tal vez, pero hay algo del delirio de los alemanes de los años 30 en la mentalidad de los de Brexit. No se puede debatir con ellos, son totalmente cegados a la realidad, se han instalado en una fantasía y adolecen de un sentimieto de superioridad…Johnson ha dicho el otro día que Inglaterra inventó la libertad, ¡toma ya!

        No obstante, creo que este tipo de articulo no ayude nada la verdad, destila cierto odio directamente, y eso es siempre malo… por mucho que sea cierto en parte de lo que dice el autor…

        • Lleva usted razón. Yo hablaba de Gibraltar como un símbolo. Pude poner Irlanda del Norte, las Malvinas, Ceuta y Melilla… o ahora Nagorno Karabaj. Los miembros permanentes del consejo de seguridad de la ONU me parecen fantasmas permanentes. A diferencia de los demás, que son fantasmas ocasionales. En estos momentos, la medalla de oro al fantasma por antonomasia no corresponde a UK, sino a Turquía, presente en Libia, Siria, las aguas de Grecia y, al parecer, Azerbaiyán. Deberíamos ampliar bien este artículo y exponer nuestras vergüenzas, porque España es, también, lamentable. Y mejor si no lo olvidamos.

          • Gibraltar no es ningun símbolo, es que está alli, todos los días, con el Union Jack izado en el peñon. Es un acronismo., no cabe hoy en día que no sea español. Alli, no vale referendum ni nada por el estilo, soberania compartida durante 10 o 20 años o los que sean, y despues soberanía española, como han acordado en Hong Kong. Lo mismo con Las Malvinas.

            En Irlanda del Norte, el Acuerdo de Viernes Santo estaba funcionando bien, pero Johnson ahora va a volver a meter una frontera fisica entre norte y sur, y si hace eso, pues rompe el Acuerdo. Puede haber un resurgir de violencia, es casi inevitable a lo largo si hay frontera.

            ¡Todo eso por negarse a estar en la union aduanera con la UE, que lo es Turquía! ¡La isla pegada al continente europeo quiere tener una relación comercial con la UE tan lejana como la que tiene Canada, con el Atlántico de por medio, o Australia, al otro lado del mundo literalmente! ¡Como es posible! ¡Se han vuelto locos!

            En cuanto a Churchill, era muy preferible tanto a Hitler como a Stalin, ambos dictadores brutales. Si Hitler llega a tener una bomba nuclear, la lanza pero seguro. ¿Alguien lo duda? No creo que se puede reprocharle a Churchill por sus actuaciones durante la Segunda Guerra Mundial. Más bien todo el contrario, la valentía y coraje que demostró en contra a Hitler cuando estaba solo contra los Nazis ha servido para que muchos pasen por alto algunas de sus barbaridades, sobre todo en relación con India como indica usted…

            En cuanto al autor de este articulo, no llego a entender su odio a Gran Bretaña la verdad. Parece un resentido. Sacar a Drake unos 450 años despues me parece rancio la verdad, digno de Franco. ¿no? Si estamos en el siglo XXI ya.

            Hay que tenerles pena ahora más bien a los ingleses, y ser solidarios con los que no han votado el Brexit y que están muy preocupados… la mayoría de los ingleses no votaron el Brexit ni siquiera, ojo… a ver donde acaba esto, no pinta nada bien… un golpe de Estado inglés no me sorpendería tanto la verdad…

