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Una y tres sillas

Una y tres sillas
One and Three Chairs, Joseph Kosuth, 1965. Fotografía cortesía de MoMA.

Todos hacemos una asociación visual diferente, aunque a menudo relacionada, de una palabra o concepto, cuando compartimos un idioma común. Para comprobarlo haga un dibujo de un sustantivo (una silla o un pájaro, por ejemplo) y enséñeselo a varios amigos y familiares. Pídales que adivinen qué representa la imagen. ¿Fácil? Seguro que sí. Después, haga un dibujo de un verbo (correr, pensar o volar, por ejemplo) y haga que otros adivinen qué representa el dibujo. Probablemente acierten muchos, pero no todos. Y ahora, compliquémoslo. Haga un dibujo de un concepto (lingüística, arte o sociedad, por ejemplo) y haga que otros adivinen lo que representa el dibujo. Probablemente, la mayoría de las respuestas no coincidirán. La pregunta se formula sola: ¿qué es lo que crea el significado? ¿El dibujo o la idea? ¿Vale una imagen más que mil palabras? ¿Cómo se articula la relación entre imagen y palabra? 

De esto se ocupa el arte conceptual, intrínsecamente ligado a la lingüística. Hablamos de un arte en el que la idea (o concepto) detrás de la obra es más importante que el objeto de arte terminado. El movimiento fue internacional y tuvo lugar más o menos simultáneamente en toda Europa, América del Norte y América del Sur. Como movimiento definible, apareció en las décadas de los sesenta y setenta, aunque sus orígenes se sitúan a principios del siglo XX. Marcel Duchamp es a menudo visto como un precursor importante de este arte, y su ready made Fountain, de 1917, se cita como la primera obra de arte conceptual.

En 1961, el artista y filósofo Henry Flynt acuñó el término concept art (no exactamente ‘conceptual’, sino ‘arte de concepto’) al describir sus piezas de performance como obras de arte y concepto, pero no fue hasta finales de esa década cuando el arte conceptual apareció como un movimiento definible, gracias a la adecuada redefinición dada por el artista Joseph Kosuth. Siendo uno de los pioneros del conceptualismo, Joseph Kosuth definió el término arte conceptual en su ensayo de 1969 titulado Art after Philosophy (El arte después de la filosofía).

En su escrito, Kosuth reconoció el significado y la importancia teórica del trabajo de Duchamp al afirmar que todo el arte creado después de este artista era de naturaleza conceptual, ya que entendía que el arte solo podía existir conceptualmente. Kosuth defendía que un objeto de arte existía en calidad de expresión de la idea o concepto de arte, y, después de las obras de Duchamp, el único deber del arte parecía ser el de definir qué era esencialmente el arte.

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Un comentario

  1. Siempre estimulante su lectura, señora. Gracias. Sospecho que el arte es un consuelo, y está antes del concepto, tan antes que lo desconocemos como a nosotros mismos, luego, cuando se presenta es solo lo primero, puro consuelo y sobre todo de aquellos que viven a la grande poseyendo poco o nada… (Sospechar, armar, amar, ordenar, afirmar… Si pudiéramos dominar o ignorar nuestro cerebro, esa masa viscosa sin caer en la santidad, que por motivos de sobrevivencia se encaramó sobre nuestros hombros, especularmente ambigua, con el derecho y el izquierdo y al revés, el reflejo de un espejo, que desde milenios eligió la seguridad oscura de un cráneogruta y desde ahí contínua a mirar el exterior, acabaríamos, decía, con su mito, y sin él inventar otro más idóneo, aquel del arte, y de ahí partir otra vez hacia adelante, entre todos, por supuesto).

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