Arte y Letras Cómics

Batman y la necesidad de la némesis

Batman v Superman. Imagen: Warner Bros. Pictures / DC Entertainment.
Imagen: Warner Bros. Pictures / DC Entertainment.

—Yo no quiero estar entre locos —comentó la niña.
—Pero eso no puedes evitarlo —le dijo el gato—: Aquí estamos todos locos. Yo estoy loco. Tú también.

(Lewis Carroll. Alicia en el País de las Maravillas. Cita extraída de la novela gráfica Arkham Asylum, escrita por Grant Morrison y dibujada por Dave McKean en 1989)

Ya está. Al fin ha sucedido. Les ha tocado la lotería. Toda la lotería: el cuponazo del día del padre, el del día de la madre, el extra de verano, el bote de los euromillones de la Primitiva, el gordo de Navidad, el del niño y hasta el Spin & Go edición Neymar Jr. Tienen más suerte que Carlos Fabra y tanta pasta como Tony Montana en Scarface. Ahora toca decidir en qué se la van a gastar. En un aeropuerto rodeado de esculturas absurdas, en una montaña de cocaína, en dar la vuelta al mundo en un yate de ochenta metros de eslora construido a base de pasta de cocaína… Qué sé yo; ya dice el anuncio que nuestros sueños no son baratos.

Eso sí, estoy positivamente seguro de que no van a emplear el dinero en un coche tuneado, un avión tuneado y un montón de artilugios con forma de mamífero volador para luego salir por la noche a combatir el crimen disfrazados de mamarracho.

Batman y el niño rico

IRON MAN
Tales of Suspense, nº 58. Imagen: Marvel Comics.

—Si te quitan la armadura, ¿qué eres?
—Genio, multimillonario, playboy, filántropo…

(Conversación entre el Capitán América y Iron Man en Los Vengadores. Joss Whedon. 2012)

Nacido oficialmente en mayo de 1939 en el número 27 de Detective Comics, Batman —bautizado originalmente como «The Bat-Man»— era una suerte de respuesta al éxito fulgurante que Superman había cosechado en poco más de un año desde su primera aparición. Los editores de la National Publications querían capitalizar una masa cada vez más numerosa de lectores ávidos de superhéroes; no se trataba de copiar al Hombre de Acero sino de ampliar el objetivo hacia un público distinto y quizás más adulto. Así, Bob Kane y Bill Finger propusieron un personaje cuyas diferencias con Superman se resumían en tres características. La primera se leía en las propias cabeceras, Action Comics y Detective Comics, ambas pertenecientes a National Publications. Es decir, que mientras los tebeos de Superman eran esencialmente de acción, Batman se adscribía al género detectivesco, pulp y noir. Por otro lado, incidiendo en el género negro, las peripecias del Hombre Murciélago eran nocturnas al igual que lo era su uniforme: frente a los rojos y azules, Batman apostaba por los grises y los negros. Si Superman brillaba, Batman era un caballero oscuro.

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10 comentarios

  1. Christian Perez Perera

    Bastante buen artículo. Pero se pasa de vueltas buscando tres pies al gato, sobre todo cuando en mitad del artículo se autoresponde.

    Batman, al igual que cualquier otro super héroe se acabaría si acabara con los malos, sean encerrándolos o matándolos. Y hay que vender comics. A partir de ahi buscar un rollo ultra psicológico más allá de lo que es, es simplemente pasarse.

    Marvel ya intentó matar varias veces a sus supers para crear nuevos, y acabar con lieas editoriales. y bueno, ya vemos los resultados. Seguimos con los mismos de hace 50 años (me refiero a los principales). Y da igual que los llames New o Ultimate, son los mismos y con las mismas motivaciones, pero poniéndolos en contextos actuales para conseguir las ventas.

    Ciertamente, luego hay números especiales, de grandes guionistas que profundizan en determinado personaje y le dan más cuerpo. Pero que rápidamente se olvidan en los números regulares y van a lo de siempre.

    Lo de que Wayne no hace nada más allá que irse casino y furcias, pues como siempre quedarse en la superficie. En más de una decena, incluso centena de comics, se dice que el apellido Wayne se relacione con donaciones multimillonarias a montones de proyectos de educación, reconstrucción, etc, etc
    Además de que Gotham ya estaba bastante jodida para cuando llegó Batman, o sea en la época de su padre (y supuestamente era mejor que Bruce), entre otros el famoso mafioso italiano Falcone, que ya operaba en época de su padre. O como bien habéis señalado Ra’s al Ghul, que llevaba años.

    Lo que siempre me ha chirriado es Alfred, que me digan donde encotrar a un mayordomo así. Que por cierto en la película es de lo menos creíble. Espero que no salten que el Alfred de BvsS le crió, por que si no falla un poco las edades. Hubiera sido más creíble decir eso con Kane.

    El comic de «Whatever Happened to the Caped Crusader?» Presenta algo muy interesante, pero lo dicho, falla tema edades y muchas más cosas, pero bueno no está mal.

    Luces y sombras, luces y sombras.

  2. Inquietante final el de «Whatever Happened to the Caped Crusader?», habrá que echarle un ojo.

    Gran artículo.

  3. El artículo sí está bien documentado e investigado pero, tal como explican en el primer comentario, Wayne gestiona la Fundación que lleva su propio nombre. En ella, creo recordar, se desarrollan planes de inserción social e incluso dirigen un (o el) orfanato de Gotham City. Eso escoraría a Wayne no tan a la derecha. Más bien, su actitud excesivamente moralista daría cierto tufillo conservador contrapuesto a toda forma de anarquía pero en ningún caso a favor de los poderes económicos.

