
Noviembre de 1923. Un hombre entra en una casa de empeños. Es joven, todavía no ha cumplido los treinta años; aun así, su aspecto no es muy saludable. No es la primera vez que acude a este local, pero esta vez no viene a vender nada. Esta vez tiene dinero. Lo ha ganado al disputar el último combate de boxeo de su vida. Está aquí para recuperar los bonitos muebles de su casa, comprados en tiempos mejores, pero que se vio obligado a empeñar cuando sus inversiones, en las que había depositado sus ganancias como púgil, fracasaron. Se acerca la Navidad. Quiere que su mujer y sus hijos, todavía muy pequeños, la vivan con alegría, con todos sus muebles de vuelta en casa y con una multitud de regalos a su alrededor. Porque sabe que, para él, esa Navidad será la última. Va a morir. Lo sabe desde hace mucho tiempo. Desde antes de disputar, y perder, su único combate por el título mundial de los pesos pesados. Durante más de tres años ha estado subiendo a los cuadriláteros para ganar todo el dinero posible, dinero que dejarle a su familia, sabiendo que sobre su cabeza pendía la espada de Damocles de una enfermedad incurable.
«Es la mejor historia de Navidad que conozco». Son palabras del periodista deportivo tejano Blakie Sherrod, quien en los años setenta rescató de la memoria los sobrecogedores últimos días del púgil Billy Miske. La historia del boxeo es literatura que se escribe por sí misma, porque no hay otro deporte en cuyo código genético esté tan arraigada la semilla de la narración; pues bien, la vida de Billy Miske es el episodio navideño que desempolvar una vez cada año para hacernos recordar lo que un hombre fue capaz de hacer por su familia. Frank Capra nunca rodó una película sobre él. Es más, el argumento de Rocky parece mundano en comparación con su vida, pero hoy poca gente ha oído hablar de él. Sin embargo su biografía, en particular el relato de sus últimos meses, es conmovedora como pocas.
Billy Miske nació en St. Paul, ciudad que, pese a ser menos populosa y no tan renombrada como Minneapolis, es la capital de Minnesota. De origen muy humilde, como casi todos los púgiles de la época, se enamoró del boxeo y se convirtió en profesional cuando tenía diecinueve años, en 1913. El boxeo todavía estaba prohibido en Minnesota. Aun así, St. Paul engendró una generación de oro en la que, además de Miske, estaban aquellos dos legendarios hermanos, el peso pesado Tommy Gibbons y el peso medio Mike Gibbons. Ninguno de ellos se enfundó el cinturón de campeón mundial en sus respectivas categorías, pero eso no les impidió entrar en el International Boxing Hall of Fame y en las listas de mejores boxeadores de todos los tiempos. Era tal la competencia que, por aquel entonces, había muchos campeones sin corona.
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Aplausos.
Gran articulo. Gracias.
Todo hubiera sido más sencillo si hubiera tenido cierta cabeza para saber dónde meter su dinero. No nos dejemos asombrar demasiado por el heroísmo del protagonista, el mérito residía en parte en su propia estupidez.
Creo que queda bastante claro en el artículo que era un hombre de clase muy humilde (y asumo que con poca formación)… no es tan obvio gestionar dinero cuando nunca lo has tenido
Por supuesto que no, enseguida te rodean buitres y tiburones con los bancos a la cabeza, para ver si pueden quedarse con tu dinero.
Siguiendo la línea de su comentario, no quedaría más que agregar que es usted una persona que goza de grandes méritos.
Qué fácil se ve todo a toro pasado y desde la barrera, ¿eh?
UNO :
A toro pasado todos somos Manolete .
Eres tonto Simón, y no tienes solución…
La historia no va de lo listo que era para invertir su dinero, sino de los cojones que tenía, con perdón. Aunque no sé para qué te lo explico a ti, que seguramente has triunfado en la vida.
Qué poco sentido de la épica, amigo. Suerte para ti que no te juegas la vida en decisiones que pueden salir mal. Por fortuna para los lectores, hay quienes sí lo hacen.
