
Martes, 21 de junio de 2022, Nueva York. Una cola gigantesca y serpenteante de gente se extiende a lo largo de varios cientos de metros en dirección al Palladium Times Square, en la esquina de Broadway con la 44. En el interior de dicho recinto se celebra la NFT.NYC 2022, el mayor evento sobre non-fungible tokens del mundo. Tres días de conferencias y actividades en torno al universo de los criptoactivos, unas jornadas orquestadas por la empresa Doodles, dedicada a la creación de dibujos NFT. En el exterior del teatro, los asistentes aguardan sonrientes durante la hora de espera necesaria para acceder a ese Edén de fanáticos del mundo cripto. Todos los que hacen cola son jóvenes, modernos, bien vestidos y con aspecto de poseer esa actitud emprendedora tan valiente que te hace creer que los pantalones de pitillo aún no están pasados de moda.
Entretanto, en los quioscos, las principales páginas sobre economía y negocios anuncian que el mercado de las criptomonedas acaba de recibir la hostia de su vida y camina con la misma elegancia que una jirafa recién nacida. Pero ese tipo de minucias bursátiles no empañan las miradas de ilusión de los zagales y zagalas que asisten a la NFT tras realizar un curso de trading. NYC. Algunos confiesan que han perdido cantidades de cinco cifras en las últimas horas y que eso no les impide continuar abrazando la esperanza. En los pabellones de la feria se comunica por megafonía a los asistentes que Pharrell Williams es el nuevo embajador oficial de Doodles y se anuncia una actuación sorpresa de The Chainsmokers. Pero nadie le hace ni puto caso al dúo electrónico neoyorquino, porque todos están muy ocupados pensando en monos fumando porros.
Los mortales tienden a envidiar el talante gallardo y resuelto que resplandecía en las auras de aquellos visitantes a la criptocelebración del Palladium. Pero si por algo ha destacado siempre la comunidad cripto es por su desinteresada hospitalidad con quienes desean convertirse a su credo. Y por eso mismo, lo que se ofrece a continuación es una valiosa y detallada guía titulada «Cómo ser un criptoinversor de éxito» (título provisional que podría estar sujeto a cambios de última hora) donde se exponen las principales claves para triunfar en el mundo, complejo pero fructífero, de la criptoeconomía.
1.1 Blockchain, el futuro
La blockchain es una tecnología asombrosa y fascinante que los alienígenas cedieron a la humanidad en 2008. En realidad, esta última afirmación no es del todo cierta. Porque, aunque la fecha es correcta, el principal responsable de programar los andamios de la blockchain fue un ingeniero japonés, una estirpe que tampoco anda muy alejada de los extraterrestres, llamado Satoshi Nakamoto. Para ser sinceros, este último dato tampoco es del todo veraz. Porque, aunque Nakamoto aseguraba ser un varón de casi cuarenta tacos que residía en Japón, el überfamoso programador y visionario nunca se ha dejado ver en público y siempre ha interactuado con otra gente a través de internet: comunicándose mediante un inglés sospechosamente pulido, repleto de expresiones típicas de islas británicas, y publicando en la red sus divagaciones durante momentos del día que no se correspondían con los del horario habitual de alguien que no fuera un vampiro y estuviese alojado en Japón. A día de hoy, está más o menos asumido que Satoshi Nakamoto es el seudónimo utilizado como tapadera por uno o varios desarrolladores europeos o norteamericanos. Pero resulta feo ponerse a elucubrar sobre la vida privada de los demás y, con la estupenda confianza que otorga una tecnología revolucionaria facturada por alguien con careta, vamos a concentrarnos en entender, a fondo y con todo detalle, cómo funciona y qué es exactamente una blockchain.
Este artículo de nuestro archivo está completo para lectores registrados. Registrarse es gratis y solo lleva un minuto.







Qué descojono ¡¡¡¡¡
Por cierto, en algún momento te preguntas qué es el arte.
Mi padre decía que el arte es quedarte frío en el cuarto de baño.
Que fastidio tiene que ser que otros se forren con algo que tú no crees. Por que creer en dios, bueno, cada quien que crea lo que quiera, pero en este caso, que el que creas que está equivocado tenga la vida solucionada y tu creyendo lo contrario tengas que madrugar, tiene que escocer lo suficiente como para escribir artículos como este… Te compadezco, preferiría ser alguien que no conoce bitcoin y ya
¿Y qué haces tú en esta web en lugar de estar con tu yate mientras te forras con tu granja de criptomonedas?
Precisamente por todo el dinero que ha ganado con las cryptos, ahora se puede pasar el día rastrenado internet para comentar noticias que ataquen el origen de su fortuna mientras conduce un Ferrari, por la cubierta de un portaaviones que navega por el soleado mar caribe mientras una legión de supermodelos con escasa ropa aplauden y festejan cada acrobacia que realiza.
