Entrevistas Política y Economía

César Rendueles: «La gran amenaza que tenemos en nuestro país para la democracia es una buena parte de los jueces»

César Rendueles para Jot Down

Viste de sport, lleva gafas de profe moderno y sonríe mucho. También parlotea en voz bajita, midiendo, como si no costasen, ideas que siempre traen una vuelta de tuerca, un repensar en pausa. Es profundo, sí, pero es que aún lo es más cuando dedicas unos minutines a la reflexión sobre lo que te ha contado.

César Rendueles (Girona, 1975) saltó a la fama hace ya unos añitos, cuando se erigió en nuevo rostro (en uno de los nuevos rostros) para el repensar de este país durante aquel momento en que todos queríamos repensar este país. Fue, entonces, polemista duro, voz crítica que no gustaba a todos, Casandra moderna de gesto firme y análisis sólido. Escribió un puñado de esos libros «que debías leer», también artículos que volaban de teléfono móvil a teléfono móvil, artículos sobre la clase obrera, las luchas por luchar, lo que se puede ir cambiando.

Hoy, años después, en un mundo distinto (o quizá no), entrevistamos a César rodeados de arte y belleza. Es en el Museo de Bellas Artes de Asturias, por Oviedo, donde participa en una mesa redonda en Europenses, programa de charlas culturales organizado por la candidatura de capitalidad cultural europea para esta ciudad. Sobre «El tiempo de los groseros», no es poca cosa en nuestros días de hoy. Así que de groserías vamos a hablar con él, y también de Ilustraciones (e Ilustraciones oscuras), de esperanzas, de la inteligencia artificial y todos los artificios de la inteligencia. César responde sin esconderse, con las ideas claras, ajeno al temor de ofensas y qué dirán. Tras cada frase, una provocación, un invitarte a que reflexiones. Merece la pena escucharlo atentamente.

Tú fuiste uno de los primeros en criticar esa ciberutopía que nos hablaba de un internet como tierra de promisión, de libertades y de igualdad… No sé si te jode haber tenido razón.

Sí, de hecho no me acuerdo quién fue el que me dijo hace mucho que, entre las profecías de ese tipo, mi libro salió antes, a los pocos meses salió todo un reguero de libros contando estas críticas con todo el fetichismo y tal. Yo creo que solo tuve suerte, me adelanté un poco a ese cambio de paradigma que empezó en ese momento. Efectivamente, ha sido un periodo de transición entre unas décadas, desde mediados de los noventa hasta mediados de los dos mil, en que las tecnologías digitales eran la solución para casi cualquier cosa: a los problemas laborales, educativos… Hasta un momento en que se empezaba a hablar mal, a criticar esas promesas digitales. Y después hubo una cierta consciencia de las zonas más oscuras de la tecnología digital, como la concentración del poder, los problemas de información o las fake news, hasta un momento, que creo que es el actual desde la pandemia, donde hemos ido al argumento contrario, el aspecto distópico. Que a mí, en el fondo, me sigue pareciendo muy fetichista, ese péndulo desde el ciberutopismo hasta la ciberdistopía sigue sin hacerse cargo en pensar qué es la tecnología digital, cómo entran las nuevas tecnologías y cómo nos hacemos cargo política y socialmente de ellas.

En aquellos tiempos, y tomo ideas tuyas expresadas en el pasado, no se podía criticar la utopía tecnológica porque te llamaban ludita. Y yo te he visto hablar muy bien de los luditas, contextualizándolos y alejándonos del cliché.

A mí me decían ludita y me gustaba mucho, creo que era un buen reproche. Los luditas, en contra de lo que se suele decir, no eran trogloditas, no creían que había espíritus malditos dentro de las máquinas de vapor, entendían perfectamente que podían constituir un agente de trabajo y aumentar la productividad… Lo que no estaban dispuestos era a someterse acrítica, dócilmente, a los dueños de las máquinas, su problema no era con las máquinas, sino con la propiedad de las máquinas. Y a mí eso me parecía muy lúcido, muchas veces estamos discutiendo de forma muy fetichista sobre las máquinas como si aparecieran de la nada, y deberíamos discutir sobre la propiedad de las máquinas, sobre el control de las máquinas. Y me gustan también los luditas porque, frente a esa imagen de una muchedumbre enfurecida con antorchas, lo cierto es que políticamente fueron muy inteligentes, muy imaginativos, muy irónicos… El general Ludd… Era muy moderno, de hecho, formas de propaganda muy modernas, nos sentimos identificados en ellas.

El travestismo como un eje político transgresor.

Efectivamente, y por eso yo me sentía muy identificado con ese reproche de ludita.

Tenían una cosa que se podía recuperar hoy en día con el auge de la inteligencia artificial, de la cual hablaremos luego, que es la certeza de que las máquinas eliminaban ese orgullo del artesano, de saber hacer algo específico, a cambio de meterte en un engranaje donde tú solamente eres una persona que hace algo que puede hacer cualquier otra.

Es que, de nuevo, eran muy listos. Como buena parte de las resistencias obreras a la maquinización en el siglo XIX y el siglo XX, ellos entendieron muy bien que lo que estaba en juego en los procesos de maquinización no era solo un aumento de la productividad, sino que se intentaba disminuir el control de los trabajadores en los procesos de producción. Por eso muchas veces los procesos de maquinización son posteriores a procesos políticos de pérdida de poder de las clases trabajadoras. Será casual, o no, pero es cierto que todo el proceso de digitalización surge tras la derrota global del sindicalismo en los años noventa.

Igual que la revolución industrial llega después de las enclosures.

Exacto, son procesos que cobran sentido cuando las empresas saben que van a intervenir en entornos donde la pérdida de poder de los trabajadores está muy establecida. Por eso creo que, de nuevo, es una buena mímesis con lo que pasa ahora, yo creo que la IA funciona muchas veces como amenaza: si no haces esta rebaja en tus condiciones laborales, vendrá una máquina que lo hará por ti… A veces ni es verdad, o quién sabe si es verdad, pero como amenaza es magnífica. Sobre todo cuando no hay un contrapoder que se pueda enfrentar a ella.

Tú también fuiste uno de los pioneros en alertar de la sobreimportancia que la izquierda le estaba dando al activismo en redes sociales.

Aquello fue un momento muy peculiar. Empecé a intervenir en estos temas en un momento en que, por un lado, había un movimiento, pequeño pero políticamente significativo, en torno a la cultura libre, las alternativas a los grandes monopolios… Era un movimiento complicado, como todos, muy heterogéneo, que aglutinaba gente que venía de sitios muy diversos cultural y políticamente; y, al mismo tiempo, creo que entre la izquierda había una cierta fascinación por ese activismo digital, que hasta cierto punto era comprensible y tiene que ver con algo que nos pasa mucho en la izquierda: interpretar las derrotas como oportunidades. Creo que la gran crisis de los partidos de masas tradicionales tras la derrota de los movimientos sindicales, después de la caída del régimen soviético… Mucha gente se dijo a sí misma: «Bueno, es una derrota, pero nos hemos liberado de un lastre de totalitarismo, también ideológico, todo el bloque soviético autoritario, casi mejor habernos librado de eso, y a cambio han aparecido unas formas de activismo, de movilización, que son mejores a las que había antes, porque hay oportunidades de viralización, de llegar a más gente»… Yo personalmente era muy escéptico con estas cosas, e intentaba que fuera una crítica leal, porque yo me sentía parte de ese movimiento de cultura libre. Pero creo que no fue siempre leído como una crítica leal.

Cuando te presentaban siempre como sociólogo marxista… César Rendueles marxista, como un segundo apellido.

En aquel momento era casi como una excentricidad, una especie de vicio privado. Después de la crisis, el marxismo empezó a tener mejor prensa.

Volviendo a lo que decíamos de la actividad digital, hoy en día no son pocas las voces que alertan sobre el peligro hacia la democracia que se puede desprender de ella.

Yo creo que nos encanta simplificar problemas muy complejos, es casi una necesidad cognitiva. Cuando hablamos, por ejemplo, del medio ambiente, nos gusta imaginar que los millonarios tienen una máquina de contaminar en el jardín, y que podríamos prohibirles que contaminen dando a un botón y solucionado el problema. Yo creo que en este caso es lo mismo, pensamos que tenemos una fuente de alienación en el bolsillo, que el teléfono móvil es la fuente del fascismo contemporáneo y que si lo apagamos va a desaparecer eso. Y no. Nos debería preocupar la actividad online de la extrema derecha, de todas las corrientes de radicalismo político contemporáneas, pero no nos debería cegar el fetichismo digital, creo que detrás hay un proyecto político bien armado que tiene que ver con estrategias de las élites económicas y políticas para sobrevivir o para recomponerse después de la gran crisis del neoliberalismo, y que es un proyecto global, a gran escala y bien planificado, no es algo técnico que podamos arreglar neutralizando unos cuantos algoritmos o prohibiendo a los jóvenes acceder a los teléfonos móviles. Es un proyecto a gran escala donde nos jugamos muchísimo. Entonces sí, me preocupa la actividad en redes de la extrema derecha, como me preocupa su presencia en medios de comunicación tradicionales o me preocupa su presencia masiva en la judicatura. Pero creo que deberíamos mirar a la luna y no al dedo, y en este caso los móviles son el dedo.

Has dicho que no sería ninguna solución prohibir las redes sociales a los jóvenes, te iba a preguntar después sobre ello.

El debate me parece una situación absurda… Yo no tengo redes sociales, soy pesadísimo con mis hijos para que no usen redes sociales, soy muy escéptico sobre la capacidad educativa y la fascinación entre los jóvenes con la tecnología… y de repente me encuentro en el terreno contrario, porque me veo adelantado por la derecha por un montón de gente que ve los teléfonos móviles e internet como una especie de fuente demoníaca, una especie de fentanilo que va a corromper las almas de los jóvenes… Yo creo que en ese debate está casi todo mal planteado, empezando por a quién van dirigidas esas cosas. Creo que se confunden niños de ocho años, que para mí no deberían tocar el teléfono móvil ni con un palo de escoba; darle un móvil a un niño de ocho años es como si le das de fumar, no es ni un debate… Se confunden eso, niños, con adolescentes de quince, catorce, trece años, donde hay cuestiones relacionadas con la libertad, con la autonomía, con la privacidad que están en juego. ¿Nos parece adecuado que el acceso que tenga una joven de quince años a información relacionada con libertad sexual, anticoncepción, feminismo o igualdad esté controlado por su padre? Suena un poco raro, ¿no? Creo que los jóvenes son muy conscientes de los problemas de las redes sociales, mucho más que la mayoría de los adultos, y la clave es tratarlos no como adultos, que no son adultos, pero sí como personas con las que se puede contar, razonar, implicarlas en procesos democráticos… Y, en segundo lugar, es que ni siquiera está claro de qué va el debate… ¿Qué es una red social? Lo pregunto mucho porque nadie me lo dice, parece que está claro que Instagram es una red social, que Twitter es una red social, pero ¿YouTube es una red social? ¿Telegram? Telegram está lleno de mensajes nazis, de pornografía repugnante… ¿Es una red social Minecraft? Tiene usos sociales también… Creo que llevamos debates complejos, necesarios, al terreno del zasca, al terreno de Twitter, donde Elon Musk dice una gilipollez y el Gobierno español le contesta en tono moralizante viendo la oportunidad de posicionarse. Pero eso no es un debate, y es un debate lo que deberíamos tener.