La ignorancia no es sinónimo de estupidez. La habilidad y el coraje no suelen aprenderse…
Una gran historia. Edificante en estos días que corren¡¡
Magnífico artículo. Una demostración de lo que es un gran periodista. Escribir de boxeo no es fácil, pero hacerlo interesante es aún más complicado. Gracias por hacernos disfrutar de la lectura.
Efectivamente, tiene mérito el hacer aparecer como atractivo un tema tan sórdido como el boxeo. Claro que, se tiene mucho ganado con una clientela ya predispuesta para ello, ¿no…?
De modo que el boxeo estaba prohibido en Minessota en 1913… Me llama la atención que fueran más civilizados hace cien años que ahora.
Lo que siempre ha habido, y nunca dejará de haber, es abogados de pleitos pobres, como tú, convencidos de que el mundo gira de acuerdo con sus opiniones.
Si tú lo dices, Urtain…
Hermosa historia, hermoso artículo.
¡Perdón! No quería contestarte a ti, sino al de más arriba.
Pingback: La última Navidad de Billy Miske
La realidad supera la ficción! Recuerda el cuento breve de Jack London «Por un bistec» sobre el drama del pugilismo en la gran depresión, no solo en EE UU era global
Precioso articulo. Que coraje¡
Diversas reacciones a mi comentario Algunas de ellas sorprendentemente van contra mí. Si Jot Down quiere que los comentarios generen un debate vivo debería introducir un sistema que avisase en el correo electrónico de que alguien a dado una opinión sobre lo dicho. Le contesto a usted porque parece conocerme como Joseph que también hace alusión a mis características personales. Comentarios diversos y en desorden.
E.J.Rodríguez narra la historia de una persona real al que ninguno hemos conocido. De su texto caben diversas lecturas las más obvia hablan de cojones y valor en el ring. A mí el artículo me ha sugerio otra.
Algunos de los que han contestado confunden la falta de estudios con la falta de criterio, con la imprudencia o con la falta de inteligencia. He conocido humildes muy listos. El boxeador podía haber sido uno de ellos. Joseph particularmente confunde la falta de inteligencia con la falta de mérito. O eso parece.
Dos pequeños aforismos que vienen al caso. Se dice que un tonto y su dinero no duran juntos mucho tiempo. También que cuando te engañan una vez la culpa puede ser del que perpetró el engaño, la segunda vez la culpa puede ser tuya. A Billy según recuerdo le desplumaron dos veces.
Imagino que muchos de los que han criticado mi comentario inicial se han «solidarizado» con el sacrificio del héroe en el ring. A mi el texto me ha sugerido más cosas. Que se puede tener valor en el ring pero no tenerlo para otras cosas. Que hay personas que tienen poca resiliencia y mucha menos poca capacidad de cambio. O que si pudiésemos conocer realmente a la persona que está detrás del personaje -ejercicio de imaginación mediante- a lo mejor este se nos hacía insoportable o estúpido por lo que yo he deducido en relación con lo que nos ha contado el autor.
Por último recuerdo simplemente que hay muchísimas maneras de triunfar, como aquel que vive una vida sencilla, lejos del lujo, dedicado a conocer y a compartir. Sin estridencias ni alaracas. Las vidas de estos, que son muchos, no se narran en Jot Down.
Buen día señor. Contesta usted un día después, a toro pasado, bien, por obvias referencias a mí apelativo también le respondo. El tono inicial de su comentario da pie a creer que se expresa con sorna de un boxeador, que también fue una persona, hasta donde se sabe. Pudo haber iniciado con el argumento de su segundo comentario, que valga decirlo ya da para debatir seriamente, al margen de que cada cuál esté o no de acuerdo con su opinión. Ejemplos de deportistas que dilapan la fortuna y el patrimonio obtenido son legión, pero estará de acuerdo (o no) que hay muchos atletas que no necesariamente han sido tontos, o torpes, o carentes del mínimo sentido de finanzas para sostener su estatus económico, pero lo han perdido! Ya sea por un revés de fortuna, por una depresión económica del país, o en fin, por múltiples razones. Le ha pasado a Niki Lauda por nombrar a uno, no le ha pasado a Floyd Mayweather. Le ha pasado hasta a Pelé. No veo nada de malo que el autor de éste artículo rescate una historia conmovedora de un peleador que con todo y que era un bruto como usted lo ha insinuado, resulte no motivador pero sí estimulante, a diferencia de la sórdida vida de Jake Lamotta, un diletante, un paria, un… Claro, que si a usted le resulta ofensivo mi comentario original, pues lo retiro y tan amigos como siempre.
