
Niño, aquí llevamos dos días que no paran de llevarse hombres, pues seguramente se han llevado sus ciento cincuenta hombres, todos los inútiles, cojos, mancos y tuertos, fueron [a] Almenara y se han llevado al primo del chacho Francisco, al del chacho Manuel y a todos los que han pillado aunque haya sido en las calles, lo mismo ha pasado en Jaén, y en todas partes.
Carta de Juan Moral Villargordo a Francisco Moral y Moral, octubre de 1938. Zona republicana, recogida en Voces de la trinchera, de James Matthews.
Les contesto yo primero: salir corriendo. Mi padre me dijo que comprendió el significado de las guerras la noche del 23-F. Yo, si llegase el momento de enfrentarme a una situación de esas características, no sé si lo comprendería, pero sí que no me verían el pelo. Solo tendría dignidad para callarme la boca el resto de mi vida, porque soy un cobarde con principios. Igualmente, es por todos conocido que los locos suelen ser muy valientes. De hecho, la propia existencia del término voluntarios para designar a los que van a la guerra motu proprio ya pone bastante de relieve, aunque sea semánticamente, cuál es el parecer del resto, la inmensa mayoría.
Mis puntos de vista no son muy originales. En caso contrario, el principal motivo para acudir a la guerra —que te matan por traidor si no vas— no existiría. Este es uno de los matices en los que se pierde muchas veces el recuerdo de la guerra civil española. De forma interesada, se ha difundido la versión de que fue un conflicto irremediable, que la situación estaba determinada a resolverse solo de esa manera, lo cual es rigurosamente falso. Todo lo que ocurrió fue accidental, como tantos episodios de la historia aún más célebres. Solo es admisible debatir sobre si ese desenlace fue, por desgracia, el peor de todos los imaginables o todavía podría haber ocurrido algo peor.
La primera falacia o idea de relativo rigor que se ha extendido es lo de la lucha entre hermanos, familias, etc. Una cosa es que se dieran casos, y otra que los españoles estuvieran divididos de igual manera que los dos bandos que entraron en combate y que su deseo fuese matarse a tiros. Un libro de reciente aparición sirve para aclarar esas duras. Soldados de Franco. Reclutamiento forzoso, experiencia de guerra y desmovilización militar, de Francisco J. Leira Castiñeira. En él se indica que, de entre la «media España» que se sublevó contra la legalidad constitucional, amplias capas lo hicieron obligados, lógicamente, a punta de pistola.
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En el «El bueno, el feo y el malo» , en la escena de la batalla del puente, dice un oficial yanqui borracho, «Ojalá alguien volara ese maldito puente para que fueran a matarse a otro sitio». Esa escena y esa frase siempre me ha obsesionado. No sé por qué, la verdad.
Pero me gusta. ;)
Yo no puedo por menos de recordar esta otra: «Si hubiese una guerra entre chinos… ¿cómo sabríamos quién gana?»
No era así exactamente. El capitán borracho deseaba que el puente desapareciera para que la batalla no tuviera sentido y así poder ahorrar vidas. Tuco le copia la idea para que fueran a matarse a otro lado y les dejaran el camino expedito para poder alcanzar el cementerio de Sad Hill.
Un saludo :-D
Lo sabríamos según si los que ganan empiezan a exterminar a los que no son chinos de forma obsesiva o tratan de vivir entre ellos como gente normal. Puto imbécil sin gracia.
Tampoco es que tu tengas mucha gracia. Salir con una película cuando están hablando de la Guerra Civil es mear fuera de tiesto. Casi me quedo con el de los chinos.
«Las comidas abundantes y el coñac se convirtieron en la mejor motivación antes de entrar en combate».
Cada uno lo cuenta según le fue en el baile o como lo percibió subjetivamente en el mejor de los casos, o como era en el sitio en el que estuvieron. (Por no hablar de los intoxicadores que repiten sin fundamento lo que no han vivido ni conocido por testimonios directos, sino por propaganda idealizada, que son lo que más abunda hoy en día).
