Ocio y Vicio Videojuegos

OK, boomer shooter

boomer shooter
Portada de Turbo Overkill, un boomer shooter moderno. Apogee Games.

FPS. Efe pe ese. First Person Shooters. Juegos de disparos en primera persona. Matamuchos tridimensionales de acción peliculera que enfundan al jugador en el pellejo del John McClane de turno, para aniquilar en solitario un ejército de villanos equivalente en número al censo de población de un país de tamaño medio. Las zarpas del héroe empuñando pistolas a altura de los ojos, unos pies inexistentes correteando fuera de plano, unos usuarios fundiendo gatillos del pad y botones del ratón con un dedo sobrecargado de adrenalina. Un subgénero de videojuegos con olor a pólvora alumbrado durante los 90, cuando la tecnología permitió por fin esculpir pasillos en tres dimensiones para albergar ensaladas de balas.

La culpa la tuvo un grupete de chavales que parecían descerebrados pero en realidad eran unos genios de la programación y el diseño: John Carmack, John Romero, Adrian Carmack y Tom Hall. Los futuros fundadores de la mítica compañía id Software, aquellos que concibieron, a principios de los 90, los juegos de PC Hovertank 3D y Catacomb 3-D. Dos FPS primigenios que nos invitaban a pilotar un tanque entre corredores de colorines, rescatando civiles y reventando enemigos pintorescos, y a encarnar a un hechicero emperrado en volatilizar a los monstruosos inquilinos de unas mazmorras poco salubres. Un concepto de acción en primera persona con mucho potencial que en id Software decidieron pulir hasta concebir Wolfenstein 3D, o el que vendría a ser el abuelete de todos los FPS.

La tecnología era interesante: un entorno pasillero tridimensional, adobado con sprites de enemigos en 2D, por el que podíamos corretear libremente. Y la premisa era directa y energética: acribillar nazis, galopar de una galería a otra, agarrar cualquier cosa mínimamente comestible del suelo para recuperar vida, y continuar haciendo agujeros en uniformes arios. Una mecánica que se repetía constantemente nivel tras nivel hasta el momento en el que uno se aburriese, que no solía ser pronto. Wolfenstein 3D funcionaba porque era inmediato a la hora de saltar a la acción y su guion se podía condensar en una sola línea: eres un prisionero muy encabronado y hay muchos nazis, procura que deje de haberlos utilizando todo este arsenal.

boomer shooter

Pero en id Software no se quedaron con el culo quieto, y tras parir una precuela de su exitoso Wolfenstein decidieron ir más allá y lanzaron Doom un año después. Otro FPS, más frenético y avanzado, basado en la sanísima idea de masacrar a la población del averno a tiros y misilazos. Y otro juego donde de nuevo se descartaba cualquier cosa parecida a una trama compleja: «La historia en un videojuego es como la historia en una película porno, se supone que ha de estar ahí, pero no es tan importante», apuntaría John Carmack durante el desarrollo. Doom se convirtió en un bombazo y tras él llegaron Doom II: hell on earth y Quake, suponiendo éste último otro brinco tecnológico importante que modelaba un entorno completamente tridimensional sin sprites planos.

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2 comentarios

  1. Joder, macho. Pedazo de artículo te has marcado. Me flipa el género y algunos me has descubierto.
    Te llamas Diego, no? Pos enhorabuena, Diego.

  2. Fantástico artículo.
    Dusk es uno de los mejores de la lista, sino el mejor. Aunque a mí me encanta Wrath: Aeon of ruin, un juego que aún está por terminar (y ya lleva unos añitos) pero que tiene algo más que un aire a homenaje a Quake. No sólo está hecho con su mismo motor gráfico de 1996, es que recuerda mucho en cuanto a armas, ambientacion sci-fi- medieval, jugabilidad y hasta enemigos.

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