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Burnin’ Percebes: «Un director no quiere hacer películas lowcost, si convertimos lo pobre en guay no podremos salir de ahí»

Burnin' Percebes para Jot Down

Con el nombre artístico de Burnin’ Percebes, Juan González y Nando Martínez componen un dúo singular de directores de cine que trabajan como uno. Han recorrido el camino de hacer vídeos en internet, webseries y cine independiente lowcost, pero siempre con una voluntad sostenida de hacer largometrajes a la manera clásica, rodando en celuloide, dando mucho protagonismo a las decisiones de su equipo, y atrapando el momento de lo que sucede en el rodaje. Su cuarto largometraje, la comedia El fantástico caso del Golem, rebasa su género saltándose todas las convenciones, y es a la vez tan absurda, y tan vanguardista y rompedora, que recuerda culturalmente hablando a los comienzos punk de Pedro Almodóvar. Su trayectoria no puede entenderse sin la complicidad que logran establecer con sus actores, como Javier Botet, ese favorito del cine de terror estadounidense, que lleva trabajando con ellos mucho tiempo, y retrasa grandes rodajes para hacer sus películas. O Brays Efe, ahora en una nueva faceta de su actuación como arquetipo de la nueva masculinidad. Decidimos reunir a los cuatro para entender a quienes podrían ser los directores más rupturistas en la comedia española, o lo que sea ese género que hacen, donde la ciencia ficción, el realismo mágico y el teatro del absurdo también están presentes. Intentamos hacerlo sin reírnos mucho, y la verdad, no lo conseguimos del todo.

Dos directores no muy conocidos, que vienen del circuito independiente, y con tres películas nada convencionales, consiguen un elenco de actores consagrados para su última peli. Aquí están Brays Efe y Javier Botet, y en el reparto también Anna Castillo, Luis Tosar, Roberto Álamo, y Tito Valverde. Contadme cómo se hace.

Juan González: el elenco que nosotros propusimos a producción fue básicamente una carta a los reyes magos, nos dijeron que era muy complicado conseguir a todos estos actores pero ellos, poco a poco, al leerse el guion y conocernos a nosotros, y a sus personajes, fueron diciendo que sí, lo cual fue muy bonito.

Nando Martínez: En el fondo siempre hemos defendido mucho el ir de cara y no tenerle miedo a pedir, que es algo que les cuesta a veces a los directores de producción o casting. Si van a decir que no, pues que lo digan, pero se lo planteamos. El ir de cara ayuda a que cuando te proponen algo loco, y después cuando nos conoces, todo tenga algo más de sentido.

Javier Botet: Así que en la próxima Brad Pitt. (Risas)

Brays, a ti qué te sedujo para trabajar con ellos.

Brays Efe: Yo había visto su película anterior, La reina de los lagartos, como jurado en el Festival Rizoma, me gustó, y se la premiamos. Luego, cuando me pasaron el guion de esta me pareció muy diferente, había un montón de cosas que pensé ¿esto cómo se va a hacer?, me apetecía formar parte de un proyecto que no entendí del todo, y eso me resultó muy atractivo.

Javier, tú has llegado a retrasar un rodaje una semana a Ridley Scott para rodar con los Burnin’.

J.B.: Sí bueno, por el sexo. (Risas). En general desde hace un tiempo tengo puesto como prioridad hacer cosas que me hagan disfrutar. Tanto en Ikea 2 como ahora en Golem he movido rodajes mucho más multitudinarios y gordos para estar tranquilamente dedicado a estas películas de ellos, que me apetecen mucho más.

Todos tenéis comienzos fuera del cine, webseries, tú Javier como ilustrador, ¿este es ahora el camino para llegar a las productoras?

N.M.: Es verdad que en los últimos años han surgido muchas propuestas cinematográficas muy guays que no han tenido una educación en el cine más canónica, pero nosotros siempre hemos tenido la voluntad de hacer cine. Juan de hecho estudió en la ESCAC, y se graduó como guionista. Pero nosotros empezamos en un momento en que el medio más fácil de expresión antes de conseguir los medios reales para hacer una película era YouTube. De hecho habíamos hecho vídeos chorras antes de la webserie, porque en aquel momento nos gustaba Venga Monjas y nos habíamos hecho colegas de ellos.

J.G. No nos planteábamos vamos a escribir un guion de dos millones de euros y vamos a una productora a ver si funciona, sabíamos que había que dar pasos, y eso fue lo que íbamos haciendo, tanto YouTube como otras plataformas de vídeo eran la forma de exhibirnos.