Pero sí parece claro que las redes sociales han promovido, o perfeccionado, esa hiperindividualización de la pos-posmodernidad que, en el fondo, es un juguete del capitalismo último.

Sí, estoy de acuerdo, creo que donde más claro se ve eso es en el auge de los bulos, las noticias falsas… Eso es, en el fondo, el creerte más listo que los demás, desconfiar más. Es curioso, porque recoge un mensaje muy típico de la izquierda, el ideal de pensamiento crítico, y lo distorsiona completamente a través de eso que señalabas, convertirlo en una herramienta individual. Ya no es esa idea ilustrada de la Bildung como una forma de autodesarrollo y pensamiento común frente a una cultura heredada, meramente pasiva, todo eso que tenía siempre un componente colectivo. La conspiranoia, que en el fondo es la gran ideología de nuestra época, funciona a través de una perversión de esa idea de pensamiento crítico, por eso es extraño que de repente desde la izquierda haya que reivindicar el poder de los expertos, nosotros siempre hemos sido muy críticos con el poder de los expertos, y de pronto dices: «Sí, hay que criticar la expertocracia, pero eso no significa que no haya expertos en ciertas materias y debamos contar con ellos». Yo recuerdo que después de la DANA escribí un mensaje en Bluesky, aún lo tenía entonces, con el que me siento muy reconocido, porque decía: «Estado de correlación de fuerzas: defendiendo al hombre del tiempo»… Para esto hemos quedado. Y sí creo que las redes sociales, las que hay y no las que imaginamos en nuestras cabezas, han contribuido a todo esto, es innegable.

Igual se nos ha dado la vuelta y por eso está la izquierda tan incómoda, porque parece que tuviera que defender las instituciones preestablecidas.

Creo que de hecho es así, y que pasa a todos los niveles. Es una cosa que cuenta mucho Santiago Muiño, que frente a lo que el neoliberalismo planteó, que era un retorno a una sociedad económico-política anterior a 1945, un estado de cosas anterior a las políticas sociales, lo que tenemos ahora es una arremetida muy fuerte que intenta volver a antes de 1789.

A veces pareciera eso, que vamos a un tiempo pre-Ilustración… o a una Ilustración oscura, según término de moda carente de toda lógica.

Es que eso cambia mucho las cosas, porque lo que está en juego es la civilización, no proyectos políticos. No, están en juego los derechos civiles, la civilización misma. Son cosas que obligan a un cambio de perspectiva, a pensar qué frentes constituimos siendo conscientes de a qué fuerzas nos enfrentamos: una que quiere cambiar las tornas y que hace que ciertos debates, que yo creo que han sido importantes dentro del seno de la izquierda y a los que no deberíamos renunciar, deban quedar aplazados. Yo eso lo veo mucho con amigos y compañeros… Cómo se ve a España fuera de España… y fuera de España nos ven como una especie de faro del progresismo, de la Ilustración y de estas ideas. Eso es así, nos guste o no nos guste. Y a nosotros nos cuentan que es todo mentira, que es una farsa, que es superficial… pero es que nos ven como defensores del feminismo, como defensores de la causa palestina, como defensores del ecologismo… Núcleo de defensa de la Ilustración y de la civilización. Y no hacernos cargo de eso a mí me parece una irresponsabilidad.

También por la izquierda, entiendo, porque hay parte de la izquierda que, dentro del juego partidista, parece asentada en el «no» y la crítica continua.

Yo entiendo el conflicto de la izquierda, ¿eh?, pero creo que toda la izquierda tiene que hacerse cargo de este nuevo escenario. Lo cual no es rendirse a nadie ni a nada en otros términos.

César Rendueles para Jot Down

Siguiendo con la Ilustración, y tomando una figura tan poco afín históricamente a la izquierda como es Kant, hoy en día ves el imperativo categórico y… si nos rigiéramos por esto no tendríamos todos estos problemas.

Yo recuerdo toda esa época posterior al 2011, con el 15M y tal…

De esperanza.

De esperanza, sí. Y entonces el sentido común se veía como algo muy revolucionario, simplemente la gente intentando vivir su día a día, cuidar de sus hijos, de sus padres, mantener una vida digna… Simplemente por hacer eso llevaban su cabeza hacia zonas profundamente progresistas, que desafiaban el orden establecido, zonas de concordia, etcétera. Y yo creo que ahora estamos en un momento donde pasa todo lo contrario. En el anterior, en 2011, yo decía que la gente era mucho más progresista de lo que ellos mismos se creían, incluso los de derechas. Y ahora nos pasa lo contrario, la tentación reaccionaria nos rodea de tal manera que incluso la gente de izquierdas somos mucho más reaccionarios de lo que pensamos, porque nos rodean por todas partes el rencor, el resentimiento, el miedo. En ese sentido, esa esperanza ilustrada, ese suelo moral básico, es algo digno de reivindicar, porque es un espacio posible de consenso en esa lucha entre los partidarios de la civilización y los defensores del nihilismo y el terror. No hay más.

El mínimo, podríamos decir, son los derechos humanos, que nos separan precisamente de no serlo, y que hoy en día no solo nos vemos obligados a defender, sino a argumentar por qué los defiendes.

Esa pérdida de pudor de los reaccionarios, sí… Creo que hasta ahora había ciertas reglas de juego que se podían cuestionar de facto, pero existía cierto pudor estético como para reconocer en público ese cuestionamiento. Nadie cuestionaba los derechos humanos, podía mentir y argumentar que una guerra terrible era en el fondo una defensa de los derechos humanos, pero nadie los cuestionaba. La Administración Trump, como en la Argentina de Milei o el gobierno sionista de Israel, no tiene ningún reparo en cuestionar el derecho internacional, en reírse de los derechos humanos, y además hacerlo de una manera… El fascismo siempre ha tenido ese componente de escenificación de la maldad, autorreconocerse como perverso, recrearse en esa figura, pero hasta ahora creo que era con el afán de dar miedo, generar terror. Y lo impresionante de nuestro tiempo es cómo eso va colgado de la ironía a través de personajes grotescos, esa figura que inauguró Berlusconi, que casi se ríen de sí mismos y llevan esa escenificación de la perversidad por el lado del ridículo, de lo histriónico, de lo irónico, como si no supieras cuándo hablan en serio o en broma, cuándo se creen su propio mensaje y cuándo no. Y eso es una novedad de nuestra época, diría que más nihilista aún que la perversidad tradicional, que nos arroja a la ausencia de significado, de sentido.

Nos arroja a la idea de que lo moderno es ser reaccionario.

Sí, una vez más es ese juego de manos donde nunca sabes si los reaccionarios hablan en serio o si es una broma, y salen cosas como que el fascismo es el nuevo punk. ¿Es un chiste? ¿No lo es? Evidentemente que no lo es, pero en el proceso queda todo desdibujado, queda desdibujado el punk, el anarquismo, la rebeldía y también el propio ser conservador. Hablando a veces con mi hijo sobre sus amigos y tal, a veces pregunto si sus amigos se creen las fake news, los bulos disparatados… Y él me dice que es una gradación, obviamente nadie se cree el terraplanismo, que es una idiotez, una broma privada que se ha ido de las manos, o lo de los therians… Los chemtrails ya es otra cosa, bueno, es como una gradación. Que la nieve realmente no existe o que los pájaros son robots no se lo cree nadie, pero hay un descenso donde al final se acaba desdibujando la distancia entre el disparate, la falsedad y la verdad. Creo que la reacción contemporánea juega continuamente a eso, y es extremadamente peligroso… Aunque para ellos no, para las fuerzas del nihilismo ese es un campo donde se sienten muy cómodos. Pero para toda la tradición ilustrada, ni siquiera diré progresista, solo ilustrada, es una catástrofe, para cualquiera que confíe en la verdad, la belleza y la bondad…

Lo que es un drama es que cuentas historias que sonaban en 1750 y se tienen que repetir ahora.

Exactamente, me da la sensación de que vivimos, hasta cierto punto, una repetición de cosas que pasaron en el periodo de entreguerras. Yo siempre cito mucho a Polanyi, que me gusta porque tiene una tesis muy sencilla… A mí me gustan las teorías más alambicadas, pero creo que en política lo que funciona muchas veces son las teorías esquemáticas que nos dan un mapa para orientarnos. Y Polanyi tiene una idea muy poderosa, y es que los procesos de mercantilización generan, por un lado, caos y nihilismo, y también contramovimientos, reacciones de la sociedad que intenta recomponerse frente a ese individualismo. Esas reacciones pueden ser de dos tipos: alternativas democratizadoras, que intentan recomponer la esfera política desde el lado de la libertad y la igualdad; o lo que él llamaba revoluciones pasivas, el intento de recomponerse desde el punto de vista autoritario, antirracionalista o antiilustrado. Creo que estamos en ese periodo, y hay un efecto péndulo muy fuerte respecto a lo que pasó inmediatamente después de 2008 con toda la oleada democratizadora global, la marea feminista global o el auge del movimiento ecologista. Lo que no tuvimos entonces, que es una izquierda con un movimiento de cambio progresista articulado en un proyecto común y coherente, la derecha sí lo tiene. Lo ha encontrado no porque sean más inteligentes, aunque sí están mejor financiados, pero han encontrado un elemento identitario, con sus modulaciones y gradaciones, que funciona a nivel global y es una amenaza.

Tienen un plan.

Tienen un plan, sí.

Una de las formas de oponerse a ese plan, a ese nihilismo, podría ser recuperar redes de verdad, no redes sociales. Pienso en organización vecinal, en mancomunidades… ¿Crees que es posible?

Más que posible, es imprescindible. Los movimientos políticos emancipadores son muy costosos, exigen mucho de la gente, no son nada amables, porque te piden mucho y te dan muy malas noticias. Te dicen que apuestes mucho por algo que igual fracasa, que ha fracasado muchas veces, te piden solidaridad, confianza en el prójimo, que no mires por tu propio ombligo individual y colectivamente… Mucho riesgo.

