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¿Quiénes seremos? Isabel Oliver en el MACVAC de Castellón

Quiénes seremos Isabel Oliver en el MACVAC de Castellón
Tres fatídicas manzanas en la historia de la pintura (2023), Isabel Oliver. Vista en exposición «Quienes seremos» en MACVAC.

La culpa no es de nuestras estrellas, de nuestras hormonas, de nuestros ciclos menstruales o de nuestros espacios internos vacíos, sino de nuestras instituciones y de nuestra educación. 

(Linda Nochlin)

La exposición ¿Quiénes seremos? hace un recorrido por la obra más reciente de Isabel Oliver, una de las artistas más importantes del país. Una selección, comisariada por Joan Feliu y Rosalía Torrent, que traduce la esencia de una artista interesada ante todo en dar visibilidad a la mujer en todas las esferas de su vida. Artista vinculada a los inicios al Museo d’Art Conteporai de Vilafamés (MACVAC), su carrera artística se vio influenciada por el movimiento pop surgido en el Reino Unido y en EE. UU., desarrollado a través de su colaboración con el Equipo Crónica.

Afortunadamente, desde hace ya algunos años, se viene reivindicando con fuerza el papel de la mujer en el mundo del arte. Ha habido, en tiempos recientes, grandes exposiciones sobre la obra de algunas de las artistas más talentosas de la historia, que por motivos de sobra conocidos, permanecían escondidas en un cajón. Resulta evidente que la abundante reserva de material no utilizado se ha erigido como un recurso inagotable para futuras exposiciones, las cuales se centran temáticamente en la figura femenina. Una tendencia que toma impulso dando lugar a algo imprescindible en los museos de todo el mundo. Porque no es ya una cuestión de paridad, sino más bien un asunto de justicia moral ante el mundo del arte, privado durante tantos años de la obra de grandes mujeres artistas de todo el mundo.

Es relativamente reciente que los museos más importantes de España decidieran incorporar en sus programaciones a las mujeres. Algo que hoy en día pueda parecer algo más habitual (que no frecuente) se inició hace muy poco con la exposición de Berthe Morisot en el Museo Thyssen en el año 2011. El Museo del Prado no adoptó esta iniciativa hasta transcurridos varios años; fue en octubre de 2016, con la exposición de Clara Peeters. Sin embargo, hasta la fecha, esta práctica sigue siendo poco común, a pesar de la atención mediática que se le confiere. «Que una exposición de una mujer sea un acontecimiento es inquietante e indica que, aunque la lucha es fuerte, aún no está solucionado», apunta Isabel Oliver cuando le preguntamos al respecto.

Mucho se ha hablado de las artistas de principio del siglo pasado cuyo talento se vio reducido a la etiqueta de musa. Casos como el de Dora Maar, Leonora Carrington, Elsa von Freytag-Loringhoven o Sonya Delaunay. Se ha creído durante muchos años que la palabra «genio» solo podía ir precedida por un determinante masculino. En muchos casos, gran parte de las artistas hoy reconocidas como genio, yacían escondidas tras la figura de sus parejas. Así ocurrió con la genial Louise Bourgeois, en la sombra durante una eternidad de su esposo, el historiador Robert Goldwater o, como añade Isabel, «con Camille Claudel, aprendiz y amante de Rodin. Estoy segura de que ella era una gran artista, incluso mejor que él, pero al final solo se ve el trabajo del hombre».

A pesar de que el pop art ha sido uno de los movimientos más conocidos y controvertidos, cuyos protagonistas están en la mente de todos, las mujeres del pop pasan a la historia por ser completamente invisibilizadas. Ni que decir tiene que en España todo fue aún peor. Un movimiento que reivindicaba principios capitalistas, ensalzando la sociedad consumista que mercantilizaba objetos y sujetos de forma compulsiva. Un movimiento que, aunque en apariencia superficial, también se manifestaba contra el poder y sus guerras, no tenía cabida en la España de los años 60 y 70, gobernada por un dictador. Ni que decir tiene que la presencia de la mujer en un movimiento artístico era del todo dudoso.

