
Antigua is beautiful. Antigua is too beautiful. Sometimes the beauty of it seems unreal. Sometimes the beauty of it seems as if it were stage sets for a play.
(A Small Place, Jamaica Kincaid)
«Antigua es bonita. Antigua es demasiado bonita. A veces su belleza parece irreal. A veces su belleza parece el escenario de una obra de teatro». Se necesita algo más que tiempo y dinero para conocer Antigua; el escenario y a sus actores. A unos pocos extranjeros la isla los deja penetrar en ella lentamente. Se revela con cautela, a su propio ritmo, sin prisas. Pero, otras veces, se marchan sin haberla conocido.
A su llegada, lo primero que ve el turista es un edificio enorme color crema detrás de la rotonda que hay a la salida del aeropuerto. Es la sede central del banco Stanford International. Recibe el nombre de su fundador, Allen Stanford, encarcelado en Norteamérica por ser el artífice de una estafa Ponzi. Muy cerca hay un estadio de críquet —el deporte más popular—, también erigido por Stanford. No ha sido el único mangante con intereses en esta pequeña isla de tan solo 280 km² y unos 68 000 habitantes. Proyectos notables para este lustro son los del grupo chino Yida International Investment, y los de Royalton Property y Robert de Niro; juntos suponen una inversión de más de mil quinientos millones de dólares americanos. El lujo, por supuesto, no es nada nuevo aquí. Incluso se puede conseguir la ciudadanía si se tiene medio millón para invertir y entrar a formar parte del grupo de potentados que deciden lo que se hace con la isla.
Han decidido que se hacen luxury resorts. De camino a uno de estos complejos, pongamos que eres un alien que un día decide ver cómo es el de Jumby Bay, «transitas por una carretera muy mala … Te sientes genial y dices, “Vaya cambio esta carretera comparada con las autopistas tan buenas a las que estoy acostumbrado en Norteamérica”. (O peor, Europa)» —la escritora antiguana Jamaica Kincaid, en su librito titulado A Small Place, se ha metido en tu mente, y en la de la gente local—. Menos mal que las distancias son cortas y se tarda nada en llegar. En llegar a la playa, porque el resort está en una isla privada adonde solo se puede ir en barco, privado también, y no puedes hacerlo. Es espacio frecuentado por famosos como Will Smith, Kevin Spacey y Paul McCartney.
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