
I’m going to the Darklands / To talk in rhyme / With my chaotic soul / As sure as life means nothing / And things end in nothing / And heaven I think is too close to hell / I want to move / I want to go…
Me voy a las tierras oscuras / Para hablar poéticamente / con mi alma caótica / tan seguro como que la vida no significa nada / y que todas las cosas terminan en nada / y creo que el paraíso está demasiado cerca del infierno / me quiero mudar / yo quiero ir…
(Darklands, 1987)
El comienzo de los ochenta fue el momento en que se empezaron a derrumbar las puertas —bastante agrietadas ya— de aquello que se había conocido en la industria del disco como «nueva música». Aquella producción comenzó a replegarse en el pasado y a pulir rápidamente discografías enteras de artistas ya semiolvidados para volver a lanzarlos. A esto contribuyeron de forma decisiva los festivales solidarios —recordemos el Live Aid y sus incontables explotaciones— y los conciertos multitudinarios en campos de fútbol. El rock, en general, estaba en horas bajísimas: las guitarras y demás instrumentos no sonaban, y los cantantes intentaban hacerse escuchar entre brillantes paredes de sintetizadores. Luego, sí, a finales de la década nacerían el grunge, el britpop, etcétera, pero parece ser que la gente, cuando se analizan estos movimientos, se olvida de un grupo que empezó en el 84, cuyos principios ideológicos, sonido y consecuencias son fundamentales para todo lo que vino después: The Jesus and Mary Chain. Casi nunca verás su nombre en antologías ni menciones que hablen de su influencia en grupos como Temples, por poner un ejemplo actual. Incluso My Bloody Valentine tiene más predicamento que ellos.
The Jesus and Mary Chain han sido un grupo con muy poca suerte. No solo a nivel personal y artístico, sino también a la hora de encajar su importancia en la historia del pop-rock. Para los críticos, no existen, y su influencia en los músicos coetáneos y posteriores parece ser igual a cero, algo que no es verdad. Es cierto que la personalidad de los hermanos Reid ha sido muy beligerante contra todos, especialmente contra la crítica musical, desde el principio hasta la actualidad, algo que no ha ayudado nada a mejorar su situación. En el libro biográfico Never Understood —titulado Incomprendidos en español, con la espléndida traducción de Ibon Errazkin y edición de Ed. Contra—, los hermanos Reid hablan de todo el mundo, dicen lo más grande de algunas personas, pero quien se lleva la palma es el conjunto de los escritores musicales. No sale bien parado ninguno. Ellos no son precisamente de esos grupos que han tenido el apoyo de un crítico que ha apostado por ellos desde sus comienzos y les ha seguido, no. Más bien, al contrario. La crítica les ha tratado siempre con displicencia. Al comienzo, esto se vio favorecido por la manía que ellos y su primer mánager, Alan McGee, fomentaron constantemente, porque eran unos bocazas integrales. McGee creía ser un nuevo Malcolm McLaren, y sus chicos, los Sex Pistols de los ochenta, cuando él lo único que sabía hacer bien era sus labores de mánager, pero no hablar ni posar, y ellos no eran más que unos palurdos —fuera de la maravilla de sus discos.
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Una grandísima banda infravalorada y extraordinariamente influyente. Las anécdotas de los Gallagher se quedan en mantillas comparadas con los Reid.
lo último pop que tengo conciencia de que me ha tocado, le recuerdo artículo previo más que desencantado, no recuerdo el canal. Articulazo, claro, leeré más atento, apenas he oído más que psichocandy pero lo recuerdo como momentazo, de los que deparaban épocas que no volverán y ya duda uno de si eran para tanto, me alegra saber que sí
lo que es infravalorados… que yo recuerde la críticas les adoraba desde el primer momento y hablaba de sus conciertos de veinte minutos como si fueran la santa misa (para mí era incomprensible semejante babeo por parte de los articulistas)… y en fin, darklands es una hermosa canción, pero es que plagiando a Heroes lo difícil es que te salga una mala canción.
a mí jamás me dijeron nada, más allá de ser colegas de mi idolatrado Bobby Gillespie…
j
El rock estaba en horas bajas en los 80s hasta que llegó el grunge??? jajajajajajajajaa
Ozzy, AC/DC, Metallica, Iron Maiden, Guns N’ Roses, Bon Jovi, Def Leppard, Aerosmith, The Cult…
mire las fechas de sus discos más icónicos y vuelva a decir que «las guitarras no sonaban».
Y sobre la banda en cuestión, pues ni idea. Yo escuchaba a bandas de rock con guitarras que no suenan.