            • Hasta donde llega mi conocimiento, Churchill era un bárbaro. Como los otros citados. Lea a Tucídides. Cuando Atenas cobró la hegemonía marítima, Esparta, la potencia de toda la vida, le salió al paso. Y cuando Alemania cobró la hegemonía continental, UK, la potencia marítima le salió al paso. La actitud de Churchill no tuvo que ver con la humanidad, el bienestar del pueblo, ni ninguna de esas monsergas de las que jamás se preocupa el 2% que manda y lo posee todo, sobre todo los medios de difusión. Era cosa de poder. Siempre ha sido cosas de poder del 2%.
              Si se refiere usted al esfuerzo de guerra, entre 1941 y 1944 fue cosa de los soviéticos. El papel de UK fue anecdótico, salvo en los cómics. Chamberlain prefirió la paz. O sea, mantener el imperio. Churchill vio una amenaza para los intereses económicos ingleses y fue a la guerra. Para mantener el imperio de otro modo. Polonia fue la excusa. Porque la dejó en manos soviéticas sin mayores problemas tras la contienda. Lo malo es que UK no tenía tanto músculo bélico como creyó, los japoneses le pegaron bien duro de donde venían los recursos y para pagar la ayuda del Tío Sam hubo de cederle todas las rutas comerciales que interesaban. Perdió el imperio en favor de Roosevelt. A su pesar. Pero el pueblo no estaba en sus miras, ni la libertad. El poder y el imperio.
              Por cierto, la guerra la ganaron los soviéticos. La clave de 1944 estuvo en la Operación Bagratión. Los anglo-americanos desembarcaron en Normandía probablemente para impedir el sueño de Stalin de la postguerra: alcanzar Paris. O el Atlántico. Si la guerra la ganaron los estadounidenses por desembarcar en 1944, casi en el epílogo, extremando la interpretación habría que decir que quien venció al Eje fueron los uruguayos, pues Uruguay declaró la guerra a Japón y Alemania en 1945 y no mandó ni a un gato. Nada de esto tiene sentido.
              Y ya puestos: todos sabían en donde estaba Auschwitz y más o menos lo que pasaba allí y nadie envió bombarderos para evitar la continuidad de la infamia.
              Apañados estamos los de abajo.
              [Joder, Máximo. A ver si espabila. Lo encuentro tibio. ¿Está fumando petas o qué?]

              • Churchill puede o no puede parecerle un bárbaro, pero nunca presidió sobre un Estado policial como Stalin y Hitler, líderes absolutos de regimenes totalitarios ambos.

                En 1945, Churchill se presentó a las elecciones generales en Reino Unido como heroe de la guerra y perdió a Clement Atlee de los Laboristas que pasaría a la historia como el PM que montó el Estado bienestar. Recomiendo «The Spirit of 45» de Ken Loach que está en Filmin que recuerda aquel momento tan importante para millones de personas de la clase obrera en la Isla, la fundación de una «democracia social», la primera en Europa occidental…

                Hitler es un caso único, monta campos de exterminio. Ni siquiera Stalin hace eso porque los gulag eran terrorificos pero no son campos de exterminio propiamente dicho, no tienen ese fin. Los de Hitler si.

                Churchill hizo muchas barbaridades en las colonias sobre todo, pero no veo como se le pueda comparar ni con Hitler ni con Stalin, que son dos dictadores absolutos que imponían regimenes de terror como Franco en España.

                En cuanto a la Segunda Guerra mundial, pues segun lo entiendo, la existencia de dos frentes militares fue un factor decisivo en el colapso de la Alemania Nazi en tan poco tiempo, y no es verdad que los americanos y los británicos solo se involucraron en la guerra por sus intereses, También, claro, pero no solo eso, sino que pasado cierto momento, se percibe que Hitler no va a parar y hay que ir a la guerra para detenerle, algunos como Churchill lo percibieron antes.

                Sin duda los rusos llevaron la peor parte, pero eso porque Hitler invadió Rusia despues de pactar con Stalin en agosto 39 y traicionarle en junio de 41 al invadir Rusia, ¿no? ¿Eso es la culpa de los americanos y los británicos acaso? No creo.

                No quita mérito a los soldados amercianos y britanicos de la clase obrera la mayoria que se jugaron la vida en Normandy digo yo…¿por que?

                Desde la caída de Francia en mayo 1940, hasta Pearl Harbour finales del 41 cuando los americanos entran en la guerra, Gran Bretana está solo contra Hitler, y el señor que aporta la materia testicular para resistir se llama Churchill, un tipo con un coraje y valentía notable que aportaba un liderazgo inspirador en un momento muy dificil…eso no se le puede discutir…

                • El trolete ya lo ha puesto en la categoría de los abyectos, nada puede hacer usted, McNaughton.
                  Él es todo moral, en cambio, como bien demuestra con la baba corrosiva que le cae por las comisuras de la boca.
                  Tanta moralina y tan mala sangre no casan. O es un cínico o está cu-cu de la cabeza.

