Arte y Letras Historia

Medjugorje, con flores (y nacionalismo) a María

virgen Medjugorje
Estatua de la Virgen de Medjugorje. Foto: János Korom (CC)

En 1981, bajo la Yugoslavia de hierro de Sergej Kraigher (fue su tercer presidente tras la muerte de Tito en 1980), la localidad perdida de Medjugorje era un lugar mundialmente desconocido. No más que cualquier otro remoto enclave yugoslavo, sumido durante años en la educación atea y el socialismo de tercera vía impuesto desde la Segunda Guerra Mundial. Faltaban aún diez años para que Yugoslavia rompiera sus costuras con dramática brutalidad. Este año, cuando se cumple el 40 aniversario de las supuestas apariciones marianas en Podbrdo, en la colina de Crnica, Medjugorje recibe millones de peregrinos católicos procedentes de cualquier rincón del mundo. Como La Salette, Fátima o Lourdes (apariciones reconocidas por la Iglesia católica), Medjugorje, por la especificidad del fenómeno, se ha convertido en pleno siglo XXI en una especie de shopping mall del catolicismo.

Antes de 1981 nadie sabía ubicar este lugar dentro del enjambre balcánico. Aún hoy, muchos de los viajeros de la fe, investigadores, malpensados y curiosos de toda laya que llegan a Medjugorje desde Mostar o Dubrovnik, apenas saben situarse con certeza sobre el mapa actual de Bosnia-Herzegovina. ¿Dónde se encuentran realmente? Tampoco cree uno que les importe demasiado. Para los creyentes no hay mayor ubicación segura que el halo que dicen que desprende la luz de talco de la Virgen. Aunque hay que atravesar algún que otro puesto fronterizo, nadie que llega hasta aquí piensa en absoluto en divisiones administrativas ni federaciones territoriales complejas e incomprensibles. Desde luego, la guerra de Bosnia entre bosniacos, croatas y serbios y los acuerdos de paz de Dayton (1992-1995) no lo ponen fácil a quienes, como excepción, sí desean saber en qué parte de los Balcanes occidentales se hallan.

Medjugorje (dos mil trescientos habitantes) pertenece al cantón de Herzegovina-Neretva, el hermoso y bravío río que atraviesa la región. El municipio que le corresponde es Citluk, el histórico Brotnjo, donde se preservan restos ilirios, romanos, estelas medievales y torres turcas. Muchas veces se hallan diseminados, como en las cercanías de Medjugorje, por viñedos que dieron histórica fama a estos lares. Administrativamente, Medjugorje y Citluk forman parte de la Federación de Bosnia-Herzegovina integrada, mal que bien, por bosniacos musulmanes y croatas católicos. La otra parte bosnia, la República Srpska de los serbobosnios, es la segunda entidad nacional y diferenciada que, no obstante, da nombre al país por entero: Bosnia-Herzegovina. Situada al suroeste de todo este tinglado administrativo, cerca de Medjugorje se encuentra Mostar, ciudad del tiempo reconstruida tras la guerra, aunque sus cicatrices aún están húmedas, tanto a un lado como a otro de su célebre y sufrido puente viejo (bosniacos y bosniocroatas viven hoy en comunidades separadas).

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6 comentarios

  1. No voy a valorar la frase «sumido durante años en la educación atea y el socialismo de tercera vía impuesto desde la Segunda Guerra Mundial» más allá de destacar sus falsedades: la educación en Yugoslavia era tan atea como lo es en Francia (era laica, atea era Albania), y la «tercera vía» nace a paritr de la ruptura con la URSS (1948) no desde la Segunda Guerra Mundial.

    Sergej Kraigher no fue el «tercer presidente» de Yugoslavia, sino el «tercer pesidente de la Presidencia de Yugoslavia», cargo con más bien poco poder, de ahí que no entienda el calificativo de «hierro».

    «regalo de sus piadosos compatriotas de Eslovenia (la primera exrepública en separarse de Yugoslavia en la Guerra de los Diez Días, justo hace ahora también curenta años).» Esta es de números: la guerra fue hace 30 años, no 40… e igual ese lápsus numérico le impide ver que según las estadísticas oficiales, los eslovenos son los más ateos de todos los yugoslavos.

    Y digo yugoslavos a mala leche: en 1992 los pilotos eran del JNA, no era «serbios». De hecho la fuerza aérea serbia se crea en 2006, tras la separación de Serbia y Montenegro.

    Lo digo porque un artículo que podía ser muy interesante tiene un estilo tan cargado que lo que creo que pretende es ejercer efectos pirotécnicos para cubrir toda falta de rigor. Y lo digo con conocimiento de causa: tengo 60 años, soy de Konjic (también en Herzegovina) y estaba por allí en esas fechas «haciendo la mili».

    • Comentarios así son los que me traen a Jotdown, Gracias!

    • Amén

    • Javier González-Cotta

      Estimado Mose, me alegro que usted lea una crónica larga y elaborada en clave de detector de metales y erratas exclusivamente. Obviamente el lapsus numérico es evidente. Pero creo que es hilar demasiado fino en otras cosas, como lo del tercer presidente o lo de a partir de la IIGM. El lapsus viene porque se cumplen 40 años de Medjugorje y 30 del inicio de las guerras de desmembración en la ex Yugoslavia.
      Si sabe leer entrelíneas y con sutileza –y no en plan científico exclusivamente– verá que hago una elucubración sobre si los que bombardearon Medjugorje fueron pilotos serbios o no. Por supuesto que eran pilotos del JNA, yugoslavos sin distinción de nacionalidad, los mismos que arrasaron Vukovar.
      Está muy bien hablar de falta de rigor cuando hay tropecientos datos que usted no me ha rebatido. Pero ya puestos, pues diviértase. Si mi estilo es envarado, pues aquí no puedo hacer nada, lo siento. Pero tengo en cuenta su valoración.
      En cualquier caso, gracias por sus apreciaciones. Me gustó mucho su ciudad natal, Konjic. Y el búnker de Tito. Pero claro, no estoy preparado para hablar de ello con rigor.
      Yo no me lo tomo a mal, de veras. Pero convendrá en parte en que a veces mucha gente lee las cosas con prejuicios o con intenciones rigoristas en exclusiva, sin contar con la elaboración de la pieza escrita en sí.
      Con todo, gracias por sus matizaciones e, incluso, me gustaría conocerle algún día por aquello de que hizo usted la mili «allí».

    • Imperialista

      Señor Mose, deje de agarrásela con papel de fumar por un par de erratas.

  2. Ignacio Javier

    La frase de San Pablo es: «Certa bonum certamen fidei» – «Pelea el buen combate de la fe» – (1Tim 6, 12).
    La misma nos urge a sostener, con la gracia de Dios, la lucha espiritual personal y a conquistar las almas, para que Cristo reine no sólo en los individuos sino también en la sociedad.
    Atentamente.

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