Burnin' Percebes para Jot Down

¿Vosotros como actores también lo veis así, un paso natural antes de hacer cine?

B.F. Bueno, la verdad es que yo antes de hacer Paquita Salas hice una película de cine que no la vio precisamente nadie, (Cómo sobrevivir a una despedida) y sin embargo Paquita la vio muchísima gente, así que creo que hubo un momento en que las plataformas no eran solo el lugar apropiado donde hacer las cosas sino donde mucha gente buscaba productos que les representaban y que estaban fuera de los canales más habituales. Sí que es verdad que los cuatro teníamos algo de contacto con lo que se llamaba el lowcost, y acabamos de hacer un producto que parece pensado para eso pero cobrando, que está muy bien si lo pensáis. (Risas)

J.B. Yo creo que antes, como en la Fórmula 1, solo los que tenían los medios invertían todo su tiempo y su dinero, y eran los que podían dedicarse al cine, hace veinte años o por ahí. Yo la primera cámara que tuve la conseguí ahorrando, 80.000 pesetas me costó, un poco inaccesible, ahora que hay medios audiovisuales al alcance de todo el mundo ya crea no solo el que tiene medios, sino el que tiene ideas.

Y si la idea es buena pasa a la gran pantalla.

J.B. Ellos (los Burnin’ Percebes) desde que los conozco han superado este límite de los medios, se han gastado dinero, rodado en 16 mm., y ese empeño suyo es también parte de mi motivación y retroalimentación para querer seguir trabajando en sus películas.

Hablando de esto, de usar medios más accesibles, acabáis de mencionar la etiqueta de lowcost, y creo que como directores no os gusta mucho que os la pongan, tampoco la de posthumor.

J.G. Lo que no nos gustaba del lowcost fue que se empezaba a hablar de él como un género, y no es un género sino una situación. En el momento que se empezó a hablar de directores que se dedican a hacer películas lowcost… pues oye, perdona, un director lo que quiere es más dinero para salir del pozo. No nos confundamos porque si convertimos lo pobre en guay no podremos salir de ahí. En cuanto al posthumor estuvo bien como etiqueta para dar visibilidad a un montón de gente, pero nosotros siempre decimos que estamos más abajo de eso porque éramos muy pequeños.

N.M. Llegamos tarde.

J.G. Exacto, nos inspirábamos en la gente que hacía posthumor, que en un momento sí tuvo un sentido como etiqueta para dar visibilidad a creadores que no hacían nada parecido entre ellos, pero sí algo diferente al resto.

En vuestra películas, que son en general de humor, os metéis además en todo tipo de jardines -cuerpos no normativos, homosexualidad, pederastia, relaciones tóxicas de pareja…- todos los límites del humor, ¿sin precaución ninguna?

J.G. No, en absoluto, de hecho cada vez vamos yendo con más cuidado, cuando empezamos a hacer películas teníamos veinte años y le dábamos menos importancia a todo. Poco a poco te vas dando cuenta que hay que respetar a todo el mundo y hablar de las cosas sabiendo un poquito más. Intentamos tocar todos los temas, pero siempre desde el respeto o desde la parodia obvia.

N.M. Los tiempos que corren nos están haciendo a todos aprender muchas cosas, y valorar cosas de las que antes no nos dábamos cuenta, y no es que no las respetáramos, sino que no éramos tan conscientes. Intentamos explicar las cosas como las vemos, siempre teniendo en cuenta que hacemos pelis de humor y con la intención de reírnos. No es que yo esté diciendo que las cosas sean como pasan en mis pelis porque sería de locos, pero sí que nos reflejan a nosotros como personas, a la gente con la que estamos, y el mundo en que nos movemos.

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Hay mucha iconografía gay en la película, Javier y su pareja aparecen de policías, de moteros en cuero negro, hay batines de seda, etc.

B.F.: No me había dado cuenta de que en vestuario iban tachando papeles de Village People para la película. (Risas)

J.B.: Y no olvidemos los luchadores de Sumo en mis calzoncillos, cuando aparezco con Brays. (Más risas).

J.G.: Yo creo que lo que intentamos reflejar siempre en nuestras películas es la realidad de lo que nos rodea, y la gente con la que estamos. Nuestro contexto, culturalmente, es uno, con gente que tiene nuestras mismas inclinaciones, incluso políticas, aunque nosotros no nos metamos en eso, pero se ve reflejado. Y que hablemos con naturalidad de los diferentes tipos de relaciones que hay, no tiene tanto que ver con nosotros como con nuestro contexto, eso sí que es algo que se refleja, pero no lo hacemos ni con descuido ni para ser hirientes.