                  • Usted se llevaría de maravilla con Vidal-Folch, otro de aquellos apellidos que resuena de otras publicaciones no ya tan ilustres, parte de una saga mediatica / periodistica del elite de Madrid que seguirá perpertuandose de aqui a fin de los tiempos es de suponer…

                    Tienen ustedes todo en comun: cero poderes de analisis (ni interés en un analisis), una tendencia a recurir a los tópicos y los esteriotipos nacionales de siglos pasados, una falta total de curiosidad intelectual, y mucha, mucha mala hostia…

                    Y también, claro, esa arrogancia y soberbia, que si es muy inglés, y lo es, tampoco es que falte nunca en Castilla precisamente…

                    • Caballero, que le he apoyado frente a Costi, el moralista etéreo y amargado, una sabandija rosa con lacitos.

                      Con Ignacio Vidal-Folch no creo que me llevara de maravilla. Es un anti-comunista de manual, bastante ramplón.

                      Después de leer su novela Turistas del ideal, que creí que sería una crítica inteligente de la izquierda, me decepcionó por su sarta de estupideces y lugares comunes.

                      Cuídese.

                    • Churchill presidió un estado hobbesiano: derechos en el interior, barbarie en el exterior. Una vez conocí a un español que hizo fortuna en Nigeria. 23 asesinatos allá en su haber. Sin embargo, como en España no ha matado a nadie, no está en la cárcel. Pues bien, pero a mi entender es un asesino. Hitler también presidió su país; no derogó las leyes de Weimar, aunque puso otras por su cuenta y aprovechó la toma de las SA de Berlín para auparse al poder. Pero como, a fin de cuentas los campos de exterminio estaban en Polonia, no en Alemania, ¿no hizo algo parecido a Churhill? ¡Ah, sí! Que la colonia estaba en Europa. En Asia o en África no hubiera importado tanto… Pues no para mí. Stalin, sin embargo, lleva peor suerte con Holomodor. A fin de cuentas convirtió a Ucrania entera en un campo de exterminio. Menudo gulag, ¿no? Yo no excuso ningún asesinato. Ninguno, se cometan en la metrópoli o en las colonias. En estos días en que México pide que el estado español lamente las masacres cometidas en contra de los indígenas, me indigna no sólo como español, sino como ser humano que no profieran la disculpa (que debería haber salido de ellos, no de México).
                      [No espere un análisis inteligente de Máximo. Sólo es un profesorcillo resentido que adora la URSS, con apenas talento salvo para insultar. Ni siquiera sabe escribir bien los nombres. Emplea diminutivos. En España es casi una evidencia que el que no vale para nada, se dedica a la enseñanza. Encontrar aquí un profesor que verdaderamente lo sea es bien difícil].

                    • Por cierto, Costi, ahora que estoy viendo al indocumentado de López Obrador en tv me he acordado de que no te comenté aquí.
                      Para alguien tan sofisticado como tú esta simpleza de que los españoles deben pedir a los hermanos mexicanos es de una ramplonería inadmisible.
                      Los indígenas murieron, sobre todo, por efecto de las enfermedades.
                      Te recomiendo la conferencia del historiador mexicano Antonio Ruibal «Los mitos de la conquista». Desde el principio pone los puntos sobre las íes: los herederos de los conquistadores están allí, los de aquí somos los herederos de los que se quedaron.
                      Vamos, que tu indignación como español y humano de que no pedir perdón es una muesca más en la culata de tu revólver de moralista tarado.

                    • Constantino, a mi Churchill me importa una mierda, no es ningun heroe mio, eh?

                      Ni soporto todo todas las peliculas que se han hecho de el, que son mentiras y propaganda en gran parte, y tampoco entiendo porque los españoles engullan con tanta alegría toda la bazofia clasista que produce el BBC y ahora Netflix como The Crown. Todo eso me produce un rechazo visceral porque es clasisimo, y nada más que eso. Nunca veo estas producciones clasistas del BBC, Merchant ivory o ahora las plataformas, pero si las producen es porque los venden muy bien a paises credulos como España…

                      Pero eso de «very British» no lo dice nadie en la isla, nunca nunca he oido yo esa expresión en la puta vida, lo dicen ustedes los españoles SIEMPRE, que tienen una idea de Gran Bretaña en la cabeza que no corresponde a la realidad.