Por otra parte eso que te comentaba antes es algo con lo que ya hemos vivido siglos y siglos… concejos abiertos, mancomunados…

Claro, pero destruir todo eso es muy fácil, muy rápido, se hace con un decreto… Tú llegas, privatizas las mancomunidades y en dos años no queda nada, absolutamente nada. Al revés, lo más fácil es que quede un conflicto entre esa gente que antes trabajaba en común. Y eso lo saben perfectamente, funciona así. Y, al contrario, reconstruir todo ese tejido social lleva generaciones. Hay dos ritmos asimétricos ahí. Pasa con las comunidades a pequeña escala, pero también con organizaciones a mayor escala, como cooperativas, sindicatos, etcétera. Reconstruir eso, con la cantidad de ensayo-error que requiere, es un proceso de muchos años. Y el problema es que vivimos en una realidad política ultraacelerada que permanentemente bombardea cualquier intento de recomponer ese tipo de redes. Por otro lado, intento ser comprensivo con la cantidad de fracasos que estamos viviendo en ese terreno. Creo que buena parte de nuestra incapacidad para traducir todas las oleadas de solidaridad, esperanza o movilización que hemos vivido en los últimos quince años… y que han sido enormes, España ha sido uno de los países más movilizados del mundo… tiene que ver con eso, con que nos falta ese humus, esa materia básica no de la movilización, no de la materia destruyente, sino de la materia constituyente. Pero es que eso es muy difícil de hacer, y sobre todo es muy difícil de hacer aceleradamente.

No sé si lo has dicho con esa intención, pero ¿cuando hablas de materia constituyente te refieres en un sentido literal? Hablo de una reforma gruesa, no cosmética.

Yo creo que la gran esperanza que surgió después del 15M, verbalizada o no, era completar lo que se quedó a medias en 1978 a través de un proceso constituyente. Que no fuera una impugnación del todo, porque eso es absurdo, hay muchas cosas que conservar del 78, pero que efectivamente completara un proceso de democratización de la sociedad española que había quedado incompleto. Creo que eso era lo que flotaba en el ambiente, y estaba, desde el punto de vista social e ideológico, a la mano, era algo que podía haber pasado. Fuerzas de todo tipo conspiraron con eficacia para que no pasara.

Bueno, se reformó el artículo 135.

(Ríe) Efectivamente, y con gran facilidad, sí, una carta del Banco Central Europeo y una tarde. Pero ahí sí que soy autocrítico con algo que pensé en su momento y he visto repitiéndose en otros lugares del mundo donde concurren estas circunstancias, y es no darte cuenta, yo el primero, mea culpa, de que las dinámicas de impugnación tienen una lógica distinta… Sacan a la gente a la calle, reúnen a personas con proyectos muy diversos… Pero las dinámicas constructivas, constituyentes, tienen otra lógica. Y tener una gran capacidad de impugnación no significa que tengamos una gran capacidad colectiva constructiva para crear un proyecto constituyente. Son dos dinámicas diferentes, y ahí muchos nos confundimos.

Ahora mismo tendríamos un agente nuevo, al menos dentro de la dinámica laboral, que es la inteligencia artificial. Yo no sé si has pensado cómo se podría encajar esta nueva herramienta en el mercado de trabajo.

Yo creo que la IA forma parte de estos pánicos morales con los que nos acercamos a la tecnología digital… y además esto de la IA es una etiqueta comercial para un conjunto de tecnologías complejas. Yo en general soy muy escéptico, porque creo que hemos vivido ya muchas oleadas de «la última gran cosa tecnológica que lo va a cambiar todo». Algunas cambian algo, otras no cambian nada, casi nada lo cambia todo… Es una idea que repito mucho, somos muy miopes para saber qué tecnología va a tener en el medio plazo un impacto global. Creo que la tecnología digital, además, no existe, existe un continuo tecnológico donde las digitales engranan con tecnologías de todo tipo. Ahora mismo no podemos saber qué va a decir la inteligencia artificial, hay muchos usos que ahora se proponen que son meramente ornamentales, creo que habrá oficios que cambiarán mucho e incluso quedarán superados, como pasó en el pasado con la tecnología de la impresión o el tratamiento de la imagen, pero pienso que toda esa especie de futurología que nos absorbe completamente nos impide pensar sobre lo que sí sabemos de inteligencia artificial hoy en día. Por ejemplo, la inmensa burbuja especulativa a su alrededor, que se parece mucho a la crisis de las subprime de 2008. O, por ejemplo, cómo se está utilizando como amenaza para devaluar los derechos laborales de los trabajadores. Muchas veces ocurre que el robot más barato es un trabajador mal pagado, a las empresas les sale más rentable tener empleados precarios, a los que puedes despedir mañana, que gastar mucho en un programa informático.

Es la figura esa que tú señalas de que la IA pone al proletariado frente a su propio espejo.

Exacto, es la pérdida de control, de poder, la necesidad de aceptar lo que… Y curiosamente, esa especie de construcción de un Frankenstein de no sé qué, a quien más les interesa, es a los dueños de la IA, que además insisten en presentarse a sí mismos como supervillanos de un cómic de Marvel. Y no, son millonarios de toda la vida con sus miserias, sus fracasos… Su único superpoder es el superpoder adquisitivo, ni son más listos ni nada. A mí me llama mucho la atención que no seamos capaces de pensar utilidades positivas de esta tecnología. Yo me pregunto… por qué no se podría usar la IA para conseguir que toda esa inmensa cantidad de gente que tiene acceso al ingreso mínimo vital y no lo pide porque no sabe que existe, porque la burocracia es infernal, porque no consigue reunir los papeles, por lo que sea… para que cruzando datos de un sitio y otro le llegue a su casa un cheque cada mes. Eso es pura imaginación, pero el noventa por ciento de lo que oímos sobre la IA también es pura imaginación. Solo que la mía es positiva, ¿por qué somos incapaces de pensar fantasías positivas en torno a esto y solo se nos ocurren las mierdas catastrofistas y nihilistas que nos transmiten los dueños de…?

Supongo que por lo mismo, usando tu referencia, por lo que Mary Shelley pensó en una «criatura» que empieza siendo buena y a la que acaba jodiendo la propia civilización. Es un personaje tecnológico completamente alienado.

Yo creo que el hecho de que las máquinas generen paro o vacaciones no tiene nada que ver con la máquina, sino con una lucha política y sindical, con qué condiciones puedes imponer a los dueños de las máquinas… E incluso con quién es el propietario de las máquinas, que también se pueden expropiar.

O sea, vas a expropiar, vas a generalizar el mínimo vital… No veo que te lo compren, ¿eh? (risas).

Eso es soñar a lo grande.

Tampoco está mal, para conseguir lo pequeño.

No, no, qué va. Yo tenía una amiga que tenía un jefe con mucho dinero, y estaban discutiendo en la oficina qué iban a hacer en vacaciones, y de repente este tío los escuchó y les dijo: «Joder, hasta para soñar sois pobres». Y eso nos pasa mucho.

Pero eso falla también en una falta de concreción de lo que pensamos que es el diálogo, y pienso en el diálogo, por ejemplo, entre patrón y trabajador. Estamos acostumbrados, por el mundillo político o el periodístico, a interpretar el diálogo como un intercambio de monólogos cruzados, y así renunciamos a lo que decía Habermas sobre la lógica dialógica.

Sí, pero ese diálogo se ha dado históricamente cuando existen una serie de condiciones institucionales para ello. Creo que lo que los neoliberales no entendieron es que ese diálogo tenía que ver con que el Estado había interiorizado ese conflicto de clases y había asumido un papel de mediador en ese proceso. Al final, el neoliberalismo ha sido una teoría del Estado, de colonización del Estado, para transformar esa función que desde 1945 tenía para propiciar un espacio de diálogo y negociación. Y vemos hoy cómo las grandes empresas tecnológicas intentan colonizar en Estados Unidos hasta el Pentágono. Creo que eso saltó por los aires desde finales de los setenta, y ahora tenemos un escenario muy nihilista donde solo pueden concurrir conflictos descarnados, y donde hay una parte muy bien organizada y otra completamente desarmada, que somos los trabajadores.

César Rendueles para Jot Down

Llama la atención que esas empresas tecnológicas empezaron vendiéndose como una alternativa «cuqui» y con cierta visión liberal, y en el momento en que han conquistado grandes cuotas de poder es como si se hubieran quitado la máscara.

Es lo que comentaba antes del péndulo desde el ciberutopismo al cibercatastrofismo. Yo eso lo recuerdo perfectamente, como en los años noventa y dos mil los multimillonarios de Silicon Valley eran amables. Mira Elon Musk, un tío sociópata, toxicómano, con una vida privada degradada, y aparecía en series de televisión, era una figura simpática, los multimillonarios eran empollones con sus sudaderas de capucha que no sabían qué hacer con sus millones más que comprar cromos y cómics… En 1995, cuando Microsoft sacó Windows 95, El País hizo un reportaje sobre ello, y mandaron unos reporteros a la sede de la empresa. Hicieron un recorrido, hablaban del edificio moderno y tal, pasaban delante de los cubículos de los programadores y veían a gente que tenía allí colchonetas… «No, es que están tan entusiasmados con su trabajo que prefieren dormir ahí». Y luego hablaban de Bill Gates, un tío encantador, la camisa desabrochada, las gafas sucias, y me acuerdo de este detalle, las gafas sucias. Y tú dices… joder, probablemente Bill Gates venía de la isla Epstein de contraer gonorrea, probablemente sus trabajadores se suicidarían ese año por hacer ese trabajo, pero lo que veíamos es un tipo simpático, afable, con las gafas sucias, un montón de empollones encantados de trabajar veinticuatro horas al día… Y probablemente hemos pasado al lado contrario, que también es muy peligroso, porque eso de «se han quitado la careta»… No, se han puesto otra careta, la de «chicos malos, supervillanos de Marvel, genios del mal». Y son lo que siempre ha sido cualquier tipo de millonario, gente extremadamente caprichosa, con contacto remoto con la realidad humana, preocupados de mandar y controlar nuestras vidas. Y no creo que haya tantas diferencias entre Elon Musk y Florentino Pérez, creo que los dos intentan mandar, cada uno con las herramientas que tiene. Sucumbir a esa imagen del supervillano es ceder a su juego.

El problema de sucumbir a la imagen del supervillano, además, es que esos que proyectan esa imagen están detrás del gobierno del país más políticamente importante del mundo. Antes has dicho, no sé si intencionadamente aunque sospecho que sí, que han conquistado incluso «el Pentágono». No me dijiste «la Casa Blanca», sino «el Pentágono».