N.M.: Sin ser exagerados, hay esta cosa como de comicidad que te da este puntito de los disfraces de policía, etc. que es en pro de la comedia.

J.B. Además hoy tener un amigo gay ya no es una cosa extraña, ahora todos tenemos amigos bisexuales, estamos descubriendo si lo somos, si el otro es trans, bi, cis, ya todo esto no es tan especial. Y el hecho de mostrarlos no es una intencionalidad, sino que no lo estamos escondiendo. Eso a mi me encanta del cine desde que soy niño. Cuando una escena de sexo acaba y la chica empieza a taparse o el chico se gira para que no se vea la polla, pues es ridículo, y esto es un asómate a nuestro mundo, que dentro que sea una comedia del absurdo lo que queremos hacer es con personajes conforme nosotros los transpiramos, los sentimos, y yo no quiero esconder estas cosas que he conocido y que dan color a la vida.

J.G.: Esto también responde a cuando nos preguntan porqué una persona homosexual interpreta a un heterosexual, como Brays en Golem, o porqué un hetero a un gay como Javier, porque son actores, son personas interpretando a personas. No sé si lo pensamos tanto, ni si somos conscientes de que en Golem hemos hecho todas las relaciones homosexuales y una heterosexual, vamos escribiendo la historia como sale. Si hemos hecho un cambio de guion ha sido más por cuestión de casting. Estamos aquí para hacer cine, fantasía, y explicar la historia.

J.B.: A mi Inés de León me ha dicho que le encantaba cómo había hecho a este homosexual, sin ser homosexual. Pero yo en ningún momento lo abarqué como un homosexual. Para mi es como en general llevo la vida, soy una persona que se siente atraído por alguien y punto, sea quien sea. A mi me ha pasado eso y han surgido cosas con gente que por etiqueta se supone que no podrían surgir. Para mi el personaje era eso, hay momentos en que intento seducir a Brays, no porque me gusten los hombres, somos personas y suceden cosas.

También exhibes mucho tu cuerpo no normativo en Golem, creo que nunca lo habías llevado tan lejos.

J.B.: Mi cuerpo siempre ha sido una herramienta para captar la atención, tengo que estar muy quietecito para que no me quite importancia en otras cosas. Es algo positivo, ellos también lo explotan y lo disfrutan. Desnudarme sin estar justificado hasta a mi me parecía raro en general, me podía sentir muy incómodo, y sin embargo con ellos, lo mismo en La reina de los lagartos que aquí lo hacemos de otra manera, y me siento muy cómodo. En Golem hay una escena en la que salgo desnudo, pero está justificada porque sería un momento real, yo a veces estoy desnudo, y me acuesto con gente. No escondamos cosas que están a nuestro alrededor constantemente. El hecho de mostrarlo no es una intencionalidad, sino que no lo estoy escondiendo. La secuencia de los huevos rancheros (Golem) fue catártica, estamos en el nuevo presente de la gente no normativa, y yo quiero estar en mi casa en calzones, porqué eso tenemos que esconderlo, o justificarlo en sitios donde la gente no lo espera.

Burnin' Percebes para Jot Down

Brays, a ti te he escuchado decir que tu personaje en el golem representa la nueva masculinidad.

B.F.: Bueno, no sé si representa la nueva masculinidad, pero sí creo que hay un discurso sobre la masculinidad en la película, contraponiendo el viejo mundo con el nuevo mundo. Eso está ahí, y se manda un mensaje sobre eso.

¿Como aquello que dijiste en una entrevista, que no hay papeles para actores con pluma pero tampoco para masculinidades no heteronormativas?

B.F.: Hay pocos, desde luego. Para mi ha sido una super oportunidad hacer este papel, donde el modo en como me expreso y hablo da completamente igual para el personaje que estoy haciendo. Pienso que muchas veces ese tipo de masculinidades se ven abocadas a los secundarios, o a papeles muy concretos que tienen unas normas. Muy feliz de haberme podido saltar eso.

Comentábamos al principio que en el reparto de Golem tenéis a Roberto Álamo, Luis Tosar, Tito Valverde, pero los habéis sacado completamente de sus papeles habituales, como tipos duros.

J.G. Cuando nos lo decís siempre pensamos hostias, realmente están ahí. De hecho nos dimos cuenta cuando teníamos ya todo el cast y entramos un día a las ocho de la mañana y era ¿quién nos ha dejado hacer esto y en qué momento hemos llegado hasta aquí? Pero sí, realmente nos gusta siempre sacar a los actores de su registro habitual y en el caso de Luis Tosar fue divertido acabar de configurar el personaje con él. Tomó otra dimensión, esta cosa a lo Julio Iglesias, y con Roberto y Tito nos pasó un poco igual, los llevamos a otro mundo, desubicando al espectador y a nosotros mismos.