Probablemente hubo personas que supieron como aprovecharse de el en esas inversiones tan desastrosas, por desgracia siempre hay gente dispuesta a eso. El primer comentario se descalifica el solo, sin duda estamos ante una persona que goza de gran éxito y reconocimiento en la vida, mi enhorabuena, espero que le dure mucho tiempo.
Excelente artículo. Clay Moyle escribió una estupenda biografía de Miske; también otra del gran Sam Langford. En 1922, Miske llegó a pelear en ¡15 combates!, algo normal en aquellos tiempos.
Dramática historia. Excelente trabajo. Gracias por el artículo.
Bonita historia, que narra cómo nuestro instinto de supervivencia como comunidad, en este caso, asegurar el porvenir de sus hijos, a veces supera el instinto de supervivencia como individuo…
Una fantástica historia… pero me chirria bastante. ¿Boxeo sin mafia ni amaños ni sobornos de por medio…? Demasiado épica y limpia para mi gusto, para lo que fue la época dorada de la mafia.
Seguro que habría mafía, pero yo creo que la mafia irrumpió en el boxeo a partir de los años 40 con Frankie Carbo… y ahí sigue…
Asi es Juán la mafia entró afinales de los años 40 y toda la decada de los años 50 y fue por las apuestas y por la llegada de la
televisión en los EE.UU .
Todavia recuerdo al tontorrón de Luis Solana cuando prohibió
el boxeo en la tele entró a sustituir a Pilar Miró que si ponia
boxeo ,el Luis Solana decia cosas como «El boxeo español
está dirigido por la mafia » el muy ignorante no sabia que
en el boxeo español no existian apuestas ó como dijo
el ex boxeador asturiano ex campeón de España y ex campeón de Europa :»En España no hay gangsters,hay chorizos «.
¿No hizo el Rusel Crou una peli sobre esto?
La de Crowe fue sobre James J. Braddock, Cinderella Man.
¡Gracias, Pérez! ¿Pero también se curraba con Jack Dempsey, no…?
No no, Braddock fue posterior a Dempsey. La carrera profesional de Braddock comenzó en 1926, justo cuando acababa la del destructor Dempsey ;-)
¡Ah vale, seguramente confundí a Dempsey con Luis Folledo o al revés!
Sí, o con Mike Tyson, a saber…
Toribio:
Totalmente de acuerdo contigo
«Miske debía de llevar un tiempo observado una serie de síntomas, como la presencia de orina en sangre» ?? ;-)
Me gusta que escribais de boxeo yo me aficioné al boxeo en 1963 cuando
vi a José Legrá derrotar al marroquí Ben Layachi en el Frontón Fiesta
Alegre de Madrid en el debut de Legrá en España y me volví un incondicional
del boxeo .
PEPE LEGRÁ ERA UN FENOMENO YO LO VI BOXEAR EN DIRECTO EN
1967 CUANDO SE PROCLAMÓ CAMPEÓN DE EUROPA DE LOS PESOS
PLUMAS TRAS DERROTAR AL FRANCÉS YVES DESMARETS Y EN 1968
CUANDO SE PROCLAMÓ CAMPEÓN DEL MUNDO DE LOS PESOS
PLUMAS TRAS DERROTAR AL GALÉS HOWARD WINSTONE .
https://www.youtube.com/watch?v=QG75b1VKnQw
https://www.youtube.com/watch?v=e6GjwPxtLVs
Pepe Legra ha sido el Muhammad Ali de los pesos plumas
José Legrá el Muhammad Alī de los pesos plumas
A Pepe Legra lo vi aquí en Almería en 1965 pelear contra Pepe Bisbal ,padre
del cantante David Bisbal ,en un gran combate entre dos buenos boxeadores.
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Bueno, ¡Bueno!