La Casa Blanca también, pero a mí me impresiona más el Pentágono. Fue muy impresionante la toma de posesión de Donald Trump en este segundo mandato, en la escenografía del acto los jerarcas de lo tecnológico estaban por delante de los propios ministros de Trump. En el fondo es lo que siempre han pretendido los millonarios, que su voto valga más que el Parlamento, limitar la soberanía popular. Pero digo que me impresiona el Pentágono porque durante el primer mandato de Donald Trump se decía que lo que ellos llaman el «Estado profundo», toda la alta administración americana, especialmente la militar, había frenado los planes de Trump, y que en este segundo mandato habían entrado con un bulldozer para eliminar esas barreras. La entrada de distintos tecno-oligarcas con cargos militares es un hito muy importante, un hito que… Hay que ver las continuidades, esto pasa porque ya hubo una profunda privatización del ejército que se remonta a la guerra de Irak, un conjunto de empresas que tuvo un desarrollo muy destacado en cómo se desarrolló la guerra… No solo importancia económica, sino en cómo se desarrolló. Son dinámicas donde hay hitos, pero también continuidades.

Enlazo también lo que hablábamos de Trump con aquello de lo que vienes a hablar hoy aquí, con la cultura de la falta de respeto, del ataque constante.

Está esa frase de que «la hipocresía es el tributo que rinde el vicio a la virtud», esa idea de que algunos modales pueden ser una tecnología social mínima con cierto valor civilizatorio, puede ser insincera, hipócrita, pero es una forma de engrasar las relaciones sociales, un «ingreso mínimo vital sociológico» en sociedades muy individualistas, de masas, donde establecer los vínculos comunitarios tradicionales es complicado, seguramente también indeseable. Esa amabilidad, eso de lo que hablaba Norbert Elias sobre el proceso de civilización, a veces criticado por su superficialidad, a mí me parece que juega un papel importante en los avances morales. Muchas veces se dice «ya no se hacen comentarios homófobos por el miedo al qué dirán» o «ya no se hacen comentarios sexistas por el miedo al qué dirán»… Pues bueno, a mí me vale, no necesito bondad de corazón, a mí me vale.

La diferencia entre norma y moral, no pasa nada, es muy antiguo.

Y además está lo que decía Pascal y luego Durkheim, que el ritual genera realidad. A base de no hacer comentarios racistas te vuelves mucho menos racista, todo eso tiene efectos performativos sobre la propia realidad. Y pasa lo mismo con esa crudeza, con ese quitarse las máscaras de «decir las cosas a las claras», esa supuesta cultura de la autenticidad, eso genera performativamente un brutalismo político enorme. Y se saca mucho a los jóvenes para ejemplificarlo, cuando creo que es un producto de gente muy mayor, llena de rencor y llena de odio, que ve peligrar la posición pública que había ocupado tradicionalmente, que ve cómo de pronto se le responde desde las redes sociales a las gilipolleces que dice, no como antes, que tenían una columna semanal para dirigirse a un millón de personas…

Si quieres cito yo a Pérez-Reverte, ya que no lo dices tú.

Pérez-Reverte, Savater, Azúa, Leguina… La lista es interminable. Y esos, desde sus púlpitos, donde llegan a millones de personas, insisten en que no se puede decir nada.

Eso es muy curioso, sí, el famoso escritor cancelado que aparece en todos los sitios y en todos los medios.

Sí, el programa de televisión de prime time y esas cosas. En el fondo lo que quieres es decirlo sin que nadie te responda, y a mí esa cultura de reivindicar la grosería, un país donde en prime time salga un cómico a hacer chistes de mariquitas y de gangosos… Eso es lo que quieren, volver ahí, y reivindicar eso como alguna clase de autenticidad y de paraíso de la libertad de expresión. Yo creo que han sido en el fondo ellos los que han disparado esta forma de brutalismo político y esa pérdida de unos mínimos de convivencia que son los que articulan una esfera pública.

Mínimos de convivencia son también los símbolos… ¿Tú qué piensas al ver un alto cargo de la Administración Trump haciendo un símbolo fascista? Aunque lo disfracen con algo de los romanos y el estoicismo, que está muy de moda.

De nuevo volvemos a lo mismo, a ese uso de la ironía como un mecanismo nihilista, de confusión absoluta. Pocas veces hacen una reivindicación abierta del fascismo o el nazismo, todo el rato es «ah, no, que era un tic», o «ah, no, me acordé de tal y eso», «no es esto, es otra cosa», «me gusta la fruta», «no era colonialismo porque era un virreinato», «ya no se puede decir nada»… Es este permanente jugar a «lo digo, pero no lo digo».

La famosa adversativa, el «yo no soy racista, pero».

Sí, el «pero» que te deja en una situación extraña, siempre te dicen que eres un aguafiestas, no tienes sentido del humor, esto en el caso del feminismo es constante: «No se os puede decir nada, no tienes sentido del humor, eres una siesa». Y ellos saben jugar muy bien con eso, con una reivindicación abierta del fascismo que encuentra vehículos para presentarse de otra manera. Yo creo que a nivel personal todos lo conocemos, gente que durante mucho tiempo estuvo jugando con ese tipo de discursos como si fueran una broma, un chiste, como si se estuvieran riendo de sí mismos… «Hago esto pero me estoy autoparodiando», solo que en el fondo no es una parodia.

Cuando descubrimos que Torrente no es parodia, sino retrato.

Es evidente eso, yo creo que el propio Santiago Segura se ha ido transformando, recuerdo que él decía al principio eso de «chavales, no imitéis a Torrente, yo quiero criticar esto».

Es curioso, porque yo recuerdo la primera y a nadie se le ocurría que eso fuera imitable, era grotesco, desagradable, no creo que nadie se la tomara en serio. Y hoy en día hemos cambiado.

Evidentemente, yo creo que es una buena representación de ese ciclo, de algo que se presentaba como autoparodia de tus propios tics reaccionarios y ha ido evolucionando a un discurso plenamente afirmativo e irónico en otro sentido muy diferente.

¿No hemos tenido también algo de culpa al desacralizar ciertos términos? Estoy pensando en llamar «fascista» a cualquier persona que no piense como tú al cien por cien. También me vale lo de llamar «comunista» a cualquier persona que pulule por la socialdemocracia…

Seguramente, pero yo diría que eso cambió bastante, al menos durante algún tiempo. Yo durante mucho tiempo me resistí a utilizar ese lenguaje, recuerdo una entrevista en que me preguntaban si no sé qué era el nuevo fascismo, y yo decía que el fascismo del siglo XXI era el ISIS, o las fuerzas paramilitares sionistas en Israel, o los fascistas en Rusia, y luego hay otras cosas que son fuerzas conservadoras, o fuerzas reaccionarias, o lo que sea, otra cosa diferente. A principios de siglo sí creo que hubo un esfuerzo por depurar el lenguaje de esas adherencias absurdas, muy inútiles analíticamente, y que generaban unos frentes que cortocircuitaban cualquier intento de propiciar grandes mayorías sociales, que al final es de lo que se trata. Porque mi objetivo no es hacer más de izquierdas a los de izquierdas, sino transformar a la derecha… Mi gran objetivo sería tener una derecha más civilizada, que alguien pudiera ser de derechas sin renunciar a la sanidad pública, a la educación pública, sin tener que apostar por políticas sociales absolutamente crueles… Que puedas ser de derechas siendo una buena persona, no que no haya gente de derechas, eso es un proyecto disparatado. Siempre va a haber gente de derechas, gente conservadora, y está bien que los haya.

La cosa es que los partidos europeos de derechas durante los llamados Treinta Gloriosos, esas tres décadas tras la Segunda Guerra Mundial, sí que eran de ese estilo.

En algunas de sus políticas sin duda, las políticas fiscales de la Democracia Cristiana europea hoy serían un delirio bolchevique, lo de plantear tasas marginales del treinta por ciento para las rentas más altas… Eso no lo expone un partido de ultraextrema izquierda, eso suena a leninismo demenciado. Y era la política fiscal de la Democracia Cristiana hasta fines de los setenta. O las políticas igualitaristas, las políticas sociales, formaban parte de los grandes consensos como lo forma hoy… iba a decir la libertad de expresión, pero cada vez menos, hasta hace poco nadie la cuestionaba, como ocurre con los derechos humanos. Yo creo que eso, transformar a la derecha, es un primer objetivo que cualquier fuerza progresista debería tener. No mirar tanto hacia nosotros, sino generar ese desplazamiento del centro político.

César Rendueles para Jot Down

Siguiendo con lo de las palabras que te decía, pasa algo parecido con «liberalismo», que se usa muy fuera de su contexto y significado original, y te encuentras con la paradoja de gente que se tiene por liberal y te cita a un monstruo que yo pensaba perdido en la historia, pero que cada vez veo más presente, como Ayn Rand.

Yo creo que los primeros agraviados son los liberales, que es una tradición política no solo extremadamente respetable sino irrenunciable.

Los de la playa de Málaga, que se levantan de sus tumbas cada vez que escuchan eso.

Total. Y además creo que a veces hay un malentendido entre ciertos marxismos, porque el socialismo forma parte de la gran familia republicana de la que también forma parte el liberalismo, y donde hay valores compartidos relacionados con la igualdad, la libertad, el Estado de derecho, y a las que se oponen todas esas fuerzas reaccionarias de las que estábamos hablando. A veces los marxistas dicen con cierto desprecio esa expresión de «los derechos de asociación» como derechos puramente formales, y lo que quiere decir es que son tan importantes e irrenunciables que necesitan una redacción y desarrollo más acabado de lo que tenemos ahora, deberíamos profundizar en ellos. Y eso no significa, claro, que esos derechos que conquistó el liberalismo no sean importantes, ni mucho menos.

Por eso tenemos tres generaciones de derechos humanos que son, además, agregativas, unas no sustituyen a las anteriores.

Se retroalimentan, hacen que sean más profundos los anteriores, obviamente.

Recuerdo que en uno de tus libros, Sociofobia, editado por Capitán Swing, hablabas de los Yes Men. Es una idea fascinante, me gustaría que me la reprodujeras aquí de nuevo.