El (los) testimonio(s) directo(s) que conozco es que en el frente se pasaba hambre, y andaban comidos de piojos y de frío.
Para el desayuno les daban media taza (tazón metálico de campaña) de café aguado o achicoria y un chusco de pan. Para comer, media taza de vino y el mismo chusco de pan, y con eso aguantaban todo el día.
El rancho, no llegaba o no había. Rara vez comían de plato caliente y se buscaban la vida de lo que encontraban en el campo o en el río para poder comer. Alguna vez reventaba algún caballo por obús o metralla, y entonces podían comer una escudilla de guiso aguado con cuatro trozos de patata y un trozo de carne pequeño durante dos o tres días.
Como el reparto se hacía rápido y aprisa, el pan te lo echaban al regazo, o a la tierra, o a la camilla de tela, que estaba empapada de sangre. Entonces tenían que limpiar el chusco con la navaja para quitarle la sangre y poder comérselo.
Todo era muy miserable y había mucha desidia. Nadie quería estar allí, salvo algunos fanatizados que hacían de comisario político a las espaldas y con los que había que tener mucho cuidado, pues no dudaban en sonsacar, delatar o matar ante cualquier signo de desafección.
Casualmente ando yo estos días de vacaciones y me he traído para leer A sangre y fuego, y también Chaves Nogales hizo lo mismo, y se largó por no chapotear en los charcos de sangre.
Dándole vueltas a la pregunta del título, no estando ya en edad militar, simpatizando sin duda alguna con la República y viviendo en “zona roja” según los parámetros del 36, tendría que pasarme las noches haciendo guardia en la puerta de un vecino octogenario que tengo. El hombre es de misa dominical, de derechas. Una de las personas más amables, educadas y encantadoras con las que me he cruzado en la vida. Claro que pensando esto caí en la cuenta de que siendo poco más que un tibio socialdemócrata, teniendo un pequeño negocio, llevando mal que el gobierno me toque los huevos (que es lo que suele hacer), siendo en definitiva un burgués también tendría que vigilar mi propio pellejo. Y dados los antecedentes si no me aplico la medicina propuesta y me largo, tendría que seguir haciéndolo cuando ganaran los fascistas. Todo muy triste.
Mi abuelo estuvo en la guerra. El pobre tras dos años en la mili le tocó ir al frente.
Le tocó el bando franquista ( era gallego).
Era la persona más amable y buena que he conocido,pero no quería hablar de esa época.
Apenas sé tres anécdotas:
– Una vez caminando por un desfiladero en Asturias se les cayó el burro q llevaba la comida por un barranco y dice q sintieron una desesperación enorme,más que si hubiese caído un soldado.
– Nunca volvió a comer lentejas en su vida pq las de esa época se las servían a veces con cucarachas.
– Al saber coser fue sastre de los generales y al acabar la guerra un general le dio una máquina de coser q aún conservamos.
– Nunca fue franquista ni de derechas,pero cada vez que sonaba el himno español en el discurso del rey se levantaba como un resorte del sillón.
En definitiva la mayoría de los chicos que fueron a esa guerra no les quedó más remedio que ir simplemente porque le tocó el estallido en una zona u otra sin tener ninguna ideología política clara.
Es fácil opinar lo que habríamos hecho,pero muy difícil saber lo que realmente hariamos en una situación tan desesperada.
Por cierto mi abuela siempre dijo que peor que la guerra fue la inmediata posguerra donde había aún más hambre.
Dadas mis ideas políticas de izquierdas, y si hubiera vivido en el lugar que vivo ahora (Barcelona), pillar el primer tren para Francia, cosa que ya planeé con otros compañeros de mili el 23-24 de febrero de 1981, también estaba cerca, en Vitoria. Y una vez en Francia, en 1941, a pillar un barco a Estados Unidos.