                      No vamos por ahi haciendo de «gentleman» en mi pueblo desde luego como insisten ustedes una y otra vez, aquello es un tópico de hace un siglo o siglo y medio si eso. La idea que manejan los españoles de Gran Bretaña corresponde al elite ingles del Siglo XIX, no tiene nada que ver con la Gran Bretaña multi racial, multi etnico de hoy en día. Es una visión rancia, como es rancio «Retorno a Brideshead», PG Wodehouse, Chesterton, y una larga etectera… todas referentes en España lo cual explica mucho…

                      Para ilustrar la anglofilia de España, solo hace falta apuntar que hay DOS institutos Cervantes en Inglaterra, uno en Londres y otro en Manchester me parece, y NINGUNO en Escocia, Irlanda del Norte o Galés…lo cual es indignante.. si fuese por mí, pues abriria la segunda en Belfast por ejemplo, y echarles una mano con el proceso de paz, atraer chavales de ambos lados de la división sectaria entre catolicos y protestantes que hay alli para que aprendan el español juntos, ¿no?…

                      En fin, todo lo que me cuenten ustedes a mi del Imperio Britanico me parece poco. Pero tampoco lo que voy a hacer es cargar contra todos los ingleses de hoy en día como hace el autor de esta articulo, ¿no? Porque no es justo hacer eso a ningun pais y en Inglaterra hay de todo, como en todos paises…

                      Además, pelotas a los ingleses.

    • «Es siempre un error cargar contra paises enteros, contra poblaciones enteras, sean de donde sean…
      Es una especie de violencia dialectica meter a todo los individuous de un pais en el mismo saco que unos cuantos de sus peores incarnaciones…»

      Tiene razón. El propio Churchill en una ocasión en que le preguntaron por los franceses contestó (al británico modo empirista e individualista) «No sé, no tengo el gusto de conocerlos a todos».

      Y no sólo de un mismo país: de una misma religión, de una misma ideología, de una misma etnia…

      Siempre es injusto decir. «Todos los liberales son….», «Todos los musulmanes son…», «Todos los anglo-germánicos son…»

      Lo cierto, en otro orden de cosas, es que la historia está llena de grandes políticos, geniales estadistas y su evaluación moral no tiene por qué ser positiva, aún menos menos con las gafas del siglo XXI. Ahí están Churchill y Stalin y también César o Napoleón.

  4. El articulo esta muy bien y eso que no habla de la Hambruna en Bengala , provocada ¿lo adivinan? por el Reino Unido.

    El mismo Churchill declaró en el Parlamento Británico:

    “No entiendo este rechazo sobre el uso de las armas químicas. Definitivamente hemos adoptado la posición en la Conferencia de Paz de argumentar a favor de las armas de gas como una forma permanente de la guerra .
    Estoy totalmente a favor del uso de gas venenoso contra tribus incivilizadas ”

    Los británicos son muy de barrer con hipocresía sus miserias bajo la alfombra, pero el hedor queda.

    Aunque la desnutrición y el hambre siguen estando muy extendidas en la India, no ha habido hambrunas desde el fin del dominio británico en 1947 y el establecimiento de un gobierno democrático.

    A ver si con un poco de suerte Boris rompe un poco la alfombra y nos reímos cuando la basura salga a la luz.

    Así podrá decir por primera vez la verdad la pérfida Albión : «He perdido mi reputación. Pero no la echo en falta».

  5. Buen artículo. Más que anti-britanico yo lo definiría anti-pro-britanico o, sencillamente, real-britanico.

    Ahora bien. Francia en África? España en Latinoamérica? Portugal en África y en Latinoamérica? Acaso no contribuyeron también a la destrucción cultural y medioambiental? Y no hablemos de los mongoles o de los japoneses…

    La historia de la humanidad es la historia de la destrucción.