N.M.: Roberto Álamo haciendo de pardillo es muy potente, y también Tito Valverde en la parte más de ciencia ficción, con esa voz que tiene, pero todo responde a ese principio de romper un poco con las reglas. Y no es que nosotros seamos ni activistas ni hostias, pero todo tiene un sentido, el de romper con lo canónico, con la escuela, desde el punto de vista de cómo dirigimos, los planos que hacemos, los actores a los que elegimos, de los papeles que proponemos, y demostrar que hay otras maneras de hacerlo. Si un deus ex machina está mal en guion nosotros le tiramos encima un piano al personaje, y arreglado.

Hablando de ciencia ficción, este es otro rasgo de vuestro estilo como directores, siempre tiráis de este género.

J.G.: De la ciencia ficción y del realismo mágico, porque ambas cosas nos permiten explicar las historias desde un prisma diferente. Por ejemplo, La reina de los lagartos es una película que va de una relación que se acaba, pero porque él se tiene que ir a su planeta, y en el caso de Golem trata de alguien que a los treinta años se tiene que enfrentar por primera vez al mundo pero porque su amigo se ha roto. Son elementos que nos gustan, y nos permiten hacer las películas un poco más fantasiosas y un poco más divertidas.

N.M.: Te permite exagerar mucho más las situaciones. Si yo te planteo un mundo en el que las normas son de ciencia ficción me permitirás que te exagere más según qué situaciones. Como dice Juan en referencia al personaje de Brays en Golem, vivía en una pecera de protección y en el momento en que ésta se rompe, que se rompe su golem, se enfrenta al mundo. Hay muchas maneras de explicar eso, pero nosotros nos servimos de unas armas que son el realismo mágico, la ciencia ficción, que nos permite jugar mucho más, ser más alocados, más divertidos, que es la intención de la película, hacértelo pasar bien y que te diviertas. Es un recurso que se ha utilizado mucho y por gente a la que admiramos, como Chema García Ibarra, Ion de Sosa, Nacho Vigalondo, pero también una ciencia ficción de estar por casa, dada por hecho, yo cojo un concepto que todos conocemos, los reptilianos de La Reina de los Lagartos o aquí el tema del golem o los ángeles de la guarda, y no me hace falta explicártelo porque yo lo que quiero es explicar otras cosas.

Burnin' Percebes para Jot Down

Choca que en Golem, con tanto argumento tecnológico detrás, y ambientando en el presente, habéis eliminado casi por completo la presencia de internet y los teléfonos móviles.

J.G. Están ahí pero no son una cosa súper relevante y era parte de lo que nos gustaba de la historia de Golem, ser una investigación que internet no te puede resolver. El personaje de Brays se tiene que enfrentar al mundo porque es la única manera de averiguar qué ha pasado. Cuando aparece el personaje de Anna Castillo sí hay email, Google, Instagram, pero no le sirve de nada.

N.M.: Nos cargamos la función de internet para descartarla desde el principio, pero también hemos recreado una ciudad que no define exactamente ni un sitio ni un tiempo concreto, donde la acción puede estar sucediendo en cualquier momento del año o día de la semana. Salvando las distancias, es lo que hacen los hermanos Coen, que nos gusta tanto, son muy del presente y muy atemporales. Te reto a que descubras la temporalidad en Golem, donde nunca sabes cuándo es de día o de noche, y cuando es de noche parece que es de día. Creemos que haciéndolo así la peli puede abarcar más, llegar a más gente, que te identifiques más porque no la contextualizas con algo.

¿Pero sois conscientes que además de esa intemporalidad la película contiene un retrato generacional, de dos generaciones, las de los que son ahora veinteañeros, treintañeros y los que están entre cuarenta y cincuenta?

N.M.: Cada vez que hemos hecho una peli alguien nos ha comentado lo del retrato generacional. Nosotros siempre pensamos que si fuéramos conscientes de estarlo haciendo seríamos incapaces. Solo desde fuera se puede ver eso. Igual que si estás en un momento histórico de un movimiento artístico no se le pone nombre, sino que se le pone después.

J.B.: Creo que puede conectar muchísimo con la generación actual, porque es un mundo fantástico, pero a nivel de relaciones, cómo son, cómo se aceptan todos sin poner etiquetas, es una fluidez y una libertad que tiene que ver con el momento actual. Sería guay que la gente que menos va al cine, que son los nuevos, viera aquí algo que les conectase.