Esos Yes Men eran un grupo de artistas muy divertido, se esforzaban en demostrar que el neoliberalismo había alcanzado tales cotas de desacoplamiento con la realidad cotidiana del común de los humanos que era imparodiable. Se dedicaban a ir a todo tipo de encuentros empresariales, foros internacionales, etcétera, para presentar ideas lo más demenciales posible… Una vez plantearon, por ejemplo, la posibilidad de que los empleados de una fábrica hicieran con sus heces comida para alimentarse, y eso generaría una especie de ciclo que iba a abaratar los costes laborales. Y siempre había alguien en esas reuniones que decía: «Vaya, es interesante», «es audaz», «podríamos considerarlo»; les aplaudían, se reían. Llegaban a proponer una esclavitud paulatina, aparecían con disfraces de superhéroes con una pantalla delante donde aparecía un falo gigante y decían que era el traje del empresario del futuro… Cosas completamente demenciales, el capitalismo había llegado a tal punto de delirio que era imparodiable. No tengo nuevos ejemplos sobre eso porque es como si lo hubieran asumido, cada gran empresario es, hoy, un Yes Men. Voy a hacer la idiotez más grande, voy a publicar las drogas que consumo, voy a ponerme unas gafas y mirar el sol hasta quedarme ciego… Estupideces de un calibre tan infinito que ya no es que sean imparodiables, es que han asumido la propia figura de la autoparodia. Y eso hace todavía más difícil ese papel de los Yes Men.

Es como el capítulo de Los Simpson donde sale Hank Scorpio… que hoy se nos parece mucho a Elon Musk.

Es una imagen muy cultivada, creo.

Al margen del chascarrillo, hay unas raíces y un sustrato filosófico muy feo en querer vender como propia una figura de archivillano.

Es lo que hablábamos antes, si algo une a los distintos proyectos fascistas y los diferencia del autoritarismo más o menos clásico de raíz reaccionaria es, precisamente, esa escenificación de la maldad, esa escenificación de la crueldad, de la perversión, ese enorgullecerse… Pero estos le dan una especie de vuelta de tuerca al convertirlo en algo grotesco, cayendo en la autoparodia, ese mamarrachismo cultivado. Elon Musk, por ejemplo, publicó un tuit retando a Putin a un combate cuerpo a cuerpo. Putin que, por cierto, es campeón de judo… ¿Quién te crees que eres? Putin lo más posible es que te mate, a qué punto de demencia hay que llegar, te vas a pelear con…

Se ha dado la vuelta por completo, hay productos culturales de orientación ideológica muy clara, pienso en Watchmen, que se entienden al revés. Es una película sobre fascismo y militarización, y se entiende al revés. O The Boys, que la tachan de esta palabra tan bonita, woke, porque ponen como villano a un tío que es fascista.

Es muy interesante el papel de la cultura popular en toda esta oleada reaccionaria, cómo, de forma muy autoconsciente, han buscado referentes. Meloni, por ejemplo, al parecer está completamente obsesionada con El Señor de los Anillos, en su último discurso de campaña la voz en off que la presentaba era la de un intérprete de la versión italiana de la peli, y ella participaba en cosas de estas de disfrazarse cuando era joven. Y la cultura de los videojuegos tiene una presencia muy fuerte en todo este mundo reaccionario… No estoy demonizando a los videojuegos, ni mucho menos, pero el uso que se está dando a toda la cultura popular de forma estratégica para generar un clima de afectos, una sensibilidad basada en lo que Spinoza llamaba afectos negativos… Resentimiento, miedo, necesidad de figuras de autoridad en las que apoyarte… Creo que está siendo eficaz.

Es como la figura del antihéroe ochentero, que hoy en día le hemos quitado el «anti».

A mí me preocupa que no es fácil combatir contra eso, no puedes demonizar los medios o la cultura en la que se expresa, no es fácil generar contrafiguras positivas porque es muy burdo, muy obvio, muy naíf…

Son Los osos amorosos contra 300… todo el mundo quiere ser Leónidas.

(Ríe) Claro, nadie lo compra, no es fácil. Hay además una tendencia que a mí me molesta bastante, que es a demonizar todos los espacios culturales o de socialización de la gente joven… Demonizar, por ejemplo, a los chavales que van al gimnasio. No sé, se me ocurren muchas cosas peores que ir al gimnasio, no veo nada de malo en que el gimnasio sea un espacio de socialización, igual que no veo nada de malo en los videojuegos, y no creo que ver la tele seis horas, como hacíamos nosotros, sea mucho mejor que los videojuegos. Encontrar la manera de intervenir en esos espacios, en la realidad cultural y afectiva y social de los jóvenes sin caer en eso, en discursos artificiales de los osos amorosos, sin ser paternalista… No es fácil, no es sencillo.

Con todo lo que sabemos tras Mayo del 68, con todo lo que sabemos sobre eso que podríamos llamar de forma muy burda la partitocracia, ¿es posible cambiar las cosas desde la política institucional?

Sí, yo creo que es posible. Yo he sido extremadamente crítico con la política institucional, pero pienso que no deberíamos menospreciar lo que se ha conseguido y lo que se ha conseguido parar. En nuestro país se han dejado de hacer muchísimas cosas que se podrían haber hecho, podríamos vivir en un país mucho más amable, pero hemos tenido avances importantes. Por ejemplo, en derechos civiles, nuestro país ha sido una vanguardia en los derechos de los colectivos LGTBI, ha sido una vanguardia en los derechos de las mujeres, se ha avanzado en derechos sociales, se ha avanzado, con muchísimas contradicciones, en la crisis energética y se ha contenido el retroceso vital que se ha producido en otros países. Yo sí creo que se pueden hacer cosas desde la política institucional. De hecho, entono de nuevo el mea culpa, pensamos que podíamos superar la forma partidista y crear nuevas formas de participación política al margen de los partidos… y creo que no es así, creo que necesitamos pensar con qué contradicciones de los partidos tenemos que convivir, cómo minimizar esos aspectos más negativos, autoritarios, burocráticos, lo que sea… Pero saber que algún tipo de estructura organizativa es imprescindible para mantener la democracia interna y no caer en dinámicas plebiscitarias. Y, en cambio, creo que hemos tenido una fijación con los aspectos más degradados de la política institucional, como las miserias del partidismo o el parlamentarismo, que son muy reales, pero eso ha dejado fuera de foco las cloacas de nuestra democracia, como es la justicia, como son algunas zonas de las fuerzas de seguridad… Sobre todo la judicatura, creo que la gran amenaza que tenemos en nuestro país para la democracia son, en buena parte, los jueces. O una parte de los jueces, extremadamente movilizados para intervenir y limitar la soberanía popular. Es algo que hemos dejado de lado, es una herencia que arrastramos del franquismo, ellos se han erigido como baluarte para cuestionar la soberanía popular. Y la crítica a la partitocracia, muy necesaria, nos ha hecho no prestar atención debida a esta amenaza.

¿Y cómo se puede romper ese baluarte sin romper la baraja, sin romper las reglas del juego?

Estoy convencido de que necesitamos un proceso constituyente en la judicatura. Durante la Transición hubo que elegir y se eligió hacer frente a una amenaza absolutamente real, como era el Ejército, se eligió incidir en el Ejército, democratizar el Ejército, o al menos limitar sus elementos más autoritarios y reaccionarios, y creo que fue un proyecto exitoso. Durante todos estos años debería habernos dado más miedo que reaccionara, con el procés de Cataluña o el 15M, y ha estado extrañamente calmado. Y en cambio otros espacios en los que durante la Transición se aceptó que no había fuerza política para intervenir, como fueron la policía y la judicatura, se los dejó al margen. A mí siempre me ha llamado la atención que la asociación de los jueces progresistas se llama Jueces por la Democracia… ¿Por qué están los jueces no progresistas? Es como si dijésemos Estudiantes por los Derechos Humanos, ¿por qué están exactamente los que no? Creo que es una buena imagen de cómo funciona la judicatura.

La última… ¿Hay esperanza?

Yo creo que sí. Creo que estamos viviendo un momento muy oscuro, de afectos tristes, de pasividad, de rencor y resentimiento, donde somos incapaces de localizar los vientos de época que reman a favor de los proyectos progresistas, que creo que están ahí. Estamos asistiendo a la descomposición de la hegemonía de Estados Unidos, y eso es extremadamente peligroso, como estamos viendo, y puede conducir a escenarios catastróficos, pero también puede conducir a escenarios de democratización y a nuevas relaciones internacionales más justas y menos dependientes de los intereses de las grandes empresas norteamericanas. Europa está emergiendo, creo, no ya como la vieja y decadente Europa, sino como un espacio de resistencia al huracán reaccionario, y por eso el gran enemigo de Estados Unidos hoy no es China, sino Europa, específicamente los gobiernos progresistas de Europa. Y en otros ámbitos… en el medio ambiente, que era el escenario más oscuro, por distintos motivos, y al menos en el ámbito energético, hemos ido a una dinámica de transición acelerada que era impensable hace diez años, la velocidad a la que se ha puesto en marcha la electrificación y la descarbonización a mí me lo juran hace diez años y no me lo creo, no solo por China, sino por otros muchos países… Pakistán, España también. Nos rodea un mundo muy oscuro, pero a mí me impresiona lo mismo que decíamos de la IA, la incapacidad de identificar esos vientos que soplan contrarios a la reacción, al nihilismo, y que están ahí. Yo creo que es un esfuerzo que deberíamos realizar, ser conscientes de ellos.

César Rendueles para Jot Down

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90 comentarios

  1. NetBeaumont

    Interesante entrevista con muchas ideas y un enfoque muy afinado.

  2. Grande Rendueles.

  3. Qué manera de soltar chorradas.

  4. Cuando los fanáticos de Trump atacan a los jueces que investigan a su Presidente, el fascista es Trump. Cuando los fanáticos de Sánchez atacan a los jueces que investigan a su Presidente, los fascistas son los jueces. Todo es una conspiranoia global, mundial y universal contra su Amado Líder. ¿El Sanchismo imita al Trumpismo o es al revés?

    • La Justicia es un poder fáctico.
      No es independiente, solo está al servicio de los poderosos.
      No protege ni a las mujeres (los que no pagan las pensiones se van de rositas, los agresores también).

    • Simplicísimo

      A ver si lo entiendo.
      Si los jueces empuran al PP (Brugal, Noos, Gurtel, Bárcenas, Púnica…) o al yerno del rey, es algo propio de la naturaleza de las cosas. Los jueces no tienen que ver. Es algo que cae del árbol como fruta madura.
      Si los jueces empuran al PSOE (parece ser que algunos casos hay por ahí), hace falta que exista un colectivo de funcionarios del Estado que esté conjurado para limitar la soberanía popular.

      • Al emérito, no. A Ayuso, tampoco.

        • Rojo rojísimo

          Ni a Rajoy, Cospedal o Aguirre. A pesar de las grabaciones. Ni a García Castellón se le investiga a pesar de que siendo juez de instrucción de la AN se reuniera con Abascal para allanar el rescate de Plus Ultra. Los jueces pueden filtrar un fallo al poco de empezar las deliberaciones, ser pillados y la justicia ni los toca. La ley del embudo.