Estafas piramidales se llamaba esto. Ahora es invertir en bitcoins…
Has probado la satisfacción de madrugar, estudiar una carrera científica para entender lo que es un número primo, el cálculo infinitesimal o una función de onda? O pasar por la facultad de medicina para aprender bioestadística y anatomía patológica?, o magisterio? o un oficio de los muchos que hay?. Eso te permitiria hacer proyectos de I+D para crear productos o servicios útiles y dar trabajo a ti y a un puñado de compañeros. Enseñar pensamiento crítico a tus alumnos de 10 años. O incluso quien sabe, salvar alguna vida. Altruismo, solidaridad, satisfacción por el trabajo bien realizado, amor por el conocimiento…
El verdero problema no es esta tecnología, a la que sin duda se le encontrará verdadera utilidad, el problema se encuentra en el tipo de individuo que está atrae, incapaces de rascar más allá de la superficie. Por cierto, se puede alcanzar
Qué el target principal de este mercado sean jóvenes varones en edad de fardar ya debería mosquear a tanto listo.
«Cada minuto nace un primo» Mark Twain.
Muy buen artículo, me he reído mucho!
Mi granito de arena, creo que el «blockchain» puede ser muy útil en todo tipo de contratos compra-venta (cada bloque representa una transacción) de objetos reales (una casa, un coche…) o para controlar presupuestos públicos (cada bloque representa una adjudicación), etc. Lo de los NTFs o las criptomonedas…no lo veo, demasiado volátil para mi gusto. Debe ser la edad.
Por último un pequeñísimo apunte, «y donde hay gente como Picasso que no dibuja mejor que tu sobrino de cinco años»,..en serio? Entiendo lo que quiere decir, pero creo que hay mejores ejemplos. Picasso pintaba de escándalo. Le dejo un par de ejemplos:
Una serie de auto-retratos durante su vida, donde se ve la evolución de su visión como pintor. Ojo a los primeros años y la edad a la que los pintó. https://www.openculture.com/2017/08/14-self-portraits-show-the-evolution-of-pablo-picassos-style.html
Otro ejemplo, obras de sus primeros años, https://www.nga.gov/features/slideshows/picasso-the-early-years.html
A ver, invertir en criptomonedas no es diferente a invertir en la bolsa tradicional, que también tiene muchísimo de esquema de Ponzi. Si compras cuando está barato y vendes cuando está caro, pues ganas dinero. Punto.
Obviamente el bitcoin es extremadamente volátil, como algo que está hecho de puro humo, pero eso es lo que hace las posibles ganancias atractivas. Si la deuda venezolana paga muchos más intereses que la alemana es porque hay mucho más riesgo en invertir en Venezuela que en Alemania… pero también más a ganar (o a perder). Y la comparativa con el mercado del arte me parece acertadísima, más allá de que Picasso, igual que todos los grandes artistas, sabía pintar magistralmente. Si uno acaba pintando rayitas o puntitos o mierdecitas en un cuadro es porque pintar como el Greco, Velázquez o Rubens ya se ha hecho, y no tiene mercado. Por eso mismo los músicos modernos componen hip-hop o reggeaton, pero no twist o polka. Pero el 90% de la gente que compra arte lo hace para revenderlo más caro a otra gente con aún menos idea de arte que ellos. Y lo que es peor, les funciona.
Pero en la bolsa tradicional cotizan empresas que han emitido acciones respaldadas por un patrimonio reflejado en unas cuentas auditadas por organismos independientes, que (en teoría, pero normalmente en la práctica) dan fe de la solvencia de esas empresas. Así, el inversor puede juzgar con una cierta objetividad donde pone su dinero. En las criptomonedas eso no existe.
Puesto que la cotización de cualquier empresa en bolsa es varias órdenes de magnitud superior al valor real del patrimonio que se puede liquidar, cuando una empresa quiebra el valor de sus acciones cae a cero casi instantáneamente. La señora aquella que se quejaba en una sucursal del Popular que había perdido de la noche a la mañana un millón de euros en acciones que le dejó su difunto marido no creo que aprecie mucho la supuesta mayor solidez de esas empresas que cotizan en bolsa, especialmente porque en muchos casos una de las primeras acciones que se toman cuando una empresa empieza a ir mal es iniciar la «contabilidad creativa» y falsear las cuentas de la empresa, con lo que en muchos casos, o el inversor cuenta con información interna de primera mano o la hostia te la llevas sin saber de dónde ha venido.
Es tan difuso el tema cripto que cada ponzi ahora se escuda en ello. «No es estafa, es treidinc (sic) de criptomonedas»
«Allá tú si quieres seguir siendo esclavo del sistema»
Googleen por IM Mastery, Generación Zoe, OmegaPro y IXInversors, estafas que están asolando hispanoamérica.
Pingback: El patrocinio deportivo después de la debacle de las criptomonedas - Revista Mercurio
Pingback: Este libro te cambiará la vida y otras exageraciones de la autoayuda editorial - Jot Down Cultural Magazine
Necesito este artículo adaptado a una de esas caricaturas clásicas de Disney con Goofy explicando deportes
Pingback: Bitcoin, entre el oro digital y el tulipán más longevo - Jot Down Cultural Magazine