Arte y Letras Literatura

La visión de William Butler Yeats (1)

William Butler Yeats
William Butler Yeats, 1920. Fotografía: Chicago History Museum.

Hay poetas que tienen un mundo personal, que parte de sí mismos y en sí mismos se acaba, y otros cuyas venas de tinta nutre una larga tradición anterior y que a través de su obra se prolonga en otros. William Butler Yeats (1865-1939) fue de los segundos: a lo que sería normal, la herencia de toda la tradición literaria en lengua inglesa, que conoció bien, se suma el descubrimiento del folklore irlandés, tan característico, más la búsqueda de corrientes esotéricas que desde muy joven lo atrajeron y en las que profundizó, dejando que en gran parte gobernaran su vida.

Antes de intentar trazar una sinopsis biográfica del poeta que desemboca en Una visión, conviene dejar constancia de un asombro matizado. Lo que Yeats elabora en este libro por ininteligible que a menudo pueda parecer, a pesar de que siempre parece que bordea la charlatanería cuando no la demencia, es obra no de un descacharrado, sino la publicación inmediatamente posterior a la obtención de esa suerte de certificado de excelencia que constituye el Premio Nobel de Literatura. Yeats lo ganó en 1923 y en 1925 armó con materiales de diversa procedencia pero animados por un mismo espíritu esta amalgama que, si desenfocada o aguda, es Una visión, la suya, su credo personal o de pareja, porque surge de las experiencias de escritura automática que compartió con su esposa, George Hyde-Lees, a quien conoció en los círculos esotéricos de Londres y que participó con él en la aventura singular y extraña de la comunicación con los llamados «instructores» de quienes deriva lo expuesto, con más oscuridad que meridianamente, en las páginas de Una visión. Ellos le dijeron: «Hemos venido a facilitarte metáforas para la poesía». ¿Qué más puede desear un poeta? Aunque uno no comparta, y hasta vea con estupor, las creencias acerca de esta comunicación con el Más Allá, lo que en este libro se recoge sirve, haciendo bueno el comentario de los instructores, para entender mejor las metáforas del poeta, sus símbolos, la armazón que sostiene parte de sus versos.

El ensayo Per amica silentia lunae de 1917, año en que los Yeats contrajeron matrimonio, es un antecedente de lo que recogerá Una visión. Allí, de esa constante insatisfacción que, por verdadero poeta, acuciaba a Yeats, hallamos una frase memorable: «De las peleas con otros hacemos retórica, pero de la pelea con nosotros mismos, poesía». Ya aquí habla del Daimón y de las máscaras, pero para entender mejor al Yeats de 1925 habrá que remontarse a bastantes años atrás, los que conforman su sensibilidad, definen la de su país en la época en la que él se desenvuelve, y coinciden, en fin, con el espíritu de los tiempos, que es el tiempo del espiritismo.

Este artículo de nuestro archivo está completo para lectores registrados. Registrarse es gratis y solo lleva un minuto.

Regístrate gratis

SUSCRIPCIÓN MENSUAL

5mes
Ayudas a mantener Jot Down independiente
Acceso gratuito a libros y revistas en PDF
Descarga los artículos en PDF
Guarda tus artículos favoritos
Navegación rápida y sin publicidad
 
 

SUSCRIPCIÓN ANUAL

35año
Ayudas a mantener Jot Down independiente
Acceso gratuito a libros y revistas en PDF
Descarga los artículos en PDF
Guarda tus artículos favoritos
Navegación rápida y sin publicidad
 
 

SUSCRIPCIÓN ANUAL + FILMIN

105año
Ayudas a mantener Jot Down independiente
1 AÑO DE FILMIN
Acceso gratuito a libros y revistas en PDF
Descarga los artículos en PDF
Guarda tus artículos favoritos
Navegación rápida y sin publicidad
 

Un comentario

  1. Pingback: La visión de William Butler Yeats (y 2) - Jot Down Cultural Magazine

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*