      • Pablo Acacia

        Con la pandilla de políticos ladrones que tenemos en el gobierno y la oposición la culpa es de lis jueces. Váyase a la mierda

  5. Yo creo que la gran amenaza para la democracia es la invasión por parte de los partidos políticos de la administración del estado y la justicia, y el clientelismo político. De hecho, las democracias con índices más bajos de corrupción, como, por ejemplo, Dinamarca, se caracterizan por la absoluta independencia de justicia y fiscalía de la política.

  6. Los jueces son peligrosos cuando van contra los de mi cuerda.
    Yo nunca he oído decir a Pérez Reverte que no se pueda hablar. Precisamente él que no se calla ni debajo del agua, aunque lo que diga no convenga, porque se la suda todo y encima puede permitírselo.
    En fin, que hemos venido a predicar.

  7. Muchas consideraciones interesantes, pero que ”la gran amenaza” para la democracia sean los jueces me parece un error bien gordo.

  8. A este intelectual de izquierda, bastante interesante a menudo, le pasa como a otros. No tiene pajolera idea de Derecho. Piensa que el Estado de Derecho es un palo en la rueda de la voluntad democrática, cuando es una garantía.

  9. La capacidad para producir basura de nuestras universidades es inversamente proporcional a su capacidad para producir premios Nobel.

  10. Este no ha visto un código civil en su vida.

  11. Típico caso de pseudointelectual que no sabe de lo que habla pero que tiene un estómago muy agradecido. El gran problema son los jueces. Ya. El FGE condenado, los EREs de Andalucía, los indultos a los golpistas catalanes, la imputación de la mujer del presidente, de su hermano, el secretario de organización del PSOE en la cárcel, etc. etc. Un gobierno apoyado por Bildu, que no saca presupuestos. ¿Eso qué? Ah, que es que el problema es que los jueces son fascistas. Un tipo que si no fuera por las subveciones a los de su cuerda estaría dando clase en un instituto de secundaria y que pontifica de temas de los que no tiene ni idea, como el derecho o la economía. Que le publican en Capitán Swing, fíjate que pedazo de editorial académica. Se inventa palabras y los periodistas, que no tienen criterio, las repiten. Curriculum flojo a pesar de venir de una familia bien. Discurso insoportable. Chorrada tras chorrada.

    • Todo el mundo sabe que es el lawfare. Y los ciudadanos, según las encuestas, lo confirman.

      • Los ciudadanos de derechas también se sentían perseguidos por el lawfare cuando la Púnica y la Gurtel. Cuando el juez Pedraz investigaba al PP era un bendito. El problema no son los jueces, es la corrupción política.

        • Rojo rojísimo

          Gente que es incapaz de ver que el CGPJ está dominado por la política. Cuando la política entra por la puerta del tribunal la justicia sale por la ventana.

          • Pues eso es lo que quiere la mayoría de los jueces, la justicia independiente de la política. El PP, el PSOE, Vox y Podemos no quieren eso. Por algún motivo.

            • En una democracia representativa como la nuestra, donde la soberanía popular sólo recae en el poder legislativo (es decir las dos cámaras, congreso y senado). Son ambas las que deben designar al resto de poderes, ejecutivo y judicial, porque son las que representan la soberanía popular. Es decir que la justicia depende de lo que ustedes llaman política en nuestro sistema. ¿Preferirían votar ustedes a los jueces? Propónganlo. Como que los jueces que vayan a votar ustedes no fuesen a estar respaldados por los partidos.

              Esto es de primero de liberalismo. Pero claro, ustedes son los «liberales» que mataron a Torrijos, que van a saber.

              • Estudie usted el sistema judicial de países que no tienen una fracción del problema de corrupción que hay en el nuestro. Por ejemplo, el danés. Se sorprenderá.

    • Un gobierno apoyado por Bildu… ¡Ay! Otro de los que decían «que defiendan sus posturas políticas pero sin violencia». Luego dejan la violencia pero como nos vienen mal porque resulta que les votan, pues tampoco valen. Sí señor, así son los «liberales» en España. Si Lasalle se fue del PP por algo.

      Luego que si Rendueles no sé qué y no sé cuantos. Rendueles sabe más que Cassios ciento cincuenta millones de veces. Hasta yo sé más que Cassios, fíjese.

  12. Rojo rojísimo

    Los jueces son independientes, hasta de la ley. La incumplen, como cuando se manifiestan con togas y puñetas, contra un borrador de ley. Y no pasa absolutamente nada. Otra cosa es su objetividad, que en la mayoría de escora a la derecha.

    • Los jueces son mangoneados por leyes hechas por los políticos para controlarlos. No existe la independencia judicial en España. Y no hablemos de la fiscalía.

      • ¡Anda! Que los jueces tienen que hacer cumplir las leyes que la soberanía popular ( el congreso y el senado) disponen. ¡Jo que descubrimiento! A ver si van a querer ustedes que las leyes las hagan los jueces.

        Esto es de primero de liberalismo. Pero claro, ustedes son los «liberales» que mataron a Torrijos, que van a saber.

  13. Jueces pero parciales

    No creo que los jueces sean la principal amenaza, porque suelen ser peones de otros agentes, pero eso es diferente a esa consideración semisagrada que tenemos de ciertas personas por haber superado una oposición. Que sí, que sabrán mucho de lo suyo, pero no están libres de ni de posicionarse políticamente, ser vulnerables a presiones de todo tipo ni pertenecer a sectas católicas

  14. Muy bien elegido el nick. Mejor sería Simple.
    Ud. no pasa mi fascitografo.

  15. Rojo rojísimo

    Simple eres. El mismo rigor y mesura del juez Peinado.

  16. Clonazepando

    Está claro el lawfare, miren si no, la Audiencia Nacional abre juicio oral al BBVA.
    Bueno, yo lo que querría saber es dónde han acabado los chaperos a cargo del finado suegro del presidente. Solo es curiosidad, no piensen mal.

    • Rojo rojísimo

      ¿Y? También a Botín, y se inventaron la doctrina con su nombre para salvarlo.

      Y si no al tiempo. Ya verás tú donde llega ésa causa abierta.

  17. Quizá el problema es mucho más vulgar de lo que pensamos. Nos hemos hecho mayores. Ya no somos becarios precarios compartiendo piso, sino gente con hipoteca pagada, vivienda en propiedad, una cartera de acciones, participaciones en fondos de inversión y mirando cada mañana cómo abre el IBEX.

    Es bastante difícil seguir hablando con el mismo entusiasmo del «bien común» cuando una parte del bien común cotiza en tu cuenta de valores.

    A lo mejor no nos hemos vuelto más sabios ni más reaccionarios. Simplemente hemos descubierto que el capitalismo tiene la mala costumbre de convertir a muchos de sus críticos en pequeños rentistas. Resulta menos épico defender la revolución cuando te preocupa más la retención de dividendos que la toma del Palacio de Invierno.

    La edad no solo da arrugas; también da patrimonio. Y el patrimonio suele votar con mucha menos poesía que uno mismo a los veinticinco años.

    • T'serclaes de Tilly

      Tiene toda la razón. Y poseer nos conduce a temer ser desposeidos. Y paradójicamente, lo que nos libera de la necesidad, termina por volvernos esclavos. Pero mírelo con más perspectiva, a este mundo realmente se viene a perder. No nos llevamos nada. No queda otro balance final. Ésa es la lección que vamos a aprender.

    • Rojo rojísimo

      Cuando llegan las crisis económicas y esos pequeños rentistas se van a tomar por saco, pierden su trabajo, incluso su casa, y tienen que aceptar otro en peores condiciones ¿Qué pasa? Qué te sientes estafado. El capitalismo no está hecho para pequeños rentistas, sino para amasar fortunas a través de comisiones y especulación con lo básico. La renta no fluye hacia la base de la pirámide, sino hacia su vértice superior.

  18. Simplicísimo

    Los jueces:
    – La Fiscalía General del Estado, con su jefe condenado y la sucesora buscando el modo de liquidar a la Fiscalía Anticorrupción,
    – La directora de la Guardia Civil, burócrata de partido como único mérito profesional, convertida en directora contra la Guardia Civil e imputada por boicotear las investigaciones molestas.
    – La estructura entera de la Presidencia del Gobierno, embarcada en una cruzada por encubrir el delito y obstruir a la justicia. El Gabinete del presidente dirigiendo en la oscuridad la guerra sucia contra jueces, policías y periodistas desafectos.
    – La Abogacía del Estado, actuando como bufete del Gobierno y abogada de oficio de presuntos delincuentes.
    – Los ministerios de Transportes, Interior, Justicia, Hacienda y Administración Territorial, implicados en distintas tramas de la corrupción. El de Exteriores, gran inquisidor y demoledor del servicio diplomático. Los ministros de nombre Óscar, camorristas del oficialismo mientras compiten por la sucesión.
    – La presidencia del Congreso de los Diputados, en funciones de sucursal parlamentaria de la Moncloa.
    – La SEPI, que maneja la participación del Estado en las mayores empresas públicas y privadas de España, embarcada en toda clase de operaciones de barrios bajos. Durante este período ha habido tres directores de la SEPI y los tres imputados por corrupción.
    – El CIS, antaño prestigioso centro de investigación sociológica, transformado en un chiste nacional por un fanático.
    – La televisión pública, con la programación completa ocupada por apologistas del régimen.
    – Listas blancas y listas negras de periodistas circulando por redacciones y despachos oficiales.
    -La publicidad institucional manipulada como medio de recompensa y castigo de la prensa afecta y desafecta.
    – La sede del partido del Gobierno, poblada por personajes del inframundo y centro de operaciones de Leires, picapleitos tipo Better Call Saul, políticos sobrecogedores y especies semejantes. Dos jefes del Estado Mayor sanchista empitonados judicialmente por una lista interminable de delitos.
    – La esposa y el hermano del presidente del Gobierno, sentados en el banquillo por actos corruptos presuntamente cometidos al amparo de su relación familiar.
    – Un expresidente del Gobierno desvelado como presunto traficante de influencias, comisionista, joyero ambulante y defraudador fiscal; y, además, señalado como agente de la mayor tiranía del planeta y patrocinador de dictaduras y gobiernos populistas en Latinoamérica.
    Fuente: Ignacio Varela

    • Casimiro Ledesma

      Ignacio Varela, el comisionista del PSOE, en los consejos de administración de las cajas quebradas. Con tarjetas de gastos gold. Cuando se le acabó el chollo se fue a El Confidencial a despotricar.