Quiénes seremos Isabel Oliver en el MACVAC de Castellón
Juegos en la biblioteca (2020), Isabel Oliver. Vista en exposición «Quienes seremos» en MACVAC.

Sin embargo, aunque con algo de retraso, el pop art también llegó a España de la mano de Equipo Crónica, que a partir de mediados de los años 70 empezó a contar con la colaboración de una única mujer, Isabel Oliver. «Aguilera Cerni conoció a Isabel cuando esta estaba en sus últimos años de carrera, reconoció su talento y la invitó a colaborar con Equipo Crónica y poco después con el MACVAC. Para nosotros, seguir contando con ella simboliza la continuidad de ese espíritu altruista que mantenemos desde hace más de cincuenta años.» Nos cuenta Joan Feliu.

A primera vista, algunas de las imágenes de Isabel Oliver no parecían tener tanto que ver con las coloridas obras tan características del pop, aunque sí que existían otros muchos matices que correspondían con lo que este movimiento significó. Siempre teniendo en consideración el contexto donde se creaban estas obras y, en el caso de Isabel Oliver, su condición como mujer. Tal vez se podría hablar de la relación de Isabel con este movimiento resaltando una de las características primordiales del arte pop realizado por mujeres. Esto es, la reivindicación de la mujer, no como objeto, sino como sujeto dentro de las representaciones pictóricas. 

Las artistas pop quisieron erradicar la visión de la mujer como un objeto más del mundo capitalista y consumista. ¿Cómo podría ser que, adentradas en la segunda ola del movimiento feminista, aún tuvieran que tolerar tales humillaciones por parte de artistas, en apariencia reivindicativos, que invitaban a las mujeres a formar parte del movimiento, pero siempre situándolas en un segundo plano? La obra de Isabel Oliver sacaba a la mujer del espacio privado y la independizaba de su rol de ama de casa, consumidora y víctima de los estándares de belleza. A pesar de la misoginia inherente a este movimiento y a su casi pornográfica iconografía al servicio del patriarcado de esos años, la obra de Isabel logró transmitir su ideología sobre la reivindicación de la mujer, recurriendo a técnicas del pop art como «la publicidad, el cómic y el diseño, ironizando sobre el hiperconsumismo y las tensiones de la sociedad del ocio, además de dar cabida a las ideas de la emancipación sexual, racial y política». Explica Joan Feliu.

En cualquier caso, fue con motivo de la exposición organizada por la Tate en 2015 cuando el nombre de estas mujeres fue finalmente desempolvado. La muestra, titulada The World Goes Pop, exploraba el arte pop hecho fuera de EE. UU. y del Reino Unido, e incluía una sección dedicada a las mujeres del pop. A partir de ese momento, la obra de Isabel Oliver comenzó a ser reconocida a nivel mundial. Sin embargo, el mundo del arte pareció seguir esta tendencia, interesándose únicamente por la artista de aquellos años. «Después de la exposición en la Tate, hubo muchas galerías de muchos sitios diferentes interesadas en mi obra, pero en mi obra antigua. Y yo creo que soy mejor artista ahora», explica Isabel Oliver. Joan Feliu también incide sobre este punto: «Isabel Oliver es hoy una prestigiosa artista que representa muy bien una mirada feminista desde los inicios de su carrera, pero parece como si su aportación se quedara en aquella época. Isabel continúa trabajando en la actualidad, con series como las que presentamos que son de una modernidad absoluta. Desde el MACVAC queríamos mostrar la obra actual, la artista actual».

Porque la historia de Isabel Oliver está ligada a los orígenes del MACVAC, que ella misma ayudó a forjar, siendo muestra de este vínculo las dos obras donadas al museo por parte de la artista. La exposición ¿Quiénes seremos? se divide en varias secciones temáticas, que presenta un total de quince pinturas recientes de una Isabel Oliver que no ha dejado de crecer y cuya obra, aún conservando parte de esa esencia pop, corresponde a un trabajo completamente actual y relevante, donde la mujer ocupa un lugar central.

