Arte y Letras Historia Humanismo

La historia, otros ojos: el programa Els Ulls de la Història

proyecto Els Ulls de la Història 1
Una usuaria contempla una reproducción de los frescos de Sant Climent de Taüll con unas gafas de realidad virtual, uno de los proyectos de Els Ulls de la Història. Fotografía: Generalitat de Catalunya.

Este artículo es un adelanto de nuestra nueva revista Humanismo Digital, ya disponible en nuestra tienda online.

En las faldas de la sierra de Montsant había una escalera que conectaba el cielo y la tierra. Lo decía un pastor de ovejas que había soñado con ella. Eso y que el artilugio servía a los ángeles para ascender hasta aquella remota comarca tarraconense, que a finales del siglo XII concentraba un buen número de eremitorios. Los monjes francos debieron creerle, o no habrían fundado su templo justo en el lugar señalado por el pastor. Los había convocado el rey Alfonso II de Aragón para que construyeran el primer monasterio cartujo de la península ibérica. La Cartuja de Escaladei, construida en los primeros años del siglo XIII, contribuyó decisivamente a la repoblación y la dinamización económica de la zona, que debe a ella, precisamente, el nombre de Priorat. Se cuenta que fue allí donde se reintrodujo el cultivo de la uva, perdido durante los siglos de ocupación musulmana, dando origen a la reputada denominación de origen del Priorat, y donde fue creado el menjablanc, famoso el manjar blanco de la zona. También fue donde desarrolló buena parte de su obra el pintor barroco Joaquín Juncosa, que ingresó en el monasterio como hermano lego en 1660. La cartuja, sin embargo, no sobrevivió a la desamortización de Mendizábal de 1836 y fue abandonada poco después, quedando en ruinas desde entonces. La famosa Scala Dei, la escalera de Dios por la que subían los ángeles, todavía se puede apreciar en algunos de los escudos que quedan entre las ruinas del recinto. 

Hoy se dan otros prodigios en la Cartuja de Escaladei. Juncosa, por ejemplo, pasea de nuevo entre sus muros, mostrando a los visitantes cómo era la vida monacal en el siglo XVII. Y buena parte de los frescos, capiteles y esculturas que han desaparecido —hasta los sonidos que se escuchaban en el pasado— cobran vida como por arte de magia. En la antigua sala capitular incluso hay un nuevo retablo tríptico cuyos personajes se mueven como si fueran de carne y hueso. En el siglo XXI, estos milagros no entrañan misterio: son espacios virtuales multimedia, experiencias inmersivas y recreaciones en 3D. Pero el efecto que consiguen sí que tiene algo de mágico: devolver la vida a un espacio como este, que tuvo tanta de ella en el pasado. El proyecto, impulsado por la Generalitat de Catalunya, tiene nombre: Els Ulls de la Història. Y Escaladei no es el único lugar donde ya está en marcha.

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Un comentario

  1. Pingback: Els Ulls de la Història: Un viaje inmersivo al pasado para revivir el patrimonio cultural - Hemeroteca KillBait

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