  6. Totalmente de acuerdo con el artículo. Como afirma Umberto Eco en el Cementerio de Praga, el tópico-cliché aplicado a los judíos desde tiempos inmemoriales: avariciosos, amorales, perversos, endogámicos, manipuladores, etc. casa perfectamente con lo que realmente son los hijos de la pérfida Albión.
    Ojo, y con esto no estoy diciendo que los españoles seamos mucho mejores.

  7. A MacNaughton. Con lo último que usted ha escrito, [07/10/2020 a las 19:00], estoy plenamente de acuerdo.
    Un cordial saludo.

    • Gracias, Constantino.

      El tema de todos los escritores ingleses que han configurado la idea de Inglaterra / Gran Bretaña en España, los que son los referentes para el elite español hasta hoy en día, es que son todos escritores muy de derechas.

      Evelyn Waugh por ejemplo, el autor de «Retorno a Brideshead» es un ferviente admirador de Mussolini y de Franco. PG Wodehouse, el del mayordomo «Jeeves», es un simpatizante abierto de Hitler y de los Nazis. Chesterton es un Tory ultra católico,..

      Que sean estos nombres los referentes del elite español, pues dice mucho sobre el elite español también, ¿no?, ¿Puede que bajo el Franquismo otros escritores más de izquierdas o más diversos o menos elitistas en todo caso han sido censurados?

      No lo sé. Es posible, ¿no? Es posible que ésa imagen del Gran Bretaña, de «very British» viene del franquismo hasta cierto punto, como tantas otras cosas, que otras voces más interesantes en letras inglesas del siglo XX fuesen censuradas por la dictadura…

      En todo caso, sigue vigente hoy en día: Mario Vargas Llosa escribe hace poco en El Pais de ir a ver su sastre en Saville Row, que es algo que haría un personaje de Wodehouse o Evelyn Waugh… no es real eso, ni siquiera en Inglaterra, el pais más de derechas de Europa…

      • Yo diría que Th. Carlyle fue la madre del cordero de todos los autores ingleses que usted cita (y de algunos alemanes de renombre, como Nietzsche, aunque lo ponga bastante verde).
        Los autores de UK apenas tuvieron impacto en España. La música, a partir de los 60’s, sí, pero este país siempre fue germanófilo. Lo era en el siglo XIX y con la emigración a Alemania, lo ha seguido siendo y lo vuelve a ser. Alemania ha ganado la guerra a la tercera sin disparar un solo tiro.
        La vaca sagrada aquí sigue siendo José Ortega y Gasset. Le pilló fuera la guerra civil (creo que en Montevideo) y volvió a galope tratando de ser el Heidegger del nacional-catolicismo español. Como Franco era iletrado y desconfiaba de cualquier intelectual, lo dejó arrinconado, al cuidado de los frailes. Lea, por ejemplo, «La Rebelión de las Masas». El hombre que es capaz de dominar a la masa y dirigirlo a metas supremas es el paráclito de «il p. Duce». Ahora bien, no hallará usted una palabra crítica de Ortega en parte alguna. Pero aún; sigue apareciendo en los temarios de literatura y filosofía de unas cuantas comunidades autónomas, aunque evitando un acercamiento crítico al personaje. Así que el proceso de desnazificación, por lo que tiene que ver con España, apenas ha empezado.

        • Según Gregorio Morán, una vez dado el Golpe, Ortega entiende que debe ganar Franco, y sus tres hijos enlistan en las filas del bando Nacional.

          También, que Ortega exhibia una doblez siempre con respecto a Franco y el Golpe, deseando que triunfara en privado, y rasgandose las vestiduras cuando convenía con terceros.

          Gregorio Morán dedica todo un libro a Ortega, «El Maestro en el Errial», que no he leído aún porque está descatalogado y no lo he podido encontrar, pero que estará en alguna biblioteca de barrio supongo.

  8. Por cierto, que no hace cien años, sino anteayer, para referirse a nosotros los medios anglos nos llaman PIGS.
    Debe ser otra muestra de exquisita civilización.
    Imagínense que en Italia o en España en la prensa se mencionara a británicos, alemanes y holandeses como CHANCHOS o COCHINOS.
    No sería de recibo, ¿cierto?
    Pues eso.