      • Redio Dell’Oro

        Y qué pasa.
        ¿Es verdad o no lo que dice, Casimiro?
        ¿Te suenan Agamenón y el de los cerdos?
        Pues ya está.

        • Casimiro Ledesma

          Digo que en El Confidencial apostaron hace mucho a la caída de este gobierno. La de Varela es una posición interesada en pintar un panorama atroz de corrupción. Tiene más de relato que de cierto.

          • Redio Dell’Oro

            Que tiene más de relato que de cierto?
            De qué nave espacial has bajado?

            • Casimiro Ledesma

              La crítica que hace a los medios se podría aplicar al PP.¿O es que en Galicia , la CAM o los gobiernos del PP y Vox no alimentan a medios suyos? ¿El mismo EC no recibe publicidad institucional? Fue este gobierno el que lo topó a un máximo del 35%

              ¿Qué el socialismo ocupa puestos públicos? ¿Y?¿Es que solo lo pueden ocupar los afines del PP Vox? ¿Es que está tan naturalizado que los representantes del poder económico de siempre sean los que también parasiten las instituciones?

              No voy a entrar en lo del FGE, pero a mí me parece que el Supremo se tiró a la piscina sin agua.

              Leire, Cerdan, Ábalos y el resto sí que son casos reales de corrupción, pero lo de la mujer y el hermano son causas infladas por sectores de extrema derecha institucionalizados.

              • Redio Dell’Oro

                Enhorabuena, eres un ejemplo de servidumbre voluntaria. Sigue tragando y disfruta.

              • Simplicísimo

                Casimiro, sigue replicando. En el texto de Varela hay mucho más de lo que has comentado. Te recomiendo que lo hagas punto por punto, no a bulto, y así aprendemos todos algo.

              • Pues mire, algunos nos gustaría que los partidos no parasitaran la administración, ni el PP, ni el PSOE, ni cualquier otro. Y también estaría bien que los partidos no mangonearan los órganos superiores del poder judicial: a lo mejor así los jueces se sentirían más libres de investigar a unos y otros. Pero, claro, el problema no es la clase política, son los jueces.

  19. Raskatoulian

    Simplísimo, eso son sólo los jueces. Hay más:

    -Indra, tomada por los sanchistas. Bueno, en general, todas las empresas públicas
    -Putas colocadas a dedo en lo público
    -Correos moviendo sacas
    -Ministro de Transportes en la cárcel
    -Jefe de organización del PSOE en la cárcel
    -El periódico El País al servicio del sanchismo
    -Los sindicatos al servicio del sanchismo
    -Leyes que protegen a los okupas
    -Leyes que acaban con la presunción de inocencia
    -Cambio selectivo en el censo
    -Leyes contra la libertad de opinión
    -Gobernar por decreto sabiendo que el parlamento no los va a convalidar
    -No presentar presupuestos
    -Indultar a golpistas
    -Pactar con huidos de la justicia para conseguir la investidura

    Pero la gran amenaza según César Rendueles, que se define solo, son los jueces fachas. Este señor es el típico producto de una sociedad corrupta e idiota.

  20. Casimiro Ledesma

    Qué no sé preocupen, que van a llegar Vox y el PP a echar a toda ésa batulea Frankenstein. Y que se preparen trabajadores y pensionistas que ya Feijoo va sin caretas diagnosticando el verdadero cáncer.

  21. MacNaughton

    Se llama clientelismo, señores, España esta totalmente podrido de clientalismo…

    Segun la UCO Cerdan o Abalos, no me acuerdo, ni siquiera 24 horas despues de la mocion de censura contra Rajoy, estan llamando a los suyos para hacer exactamente igual que el PP…

    Los jueces son corruptos a veces tan bien? Mas claro el agua.

    Y la corrupcion, nos enteramos igual del 1%… a nivel de ayuntamientos, tiene que ser igual que el caciquismo de antaño…

    Pero es todo el regimen. La monarquia es corrupta, el PSOE el PP, los medios, Ferras, gran estrella de la Sexta, la operacion Kitchen, la fontanera del PSOE…

    Crear una democracia encima de una fosa comun de 130,000 españoles asesinados siempre iba a llevar a eso: una cultura de impunidad, una oligaquia corrupta, los beneficiarios de la Transicion, que no toleran la mas minima critica…

    Ha habido dos desafios al Regimen de 78, los Catalanes y Podemos. Ambos han sido perfectamente desarticulados por el aparato de Estado, por los medios, y por la clase intelectual del regimen, que por eso estan en nomina de El Pais aquellos plumiferos…

    • Los catalanes: sí, desafío, efectivamente. Supremacista y xenófobo, vaya pedazo de mierda. Qué bien, qué progresista, qué democrático y qué emancipador. Ahí vamos, Alianza Catalana, poned las cosas claras, ultraderecha, la región catalana, la región más ultraderechista de España.
      Podemos: «quítate tú, pa´ponerme yo», sí, muy liberador. Populismo de izquierda, basura baizuo, izquierda blanca. El liderísimo, con sus negocios, y vosotros los podemitas y los podemoides babeando y disfrutando de cada ventosidad que suelta. Una ruina para la izquierda española. Medio falange, medio batasunos.

  22. MacNaughton

    Usted es el tipico imbecil español, incapaz de entender la realidad que nos rodea…. os han timado…

    Vivimos en un pais bajo una Constitucion ferrea, patrullada por jueces fachas y guardia civiles matones, que es directamente legado de una dictadura fascista, llevado por una clase politica, administrativa y intelectual totalmente corrupta, imoral y venal… gente que no hace mas que robarnos…

    No se puefde cambiar nada, te meten en la carcel. Si el 80% de los españoles votasen la Republica mañana, alguien pondria en el recurso al Supremo con la Constitucion en la mano, diciendo que España es una monarquia parlamentaria y acabaria medio pais en la trena, con los aplausos de El Pais…

    No se puede vivir en España ya, es un pais TOTALMENTE INSOPORTABLE…

    • Sólo respondo para decirle que me ha encantado su comentario. Y la definición del de arriba también.
      Olé, olé y olé.

  23. Un montón de «liberales» diciendo que si Rendueles no tiene ni idea y no sé qué. Y no saben ni como funcionan, ni como eligen se los tres poderes en una democracia representativa.

    Pregúntenle al mecánico del cuarto milenio que ese sí que sabe.

    Si son los «liberales» que mataron a Torrijos, que van a saber.

    • Usted es un hooligan. Los jueces le molestan porque hay investigaciones en curso de la corrupción de un gobierno de izquierda. Los aplaudirá cuando le llegue el turno de la corrupción del próximo gobierno de derechas. No le molesta que el gobierno de Sánchez parasite la administración, y le molestará mucho que lo haga el PP y Vox próximamente. A los liberales de verdad nos preocupa que el sistema se degrade. A usted le da igual mientras que los que lo degraden sean los suyos.

      • ¿Un hooligan? pero si llevan más de 15 años con los trozos la Gurtel que va a paso de tortuga, con la Púnica que ya nadie recuerda a Granados, ¿Que pasó con Montoro?¿que pasó con el caso del novio de Ayuso que el juez hace dormir en un cajón sin autorizar a la UCO a permitir la investigación?¿y con los audios de Cospedal con Villarejo? La justicia va lenta de cojones con unos casos y con otros vuela.

  24. Pepe Pérez

    Antes era la prensa. Ahora los jueces. Qué desastre os teméis en las elecciones. ¡Se os acaban las subvenciones, lacayos!

    • O no… A lo mejor la izquierda acaba aprovechando otra vez que Feijoo no es presidente porque no quiere… Juas juas

  25. Están muy crecidos. Dicen cualquier cosa de la que antes se cuidaban de decir. Pero ahora lo justifican con «es broma», o «es sarcasmo». Mismamente Rajoy haciendo de racista. Ya no veo diferencias entre PPy Vox. Cuando gobiernen y expulsen a los inmigrantes, cuando la vida de las personas que los han votado no mejore, ¿Qué nuevo enemigo van a señalar?

  26. Clonazepando

    Triple V, cobras en cash o en especie?

  27. Alguien, hace unos años, dijo: «Montesquieu ha muerto». Ahí lo dejo.

  28. Ah! y él era el enterrador.

  29. Clonazepando

    Triple V, calienta, que sales, que ya han condenado al Hermano y al minion extremeño.

    • Chisgarabis

      Cálmate, vuelve a las drogas. Qué el delito de tráfico de influencias, el más grave y el que atribuían a Pedro Sanchez, ha sido absuelto. A ti, que comes pienso diario en el okdiario, no sé te ocurre ni leer la sentencia, condenado, por ahora, a 9 años por prevaricación administrativa por el cambio de denominación de la plaza.

  30. Los jueces no son una amenaza a la democracia por perseguir la corrupción del PSOE, sino por perseguir con más saña la corrupción del PSOE, con lo que de manera indirecta benefician al PP.
    Mientras que sorprende la velocidad para juzgar a Ábalos, Begoña y David Sánchez, el caso del novio de Ayuso ya se ha dicho que no se empezará a juzgar hasta después de las elecciones del 27.
    El caso Kitchen, piezas separadas de la Púnica y la Gürtel, todavía se están juzgando quince años después, cuando ya nadie recuerda quién fue Granados.
    A Ábalos le condenan 24 años porque le pillaron 94.000 euros pero a Aldama le dejan en la calle y con casi cuatro millones robados que no tiene que devolver, porque su colaboración consiste en acusar a Sánchez y el PSOE sin aportar pruebas útiles según la UCO, pero le pasean por los platós de televisión como un héroe.
    También está la diferencia en el trato a unos y otros.
    Zaplana fue puesto en libertad porque supuestamente tenía cáncer y lleva diez años paseando por Valencia, pero Begoña Gómez no puede ir ni a cagar sin que Peinado le pida el pasaporte.
    La justicia tiene una gran intuición para condenar al FGE sin pruebas solamente con indicios por una filtración que fue suya «o de su entorno», pero nadie sabe quién es M. Rajoy ni les importan las grabaciones de Cospedal hablando con Villarejo.
    Begoña Gómez no puede tener a una funcionaria de la Moncloa como asesora personal porque es malversación, pero Miguel Angel Rodríguez a sueldo de la comunidad de Madrid puede admitir ante el TS que trabaja para defender a González Amador, que cuando conviene es un particular y cuando no, es la pareja de la presidenta.
    A todos los sociatas les entran en tromba a confiscar sus móviles y registrar sus cajas fuertes haciendo investigaciones prospectivas, entran en la sede de Ferraz como si fueran las SS en casa de Ana Frank, pero nunca les vi entrar en Génova 13 a pesar de que su reforma se pagó con dinero negro.
    Los jueces ven delito en el enchufe de David Sánchez pero en las diputaciones provinciales de Valencia y Galicia hay más endogamia que en la sangre de Carlos II y no pasa nada.