Desde el humor tocáis los grandes temas, la soledad, la incomunicación, el sentido de la existencia y la muerte, parece haber algo filosófico detrás.

N.M. Las situaciones, los gags, el guion, salen de nosotros así, son naturales y no nos damos cuenta. Esta del golem es la más pensada y milimetrada de todas las que hemos hecho, así que sí que hay intención. Es verdad que luego llegan momentos, como el otro día las elecciones, en que te das cuenta de la burbuja en la que vives. Por eso te digo que nosotros hablamos de un contexto muy concreto que es el nuestro, que luego se demuestra que no es el total, y tampoco nos las damos de nada: quizá dentro de él nosotros somos los más palurdos.

¿Vosotros, como actores, percibisteis en el guion ese algo más que rebasa la comedia?

J.B. Sí, porque de ellos sale de una manera tan natural que para mi la comedia está separada de esos personajes, tan diferentes pero reales, que crean con sus guiones, y que no están puestos para que junto con la comedia sean super pintorescos. Ellos componen, como dicen, con los elementos que les rodean de verdad, entonces que haya gente con una libertad sexual o unos físicos singulares no es «pongamos esto que está más chulo» sino «no los quitemos de nuestra realidad».

B.F.: Yo creo que en una película de este tipo, donde el humor está tan presente, y donde hay cosas que se salen un poco de la realidad, tan absurdas, cada espectador las identifica un poco a su manera. Pueden tener un mensaje más concreto o estar pensadas para representar algo, pero después la historia tú la vas viendo, la vas llevando a ti y le vas dando esos símbolos que son el significado que tienen para ti en ese momento, en ese día, o en ese entorno. Es muy interesante que haya una intención pero que no te marque lo que tienes que pensar, sino que te permite ver la película y con apertura sacar tus conclusiones y pensar en tus cosas.

Burnin' Percebes para Jot Down

Como directores sois más de pegaros al guion, de dejar improvisar, o de llegar a los diálogos finales consensuando con los actores para cada secuencia.

J.G.: Siempre habíamos trabajado sin guion, lo habíamos hecho con tratamientos y hojas de ruta, dejando mucha improvisación en escena. Pero cuando nos dimos cuenta del planteamiento técnico de esta película y lo muy orquestado que tenía que estar todo caímos en que teníamos que hacerlo con un guion que los actores se aprendieran. El primer momento teníamos un poco de miedo, ¿nuestros textos funcionarán? Porque nunca habíamos trabajado con ellos. Y de repente en los ensayos empezamos a ver pues sí que mola, de los ensayos salió mucho más.

N.M.: El guion estaba bastante cerrado, lo que pasa es que luego en las primeras lecturas acabamos haciendo una nueva versión en cosas que por ejemplo a Brays no le cuadraban decirlas de esta forma, o ideas que nos aportaba para el personaje.

A vosotros como actores ¿os gusta la improvisación, o que os dejen libertad?

B.F.: A mi me gustan las dos cosas, la verdad, siento que es guay poder aportar pero también lo es que te den algo, que lo tienes que hacer de una manera y encontrarle tú el sentido a esas palabras. También una cosa muy característica de este rodaje es que en general hemos hecho planos secuencia, y eso permite que de un plano al siguiente no exista la continuidad que hay que mantener, que es una cosa típica del rodaje de siempre, como ya lo has hecho así, lo tienes que hacer así. Aquí a veces en los planos han surgido cosas que eran buenas, y en el siguiente se integra como parte del plano, han surgido también frases, y es interesante estar en un sitio que esté abierto a que sucedan esas cosas. Son procesos diferentes.

J.B.: A mi me encanta improvisar, me encanta decir cosas por mi mismo, pero de diferente manera en cada toma.

N.M.: A ti aunque te digan que te atengas al guion improvisas igualmente. (Risas).

J.B.: Porque me gusta. Procuro hacerlo así, la gente que trabaja conmigo aprende que va así, y aprenden a darme la libertad necesaria, y por eso me gusta un guion bien escrito porque entiendes perfectamente lo que es estrictamente necesario. Aunque improvises, mientras cumplas los principios rectores, todo funciona. La frescura y la naturalidad de mi interpretación siempre depende de eso, de no aprendérmelo con pronombres, sino transmitirte el contexto.

Tengo la sensación de que en Golem hay como dos estilos de actuación, Roberto, Luis y Tito en un extremo y en otro diferente Brays o Javier.