Francia era un país de derechas en aquel entonces. Y EEUU rechazaba a los inmigrantes por motivos de asilo político. Aparte que las autoridades fascistas de la época se ocuparon de «desnacionalizar» a los elementos «desafectos» con sus regímenes creando por primera vez la figura del refugiado. Quedarías sin papeles. Lo más probable que te ocurriera, de querer pasar a Francia sería lo que les aconteció a buena parte de los republicanos de la época: campo de concentración en el Norte de África.
Yo soy de la opinión de Orsonwelles.
Me refería al 18 de julio de 1936, no a finales de enero y febrero de 1939. Amigos de mis abuelos escaparon en verano de 1936 y se pudieron establecer en Burdeos, claro que también lo pasaron mal durante la ocupación nazi. Y respecto a Estados Unidos, creo que un montón de alemanes se establecieron allí en el periodo 1933-1939.
Pues yo sería de los primeros en marcharme. Con o sin familia. No me gustaría acabar fusilado por un bando como le pasó a uno de mis bisabuelos. O muerto en el frente luchando en el bando de los que mataron a mi padre, como les pasó a dos de mis tíos abuelos.
Su bisabuelo,su padre y sus tíos abuelos lucharon en la misma guerra civil del 36?
No sé Rick parece falso…
Mi bisiabuelo fue fusilado en Zaragoza en septiembre de 1936. Tenía tres hijos. El mayor, mi abuelo, quedó al cargo de mi bisiabuela viuda. Los otros dos hijos, mis tíos abuelos, fueron enrolados en el ejercito franquista y murieron en el frente. Ya sé que parece ilógico, absurdo y kafkiano, pero así fue.
Si ves una guerra venir lo único racional que puedes hacer es poner tierra de por medio. Por imperativo geográfico, todo español de más de 18 años debería hablar francés con cierta fluidez, por si acaso.
Lo de la reclutación forzosa ya se sabía. Incluso despues. Conocí a dos personas mayores, donde ambos me contaron practicamente la misma situacion.
Uno en Sevilla y otro en Cordoba, donde despues de la guerra aun seguían haciendo el servicio militar.
Una mañana, los formaron en el patio…contanban del 1 al 5, y el que hacia el 5, daba un paso al frente (sin saber para que). Al señor que conoci (que estaba en Córdoba) le tocó el 5…. enrrolado como «voluntario» en la Division Azul. Estuvo en Rusia, (tuvo suerte) de ahí solo trajo metralla en pierna y brazo.
Me llama la atencion, (como es lo lógico) decimos muchos…en caso de guerra….largarse, huir, escapar… etc, sin embargo, hoy día, cuando son otros los que lo hacen…. los queremos devolver o simplemente ignorar.
Muy sutil.
Los anacronismos no sirven para nada. Pero, vamos, no sé para qué movilizó el gobierno de Negrín a mi abuelo, con unos 36 años ya, si de todos modos pensaba tomar las de Villadiego. Tampoco sé por qué se fusilaba a reclutas jóvenes que desertaban. Es más, acabaron la guerra a trompicones, sin ninguna previsión, de ahí el desastre del puerto de Alicante. Lo del golpe de Casado, los combates en Madrid y en la base de Cartagena..pues, eso, quienes ahora están interesadísimos en «su» memoria histórica y en remover tumbas, incluída la de Franco, no son muy partidarios de rememorar esos hechos.
Tengo enemigos declarados, Si se declarase una guerra, aprovecharía el caos para conseguir armas y cargarme a aproximadamente 3-4 personas (por legítima venganza) y muy posiblemente a sus descendientes. Después, en efecto, me largaría.
En lugar de matar 3 ó 4 personas, ¿no te saldría más rentable atracar un banco?
1. No he dicho 3-4 persona solamente, sino a sus descendientes (aunque puede ser que no todos).
2. Hoy en día cualquiera que intente atracar un banco entra con una pistola y sale con una hipoteca y endeudado. En todo caso, no necesito atracar un banco porque mi economía es realmente buena.