    • Es que se hace. ¿A lo mejor no ha escuchado usted la expresión «hijos de la Gran Bretaña» como equivalente de «hijos de la Gran p.»? Lea un post más atrás a un tal «Lucio Anneo» hablando en términos de «hijos de la pérfida Albión». ¿También es de recibo? No salga ahora jugando a hacerse la virgencita.

      • Me he referido a los medios de comunicación y eso no pasa en España.
        En los medios se podrá decir lo que sea como opinión, pero informativamente,
        no se usan esos modos para referirse a nadie.
        Se ve que además falta comprensión lectora.
        Lo de «virgencita» en una persona de tu educación, moralidad y sabiduría no sé a qué viene.

  9. Gran artículo que pone los puntos sobre las íes al Imperio Depredador Colonial Británico.

    Le ha faltado citar 2 genocidios logísticos muy relevantes llevados acabo por la Pérfida Albión:

    -Las hambrunas de la India: «Entre 1875 y 1900 hubo 18 hambrunas que causaron 26 millones de muertos.
    Bajo el Gobierno de Churchill (ese Lord Británico que decía que repudiaba a los Indios y a su cultura) se progujo la muy conocida hambruna del Golfo de Bengala, 1943 (3 millones de muertos). Churchill dijo en el parlamento al respecto: «Estoy totalmente a favor del uso de gas venenoso contra tribus incivilizadas».
    Estas hambrunas tiempo después eran achacadas a las sequías y a las malas cosechas por el Imperio Británico, cuando en territorios colindantes nunca se produjeron y la exportación de alimentos y materias primas hacia Londres nunca se redujo por ello, aumento incluso.
    Libro: «Los Holocaustos de la época victoriana tardía: El Niño, las hambrunas y la formación del Tercer Mundo» escrito por Mike Davis en 2001.
    En internet pueden encontrar: British Colonials Starved to Death 60 Million-Plus Indians, but Why? (2015).

    -La llamada «Gran Hambruna de la patata» irlandesa (otra crisis «gestionada» y manipulada por los británicos, q también consideraban a los irlandeses pertenecientes a una raza y religión inferiores).
    Libro: «The famine plot», Tim Coogan (2012), sobre la hambruna instigada en Irlanda para menguar la población hostil hacia la Corona Inglesa, para matarlos de hambre; la reducida cosecha de patatas era requisada y enviada a Inglaterra = + de 1 millón de Irlandeses muertos y 2 millones emigrados a USA.

    Un saludo.

    • Uh, Andy, le pueden acusar de no analizar suficientemente bien y carecer de talento.
      Hablando sin sarcasmo, tiene usted razón, la cuestión es el Imperio británico, no los ingleses, ni los de antes ni los de ahora.
      Y el Imperio británico ha sido la mayor máquina de destrucción de la historia, seguida en el ranquin, por sus herederos anglo-protestantes, los EEUU.
      Qué diferencia entre el depredador Imperio británico (las hambrunas intencionadas son la guinda del podrido pastel) y la generadora Monarquía Hispánica y qué diferencia entre el papel liberador entre países en vías de desarrollo de la URSS y el papel expoliador de los EEUU.
      Si no lo conoce, puede que le interese Contrahistoria del liberalismo, de Doménico Losurdo. En él se muestra la relación de los liberales y el liberalismo (es decir, sobre todo Inglaterra y EEUU) con la esclavitud y el exterminio.
      Saludos.

      • Los plusmarquistas del asesinato en masa siguen siendo sus admirados Mao y Stalin. Ocupan lo más alto del ranking. Y basta con contar los crímenes que perpetraron en contra de sus propios pueblos. No tuvieron que salir al extranjero para asesinar en masa. Lea algo más que los cromos de las chocolatinas.

        • Te equivocas otra vez. Léete ese tema, que te lo has saltado.
          Lo de «los cromos de las chocolatinas» no es propio de alguin con una moral tan exquista como la tuya.

Comentar

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.