N.M.: Dirigiendo te das cuenta de las diferentes maneras en que te tienes que dirigir a cada uno. Brays, Javier, y Bruna (Cusí), están en un mundo más cercano al nuestro y entonces podemos hablar con ellos explicando las cosas de otra manera. A Luis Tosar, que es un máquina, tú le das el guion y hace exactamente lo que te imaginabas, y yo al relacionarme con él voy con más miedo, o tengo que ser más canónico, o cinematográficamente corriente. Aunque luego es mentira y te relacionas con todo el mundo igual.

J.B.: Ellos son más de escuela, se han amanerado por decirlo de alguna manera, y nosotros venimos de la calle.

B.F.: Yo no lo había visto así, cuando estás delante de Tito Valverde, con esa voz, te está dando lo que esperas que te dé, y cuando estaba delante de Luis Tosar no podía pensar, estaba haciéndolo y ya está. (Risas).

Aunque la referencia sea un poco prehistórica, el Golem podría compararse, como ruptura, con lo que Almodóvar hizo en Pepi Luci Boom, aquel primer cine punk suyo.

N.M.: Almodóvar es para nosotros un referente, que nos identifiquen con él es la hostia.

J.B.: Podría conectar por esa libertad y apertura de la película, antes se respetaba más por quienes fueron a verla, ahora es más difícil porque no suelen acercarse al cine aquellos con los que Golem conecta. Pero si sucede que la echan un vistazo, habrá esa conexión.

J.G.: Y nos hemos dado cuenta que en los pases que ha habido hasta ahora. En el pase del Festival de Málaga, donde la gente va predispuesta a ver un cine serio, les costó mucho arrancarse, pero acabaron entrando. Sin embargo en el Fant de Bilbao, donde van a ver terror, desde el minuto cero era un espectáculo de risas, lo mismo en Barcelona, que era un festival más alternativo. Te das cuenta que cuando el público va liberado de prejuicios entras muy bien en la película porque en el fondo es para echar un buen rato, reírte y pasártelo bien. Van de dejarte llevar.

B.F.: Hubo un momento del rodaje en que sí vi que esta película era como Mujeres al borde de un ataque de nervios, había algo en común por esa azotea madrileña en que unos personajes están tratando de poner orden, por el ir y venir, realmente hay como coincidencias.

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Efectivamente, el Golem tiene referencias a Almodóvar, y otras muchas, tantas como para perderse el primer golem del cine mudo, el Kubrick de Odisea en el espacio, algo de Samuel Beckett en el guion, Asesinato en el Orient Express… ¿son vuestras referencias para construir las películas?

J.G.: Es muy difícil decir un referente o un conjunto, porque es un conjunto de muchísimas cosas, es una historia donde la primera versión de guion sería del 2014 o 2015, hemos visto más cosas, hemos ido metiendo muchas cosas de muchos lugares y al final es muy difícil decir un referente exacto, aunque hay muchas cosas de las que has dicho que sí están ahí voluntariamente.

N.M.: Teníamos una especie de mud ball para Golem, y nos cuesta mucho identificar los referentes porque no los clasificamos, aparecen, y luego los descubrimos a posteriori cuando alguien nos los nombra. Sí que había Under the silver lake como estructura de un tío perdido en una investigación absurda; Quemar después de leer por la sucesión de estupideces que se van haciendo bola; Mujeres al borde de un ataque de nervios por la estética y el absurdo de los diálogos y la relación de los personajes. No son tanto referentes reales sino maneras de comunicarte con el equipo técnico. Cuando le tienes que decir al director de fotografía, al de arte o al de vestuario qué buscas, siempre necesitas apoyarte en algo. Luego tuvimos la oportunidad de escoger un equipo muy afín a nosotros, a caracteres, cada uno con su mundo. Carmen Main (dirección de arte), que viene del mundo del arte y no del cine, donde trabaja mucho pero con una personalidad más de artista, nos abría el abanico. Le hablábamos de Edward Hopper, y ella nos decía pero Hopper puede llevar a todo esto. Tener a Ion de Sosa como director de fotografía, que para nosotros había sido un referente, luego se convirtió en amigo, le dijimos tenemos la oportunidad de hacer esta peli grande, nos gustaría que tú también la tuvieras. Y que enseñaras como tú grabarías algo más comercial, entre comillas. Claudia Pérez Esteban (vestuario), con un catálogo de referentes brutal, a la que dimos libertad total y luego a ver hasta dónde podíamos llegar, como ese traje que lleva Botet a juego con Tito Valverde. Hay muchos referentes, pero no solo los nuestros, sino los de todo el equipo. Eso hace que parezca que nosotros somos mucho más listos. (Risas)

Precisamente el inicio de Golem coincide con un meme que sale además de una comedia de los 80, Top Secret con Val Kilmer, donde un soldado nazi cae de una almena y se rompe como un muñeco de cerámica.

