
Ocurrió en las salas de cine en 1934. Clark Gable se quitó la camisa ante Claudette Colbert en una atrevida, durante aquella época, escena de la película Sucedió una noche. La sorpresa para el público se hallaba bajo la ropa despojada, aunque para ser más exactos habría que apuntar que la verdadera revelación radicaba en lo que no se hallaba bajo la prenda: Gable iba a pecho descubierto tras la camisa de vestir. Una auténtica osadía durante unos años en lo que vestir camiseta interior no era solo habitual sino casi obligatorio en el terreno de la moda para caballeros.
Sesenta años después, en 1995, un documental titulado The Hollywood Fashion Machine aseguró que aquella descocada secuencia de Sucedió una noche había sido la principal culpable de una caída de más del setenta por ciento en la ventas de camisetas interiores masculinas a mediados de los años 30. La lógica de los analistas de la moda y la cultura pop sentenció que cuando el espectador varón contempló al galán en la pantalla se preguntó a sí mismo «Si el mismísimo Clark Gable no necesita llevar algo bajo la camisa ¿por qué iba a necesitarlo yo?».
Tirando de hemeroteca, es posible descubrir que muchos medios de aquella era acusaron al pecho lobo del actor del inesperado descenso en las ventas de ropajes íntimos para señores elegantes. Pero tal y como aclaraba el Times al rememorar la anécdota en 2008, no existen pruebas fehacientes de que Gable fuese un influencer tan eficiente entre los hombretones de los años 30. Y, probablemente, el batacazo de la industria textil y el estreno de la película no estuviesen relacionados de forma tan directa. De hecho, es bastante posible que el intérprete no fuese el cabecilla de una tendencia, sino el reflejo de una nueva moda nacida por necesidad en el mundo real, una a la que se habría sumado su personaje, multiplicando su aceptación. Porque en el 34, los estadounidenses se encontraban sumergidos en la Gran Depresión, y a lo mejor andaban más preocupados por gastarse los dineros en comida, y en el noble acto de no morirse en general, que por renovar el armario.
Sucedió una noche es un hito cinematográfico por tratarse de la primera película que arrambló con los cinco Óscar más importantes del año: mejor película, mejor director, mejor actriz, mejor actor (sin camisa) y mejor guion adaptado. Un logro que solo comparte con otras dos películas en toda la historia del cine, Alguien voló sobre el nido del cuco y El silencio de los corderos. Pero también es un hito social por esa fabulosa leyenda que se ha construido a su alrededor gracias a una prenda de vestir que ni siquiera aparece en pantalla. Sea cierta o no, la existencia de la anécdota, y lo creíble que resulta, nos demuestra que las pantallas de una sala de cine son capaces de ejercer como escaparate de modas, pero también como espejo y, sobre todo, como pasarela.
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Añado que Trainspotting fue fundamental para el retorno del «retro sport» vía la búsqueda de las prendas viejas de Adidas que tu madre guardaba en el trastero desde los años de instituto de tus hermanos mayores; y que Mad Men fue culpable de la inesperada elegancia que nos asaltó allá por el 2008, que quizá no llegó tanto a las calles porque el mundo se acababa de pegar un batacazo económico tipo el que impedía a Clark Gable comprarse camisetas…
No sé qué influencia tuvo en las ventas, pero Armani también puso el vestuario para Los Intocables de Elliot Ness, y se nota bastante. Y, aunque no estoy 100% seguro, creo que también había algún grande de los trajes italianos detrás de El Padrino.
¿Qué aportó Keira Knightley a la moda en 2007?
Hola Diego
Curioso que hayas pasado de puntillas por Hitchkock y no citar el único caso -creo- de prenda de vestir que lleva nombre de personaje, y película: Rebecca, 1940.
Un saludo
https://en.wikipedia.org/wiki/Green_dress_of_Keira_Knightley
j
David Lynch además hizo su aporte al mundo de la moda al calzar a sus actores Nicolas Cage (Wild at Heart) y Dennis Hopper (Blue Velvet) con aparatosas botas vaqueras mientras se despachaban cigarrillo tras cigarrillo. No olvidar al buen Forrest que ese año hizo que el stock mundial de Nike modelo Cortez se agotara en días, y a gusto personal, que la comodísima chaqueta miilitar M-65 fuera popularizada por Stallone (Rambo), De Niro (Taxi Driver) y Pacino (Serpico) entre otros.