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Civilization y la leyenda del Gandhi Nuclear (y 2)

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¿Imagen promocional de Civilization o leyenda inmortal?

Viene de «Civilization y la leyenda del Gandhi Nuclear (1)»

Civilization: Juegos de mesa, libros de historia para niños y carreras espaciales

Año mil novecientos noventa y uno, Microprose lanza un god game ideado a pachas entre Sid Meier y Bruce Shelley al que llaman Sid Meier’s Civilization porque de este carro parece que solo tira una mula. Y aquel juego se convierte en un fenómeno global, en un juguete revolucionario. La revista Computer gaming world realiza un avance adulador del programa, dos meses después del lanzamiento oficial porque se ve que lo estaban tratando de digerir con calma. En aquel texto de tres páginas, el periodista Alan Emrich etiquetaba a Civilization como «probablemente el mayor descubrimiento en el entretenimiento informático desde, bueno… ¡la rueda!». El producto se convierte en un éxito entre los fans de la estrategia, pero también entre una audiencia ajena al género a la que de repente le entran ganas de jugar a ser dios. Porque exactamente de eso se trataba Civilization. 

Tras el bombazo de Civilization, el nombre y apellido del auteur adquirió muchísimo más peso y se convirtió en algo obligatorio a añadir en la cabecera de cualquier cosa en la que metiera mano mínimamente el hombre. Las palabras «Sid Meier’s» hasta entonces eran una marca, pero con Civilization se convirtieron en sello de prestigio. Aun así, y pese al notable éxito de aquel juego, los cimientos de la compañía Microprose renqueaban. Meier había vendido en secreto a Stealey su parte de la empresa poco antes, porque ambos no llegaban a ponerse de acuerdo al fijar el rumbo de la misma, pero seguía trabajando en ella. A la altura de 1993, tras una serie de malas decisiones que costaron mucha pasta a las arcas, Microprose se vió obligada a fusionarse con otra desarrolladora, Spectrum holobyte, para seguir flotando a salvo. Stealey abandonaría el negocio unos meses después: «En Spectrum holobyte tenían mucha pasta y pocos productos», explicaría el piloto, «y en Microprose teníamos muchos productos y nada de pasta. Era un buen matrimonio, pero la nueva compañía solo requería de un jefe al cargo, así que dimití». Sid continuaría alumbrando juegos para Microprose, cosillas como un remake de Pirates! con la coletilla gold, un extraño creador de música barroca al estilo Johann Sebastian Bach, un Sid Meier’s Colonization (1994) o un Magic: the gathering (1995) basado en ese juego de cartas popular entre la gente que al oír la palabra «mazmorra» no piensa en nada sexual. El nombre del programador también figuraría en la secuela Sid Meier’s Civilization II (1996) pese a que esa entrega fue diseñada por otra persona, Brian Reynolds, y él solo se había pasado por allí a saludar. Pero es que a esas alturas etiquetar al creativo estrella en cualquier cosa era un gancho al que nadie pensaba renunciar. En 1997, descontento con una ronda de despidos que consideraba injusta, Meier abandonó la compañía que él mismo había erigido y se montó otra por su cuenta, Firaxis games. Desde la casa recién estrenada participó en una veintena de juegos nuevos, todos con la coletilla «Sid Meier’s» encabezando el título. Entre ellos se encontraban batallas en tiempo real durante la guerra civil estadounidense, simuladores de combate aéreo, un diseñador de campos de golf, juegos de estrategia en mundos de ciencia ficción y numerosas nuevas entregas de la saga Civilization. Pero como lo que nos interesa es el nacimiento de la civilización primigenia, vamos a echar el freno aquí.

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4 comentarios

  1. El uno no lo tuve, el 2 en la play menudo vicio XDDDD pero hace muchos años y no me acuerdo. El 3 no me gustó, el 4 no me enganchó pero el 5 si. Y si, Gandhi es un buen vecino, no te ataca a los 2 minutos. Si tienes de vecino a Roma, Grecia o los zulues construye las murallas YA.

  2. The Lady of Shalott

    Siempre he dicho que el Civ debería jugarse en las escuelas. He aprendido más de Historia con este juego que en la carrera. Eso sí, se aconseja no tocarlo en periodos de paro: puedes encontrarte jugando partidas maratonianas y arruinar tu vida! El Civ 5 es una auténtica maravilla, y el 6 también.

  3. Juan Carandell

    Yo recuerdo en el Civilization II, en unas de mis primeras partidas, teniendo yo unos 9 o 10 años que me dio gran alegría toparme con Gandhi. No era un momento muy avanzado de la partida, por lo que Gandhi ni nadie teníamos acceso al arsenal nuclear. Pero sí recuerdo que Gandhi comenzó a exigirme que le regalase tecnologías y al negarme me declaró la guerra. Mala leche tenía él notas en Civilization II desde luego.

  4. Pingback: 'Civilization' y la leyenda del Gandhi Nuclear (1) - Jot Down Cultural Magazine

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