J.G. Sí, de ahí viene la película. Fue un día que estábamos enganchados a Tumblr, venga a ver fotos y vídeos de chorradas, y Nando me pasó este y me dijo mira cómo mola. Y de ahí pensamos molaría que la siguiente peli fuera ¿qué ha pasado con este tío? Cuando llegue a su familia, le digan papá se ha roto, y entonces ¿cómo se lleva eso?

Una película que habla de un mundo raro, ¿influencia de la pandemia?

N.M.: No, de hecho la primera versión es anterior, y no se parecía en nada a la de ahora, y cuando Pedro Hernández de Aquí y Allí Films nos dijo oye, vamos a hacerla, hicimos una reescritura. Todo cambió mucho pero porque nosotros habíamos cambiado, al escribirla con treinta ya teníamos la misma edad del protagonista, antes hablábamos de alguien mayor que nosotros y ahora de alguien de nuestra edad. Con lo cual todo tenía que ser diferente.

J.G.: Que menos mal que la reescribimos, porque me acuerdo de la primera versión y en la segunda parte la peli era un coñazo (risas). Madre de Dios.

Porqué elegís rodarla en 16 mm., recuerdo haberos oído decir que rodar en Súper8 La reina de los lagartos fue un poco pesadilla.

N.M.: Queríamos rodar en súper 8, en 16 mm., la siguiente en 35 mm. y luego en 70 mm. No sé si nos dejarán. (Risas).

J.G.: Ya con La Reina de los Lagartos la propuesta era rodarla íntegramente en Súper8 pasara lo que pasara, y por eso creamos esa especie de medio movimiento Dogma interno, que si salía mal o había fallos pues se dejaban. Luego una película como ésta, de dos millones, en súper 8 era más complicado hacerla, y el 16mm. es un formato con el que siempre trabaja Ion de Sosa, así que se lo respetamos.

N.M.: Nos dimos cuenta que el cine en celuloide es lo más afín a nosotros en la manera de rodar. No nos gusta perder la frescura ni repetir muchas veces las tomas. El cine en celuloide nos limita mucho eso, porque tienes que tener mucha pasta para repetir como se repite en el digital. Nos obliga a tener más claro y darle más importancia a lo que está pasando en ese momento. Con el digital se pierde el respeto a eso. El cine es darle importancia a lo que está pasando y captarlo.

Burnin' Percebes para Jot Down

¿A vosotros os condiciona como actores frente a lo que es rodar en digital?

J.B.: A mí me encanta.

B.F.: A mí también. Existe como otro proceso un poco casi ceremonia, es importante, estás haciendo algo especial.

J.B. Y te congratula con el error, como en el teatro. Entra en el personaje, mantente ahí, disfruta de los errores, disfrútalo. Lo ensayamos un poquito, lo hacemos un par de veces y se acabó ya. Si no lo has logrado perdiste tu oportunidad.

N.M.: De hecho solo hacíamos otra toma, por si acaso.

B.F.: Y eso hace que se ensaye de verdad, que no pasa siempre cuando lo estás haciendo en digital, donde parece que da igual que lo hagas mal, aquí lo preparamos bien y lo grabamos.

J.B. Tendría que volver ese modo de trabajar.

Coppola, Tarantino, los clásicos del cine de Hollywood critican mucho este cine de Marvel con más ordenador y más efectos, ¿esta es una reivindicación parecida?

J.G.: Siempre hemos dicho que si nos ofrecieran Transformers y nos dejaran hacerla como quisiéramos la haríamos. No es un acto de rebeldía, es nuestro formato y no descarta el digital.

N.M.: Pero es un acercamiento estético a lo que nos gusta. En ningún momento criticaríamos otras maneras de hacerlo. El otro día, viendo el making of de La Sirenita pensábamos que también podríamos ser capaces de hacer eso.

En Golem no habéis usado efectos, ni croma, no sé si incluso buscáis aposta una estética de lo cutre.

J.G.: Solo hay un croma, en la escena del ascensor donde aparecen Tito Valverde y Javier. El resto son retroproyecciones, película proyectada sobre una pantalla. Nos apetecía en esta película que los efectos fueran prácticos, no digitales, al estilo de una película del Hollywood clásico, como se hacía antes para darle esta universalidad a la historia.