    Respecto a la equiparación sobre Búho Nocturno y Batman, Moore intentó en primera instancia desarrollar Watchmen con los personajes de la Charlton (una gran mayoría sin poderes con la excepción de Capitán Atom, el cual en la obra quedaría relevado por Doctor Manhattan). Eso pone a Búho Nocturno como heredero postizo de Blue Beetle que, bajo el nombre de Ted Kord, también era un rico inventor que dirigía una empresa tecnológica y disponía de una nave voladora a la que apodaba “Bicho” similar a la de Dreierberg. El carácter de Kord no era en absoluto depresivo ni obsesivo aunque sí opuesto al de Question (el Rorschach de Watchmen). Este último sí combatiría el crimen, aparte de con una máscara de “color carne” que le daría la apariencia de hombre sin cara, bajo la perspectiva de un vigilante con un sentido más izquierdista o social ya que en su vida real su profesión sería la de reportero de investigación / presentador de informativo y su alter ego le permitiría resolver los casos de corrupción y abuso que el sistema, con el comportamiento interesado de sus dirigentes, no daba solución (todo esto bajo una atmósfera muy “Noir”).

  4. Se describe la mente de Batman con todas sus tramas para decir a mitad de artículo que «no tiene ningún verdadero conflicto interior», obviamente me parece incoherente. Muy buena descripción inicial, sobre todo la refutación al tema del fascismo que le achacan.

    Hace poco leí sobre una teoría en la que Batman es un paciente en Arkham y cada enemigo es un doctor con alguna especialidad. http://imgur.com/gallery/2e7Sx5p

  5. Estupendo artículo, ciertamente.
    Para mí otras de las claves está en la oposición ley,norma/fuera de la ley, como el personaje representa la ley y el orden, hasta el «bien» frente a sus adversarios, delincuentes y/o locos caóticos y malignos, pero las cosas no están tan claras, porque en realidad «El caballero oscuro» es un delincuente que actúa al margen o en contra de la ley, y a la vez en ese mundo de la ley abunda más la corrupción. Una de las claves del universo Batman es la Gotham siempre corrupta, donde la nobleza y el ideal es una rareza: el propio personaje del comisario Gordon, representante de la ley tiene también que actuar a veces al margen de ella, convirtiéndose así en el aliado de Batman. O Dos Caras como una versión siniestra de esa misma dicotomía. Es el dilema de «¿el fin justifica los medios?» y al tiempo la advertencia de Nietzsche: «quien caza dragones corre el riesgo de convertirse en un dragón».
    Aclaro sin embargo que en «Whatever Happened to the Caped Crusader?», que casualmente he leído hace una semana, la confesión de Alfred es una de las varias que hay en el doble cómic, y que además son contradictorias entre sí (y muchas imposibles). Eso que se suele decir de «final abierto», a gusto del lector. Es una genialidad, en cualquier caso.

  6. Jose Naveira Barbeito

    «un adalid del objetivismo individualista randiano».

    Vamos, que no se ha leído un libro de Ayn Rand en la vida.

  7. No entiendo eso de que Nolan trata a sus espectadores como mentes incapaces. Si por algo creo que se caracteriza el director es por ir un paso más allá del cine comercial y hacer que el espectador se plantee dilemas y le de un poco al coco. Para mí esa afirmación no se sostiene lo más mínimo y creo que va con bastante mala saña, pero bueno.

  8. Killing Joke

    Sobre este tema de los superhéroes (especialmente Batman) y su papel psicológico-arquetípico, recomiendo este artículo: «MITOLOGÍAS CONTEMPORÁNEAS», en: http://davidpuche.blogspot.com.es/2015/12/mitologias-contemporaneas.html

  9. El sexador de gárgolas

    Yo sigo quedándome con aquello de que el mundo no tiene sentido si no le obligas a tenerlo.

    Ni Batman ni Rorscharch son héroes de clase. Ninguno de ellos tiene nada en contra de su clase social ni luchan por abolir la estructura de clases. Su lucha es por motivos enteramente personales y exclusivamente morales.

    Batman no renuncia a ser un millonario especialmente dotado para la química porque no vé por qué ha de renunciar: no obtiene ninguna ventaja en colocarse por completo al margen del mundo y lo sabe. Rorscharch siempre ha sido, socialmente, un marginado, así que su renuncia es negativa: no se niega lo que tiene sino aquello de lo que carece.

  10. Otro de los alter-egos de Batman es The Punisher/El Castigador. Aunque es su versión «pobre» (ex-soldado de origen proletario que sirvió en las Fuerzas Especiales durante la Guerra de Viet-Nam) y sí mata a los malos (Y lo hace en plan masivo y con gran placer), comparte el origen de su cruzada contra el crimen en el trauma de haber visto asesinar a toda su familia (en su caso, a manos de gangster mafiosos sin que él, pese a toda su preparación, pudiera evitarlo). Pues bien: una de las mejores reintrepretaciones recientes de este anti-héroe de la Marvel (lean «Valley Forge»), queda claro que ya era una mala bestia psicópata y asesina antes de la muerte de su familia: durante la Guerra, derivó sus ansias homicidas innatas contra el Viet-Com; y al acabar ésta, la muerte de su mujer e hijos le sirvió para buscar un nuevo enemigo, los criminales, contra los que descargar su ira asesina. Incluso algún guionista de cómics planteó la idea de que él mismo matara a sus familiares y que luego creara (y se creyera él mismo) la «historia» de los gangsters, para iniciar su guerra personal contra el Crimen…

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