Elijan ustedes titular. El primer all-black musulmán. El rugbista boxeador. El único jugador más odiado que un terrorista de Al Qaeda. El maorí más temido del Mundial de rugby. El ídolo nacional que limpiaba excrementos de pájaro. Un tipo nacido para dar y recibir hostias. Elijan titular porque todas son una misma historia: la de Sonny Bill Williams.
Hoy, a las 10.30 horas, un maorí de 1,93 m bailará la haka, junto a otros 14 all-blacks, dejando al descubierto su tatuaje samoano en el hombro derecho. Arrancará así el mundial de rugby de Nueva Zelanda. Cuando Williams, quizá el jugador más mediático del torneo baje la testuz y cargue en velocidad sus 108 kilos, la defensa de Tonga sentirá algo así como la tuneladora de Gallardón en tiempos de bonanza presupuestaria.
En sus espaldas, las de Dan Carter y Richie McCaw, están puestas las esperanzas de todo un país por recuperar un cetro que creen suyo mientras el campo se lo niega. En las vitrinas de Nueva Zelanda, el mejor equipo, brilla una única copa del mundo. Sólo esa búsqueda desesperada de sanar el orgullo nacional hizo que Sonny B. Williams, SBW, se bajara de un ring y cambiara puñetazos por placajes. Total, de hostias se trata.
El chico pega duro. En todo y desde siempre. Si alguien hubiese querido realizar un experimento genético para crear un híbrido de jugador perfecto, habría juntado una banda de cromosomas como la familia de Sonny. Su padre, samoano, era jugador. Su madre, quien le inició en el rugby a los 8 años, era hija de rugbista. Él nació en la patria de este deporte, Nueva Zelanda. El experimento salió bien.
Estafador, traidor y peor que Al Qaeda
Despuntó en el rugby a XIII desde que le salieron sus primeras espinillas. Los Bulldogs de Canterbury le llevaron a Australia para formarlo en su Masía. Williams era un chavalín tan inmenso como tímido que, como el resto de juveniles, limpiaba los excrementos de gaviota de los asientos del Belmore Oval. No tardó en destacar. Debutó con los profesionales en 2004 y ganó el campeonato. Ya era una estrella.
Al año siguiente, vistió por primera vez la zamarra negra de la selección de Nueva Zelanda. Sébastien Fauqué, un apertura con el que jugaría después, lo definió rugbísticamente como un tipo “difícil de parar por sus impactos porque nunca corre recto”. En la vida tampoco. Renovó por una millonada para contrarrestar las ofertas que llegaban de Inglaterra. Su club descubrió poco después que eran un montaje de Sonny y su agente. ¿Pero qué club echaría a su mayor promesa?
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Gracias por el artículo. Lamento decirte, sin embargo, que ha debido de fallarte el corrector u otro error informático porque hay muchos errores con números romanos y no entiendo en qué empezó el prota. Gracias una vez más.
lo he revisado, amigo, y no hay errores. Empieza en rugby XIII. Y pasa en 2008 a rugby a XV, donde sigue jugando. Gracias!
Vale, ya lo he entendido. Disculpa el malentendido. Rugby a XII significa de 13 jugadores y a XV significa de 15, ¿no? Deberías explicarlo para los que no somos duchos :-). Gracias.
No entiendo muy bien la importancia de ser musulmán, que le atribuyes al sujeto, en el artículo.
Y si encima añades, lo de «más odiado que un terrorista de Al Qaeda»… y reiteras, «peor que Al Qaeda»
Esa relación entre musulmán y Al Qaeda, en mi opinión, queda fuera de lugar.
Además, son asociaciones que no tienen nada que ver con el contenido del artículo.
Saludos.
Lamentable frase: » Total, de hostias se trata.»
No creo que el rugby trate de hostias.
Interesante historia la de este tipo
Pingback: Sonny B. Williams: musulmán, boxeador y estrella 'all-black'
SBW es parte del circo profesional que algunos pretenden identificar con rugby, especialmente en el hemisferio austral y no es el caso para los que ya jugábamos cuando era Celso Vázquez el narrador de TVE, por eso tu crónica, llamativa y pintoresca, tendría mejor cabida entre las páginas de sociedad, sucesos o negocios, que de todo tiene. Traes bien a colación a Chabal, un jugador mediocre que al trocar su aspecto en el de un cavernícola encontró lo que buscaba, que no eran títulos. No me gusta SBW, simple ariete, ni el halo del que le rodean.
Sonny Bill williams es uno de los mejores atletas y deportistas del mundo, y creo que en este artículo se lo critica y sé lo ve de una forma despectiva, totalmente en desacuerdo con la forma de escritura y la expresividad de este artículo. Saludos