    • Que se persigue más a nuestros corruptos que a los suyos me parece algo así como el grado cero del victimismo. Lo que se ve aquí es que la derecha y la izquierda española son máquinas de generar corrupción. Así que, por lo pronto, habría que darle más medios y sobre todo más independencia a quienes la investigan.

      • Ya te lo han explicado Rodrigo. Los sistemas liberales se basan en el parlamentarismo. No se basan en poderes de castas. La justicia emana del pueblo, dice la Constitución, y el representante del pueblo es el Congreso. Montesquieu decía que había que tener cuidado con el poder judicial, porque sin control se convierte en la dictadura de los jueces. No podemos permitirnos un sistema de ancianos sin contrapoder y sin dar explicaciones al pueblo, que es soberano. No podemos pretender vivir en Esparta como ignorantes.

        Los jueces no son seres de luz, van a comer con gente preferentemente de su estatus, quieren a sus hijos y familiares bien posicionados, y muchos te miran mal si no los tratas de Su Señoría. La justicia se codean con las fuerzas vivas, porque son ellas mismas fuerzas vivas. Solo hay que ver las sentencias que le calleron a los corruptores de menores, empresarios ricos (ninguna) que pagaban por acostarse con menores. Son gente de su entorno, de su estatus y son menos proclives a condenar a alguno de los suyos.
        No todos son así pero la creencia de que son impunes los convierte en dictadorzuelos, Peinado es el ejemplo que sabiendo que se va a jubilar no le importa nada adoptar medidas draconianas y exageradas porque se sabe impune.

        • Mire el sistema de elección de los jueces en los órganos superiores de justicia en Dinamarca y compárelo con España. Luego, mire los índices de corrupción en España y en Dinamarca. Es la podridísima casta política española la que está pudriendo la democracia, no los jueces que son mangoneados por ella.

      • Amigo con nombre de MVP, la reflexión no es quién gana, quién es más perseguido… La reflexión es porqué ocurre…
        No te quedes mirando el dedo que señala

  31. Baia mierda de izquierda se nos está quedando.
    Aquí no ser fascista consiste en tragar con enchufes de vergüenza que si algunos viéramos en nuestro trabajo nos harían vomitar.
    Oiga, que hay hasta fontanería para buscar calumnias. Bah, tampoco es para tanto.
    Claro, el gobierno de Sánchez es tan de izquierda y cambia tanto el sistema y está tan cerca de redistribuir la riqueza que merece la pena.
    Cuando haya elecciones, vamos a estar de vacaciones mucho tiempo.

    • «que si alguno viésemos en nuestros trabajos no harían vomitar»

      Cómo se nota que no ha trabajado en una administración pública, ésto está plagado de eventuales y pld. Puestos políticos a dedo. J no uno o dos. Hay una administración paralela solo en Andalucía. Lo raro es que se cuestione un caso en en concreto, y no el resto. Para el resto prima la discrecionalidad, como cuando el fiscal cerró la denuncia contra la hermana de Moreno Bonilla, cuando ya era presidente de la junta, por darle un puesto con menos puntos que otra candidata. Discrecionalidad. Lo más patético es la gente que se cree que es ejemplar cuando solo es tomar el embudo y darle la vuelta, lo ancho pa mí y lo estrecho pa ti.
      Y no hablemos de la hija del adalid de los jueces, Marchena. 35 plazas de fiscales convocadas y ella saca la 36.

      • Estoy seguro al ciento por ciento que lleva razón. Pues reformemos la administración y la justicia para que se persigan a todos. El argumento no puede ser «no queremos que persigan a nuestros enchufados, porque no persiguen a otros».

        • No sé lo tome a mal joven, pero ¿qué no ha entendido de qué los jueces más que impartir justicia están para defender un sistema?¿ Pues no ve como tratan de diferentes a unos que a otros?¿No ve como les prescriben casos a Peinado y se van de rositas delincuentes reales, mientras se inventa nuevas diligencias y copia y pega de revistas judiciales su argumentación contra la mujer del Perro? «El que pueda hacer que haga»

          • Yo es que me acuerdo de cuando el PP decía que Púnica y Gurtel eran «casos contra el PP», una conspiración de algunos «jueces y periodistas»… y me suena tanto. Así que lo siento, para mí el problema no es la justicia, que manzanas podridas tiene, sin duda, sino el sistema creado por el PP y PSOE, que no es que tenga manzanas podridas, es que está podrido hasta el tuétano, y lo han creado unos y otro, y han contaminado todos los ámbitos que han podido.

    • Rojo rojísimo

      El PSOE dejó hace muchos años de ser de izquierdas. En cuanto le compró la economía de mercado a los ordoliberales. Fueron cómplices en desactivar la izquierda y se creyeron inmunes y sistémicos. Ahora descubren que Roma no paga traidores y que no los necesitan.

  32. La izquierda y la derecha son máquinas de generar corrupción, pero a la izquierda la corrupción la mata y la derecha es inmune.
    El PSOE no levanta cabeza en Andalucía desde el caso ERE, pero a Rajoy le echó una moción de censura no las urnas, y en Madrid les da igual lo de Granados.
    Valencia es Sodoma y Galicia un narcoestado, al caso Naseiro y Fariña me remito.
    Pero da igual.
    El PP tiene asegurados diez millones de votos aunque les caguen en la boca.
    Los jueces no están combatiendo la corrupción, están usando la corrupción para cambiar el gobierno, y si la corrupción no existe da igual, se inventa.
    Ya está demostrado que Inda presentó pruebas falsas contra Pablo Iglesias y ahí sigue el tío de tertuliano.
    Hay una alianza entre periodistas, jueces, policías y políticos para hacer lawfare.
    A un diputado le pueden condenar y pierde el escaño solamente con la palabra de un policía, que dice que de repente se acuerda que hace dos años ese diputado era un perroflauta que le dio una patada.
    Sin testigos ni parte de lesiones ni imágenes.
    La presunción de veracidad del funcionario sobre la presunción de inocencia.
    Se sabe que HAZTEOIR es una sucursal de EL YUNQUE, una organización paramilitar de extrema derecha, como también se sabe que MANOS LIMPIAS es un pseudosindicato fascista que se dedica a presentar querellas y denuncias para luego chantajear a los imputados.
    Que todavía haya jueces y fiscales que se tomen en serio las denuncias de esas organizaciones, muchas veces basadas en titulares de prensa es realmente preocupante.
    Todos los rebotados de VOX denuncian la corrupción rampante, la financiación de fuentes extranjeras de Irán y Hungría, la sangría de dinero de DISENSO y REVUELTA y aquí no pasa nada.
    El que pueda hacer que haga para que gobiernen los que consideran un cáncer que si estás enfermo te quedes en casa cobrando y que Mbapé no es francés y Yamal no es español.

    • Podemos confía en que la condena del hermano de Sánchez sea «ejemplarizante»: «Que el enchufismo empiece a tener consecuencias»

      https://www.elperiodico.com/es/politica/20260714/espera-sentencia-ejemplarizante-hermano-sanchez-132435555

    • Leandro García Valdes

      HAZTEOIR financiado por Eulen, Esther Koplowitz, Isidoro Álvarez o Villar Mir. Y con otro sobrino de Rodrigo Rato como presidente….

    • Blablabla, victimismo, qué malos los jueces que persiguen a nuestros corruptos y enchufados, ojalá que Sánchez fuera como Orban y los metiera de una vez en cintura. La conclusión final de todos los llorosos es «hay que controlar la justicia y meterle un paquete a los jueces», no «hay que mejorar la independencia de la justicia y darle más medios como pasa en los países más civilizados» para que se persiga de manera más eficiente el auténtico cáncer de la democracia española, que es el clientelismo y el parasitismo de los partidos políticos.

  33. Simplicísimo

    Podemos confía en que la condena del hermano de Sánchez sea «ejemplarizante»: «Que el enchufismo empiece a tener consecuencias»

    https://www.elperiodico.com/es/politica/20260714/espera-sentencia-ejemplarizante-hermano-sanchez-132435555

    • Rojo rojísimo

      ¿Sacando declaraciones podemitas?

      Sois la caraba.

      • Fachas simplemente no

        No te entiendo. Es más coherente Podemos aquí que tú o que la errejonista Rita Maestre que ayer en la 6 defendía al músico como si fuera su hermano o ella fuera del psoe. A no ser que ese sea el asunto, que aceptemos cualquier cosa porque hay que ser un socioliberal. No serás Rojo rosadísimo, eh?

        • Rojo rojísimo

          Podemos mismo sufrió lawfare, con García Castellón y neurona. O con Alberto Rodríguez al que el Supremo de Marchena condenó aunque se vulneraron sus derechos constitucionales.

  34. No sé chico, no veo yo a los jueces imputando a Díaz Ayuso y a Toni Cantó por crearle un puesto de defensa del español en Madrid. Debe ser que el puesto es super necesario. Tampoco a Esperanza Aguirre por enchufar a Santi Abascal en una fundación chiringuito cuando salió del PP vasco.

    • Blablablá, el problema no es que el sistema esté lleno de enchufados de PP y PSOE y que ambos sean maquinarias de clientelismo (Sumar, Vox y Podemos también), el problema es que solo se pone el foco en unos, y los otros se van de rositas. No, mire, el problema es el sistema, que da la posibilidad a los partidos en convertirse en maquinarias de clientelismo, como conservadores y liberales en el XIX.

  35. MacNaughton

    Aprovecho la coyuntura para recordar al personel que Simone Weil (gran pensadora, y totalmente original) tiene un ensayo que se llama «Por La Supresion de los Partidos Politicos»…

    Segun Weil, los partidos politicos llevan inevitablemente al faccionalismo y a la corrupcion, y son malos para el pensamiento libre, insistiendo en una «linea de partido» encima del debate y el intercambio de ideas…

    Es dificil imaginar una democracia sin partidos, pero quizas hay otra formula….?

    • A lo mejor simplemente hay que fijarse en otros países europeos donde hay partidos políticos, por supuesto, pero se pone coto al clientelismo y se evita que parasiten la administración, en lugar de inventar la rueda.

    • Rojo rojísimo

      Yo apostaría por la anarquía, previa supresión de la propiedad privada de los medios de producción y su colectivización. Fuera jerarquias de todo tipo. Algo como Anarres aunque sea ciencia ficción. Aunque en norteamerica las tribus confederadas tenían un sistema político similar. Evidentemente no sé acabarían los problemas humanos pero desde luego no se darían estás aberraciones.

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