N.M.: Está hecho para que se vea como si fuera cine antiguo, y sí, es un poco estética de lo cutre, nadie en sus cabales hubiera hecho eso por descuido, si no lo hubiéramos hecho con una voluntad muy clara estaríamos chalados. En la reina de los lagartos, dentro de ese dogma que decía Juan, teníamos muy claro que si salía así, con errores, había que aceptarlo. En esta no nos lo podíamos permitir, eran errores controlados. Porque solemos enfrentarnos a cada proyecto respetando la finalidad que tiene cada uno. Searching for Meritxell e Ikea 2 tenían como finalidad explotar las cámaras digitales, hasta dónde podían llegar a destrozar una imagen, en la corriente del glitch film. La reina de los lagartos tenía que ser una colección de estampas, y en esta había esta movida de recuperar el efecto clásico, y ahora estamos haciendo una en que nos proponemos una cosa completamente distinta, algo más tipo Indiana Jones. Cada proyecto pese a tener nuestro sello tiene unas características propias.

Pedro, que es el productor del golem, os llamó para deciros que había conseguido una subvención del ICAA y ahora había que hacer la película sí o sí. ¿El apoyo público es fundamental para hacer cine ?

J.G.: El mensaje tal cual fue «nos han dado las selectivas», y un muñeco haciendo así (gesto de llevarse las manos a la cabeza) (Risas). Fue el pistoletazo de salida, si no nos hubieran dado esta ayuda no sé si se hubiera hecho la película. Porque una plataforma no se iba a arriesgar a hacer esto, ojalá pasara, yo creo que debería pasar más. Había mucho riesgo. Pedro dice siempre que hemos sido los únicos idiotas que hemos pedido el ICAA diciendo que la película costaría un millón y medio y al final han sido dos y medio, con lo cual hemos pedido menos de lo que necesitábamos. Si no fuera por el apoyo público, y por gente como Pedro de Aquí y Allí Films, y Sideral, o Elamedia, que ha hecho lo mismo con Butragueño, hubiera sido imposible. Necesitábamos encontrar unos directores lo suficientemente locos como nosotros para confluir.

N.M.: Lo que no podemos perder es la ayuda pública en la cultura, porque entonces nunca existirá cultura por sí. Lo que existirá será un sistema neoliberal que elegirá hacer lo que dé más dinero, y eso no siempre es correcto porque no siempre el que manda tiene las mejores ideas. Si se permite que toda la producción se controle por negocio y dinero la creatividad mengua, siempre ha pasado así.

Y vosotros, como actores, qué opinión tenéis del apoyo público al cine.

B.F.: Yo creo que el apoyo es a los espectadores, porque lo que permite es que exista una película como esta, que no está pensada para complacer un algoritmo, ni para caber dentro de lo que pide exactamente alguien, sino para tener una lógica interna con la que el espectador disfrute, utilizando unas herramientas y un lenguaje concreto, y no el mandato de a los diez minutos tiene que pasar no sé qué, que es a donde ve gran parte de la creación, a caber en un sistema que mata la creatividad

J.B.: Si hubiera sido un guion horrible pero de un género más clásico habría tenido más posibilidades. Esa es la diferencia que marca el apoyo público.

Estreno de El fantástico caso del golem, y ahora, ¿qué proyectos tenéis cada uno?

N.M.: Como es un mundo súper complicado y hay que tener muchos proyectos en marcha para que alguno salga, estamos intentando levantar una serie con Aquí y Allí Films, y una película que estamos escribiendo.

¿A lo Indiana Jones, habéis dicho antes?

J.G.; Sí pero no tiene nada que ver, ¿eh? Es solo un referente. (Risas)

N.M.: Es una película más histórica pero contada desde nuestro punto de vista.

Pero no hay nada concreto para asegurar que al año que viene estemos rodando. Sería ser un iluso.

J.B.: Yo estoy este verano con tres estrenos, pero rodajes he parado casi todos por una convalecencia y un tiempo de relax, que está a punto de acabar. Quizá mi próximo proyecto es una peli en Sudáfrica.

B.F.: Yo estoy con la segunda temporada de Por H o por B, y aparte de estrenar El fantástico caso del Golem, estoy pendiente de estrenar una serie que he hecho en México, Tengo que morir todas las noches. Y he salido en la nueva película de Laura Jones, un poquito.

Termino. ¿Ya sabéis cómo se quema una piscina? (Risas).

B.F.: Tiene que estar hecha de papel.

J.G.: Hoy estábamos hablando con la distribuidora que la semana que viene hay una piscina donde presentamos, a ver si la podemos incendiar.

N.M.: Con fuego valyrio.

Burnin Percebes para Jot Down 8

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Un comentario

  1. Chula la entrevista… me han entrado ganas de ver la del golem.

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