La primera de las series del recorrido expositivo es «Con memoria», donde se puede apreciar el homenaje que Isabel hace a la valentía de aquellas mujeres que abrieron paso hacia la igualdad. Mujeres fotógrafas reporteras como Gerda Taro, Grete Stern y Dickey Chapelle. Obras como Rapadas (2020) o Dickey Chapelle (2021) son un intento de dar visibilidad a la acción de algunas mujeres en época de guerra. Estos trabajos presentan entornos igualmente devastadores, donde se aprecia la lucha y la reivindicación de algunas mujeres y su perfecta invisibilidad en la sociedad. En la serie «Espacio público», se muestra el díptico M@delman y B@rbie (2021), en el que Isabel explora dos enfoques divergentes de la guerra. En una de las obras, M@delman se presenta con un atuendo impecable y realizando el gesto de la victoria, mientras que en la otra, B@rbie está retratada de espaldas, aparentando ser una observadora distante de la devastación que la rodea. A través de estas representaciones, la artista plantea dos perspectivas opuestas sobre el conflicto que confrontan los espectadores.

Quiénes seremos Isabel Oliver en el MACVAC de Castellón
M@delman y B@rbie  (2021), Isabel Oliver. Vista en exposición «Quienes seremos» en MACVAC.

«Paseos por el museo» es el título de una serie que hace un recorrido por algunas de las pinturas clásicas de la historia y muestran la versión femenina de Isabel Oliver. Así, la artista toma a Las tres gracias de Rubens y las saca de cuadro para observarse a sí mismas dentro de la obra Tres fatídicas manzanas en la historia de la pintura (2023). A sus pies, se distinguen tres manzanas que se presumen aluden al papel de la mujer como origen de conflictos fundamentales, como lo narrado en la historia de Adán y Eva. Otra referencia que se puede apreciar es la de Apolo persiguiendo a Dafne (1936-38) en la versión de Isabel Danae perseguida, incluso fuera del museo (2023) o la de Leda y el cisne (1530), en la que Zeus se convierte en cisne para violar a Leda. «En mi representación, Zeus aparece directamente muerto en el suelo». La historia del arte nos ha mostrado siendo violadas, agredidas, maltratadas. En «Paseos por el museo», yo he querido sacar esos temas de los cuadros para hacer hincapié en ello. Las pinturas clásicas siempre cuentan lo mismo», aclara Isabel.

Por último, la serie «Recintos privados» muestra esos problemas que conciernen a la mujer y le afectan a nivel social. A través de la apropiación de algunas obras, Isabel ironiza sobre el lugar que ocupa la mujer en los espacios privados. Se muestran imágenes de hombres en el confort de sus lugares privados: su casa, su club, su biblioteca. Lugares donde la mujer, por el contrario, se muestra aprisionada o sobreexpuesta. La pieza Su casa (2020), por ejemplo, muestra cómo un hombre lee el periódico en el salón de su casa, acompañado de su perro y, sobre una mesita, dentro de una jaula, se observa la imagen de una mujer prestada del Sueño número 45 de Grete Stern. Otra imagen, también tomada de un fotomontaje de Stern, es Su club (2020). Aquí se observa la imagen de la mujer-lámpara del Sueño número 1, una mujer dependiente del hombre, que en este caso, es quien metafórica tiene el control de encender y apagar la muer-lámpara. Finalmente, otra pieza interesante perteneciente a esta serie es Su biblioteca (2020), en la que Isabel Oliver presenta a Picasso, acompañado de una sus musas en posición de lamento y llanto. «En la serie «Recintos privados» saco temas escabrosos como la pederastia o el maltrato, como vemos en el cuadro de Picasso. Lo dibujé porque era su aniversario y quería alabar su maestría, pero también recalcar que como hombre era un desastre», explica la artista.

¿Quiénes seremos? es un testimonio elocuente de la gran evolución de una artista excepcional y versátil, que ha sabido adaptarse con maestría a los cambiantes paisajes del arte contemporáneo, al tiempo que ha perpetuado un mensaje en pro del empoderamiento femenino. La exposición se podrá visitar hasta el 30 de abril en el MACVAC de Castellón.

Quiénes seremos Isabel Oliver en el MACVAC de Castellón
Su biblioteca (2020), Isabel Oliver. Vista en exposición «Quienes seremos» en MACVAC.

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